TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Los compañeros de la Nación

Por: | 10 de diciembre de 2018

1544375665_035977_1544375888_noticia_normal_recorte1

Siempre se ha dicho, al menos desde el sentido común, que "los experimentos, con gaseosa", sobre todo en los que atañen a la convivencia ciudadana. El problema del president Torra es que él los hace con Aromas de Monserrat y, claro, el colocón es notable. Y de una reivindicación independentista pacífica pasa en poco tiempo a proclamar el ejemplo esloveno (62 muertos) poco antes de volver a su adicción favorita: Monserrat. No nos queremos imaginar como saldrá tras 48 horas en ayunas entre los aromas monásticos: ¿facilitará armas a sus juventudes revolucionarias, esa heroica pléyade de jóvenes y jóvenas que hoy cierran autopistas y mañana deciden que llegó el día del "tot pagat"?
Desde esta humilde tribuna vamos a proponer una serie de ocurrencias en la nueva línea del supremacista aromático:
1.- Todas las mujeres que no se identifiquen con la causa serán rapadas al cero. Que se note quién manda y quién desobedece.
2.- Todos los varones que no lleven lazos amarillos en sus solapas, llevarán una estrella de David amarilla de triple tamaño que los mencionados lazos. Naturalmente, solo "los compañeros de la Nación" podrán ser funcionarios del Govern. El resto tendrá que realizar las labores de menor categoría social.
3.- Los "compañeros de la Nación" no pagarán impuestos, ni peaje en las autopistas, ni siquiera la cuota de socio del Barça, dineros que resarcirán con creces los "carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho", como justamente definió nuestro líder a los hispanohablantes, aunque para ello fuera necesario confiscar sus bienes y negocios.
4.- En todas las escuelas será obligatorio la lectura del poeta France Presêren y del prosista Ivan Cankar, glorias literarias nacionales eslovenas, faro de la nueva línea política.
5.- Los militantes y simpatizantes de Esquerra no serán considerados "compañeros de la Nación" hasta que no superen la conveniente reclusión en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), unos campos de concentración y reeducación que el imaginativo régimen cubano creó para la rehabilitación de universitarios ideológicamente inconformes, sacerdotes, artistas, intelectuales, hippies, marihuaneros, drogadictos, prisioneros políticos, funcionarios acusados de corrupción, emigrantes potenciales, criminales, chulos, campesinos reacios a la colectivización de las tierras, vagos, trabajadores ilegales por cuenta propia, Testigos de Jehová, abakuás, adventistas del Séptimo Día, católicos, bautistas, metodistas, pentecostales, episcopalianos, santeros, gedeonistas y, naturalmente, toda la amplia gama del colectivo LGTB. No se debe olvidar que los dirigentes de Esquerra se negaron a hacer la imprescindible huelga de hambre y que, además, su líder máximo se declaró en repetidas ocasiones católico y pacifista.
Como dijo el compañero Comín en la arcadia belga: "El tramo que nos queda hasta llegar al final, no tenemos que engañarnos más, será dramático. Ha llegado la hora de pagar el precio alto, injusto, pero inevitable de nuestra libertad", por mas que él goza de la misma en un confortable retiro vital en Bruselas.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal