TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

La culpa siempre es ajena

Por: | 25 de septiembre de 2013

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El auto del Tribunal Superior de Justicia de Valencia en el que no ve indicios de delito por parte de Camps y Barberá en el caso Nóos es un monumento a la ambigüedad, un cúmulo de argumentos retorcidos, oscuros y tortuosos para exculpar al expresidente y a la alcaldesa. Al mismo tiempo, y eso se ha señalado en todas las tertulias televisivas vespertinas, es una contrariedad para el yernísimo, y una alegría para esa contenida Barberá que, pese a todo, no pudo dejar de decir una memez: "Por fin se ha hecho justicia". ¿Quiere decir que hasta ahora no se había hecho?
Dice el auto: "No podemos menos que reconocer que el instructor ha llevado a cabo una amplia y prolija instrucción. Mas a pesar de ello, no encontramos indicios suficientes como para afirmar en este momento que los aforados, Sr. Camps y Sra. Barberá, han incurrido de forma personal, directa y voluntaria en una conducta encuadrable en cualquiera de los tipos relatados en la exposición razonada". La exposición razonada del juez Castro veía "indicios de delitos de malversación continuada, prevaricación, fraude a la Administración y falsedad en documento oficial por los contratos suscritos por la Generalitat y el Ayuntamiento con el instituto del yerno del Rey, que cobró de estas administraciones más de tres millones de euros".
Dicho de una manera menos farragosa: Generalitat y Ayuntamiento valencianos le soltaron al Instituto Nóos más de 500 millones de las antiguas pesetas de bóbilis, bóbilis, pero el TSJV no ve en ello, por ejemplo, malversación continuada o fraude a la Administración, o, en su defecto, no ve que los máximos responsables de las dos instituciones incurrieran de forma personal, directa y voluntaria. Es decir, podrían haber incurrido de forma colectiva, indirectamente (con intermediarios) o sin querer, involuntariamente. Y por si no quedara suficientemente confuso, añade el auto: "Indudablemente existen una serie de conductas que puedan revestir los caracteres de delito, pero eso no nos puede bastar, sino que a la par ha de quedar justificado un principio de prueba que permita detectar suficientes indicios como para afirmar que los aforados han tenido una participación personal y directa en ellos". Y aquí cabe una revolera retórica que culmine la faena de capa judicial: ¡la madre que los parió!
Después viene un esplendoroso ejemplo de una de las peculiaridades mas notables de la clase política nacional, en general, y madrileña, en particular: el tan constante de "la culpa siempre es ajena". El ministerio de Turismo informó que la Comunidad de Madrid recibió en agosto 290.494 turistas extranjeros, lo que supone una caída interanual del 22,2%. Bien. ¿Y qué dice la Comunidad?: que la culpa la tiene Iberia y las altas tasas de Barajas. Nosotros no hemos sido. ¿Y el Ayuntamiento, qué dice el Ayuntamiento? La alcaldía madrileña, como era de esperar, alegó una razón mucho mas imaginativa que la Comunidad. Esa obsesión que parece tener Ignacio ático de lujo en Marbella González por el maldito parné (las tasas, las privatizaciones, etc), en el caso de las gentes de Ana relaxing Botella se transforma y aporta una perspectiva más brillante: "Además, Madrid no se beneficia del trasvase de turistas de playa por la inestabilidad política en Túnez, Turquía y Egipto, según apunta la empresa de turismo del Ayuntamiento de Madrid". Bien visto lo de que Madrid no se beneficia de turistas de playa. Lástima que nuestra alcaldesa, o su edil de Turismo, no se fijaran en The Refrescos, un grupo madrileño de ska, que ya en 1986 (hace 27 años) cantaban aquello de: "Podéis tener Retiro, Casa de campo y Ateneo,/ podéis tener mil cines, mil teatros, mil museos,/ podéis tener Corrala, organillos y chulapas,/ pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya!/ aquí no hay playa". Es lo que tiene no fijarse en la cultura popular.
Claro que siempre hay alquien que nos aterriza en el hoy y el ahora, que nos sitúa de nuevo en ese túnel al que sólo un selecto y sensible grupo de almas ven la luz al final del mismo. Ahora es el cineasta francés Bertrand Tarvenier el que nos devuelve al fango, como relata muy bien Gregorio Belinchón en el blog Versión muy original (http://blogs.elpais.com/version-muy-original/): "El ministro español de Cultura hace declaraciones aberrantes, incluso las calificaría de mediocres, que demuestran que no conoce la cultura". Tavernier, Tavernier, ¿qué hemos hecho nosostros para merecer esto? (esto es el ministro Wert, naturalmente). En fin, entre unos y otros va pasando la jornada. Ya sólo falta ver un rato el Canal 24 horas para situarnos en el país de las maravillas.

P.D.- Una observación que necesita de ciertas dosis de esoterismo: ¿hay una relación causa-efecto entre la entrada del Rey en un quirófano y la subida de la tarifa eléctrica? Los dos fenómenos se han producido cuatro veces en el mismo año y de ser así, en un par de meses vuelve a subir la luz.

Hay 2 Comentarios

Hola, amigos.
¡RAJOY, DIMISIÓN!
¡VIVA LA III REPÚBLICA FEDERAL ESPAÑOLA1

La culpa es del cha-cha-cha y la subida de la luz es lo que nos merecemos por ser pecadores: http://xurl.es/9ik46

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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