TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Añoranza imperial

Por: | 16 de octubre de 2018

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Tras definir a la hispanidad como "el hito más importante de la humanidad, solo comparable con la romanización. Es probablemente la etapa más brillante, no de España, sino del hombre, junto con el Imperio romano" alguien debería regalarle a Pablo Casado, autor de la frase, un manual de Historia de España que no estuviera editado por la Formación del Espíritu Nacional o la Falange. Y si, como nos tememos, es más partidario de las convalidaciones que de la lectura, que le regalen la serie de television "La peste". Si sus meninges y sus ansias electorales se lo permiten, no volverá decir disparates como esos.
Se viven tiempos de turbulencias mentales en los que los posicionamientos de los partidos conservadores se distinguen por sus contradicciones. Los peperos han descubierto la extrema derecha por mas que sea discutible el que dicho segmento de población les reporte grandes beneficios electorales. La trayectoria de la ciudadanía en las urnas ha mostrado una clara y cíclica tendencia centrista, de centro derecha o centro izquierda. Intuir que el futuro inmediato es la xenofobia o la añoranza del imperio es, en realidad, asumir el fracaso de los siete años de Gobierno del PP, años en los que con mayoría absoluta o relativa han depauperado a la clase media y aumentado la desigualdad.
Ese constante sacar pecho como artífices de la recuperación económica es contradictorio con la búsqueda de votos de quienes se sienten marginados por el sistema, al que culpabilizan de su empobrecimiento. El sistema es imperfecto pero los coautores de una poltica económica que favoreció la evasión fiscal (ahí está la amnistía de Montoro y la ausencia de apoyos a la Agencia Tributaria) y el enriquecimiento de los poderosos; una política laboral que basó la eficacia de sus estadísticas en la precariedad y en los sueldos indignos y una política social que potenció la sanidad privada en detrimento de la pública y recortó todo lo que pudo en educación y dependencia son los mismos que ahora claman al cielo por la pretensión de elevar a 900 euros el salario mínimo y se oponen frontalmente a la mínima recuperación del Estado de bienestar al mismo tiempo que buscan desesperadamente el voto de la extrema derecha. Y ahí sorprende también la similar apuesta de Ciudadanos, un partido que inicialmente aspiraba a la moderación del centro político y que cuando el giro derechista del PP le facilitaba dicha ubicación, opta por competir en esos caladeros tan próximos al fascismo, un fascismo que no está tan lejos del nacionalsupremacismo, pero esa es otra historia.

El País

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