TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

El derecho a la manipulación

Por: | 19 de mayo de 2014

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Destacar una, dos o tres frases de un discurso no deja de ser una manipulación. La cuestión es que todos tenemos derecho a manipular desde el momento en que el Gobierno en pleno repite una y otra vez lo de que "hemos salido de la crisis" o "hemos evitado el rescate", falacias evidentes. De la crisis han salido los banqueros y las empresas del IBEX, si es que alguna vez cayeron en ella, y el rescate lo han evitado rescatando a las entidades financieras, autopistas de peaje, etcétera, y siguiendo paso a paso los dictados de Bruselas. Aplicando, pues, el mismo derecho a la manipulación habrá que concluir que el rasgo característico de nuestra clase dirigente es su enorme banalidad, lo superficial de sus análisis, su, en definitiva, simplón concepto del mundo salvo para el enriquecimiento propio o de sus señoritos.
En su intervención en un mitin en Barcelona ante 2.000 personas, el presidente Rajoy, además de repetir el mantra de la salida de la crisis dijo tres frases inolvidables que destacó The Huffington Post. A saber: "Después del año 14 viene el 15", aclaración que han agradecido los fabricantes de calendario. Sobre su evidente tardanza en tomar decisiones aclaró a la concurrencia que "Oiga, si no tomo ninguna decisión ya estoy tomando una decisión", y concluyó tras criticar la herencia recibida con una rotunda afirmación: "lo único serio en la vida es ser serios". Se podrá estar de acuerdo, o no, pero habrá que reconocer que tiene un nivel, con el añadido de que, al parecer, las dijo sin leer.
Un día después, el sábado, tomó el relevo la vicepresidenta Sáenz de Santamaría que ante una nutrida concurrencia de orensanos tuvo a bien señalar que "no se puede discutir lo que diga un gallego porque a España le va muy bien con dos oriundos de esta tierra, uno en España, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, y otro en Galicia, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Gracias a un gallego, hoy España no es lo que era hace dos años y medio". Suponemos que tuvo que reprimir el rematar con eso de que "gracias a otro gallego, España era lo que era durante cuarenta largos años".
En todo caso, esta burda manipulación de los discursos es de aficionados ante afirmaciones como la de que "somos la cabeza y no está en discusión que España es la locomotora de Europa", como también afirmó la vicepresidenta en el mismo mítin. La lista de frases asignificativas sería interminable. La cuestión es que bajo ellas subyace una idea muy simple del mundo en que vivimos, un concepto elemental de la sociedad: nosotros y los pringados. Unos han visto la luz del final del túnel incluso antes de entrar en el mismo (las empresas que actualmente componen el principal selectivo de la Bolsa española, el IBEX 35, ganaron 6.534,4 millones de euros en el primer trimestre de 2014). Otros, como Mónica Oriol, tiene claro que los jóvenes parados y sin formación no valen nada y para nada. Cañete considera que hay que rebajar el nivel intelectual cuando se debate con una mujer. A Montoro no le tiembla el pulso a la hora de decretar una amnistía fiscal y si hay que rescatar las autopistas de peaje, pues se ponen 4.000 millones y aquí paz y, después, gloria. Son dos mundos, el de ellos (incluídos los parlamentarios europeos con la legendaria votación en la que rechazaron el dejar de viajar gratis en bussines y, por supuesto, ni tocar los más de 8.000 euros mensuales entre salario y dietas, como poco), y el de la ciudadanía. Mención aparte merece la manipulación de personas: la foto de Oriol Junquera, líder de ERC, abrazando a Pascual Maragall, invitado a su mítin, podría ser perfectamente la portada de una reedición de la Historia Universal de la Infamia, de Borges.
Toda la habilidad que demuestran para elaborar sofisticadas ingenierías financieras, para evadir impuestos (de los 240.000 millones de euros en evasiones fiscales, un 72% corresponden a grandes empresas y grandes patrimonios frente al 17% que correspondería a PYMES y un 9% a autónomos, lo que no quita para que en los desvelos en la lucha contra el fraude fiscal el Gobierno de prioridad a investigar a las pequeñas y medianas empresas, y a los autónomos), toda la pericia para crear Sicavs, atribuirse pensiones vitalicias escandalosas o para efectuar donaciones a cambio de contratas y sobrecostes se derrumba con un nivel cultural rayano al analfabetismo en lo que pueda significar atisbos de solidaridad, justicia social o ecuanimidad.
Se puede insultar en las redes sociales hasta que son ellos los insultados: entonces se piensa en reformar el código penal. Se puede recortar el 30, 40 o 50% en cualquier rescoldo del llamado Estado del Bienestar pero el Congreso reduce en un 3,22% su presupuesto y la Casa Real, en un 4%. Hay casi 1.700 causas abiertas por corrupción en sus diferentes órganos judiciales, más de 500 imputados en estos procedimientos y sólo una veintena cumpliendo condena en alguna de las cárceles del territorio nacional,  según datos recabados por Europa Press. El último ejemplo de trato preferencial lo ha puesto la sustituta del juez Silva, Raquel Robles González, que ha decidido desimputar al número 2 de Miguel Blesa con un auto que obvia su papel en la compra del Banco de Miami pese a pertenecer al consejo de dirección de Caja Madrid. Pues bien, pese a que la corrupción es el segundo tema que más preocupa a la ciudadanía, tras el paro, en el único debate televisado en toda la campaña electoral se pacta entre los dos grandes partidos evitar la mención del problema. Dos mundos: ellos y los pringados.
ThA estas alturas de la película elogiar a José Mujica, presidente de Uruguay, por su forma de vivir y actuar podría parecer presuntuoso por obvio. Probablemente, el programa de ayer de Salvados ha sido uno de los mejores, sobre todo por la sencillez del entrevistado y su, en ocasiones, capacidad hipnótica. Es tan extraordinario encontrarse con un político en el poder que hable de esa manera, que reconozca sus fracasos con naturalidad y que tenga sentido del humor que, al margen de que se esté de acuerdo con lo que piensa, o no, dan ganas de votarle. Cuando Évole le preguntó que ¿qué piensa cuando una publicación como The Economist decidió nombrar a Uruguay como el país del año 2013?, Mujica le responde: "Pues como andarán los otros". No busquen comparaciones posibles. No las hay.

P.D.- Madrid ayer fue una orgía colchonera, un espectáculo espléndido de civismo y entrega a unos colores, en el que se demostró, una vez mas y en ocasiones muy breves y esporádicas, que el sonido ambiente es mil veces mejor que las peroratas de tanto cronista deportivo trasnochado y chistoso.

Hay 2 Comentarios

Hola, amigos. Bueno, algo es algo. Es todo un objetivo, toda una meta que el señor RAJOY no ha logrado, pero es bueno que lo tenga como un ideal. Me refiero a la tercera frase de Rajoy: "lo único serio en la vida es ser serios". Es una buena aspiración. Porque ni él es serio, ni su gobierno es serio, ni su partido es serio. Ni se toma las cosas en serio. España, con los POPULARES, ha dejado de ser un país serio. Me quedo, por ahora, con un solo rasgo que acompaña la seriedad: serio es quien merece confianza, quien posee credibilidad. Ni Rajoy ni los POPULARES merecen confianza, ni tienen credibilidad. Han mentido, siguen mintiendo y seguirán mintiendo mientras tengan el poder. Por lo tanto, la frase de RAJOY es hueca, vacía, vana; como decía mi papa, "pura filfa".

Muy singular el presidente Mújica.
Un tipo que te hace pensar que la utopía es posible.
Y, estoy contigo,qué sencillez, qué claridad.
Me recuerda a Antonio Machado.
Qué pena no poder votarle el domingo que viene.

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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