TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sanidad privada, indignidad pública

Por: | 24 de junio de 2013

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Los líderes políticos tienen en el egocentrismo uno de sus mayores problemas. El último caso visible lo acaba de protagonizar Alberto Fabra, presidente de la comunidad valenciana: acaba de expulsar del PP al exconsejero y exportavoz del grupo Popular Rafael Blasco, imputado por ser el presunto responsable de una trama que desvió 8 millones de euros de los fondos de cooperación al Tercer Mundo. Lo sorprendente del caso es que su expulsión no se debe al presunto delito, ni a su imputación en el mismo, siendo como es execrable. La justifica porque "ha habido una falta de lealtad y de respeto hacia el partido y las instituciones por su parte". Blasco había intervenido en una tertulia televisiva en la que recordó que el propio Fabra fue imputado en un caso siendo alcalde de Castellón, algo que, al parecer, disparó las alarmas en la Generalitat. "Las personas del PP", dijo Fabra, "lo que tienen que hacer es mantener tanto la lealtad como la dignidad de lo que representa ser afiliado del PP". Lealtad y dignidad son dos conceptos que no necesariamente van unidos. Piénsese que en el Parlamento valenciano, además de Blasco, hay ocho diputados más imputados en diversos delitos de corrupción y que, hasta la fecha, no han sido expulsados del partido. Dicho de otra manera, hay mucho leal indigno. En fin, recordemos que uno de los rasgos que definen al egocéntrico es el de sentirse ofendido por cualquier crítica.
Y ya que hablamos de dignidad, no está de mas recordar que el juez de instrucción número 4 de Madrid admitió a trámite una querella de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid contra nueve responsables que lo fueron, y algunos lo son, de la Sanidad de la comunidad presidida entonces por la inolvidable Esperanza Aguirre, y entre los que se encuentran los también inolvidables exconsejeros Lamela y Güemes, consorte de la del "¡Que se jodan! Los supuestos delitos por los que se imputan son ya parte de la literatura española más popular del siglo XXI: realización arbitraria del propio derecho, coacciones, delito contra la Hacienda Pública, falsedad documental, prevaricación, cohecho, fraude y malversación de caudales públicos, una letanía que debería ser incorporada a la idiosincrasia del pueblo español. Naturalmente, poco le faltó a ese lince del análisis político que responde al nombre de Javier Fernández-Lasquetty para desacreditar la querella y las amplias manifestaciones populares en contra de los planes de privatización de la sanidad pública, achacándolas a organizaciones radicales. "Preguntado sobre su compromiso de hacer públicos los estudios que demuestran la mayor eficiencia de la gestión privada, Lasquetty se ha salido por la tangente. Hace dos meses aseguró disponer de esos estudios y estar dispuesto a hacerlos públicos, cosa que no ha sucedido". Es la indignidad de una lealtad hacia los intereses privados.
En El Objetivo del domingo se habló del fraude fiscal (un 7,2% de audiencia, cifra que empieza a ser preocupante). Su responsable, Ana Pastor, no acaba de dar con la tecla que aumente el interés por el programa. Es mas, lo pierde semana a semana. Mantiene una estructura excesivamente compartimentada, demasiadas secciones y subsecciones que, en buena parte de las mismas, distraen y difuminan los temas esenciales. Con todo, aporta datos que no por conocidos dejan de ser terribles: por ejemplo que el fraude fiscal de las grandes empresas y grandes fortunas se estima en un 250.000 millones de euros anuales, dejando de percibir las arcas públicas cerca de 39.000 millones de euros cada año, una constante que no sólo no se encara con voluntad resolutiva sino que se cede ante los intereses de los grandes defraudadores. Ni se modifica ese paraíso fiscal autóctono que son las SICAV, ni se dota con más medios técnicos y humanos la lucha contra el fraude. En cambio, sí se hace el ridículo con las no explicaciones del ministro Montoro ante el fenómeno del presunto patrimonio urbano y rural de la Infanta Cristina. Naturalmente, a la directora de la Agencia Tributaria, Beatriz Viana, no se le ha ocurrido presentar sus dimisión: 13 errores vinculados a un miembro de la Familia Real en plena campaña de recaudación de la renta no son nada. La culpa debe de ser de la crisis, conclusión a la que también ha llegado la Casa Real para explicar los abucheos que recibió la Reina en el Auditorio Nacional. Con conclusiones así pronto les veremos en Estoril.

P.D.- Una sugerencia políticamente incorrecta: vean, si quieren, naturalmente, Un príncipe para Corina, (Cuatro, 22.30 horas) y comprobarán que los pretendidos príncipes son mucho más disparatados y torpes que la pretendida Corina. Real como la vida misma.

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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