TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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Se entiende, no se entiende

Por: | 16 de abril de 2013

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Hay cosas que no se entienden y cosas que se entienden demasiado. No se entiende que la Plataforma Anti Deshaucios no haya presentado ya una querella criminal contra Dolores de Cospedal por llamarles nazis o fascistas. Es el mismo insulto que utilizó el ínclito Miguel Ángel Rodríguez (cuyo mayor mérito político fue cuidar de los niños del matrimonio Aznar cuando querían cenar fuera de casa en Valladolid) contra el doctor Montes y sus sedaciones, y perdió el juicio. Tampoco se entiende muy bien la indignidad de Ruiz Gallardón de no presentar su dimisión por los desmanes que hizo como alcalde de Madrid y los que está haciendo como ministro de Justicia. Es un siervo agarrado desesperadamente a la poltrona. En cambio se entiende muy bien el análisis que ha hecho monseñor Rouco Varela (foto de Hunfington Post) de los problemas de España, justo cuando nuestro registrador de la propiedad favorito le daba una camiseta de fútbol a su Santidad.
Vayamos por partes. Lo de monseñor es digno de admiración: al fin y al cabo llevan 2013 años vendiendo una entelequia y hay que ver como les ha ido. Ahora, en plena crisis infernal de paro, recortes, deshaucios y corruptelas, se descuelga con que los problemas de España son el aborto (en este punto uno siempre se acuerda de las Sor Marías que han debido de acampar por sus fueros), los matrimonios homosexuales y la asignatura de Educación para la Ciudadanía y, naturalmente, el indigno Ruiz Gallardón no tardó ni 12 horas en afirmar públicamente que se modificará pronto la ley de interrupción del embarazo. Miren ustedes: un problema menor, pero importante, son las exenciones fiscales de las que goza la Iglesia. Los expertos no se ponen de acuerdo en la cifra del IBI que no pagan pero oscila entre 600 y 3.000 millones de euros anuales, cantidades notables para, por ejemplo, no recortar en servicios sociales. Lo sorprendente del caso es que el Gobierno del PP se niega sistemáticamente a facilitar los datos de lo que le cuesta al contribuyente la Santa Madre Iglesia católica en la que, ciertamente, hay prestaciones elogiables y, otras, obsoletas o injustificadas: desde los profesores de religión (que los paguen los padres creyentes) a los capellanes castrenses (España es un Estado aconfesional). Para el PP, el Rey y la Jerarquía Católica o son opacas, o no son.
¿Y qué no se entiende de Ruiz Gallardón?, pues por ejemplo que habiendo dejado una deuda en el Ayuntamiento de Madrid de un billón y medio de las antiguas pesetas, todavía no se haya investigado profundamente si con tanta obra pública no han existido de por medio jugosísimas comisiones partidarias o personales. Sería sorprendente que con tanta información sobre los Bárcenas, Gürtelles, Albondiguillas, Urdangarines, etcétera, y tanto delito de cohecho y prevaricación en tantas alcaldías españolas, en la de Madrid y sus más de 9.500 millones de euros de agujero por obras, nadie se llevara ni un duro.
Ya sólo nos queda concluir este discutible blog de televisión felcitando a Manuel Fernández Sousa, presidente de Pescanova, que con su gestión no sólo arruinó a la compañía -tiene una deuda de 2.500 millones de euros- sino que además, engañando a la CNMV y a sus trabajadores y accionistas, obtuvo un beneficio de 32,5 millones de euros al vender a escondidas la mitad de su paquete accionarial en los últimos meses, sabedor de la que se avecinaba. Si hubiera justicia de verdad, el Rey debería de darle un marquesado.

Picaresca nacional

Por: | 15 de abril de 2013

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Así, a bote pronto, el largo fin de semana televisivo ha dejado constancia de algunas barbaridades: lo de las preferentes y las cúpulas de las entidades financieras clama al cielo. En La Sexta noche y El Gran Debate, en Telecinco, se dejaron constancia de algunas de ellas, por ejemplo la de endosar en preferentes los ahorros de toda una vida de un matrimonio invidente, o la de traspasar una cartilla infantil también a preferentes. Sorprendentemente no hay ningún responsable de estos desmanes en prisión. Los pícaros siguen vivos y coleando.
Después vino el triunfo de Fernando Alonso con un 52% de audiencia (Antena 3) en su franja horaria. Alegría generalizada y envidia absoluta porque en 7 segundos te cambien las cuatro ruedas, te llenen el depósito de gasolina y te marches sin pagar. Del Atlétic-Real Madrid, concluir que la impotencia desata la agresividdad y que "la catedral" antepone los hachazos al buen fútbol. Es una catedral descafeinada. Jordi Évole sigue arrollador: Salvados. A cuerpo de embajador (La Sexta): 2.421.000 de espectadores. Los informativos somoanistas de TVE tuvieron a bien abrir buena parte de sus programas con el scoop de que Mariano Rajoy sería recibido en audiencia privada por el Papa. Por cierto, no dejen de leer, si quieren, por supuesto, la tribuna de María Ángeles Alcalá Díaz Ética y estética en la privatización del Registro Civil, en El País de hoy. No tiene desperdicio y podrán comprobar lo satisfechos que deben de estar los Registradores, incluído nuestro favorito, Mariano Rajoy. Picaresca legislativa.
Y de lo general, a lo particular: sabiduría popular: "Hoy resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor/ ignorante, sabio o chorro,/ generoso o estafador... Es lo mismo el que labura/ noche y día como un buey/ que el que vive de los otros,/ que el que mata, que el que cura/ o está fuera de la ley..." (extractos de la letra de Enrique Santos Discépolo del tango Cambalache). Veamos un caso ejemplar, el de José Miguel Corres, nombre que nos le dirá gran cosa pues está al margen de los informativos televisivos: en 2001 fue nombrado por el Gobierno del PNV consejero delegado del Bilbao Exhibition Centre (BEC). Ese edificio, cuyo coste ha sobrepasado los 600 millones de euros (el más caro en la historia de Euskadi), tiene en estos momentos un grave problema financiero. Además de estar lejos de cumplir las previsiones en cuanto a uso y ocupación, el BEC vive un momento delicado que hace temer por su futuro. Su superviviencia está a expensas de que el Gobierno Vasco y la Diputación de Bizkaia sigan soportando los créditos a largo plazo que aún quedan por pagar por su construcción (más de 300 millones). Y no solo eso, también se ha generado un déficit de explotación que ha colocado al BEC en una situación límite. Bien, como informa www.eldiario.es.
El PNV, de nuevo en el poder, le ha buscado, de nuevo, un acomodo en un puesto con responsabilidades al abrigo del Ejecutivo de Iñigo Urkullu: presidente de la Red de Parques Tecnológicos del País Vasco, cargo que le sitúa al frente de una organización donde se ubican más de 400 empresas y trabajan alrededor de 14.400 personas, con el 40% del gasto empresarial en I+D del País Vasco. Una guinda retroactiva: en marzo de 1993, siendo viceconsejero de Administración y Planificación del gobierno vasco, continuó todo el proceso anómalo de concesiones de las ITV. Se concedió a dedo la explotación de las estaciones y el Supremo lo declaró nulo. Un lujo de gestor y un precedente de lo golosas que pueden ser las concesiones de las ITV en las llamadas comunidades históricas.



Nazismo puro

Por: | 14 de abril de 2013

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La capacidad de manipulación de la cúpula del PP es inagotable. Primero mienten descaradamente. Después, cuando ya no pueden ocultarlo por más tiempo, apuestan decididamente por quienes les nutren generosamente sus arcas: las grandes empresas y el sector financiero. Por último, califican de nazis o fascistas a quienes protestan por su descarada política reaccionaria. María Dolores de Cospedal (foto de Europa Press) fue la última, de momento, en convertirse en abanderada de la demagogia y la falsedad. Llamar nazis a quienes protestan, ruidosa pero pacíficamente, por la cruel política de apoyo a la banca en los deshaucios es ignorar la historia o manipularla torticeramente. En primer lugar, los nazis llegaron al poder en marzo de 1933 al obtener el 43,6% de los votos de unas elecciones, es decir, casi el mismo porcentaje que consiguió el PP en diciembre de 2011 (el 44, 62%).
El caldo de cultivo que permitió el acceso al poder de Hitler fueron las largas y dolorosas secuelas de la Gran Depresión económica de 1929, es decir, una terrible situación de crisis además de un elemental pangermanismo, una burda reivindicación de lo que en la actualidad personajes como García Margallo llamaría pomposamente "la marca Alemania". La política de tierra quemada que llevó a cabo hasta el desastre total, su obsesiva y terrible eliminación de judíos, gitanos y, en general, de todo aquel que no encajara con su concepto de raza aria, es la sublimación de un delirio totalitario, aceptado y apoyado, mayoritariamente, por el pueblo alemán.
Cuando Cospedal dice que los antideshaucios son nazis, ¿a qué se refiere? ¿Son los desahuciados los que controlan el poder y los políticos conservadores las minorías represaliadas?, ¿poner pegatinas en los portales y gritar en la calle ante una fuerte presencia policial equivale a los campos de concentración? El problema, o uno de ellos, de los políticos de derechas es que no tienen ni idea de lo que barojaniamente significa la lucha por la vida. Han nacido, se han desarrollado y, probablemente, morirán en el confort de la clase dirigente, de los caciques, de los vencedores. No tienen referencias vitales salvo las meriendas en Embassy o los güateques en la casa de la sierra y, por lo tanto, miden mal. Creen que los descamisados son nazis y los oligarcas, liberales. Y cuando la realidad les desborda, mienten, deforman la realidad. No son capaces ni de explicar lo que ellos mismos han provocado, desde la crisis de Bankia a la cuantificación de las viviendas deshauciadas (dijeron menos de 15.000 el año pasado, y los registradores acaban de decir que fueron 30.000), mienten en las cifras del déficit y mienten en las promesas electorales.
Los objetivos que pretenden conseguir con esa burda manipulación son dos: desviar la atención de sus reaccionarias políticas económica y social, de un lado, y, de otros, criminalizar a las víctimas. Con ayuda de sus voceros mediáticos, pretenden hacernos creer que la injusticia no es expulsar de sus casas a quienes no tienen trabajo sino el dar voces delante de un portal. Y por si todo esto fuera poco, tenemos que oir en los informativos que la alcaldesa no-electa de Madrid, la que llegó de rebote gracias al servilismo de Ruiz Gallardón hacia sus señoritos, tiene previsto dedicar una calle a Margaret Thatcher explicando las razones desde el analfabetismo más atroz.

Buen fin de semana

Por: | 12 de abril de 2013

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Cuando uno no sabe muy qué decir, lo mejor es o callarse o dejar que otros hablen. Por ejemplo, el obispo de Alcalá de Henares (Madrid) y presidente de la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Reig Plà, quien aseguró que los niños pueden ser "llevados por ideologías a dudar de su identidad sexual", y que esto puede conducirles "incluso a prostituirse", en el acto de presentación del Encuentro internacional por la vida, que se celebrará este fin de semana en la Universidad San Pablo CEU. Ya lo saben, amables lectores, si no tienen nada especial que hacer el fin de semana, vayan al CEU: Reig Pla no es ni Faemino ni Cansado pero cada vez se les parece mas. Con obispos como éste, el incremento del laicismo en España está asegurado.
Otro plan: vean, si quieren, esta noche Cuando menos te lo esperas (La Sexta 3. 22.00 horas), una estupenda comedia de Nancy Meyers, con una extraordinaria Diane Keaton y un payaso desmadrado, Jack Nicholson con el culo al aire (lo siento, monseñor, así es la vida). Probablemente se reirán mas que en las jornadas del CEU.
También pueden ver en Cuatro (22.00 horas), el Betis-Sevilla, un partido de fútbol que es mucho mas que un partido de fútbol en la Sevilla pre-feria. En realidad es uno de los hitos de la pasión colectiva en la que, al menos que se sepa, los niños no son llevados por ninguna ideología a dudar de su identidad sexual. De la prostitución infantil, mejor no hablar demasiado: al fin y al cabo, un obispo de la Iglesia Católica debe de ser un experto en el tema a tenor de los cientos de millones de dólares que se han gastado para reparar tanto juicio por pederastia.
Si ninguno de los planes propuestos les apetece, hay alternativas aunque no tan divertidas. Pueden ir a cualquiera de las manifestaciones de los afectados por las preferentes que se convocan cada día. Una recomendación: aléjense del canario Sigfrid Soria por lo que pudiera pasar. No es un planazo, la verdad, pero es, en cambio, muy instructivo. Se pueden enterar, entre otras cosas, que "los bancos y cajas españoles, con el beneplácito del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, inundaron en el año 2009 los hogares españoles con participaciones preferentes por importe de 13.552 millones de euros, comprometiendo así los ahorros de miles de clientes minoristas pese a la tormenta financiera y al contexto de incertidumbre máxima en los mercados. El motivo: cubrirse las espaldas ante las crecientes exigencias de recapitalización derivadas de la crisis", o que Novagalicia convirtió en preferentes una cartilla infantil, o que un informe de la CNMV señala que la Bankia de Rodrigo Rato vendió las tan citadas preferentes con sobreprecios de entre el 46% y el 98%, un gesto solidario que aún no ha sido suficientemente reconocido el ejemplar lince de las finanzas. Y si, por casualidad, en la manifestación se produce un momento de silencio pueden preguntar al poder judicial por qué financieros, extesoreros y yernísimos pasean sus reales por la calle mientras que una señora que se gastó 200 euros ajenos para alimentar a sus hijos, o un exdrogadicto rehabilitado que tenía dos papelinas, han tenido que luchar duro para salir de la cárcel.

De la cocina a la demagogia

Por: | 11 de abril de 2013

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TVE estrenó ayer un buen programa: MasterChef (La 1, 2.058.000 espectadores). El deseo de la cadena de ofrecer un concurso que levantara su audiencia se cumplió a medias. La realidad, por su parte, se reflejaba en dos informaciones: "En España hay más de 11,5 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social. Esta es una de las conclusiones del estudio Exclusión y desarrollo social 2012, que ha sido elaborado por la Fundación Foessa". "Las tasas de pobreza infantil en España son de las más altas de los países industrializados, sólo superadas por Letonia, Estados Unidos y Rumanía, según un estudio sobre bienestar infantil realizado en 29 países por la Oficina de Investigación Unicef con datos de la primera década del siglo XXI". Con esos datos tampoco es de extrañar que las recetas de solomillos o rodaballos, con sus correspondientes y exóticas guarniciones no arrasaran en la audiencia. Y sin embargo, es un buen programa, con medios de superproducción y el atractivo de seguir los pasos hacia la fama de seres anónimos. El problema, probablemente, ha sido la inoportunidad del estreno: no está el país para lujos gastronómicos.
Claro que tampoco está el país para declaraciones como las que suelen hacer nuestros preclaros líderes y las soportamos. La última, de momento, en sumarse al carro de la demagogia ha sido Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid: "Hay que dejar quebrar a los bancos y que los ciudadanos elijan la moneda en que quieren cobrar su salario o sus rentas", manifestó en un seminario internacional en Argentina. No satisfecha con lo dicho, apuntó una nueva perla de la desfachatez: "De las crisis no se sale regulando todavía más los mercados financieros ni salvando a bancos quebrados con dinero del contribuyente. No se sale subvencionando el desempleo, sino mejorando la educación y la capacitación profesional". En unos pocos meses ha corrido un tupido velo sobre sus desvelos por colocar a Ignacio González, su delfin, al frente de Bankia, su apoyo teórico y práctico a las subidas de impuestos del Gobierno del PP y sus crueles recortes en educación, sanidad y servicios sociales en la comunidad que presidía. Los esfuerzos de esta dama -un semicadáver político, mal que le pese- por levantar cabeza son grotescos.
Tampoco tienen desperdicio las peripatéticas explicaciones del presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijóo, sobre las relaciones de amistad y viajes con un narcotraficante encarcelado. Por cierto, curioso criterio de TVE que en los informativos matinales tuvieron a bien silenciar todo lo relacionado con la bronca en el Parlamento gallego a propósito de las montañas nevadas que recorrió el amnésico líder con su delincuente amigo.
La guinda, por hoy, de las declaraciones públicas la pone el exdiputado autonómico del PP de Canarias, Sigfrid Soria: "Como un perroflauta me acose, la hostia que se lleva ni se la va a creer". Personalmente creo que la frase es, además de un ejemplo de la sutileza analítica de Sigfrid, un homenaje al libro de José Luis Cuerda, tan frecuentemente citado en estas columnas, cuando afirma: "Te voy a dar una patada en los cojones que te van a salir por la boca. No sé si me explico".



Víctimas y verdugos

Por: | 10 de abril de 2013

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Empecemos, para variar, con una buena noticia: esta noche Cuatro (22.30 horas) emite los dos primeros capítulos de la mejor serie de la temporada, Homeland. Si pueden, y quieren, no deberían perdérsela. Engancha desde el primer momento y desearán que no se acabe. Un alarde de talento narrativo, de interpretación, realización y guiones en los que las víctimas pueden ser verdugos y los verdugos, víctimas. La trama nos lleva por la obsesión enfermiza que se desató en el imperio tras los atentados del 11-S, con estupendos desarrollos de historias colaterales tan propias de un país que se adueñó con su talento, y su prepotencia, todo hay que decirlo, del arte del siglo XX.
Naturalmente ese intercambio entre víctimas y verdugos no es exclusivo de la ficción. La realidad nos ofrece numerosos ejemplos: Oriol Pujol Ferrusola, delfín de CiU, es a juicio de sus patrocinadores políticos víctima del juego sucio de Madrid. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, por su parte, cree que usó su "peso político" para "lucrarse" personalmente y beneficiar a sus amigos con los amaños de la ITV, es decir, un presunto chorizo. Y aquí conviene destacar el papelón de la izquierda republicana catalana que, al parecer, también comparte la tesis de los convergentes. Lo de su hermano Jordi Pujol Ferrusola es más complejo. Como se pregunta José Luis Cuerda en su estupendo libro de aforismo, "¿Quién no ha tenido alguna vez una cabra, dos cabras?". Pues lo mismo pasa con el hereu Pujol: ¿Quién no ha movido alguna vez 32,4 millones de euros en 13 países, con varios paraísos fiscales incluidos? Es más: se puede afirmar rotundamente que si no has tenido algo más de 30 millones de euros fuera de España, y de Cataluña, no eres nadie.
Los que está bastante claro que no son nadie, al menos para la UEFA, son los integrantes del equipo de fútbol del Málaga. En su encuentro con el Borussia, y en los dos últimos minutos, pasaron de verdugos a víctimas por obra y gracia de los errores del árbitro escocés Craig Thomson. Se cumplió una vez más la reflexión de Gary Lineker, que dijo aquello de que "el fútbol es un deporte donde juegan once contra once y siempre ganan los alemanes". El Madrid, por su parte, mantuvo su condición de verdugo del Galatasaray (siete millones de espectadores entre La 1 y TV3) pese a jugar inexplicablemente mal el segundo tiempo.
Y ya que deporte hablamos, habrá que dejar constancia de las casualidades de la vida. En los mismos días en los que Urdangarin negociaba la posibilidad de irse a Qatar, su suegro, el Rey, telefoneaba varias veces al emir. Según Zarzuela, las conversaciones no giraban sobre el yernísimo y su exilio dorado sino sobre un nuevo ejemplo de los desvelos reales por la industria naviera nacional. Bien. Otra cosa distinta es lo que piense la ciudadanía. La confianza cuesta ganarla pero perderla, se pierde en un plis plas. Bastan, por ejemplo, algunos correos informáticos, algunas contradicciones y poco mas. Sorprende también el concepto peculiar que tienen algunas autoridades judiciales del igualitarismo. A unos se les embargan sus posesiones si no pagan la fianza, a otros, no. A unos se les retira el pasaporte, a otros no. En fin, las cosas de la vida.

La cruda realidad

Por: | 09 de abril de 2013

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Se puede ser genial, listo, normal, tonto, muy tonto y González Pons. Claro que el vicesecretario general de Estudios (¿?) del PP no está solo en la peña "Los Descerebrados", pero en estos días, seguro, alcanzó la presidencia de la misma. "El país no ha tenido que ser intervenido ni pedir el rescate", afirmó rotundamente en ese territorio pepero y paradigmático de la honestidad que es Castellón. ¿Pero qué cree que han sido las decenas de miles de millones de euros que el Gobierno solicitó a Bruselas para parchear la gestión de las entidades financieras españolas? ¿Acaso piensa de verdad que los innumerables recortes y hachazos que ha dado el Gobierno no son una consecuencia directa de esa petición? Con políticos así a nadie le puede extrañar la valoración del último barómetro del CIS sobre los problemas que agobian a la ciudadanía.
Una fórmula relativamente objetiva de valorar la acción de un Gobierno es comprobar qué ha hecho para resolver los problemas que afectan a los gobernados. Sigamos las pautas del CIS:
Primer problema: El paro (81,6%). Ha superado por primera vez los cinco millones, según la encuesta del INEM. La responsable directa del problema le ha pedido a la Virgen del Rocío que le ayude.
Segundo problema: la corrupción y el fraude (44,5%). Ha subido cuatro puntos en un mes. El responsable de Hacienda se ha sacado de la manga una amnistía fiscal para los delincuentes y ha manipulado los datos del déficit público (por cierto, la agencia de riesgos Moody's acaba de señalar que las continuas desviaciones de las metas de déficit y de las incesantes revisiones, es algo que debilita la credibilidad del Gobierno español en lo que a finanzas públicas se refiere). Su jefe, Mariano, sigue esperando en silencio que el Sumo Hacedor le resuelva los casos Bárcenas, Fabra, Núñez Feijóo, etcétera, etcétera, con similar fe que los socialistas esperan les sean resueltos los ERE andaluces, la alcaldía de Sabadell o el caso Campeón.
Tercer problema: la economía (34,4%). Ha disminuido en 4,5 puntos desde enero. Dudo que sea resultado de que va mejor, más bien sospecho que se debe al auge de la corrupción y el fraude. En todo caso, sólo cabe felicitarnos por tener al peor ministro de Economía de Europa según el Financial Times. Un lujo.
Cuarto problema: los políticos (31,4%), un récord histórico. Si el responsable máximo de Estudios del partido que tiene mayoría absoluta en el Congreso es González Pons, ya está dicho todo. Si se quiere otro ejemplo, citemos al ministro de los yogures caducados: como buen gestor del medio ambiente acaba de proponer una enmienda a su nueva Ley de Costas que reduce en la práctica la zona de litoral protegido de 100 a 20 metros. Dicho de otra manera: ¡construye que algo queda!
Después vienen problemas como los de sanidad, educación, los deshaucios, los recortes o los bancos, para los que se han elegido para resolverlos a lumbreras como Mato y Wert. Visto lo visto, a nadie le puede extrañar que Gran Hermano 14 se convierta en el líder de audiencia de ayer, lunes, con sus cerca de tres millones de espectadores, y eso pese al detalle de mal gusto de su presentadora al aprovechar el programa para promocionar su libro, algo que comparte también el presentador de Sálvame. Se ve que en la cadena de Berlusconi la autopromoción personal va con el sueldo.

Bigas

Por: | 08 de abril de 2013

Bigas Luna Quizá la clave para saber si un creador deja huella es medir el vacío que se nota tras su muerte. Queda su obra, es verdad, pero queda también la certeza de que podía habernos sorprendido de nuevo con su talento, con su capacidad de seducción. Es el caso de Bigas Luna, un personaje en el que se aunaban la fascinación por las nuevas tecnologías y el amor por lo ancestral, por las raíces, capaz de experimentar visualmente con el artefacto más novedoso a la vez que ensalzaba el pan, el aceite, la tierra. High tech y pà amb tomaca. Sumar en lugar de restar, un concepto coherente y sensato de entender la vida que aplicaba de igual manera para los pequeños placeres o para oponerse a los nacionalismos, a cualquiera de ellos.

Ya en 1978 deslumbró con esa inquietante película que es Bilbao, con un desconocido e inexperto Angel Jové de protagonista, música de Kurt Weill, y el universo claustrofóbico de un psicópata. Tenía a su lado a otro personaje irrepetible y también fallecido: el productor Pepón Corominas. Tiempo después comentaría algunos pormenores de un rodaje complicado en el que la coporotagonista Isabel Pisano (la viuda de Waldo de los Ríos y, al parecer, amante de Arafat) le montó más pollos de los razonables. Pero Bigas no perdía nunca la calma. Tampoco la perdió cuando la superstar italiana Valeria Marini, amiga entrañable de Berlusconi, hizo unas declaraciones explosivas en su contra a propósito del estreno en Italia de Bámbola (1996) por no aceptar una serie de cortes que la diva exigía. La Marini no conocía la anécdota de la joven que llama por teléfono entusiasmada a su madre para comunicarle que Bigas Luna la había elegido en el casting de la próxima película del realizador: "¿Bigas Luna?", preguntó la madre. "Sí", respondió. "Pues enseñarás el conejo", concluyó la observadora madre".

Su inquietud cultural le llevó por múltiples caminos (sumar en lugar de restar), desde el cultivo ecológico y su correspondiente tienda Pan Vino y Chocolate, en Torredembarra, a un taller de investigación de cine digital en el que promocionó a jóvenes talentos. Exposiciones de sus cuadros, promotor de exposiciones ajenas (realizó una estupenda muestra de las fotografías de Dennis Hopper), director de teatro, y, por encima de todo, un gran seductor, capaz de encandilar con sus razonamientos al primero que pasara por allí. Es ya legendaria la anécdota en la que convenció a la propietaria de un restaurante zaragozano de que no había mejor postre que el del chocolate tibio sobre el pecho de una dama. La propietaria, al poco, no dudó en tumbarse sobre la mesa, abrirse la blusa y permitir que los tertulianos de aquel reservado comprobaran la bondad de la receta de Bigas.

Podía rendir un estupendo homenaje a su amigo el arquitecto Jean Nouvelle, dar consejos biológicos en el prólogo de La Cuina del Calçot, recoger burros desamparados y cuidarlos con el mismo mimo que trataba a su perro Pirata, montar un espectáculo extraordinario para el pabellón de España en la feria de Shangai o crear y dirigir los pícaros y divertidos números del cabaret El Plata. Bigas: ¡te añoramos!


La marca España

Por: | 05 de abril de 2013

  1392836 (1)Lo de los informativos es un sin vivir. Martínez-Pujalte (diputado del PP) sobre el juez Castro: "Pienso que algunas de sus actuaciones están marcadas por el protagonismo personal", en vez de tener el objetivo de "saber la verdad y con prontitud", ha contestado en una entrevista en RNE cuando le han pedido que valorase la imputación de Cristina de Borbón.

Demagogia, definición: "manipulación deliberada para ganarse a alguien". Lo que está claro es que el demagogo Martínez-Pujalte no se ha ganado a su propia inteligencia. Es uno de los primeros pasos de las maniobras de acoso y derribo del juez. Segundo paso. El ministro de Asuntos Exteriores García Margallo sobre la citada imputación: "Esto causa una enorme preocupación. Cualquier español, no solo el Gobierno, tiene que estar preocupado por una cuestión que afecta a una institución tan importante como la Corona". El ministro añadió que "esto es malo para la marca España", lo curioso es que dijo lo que dijo y se quedó tan pancho. Ya tenemos un nuevo Einstein de la política.

Mire usted, señor ministro, cualquier español -salvo los que tienen sus patrióticos recursos en los paraísos fiscales, naturalmente- están preocupados por muchas más cosas, y más tangibles, que la posible imputación a una Infanta que se llevó crudo el 50% de las tropelías de su marido. Y no estaría de mas que el Gobierno compartiera esas mismas preocupaciones populares en lugar de mostrar su descarado servilismo ante la banca, la Iglesia, los registradores de la propiedad, y los defraudadores de Hacienda. La marca España, esa entelequia barata, está a estas alturas de la película a la altura del betún, y lo está por la incapacidad e incompetencia de una clase dirigente que no ve más allá de su billetera.

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Échame a mi la culpa

Por: | 04 de abril de 2013

ImagesParafraseando a Almodóvar, ¿pero qué hemos hecho para merecer esto? En menos de 24 horas hemos soportado tantas actitudes bochornosas de nuestra clase dirigente que dan ganas de pedir la baja como ciudadanos, como españoles e, incluso, como seres humanos. Seguro que los delfines viven más tranquilos.

La Infanta Cristina, imputada por el caso Nóos. La Casa del Rey tiene una primera reacción razonable y dice que no comentan las decisiones judiciales. Un par de horas más tarde dicen que están sorprendidos por la decisión del juez y que apoyan el recurso de la fiscalía en contra de la mencionada imputación. ¿En qué quedamos?, ¿comentan o no comentan? Es la incoherencia de quienes no entienden nada de lo que pasa. Tantos años de intocabilidad les han sumergido en un mundo inexistente e incomprendido.
En un programa tan banal como Sálvame (Telecinco) se comentaba ayer, a gritos, eso sí, para no perder el estilo, la imputación de la Infanta. Una media de dos millones de espectadores pudieron oir que si una monarquía no era útil, si no guardaba las formas y el fondo de un comportamiento correcto con los tiempos que vivimos, lo mejor era prescindir de ella. Un razonamiento impecable, por otra parte, expuesto entre un amplio debate sobre el robo en casa de Belén Esteban y los planchazos que se daban en la piscina del concurso acuático de la cadena.

Pero el bochorno no quedaba ahí.

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