TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

De mesa camilla

Por: | 19 de agosto de 2016

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Cada vez está más claro: el problema de Mariano Rajoy es Mariano Rajoy, como también lo está que su lugar idóneo es el de extra con frase en alguna película de Buñuel, cualquiera de las que aparecen en la escena cuatro o cinco caciques del lugar, y el cura, sentados alrededor de una mesa camilla con brasero y en la que comentan cualquier ocurrencia pedestre mientras toman chocolate con picatostes. La última ha sido convocar el debate de investidura en una fecha en la que si no la consigue, automáticamente las terceras elecciones serían el día de Navidad. Los expertos creen que es una forma maquiavélica de presionar a los socialistas para que se abstengan. Los idiotas pensamos que, en realidad, Rajoy sabe que cuanta más abstención mejor para él y los suyos. Es su manera de apreciar el sistema democrático, sistema que por cierto lo ha despreciado cuantas veces ha querido con las torticeras interpretaciones de la Constitución y de la función de sus instituciones.
También podría ser un extra con frase de cualquier película veraniega con Alfredo Landa en la primera oleada de los bikinis, o para dignificarle un poco, en ¡Vivan los novios!, de Berlanga: por ejemplo, un amigo de Leonardo, el empleado de un banco de provincias que viaja a Sitges para casarse con Loli, la dueña de una tienda de souvenirs. Aquí el problema es que Mariano sólo lee el Marca, es decir que su visión del mundo consiste en creerse todos los cantos de sirena de los comentaristas deportivos previos al fiasco de la realidad. Aún hoy es posible comprobar en los Juegos Olímpicos éste curioso fenómeno de voluntarismo. Sólo hay que recordar el caso del velocista Bruno Hortelano, entre otros.
Y es esa propensión a confundir los anhelos con lo existente lo que le hace sacar pecho cuando exhibe las cifras macroecómicas sin percatarse, o sin querer hacerlo, de la cada vez mayor desigualdad que ha generado su gestión, del proyecto muy avanzado del desmantelamiento de la sanidad pública en favor de la privada, de haber conseguido la mayor deuda pública desde hace un siglo, de que la corrupción haya alcanzado hasta al despreciado territorio de la cultura (¡Ay Valencia, Valencia...!) con ese inamovible 21% de IVA...En resumen: que Mariano vive en un mundo de ficción en el que cada semana se cambia la cartelera. Sólo así se explica que el 10 de agosto afirmara en público que "una vez conocidas las condiciones de Ciudadanos para negociar, las someteré a debate y aprobación por el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular" y siete días después, también públicamente, negara haber dicho lo que dijo. Habían cambiado el programa doble y Mariano estaba ya en otra película.

Hay 29 Comentarios

España hasta la bandera, aforo completo. Pone en el cartel. ¡¡Estamos que lo regalamos oiga!! dicen los mamporreros del poder, seguramente los conflictos bélicos y atentados en otros destinos turísticos nada tienen que ver con el ya no quedan entradas Sres, sino el buen hacer de este gobierno corrupto hasta las trancas.

Claro, Pablo Antón, los millones de ciudadanos que no pueden salir de vacaciones (algunos de ellos no tienen ni para comer, lo hacen en comedores sociales) no son noticia, ni desgraciadamente lo vayan a ser. Y menos en el "nuevo" El País, reconvertido en competencia ideológica del ABC y La Razón. ¡Gritemos al unísono aquella frase célebre de Don Vito Aznar: España va bien!

Termina Harguindey afirmando: "En resumen: que Mariano vive en un mundo de ficción en el que cada semana se cambia la cartelera". De ficción nada. "Hace lo que hace sabiendo lo que hace y aún así lo hace". Y si no que se lo pregunten a sus jefes, los que no aparecen en los telediarios ni en los periódicos, siempre en las tinieblas del "lado oscuro". Don Mariano Corleone es un elemento más de la cadena, un tipo simplista, prescindible, pero que en estos momentos a ellos les va muy bien con sus torpezas. ¡Pues que siga la fiesta!

Pues ya ve como son las cosas D. Angel, ayer un lector de El País, nos hacía partícipes de lo bien que se vive en nuestra querida España. Según sus palabras el bienestar es tan grande que no encontró mesa en toda la Costa Mediterranea, todo completo y repleto. No si es que nos quejamos de vicio y no sabemos ver las buenas obras e intenciones de don Mariano.

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Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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