TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Un buen tipo

Por: | 24 de marzo de 2014

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Fue una muerte anunciada con 48 horas de antelación, un dato básico,confortable, para que todos los medios preparan con tiempo las páginas u horas necesarias, incluso excesivas, para recordarle. Adolfo Suárez (Foto de Marisa Florez, El País), lo sabemos, fue un buen tipo y resultó esencial para el tránsito del franquismo a un sistema democrático. No fue el único, eso queda para los delirios totalitarios, pero fue esencial. Los comentaristas, políticos y tertulianos repitieron una y otra vez lo ya sabido, algunos aportaron alguna anécdota y todos los servicios de documentación cumplieron sobradamente con el material de archivo. En resumen: poca información nueva y mucha reiteración en un ejercicio hagiográfico al que, al parecer, somos tan aficionados una vez muerto el protagonista, por supuesto. Importante es, por supuesto, valorar la obra de una vida y mas si ésta coincidió con tiempos difíciles pero también lo es conocer a la persona que se atrevió a enfrentarse a ellos con astucia y determinación.
Y aquí me van a permitir una recomendación bibliográfica de alguien, por otra parte, del que gozo con su amistad desde hace cuarenta años largos: Manuel Vicent y su último libro, El azar de la mujer rubia, del que, por cierto, se está preparando una adaptación al teatro con Enma Suárez de protagonista absoluta. Hace tiempo que algunos historiadores, probablemente los más sutiles, apuntan hacia la literatura, y más concretamente hacia las novelas, como las principales fuentes de información de un tiempo y un país. Dicho de otra manera: para entender el siglo XIX español hay que leer Los episodios nacionales, de Galdos, al igual que para comprender los hábitos burgueses de la Francia de principios del siglo XX hay que leer a Proust, o la visión del mundo de entreguerras sería incomopleta sin leer a Scott Fitgerald, por citar tan sólo unos cuantos ejemplos. ¿Se comprendería mejor los 60 sin Rayuela?, lo dudo.
ThPues bien, para entender a Adolfo Suárez, desde sus comienzos ayudando a desenterrar cadáveres en el desastre de la urbanización de Jesús Gil en Los Ángeles de San Rafael cuando era gobernador civil de Segovia, hasta ese último paseo por el jardín familiar con un Rey que le abraza y al que no reconoce por que su mente hace tiempo que se adentró en las brumas de la desmemoria, hay que leer El azar de la mujer rubia, porque, además, ahí se habla y se sitúa en su justo e importante lugar a una mujer que también fue clave en las decisiones iniciales que sentaron las bases de la transición: Carmen Díez de Rivera (ver foto),una mujer culta e inteligente, con una atormentada historia personal y que unió los destinos del Rey y Adolfo Suárez. Fue un tiempo convulso, intenso, que exigía decisiones importantes y rápidas y en eso, Suárez, un gran seductor, enormemente ambicioso y pragmático, demostró sus habilidades de gran jugador.
Lllegó a la presidencia del Gobierno por designación directa del Monarca. Areilza ya tenía preparado el champán para brindar por su nombramiento. Supongo que se le heló la sonrisa (Rosa Montero estaba aquel día en la casa del conde de Motrico). Suárez venía bregado en mil batallas desde el gobierno civil de Segovia, la dirección general de TVE y la Secretaría General del Movimiento, bajo la tutoría de Herrero Tejedor, nombres que ya sólo sonaran a un pequeño porcentaje de la población española, pero es a partir de su etapa al frente de TVE cuando la conexión Díez de Rivera, Suárez y el Rey, se hace cada vez más sólida y personal. Ella, por ejemplo, fue clave en la decisión de legalizar al Partido Comunista (lo lógico sería escrir el PC pero sospecho que a estas alturas todos, o casi todos, pensarían en un ordenador), un hecho arriesgado e indispensable para la legitimidad del anhelado sistema democrático.
Después vino lo que sabemos y que ayer se repitió una y mil veces: la soledad, su enorma capacidad de seducción, sus ansias de buscar puntos de encuentro entre los dispares, la Constitución, las traiciones de sus propios compañeros de partido, el 23-F..., datos y hechos importantes inmersos, ademas, en un paisaje de atentados, asesinatos y secuestros de unos iluminados terroristas, momentos decisivos en la historia reciente de nuestro país pero que para una mayor y mejor comprensión de sus protagonistas hay que recurrir a la literatura, a esas crónicas en las que realidad y ficción se entremezclan como lo hacen los deseos frustrados y los cumplidos. El que perduren y conmuevan depende del talento del narrador y, créanme, en éste caso, los protagonistas civiles y el cronista lo poseen sobradamente.
Conocer el pasado es la mejor forma de comprender el presente. Con Adolfo Suárez, y otros muchos, hemos sabido superar un tiempo cruel y mediocre y vivir tiempos mejores. Con el actual Gobierno del PP asistimos a un retroceso histórico que nos lleva de nuevo a tiempos preconstitucionales: leyes profundamente reaccionarias, recortes insolidarios, abominación de la cultura, castas privilegiadas, emigración forzosa, resurgir de los comedores sociales...no es exactamente lo mismo pero cada vez el ambiente general recuerda mas a un tiempo y un país que creíamos haber mejorado. Se han cambiado las formas y la mitología (de España, un destino en lo universal a el déficit público o la prima de riesgo como panaceas) pero el giro de quienes incumpliero absolutamente su programa electoral para acceder al poder nos retrotrae a épocas en las que también la literatura aporta mas que los estudios historiográficos: hablamos de Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos.

Hay 5 Comentarios

Desde luego solo la mención del programa del P P citado en el articuló, seria ya motivo para ascender al Sr Suárez a los altares, si estos estuvieran limpios que en España tampoco es el caso.
Entonces nos sentíamos orgullo s os de nuestro país hoy nos da vergüenza la deriva a la mexicana q llevamos.

Recomiendo el libro de Adolfo Suárez que escribió Gregorio Morán. "Adolfo Suárez, ambición y destino". En cuanto a Carmen Díez de Rivera, qué pena. A mi me pilló niño pero a mi padre le gustaba por su educación (que él no tuvo), por lo que decía (que decía poco) y por la mala suerte que tuvo en la vida. Es que tuvo mala suerte desde la cuna.

Hola, amigos. Excelente el comentario de Ángel, especialmente el último párrafo. Los políticos se han relajado demasiado y carecen de la tansión, la fuerza y la determinación que poseía SUÁREZ, para defender valores realmente importantes: la justicia, la equidad, la libertad y la concordia.

Adolfo Suarez un hombre nacido en el seno de la dictadura, aprendió el verdadero significado de las palabras servicio a España, y español.
Ejerciendo con hechos.
Desde el puedo prometer y prometo, nos metió en la democracia dándonos una constitución, haciendo iguales a todos los españoles fueran de derechas o de izquierdas como españoles.
Civilizados y en libertad, el presidente Suarez ejerció en primera persona y se expuso, con valor torero delante de las pistolas de los golpistas.
Al suelo todo el mundo gritó un personaje al servicio de los miedos a ser normales, sin que se diera por aludido un hombre solo ante el peligro.
Y junto a él, otros dos que tampoco se tendieron detrás de los asientos del congreso, uno era un general del ejército español, Gutiérrez Mellado.
Y el otro un comunista confeso Santiago Carrillo.
Las dos Españas a su lado de pie ante las pistolas de quienes querían seguir tapando España del avance.
Al lado del presidente Suarez de pie, ejerciendo de españoles y demostrando valor.
De verdad.

Nos sobran las razones. #28Mporlaslibertades Acto público "Una respuesta colectiva a la represión": http://soslibertades.wordpress.com/2014/03/11/video-convocatoria-acto-publico-28m-una-respuesta-colectiva-a-la-represion/

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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