TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Cansinos

Por: | 22 de marzo de 2019

1553213794_026571_1553213904_noticia_normal_recorte1

Qué cansina resulta la política profesional española, por cortoplacista, por repetitiva, por la convicción de sus profesionales de que la ciuadadanía es tonta, por no querer afrontar los problemas tangibles y marear la perdiz con los intangibles, por la consciente o inconsciente ignorancia de las elementales reglas democráticas y por reducir sus argumentos a slogans de telediarios.
Cambiar el color de los lazos no alcanza la categoría de picaresca, es, simplemente, una broma de adolescentes inmaduros. Pícaresca es designar a dedo a un individuo tan maleable como Torra para ocupar el despacho de al lado. Reivindicar con gesto adusto el derecho a la libertad de expresión y el de autodeterminación es despreciar la Constitución pues el primero está reconocido y el segundo, no. Dicho de otra manera: es un menosprecio a la Constitución, una norma aprobada mayoritariamente en un referéndum legal y base indispensable para una convivencia democrática.
Reivindicar la libertad de expresión para justificar las pancartas y lazos como hizo Rafael Mayoral, uno de los líderes de Podemos, es apostar conscientemente por la confusión pues al parecer considera que no existen fronteras entre lo público y lo privado. Que un ciudadano tiene todo el derecho a mostrar su rechazo por las decisiones judiciales no lo discute nadie. Que un representante político que gobierna tiene el deber absoluto de respetar las reglas del juego, tampoco debería discutirlo nadie que se considere demócrata. Quim Torra, como ciudadano común, puede llevar los lazos que quiera. La Generalitat que preside, y por la que goza de numerosos privilegios y prebendas, se tiene que atener a lo establecido. Es algo de cajón.
Cansinos por incongruentes resultan también los líderes de la oposición cuando una y otra vez denuncian los vínculos o dependencia de Pedro Sánchez con los separatistas. Lo hacen en plena campaña preelectoral, es decir, cuando el Presidente Sánchez ha disuelto el Parlamento y convocado elecciones generales precisamente por no haber contado con el apoyo de los separatistas. Consideran que denunciar lo inexistente es más rentable polítca y electoralmente que asumir los hechos y siempre mirando con atención los movimientos y ocurrencias de ese grupúsculo protofascista que les puso en bandeja la presidencia de la Junta de Andalucía.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal