TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Los tableros los carga el diablo

Por: | 30 de enero de 2020

Presidente-torra

En el tablero de la política española actual reluce una obviedad constatada diariamente: los partidos anteponen sus intereses a los de la ciudadanía, interés de controlar el propio partido desde la cúpula e interés de conquistar, ampliar o mantener sus parcelas de poder. Sus tácticas no van encaminadas a mejorar el nivel de vida o la convivencia de los ciudadanos sino a destruir al rival o al disidente interno. El bien común ha sido sustituido por el bien del partido.
En el caso del tablero catalán, y tras la declaración institucional de ayer de su President, se añade un matiz: cuando se dedica toda la actividad del Gobern y de su partido desde que accedió al poder a un único fin: la declaración de la independencia, dejando de lado la resolución de los problemas reales, las maniobras e ideas para conseguirlo son hábiles y perversas. Torra, con la supervisión del de Waterloo, está decidido a ocupar el protagonismo de las víctimas para lo que necesita un ritmo lento en su agonía, culpabilizar día a día a sus desleales socios de gobierno con el deseo de que el pueblo llano y sencillo, ese 47% de votantes ya que el resto ni es pueblo ni es nada, le rediman de su sacrificio y le eleven al altar de la Plaça de San Jaume, 4. Tiene a favor de sus intereses la complicada situación de Esquerra y su decisión de apoyar, o no, los Presupuestos Generales del Estado, y la burda táctica del PP y Cs de acudir constantemente a los tribunales como tabla de salvación de sus obtusos análisis.
Y no deja de ser curioso el papel que esos tribunales han jugado en el condicionamiento de las decisiones políticas de la derecha, de toda la derecha, es decir, descartado Vox por ser un partido preconstitucional e incluida la antigua Convergencia: la fuga hacia adelante de los convergentes, hacia ese ensoñado Brigadoon que es la República de Catalunya, está íntimamente relacionada con los juicios por el 3%, la tipificación de organización criminal de la familia Puyol y los embargos a Artur Mas. Caña jurídica igual a apuesta por el independentismo.
El PP, por su parte, defenestrado Rajoy por una moción de censura tras una sentencia en la que se vinculaba al partido con la corrupción de la trama Gürtel, el joven delfín, amparado por el artífice de la burbuja inmobiliaria y las armas de destrucción masiva en Iraq, optó por sacar pecho patriótico en plan Reconquista. Caña jurídica igual a pecho palomo de ¡Santiago y cierra, España! y Cayetana Álvarez de Toledo en plan Agustina de Aragón, con perdón de los aragoneses. ¿Y Ciudadanos?, pues ha entrado en el Guinnes como el mayor y más torpe suicidio político conocido. Y en eso estamos.


Del aquí y el ahora

Por: | 28 de enero de 2020

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La política española cada vez se parece mas a una escena que se pensaba olvidada, la de unas pocas personas sentadas en la mesa camilla de uno de los próceres locales y al calor de un brasero. No es que sea cortoplacista, como señalan algunos politólogos, es que se mueven por los dichos o hechos conocidos en ese mismo momento. Los rumores y las filtraciones de algunos políticos se lanzan al mercado a través de cualquier tertuliano que, naturalmente, no comprueba su veracidad y a media mañana ya es un problema nacional.
¿De verdad creen que el que un ministro se reuniera 25 minutos con una vicepresidenta venezolana en una terminal de aeropuerto para señalarle que no podía pisar suelo español es un problema que afecta a la ciudadanía? ¿Cuántas veces han oído hablar a esos mismos políticos de reducir la desigualdad o el paro, de desbloquear órganos como el Consejo General del Poder Judicial o de volver a dotar a la sanidad y la educación públicas de las condiciones necesarias para recuperar los niveles presupuestarios anteriores a los desmanes de los recortes? ¿Cuántos se han referido a la paupérrima situación de la investigación científica?
¿Y la cuestión nacional? Tenemos un Parlament que hace tiempo superó en ineficacia al de Libertonia con la desventaja de que su presidente no se parece en nada a Groucho Marx, un Parlament que ayer alcanzó un esperpéntico récord Guinness: conseguir que la votación de los nuevos Presupuestos no tuviera un solo voto a favor. Y también tenemos a una derecha opositora que considera que el diálogo político entre los representantes de las partes implicadas es una traición a la Patria, claro que también ayer se oyó alguna voz que llamaba  botifler al encarcelado Oriol Junqueras mientras, suponemos, ponía una vela en el altar del que reside en un palacete en Waterloo. Menos mal que tenemos a unos valientes diputados de Vox defendiendo a España mientras cobraban 65.000 euros en 2014 del exilio iraní.
Los expertos señalan que no es conveniente judicializar la política. La cuestión es saber si la justicia está politizada porque las decisiones, algunas decisiones, judiciales rompen los esquemas del sentido común y de la conveniente armonía ciudadana. Desde la que afectaba a "la manada" de Pamplona, a ese Tribunal de Cuentas que dio carpetazo a que los responsables de la venta de miles de pisos de protección oficial a fondos-buitres por un precio inferior al del mercado, se fueran tan contentos a tomarse un relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor. Y en eso estamos.

Tiempos turbios para héroes confusos

Por: | 27 de enero de 2020

Primera-temporada-de-Treadstone

Allá por 1982 se decía a que había adolescentes que cuando veían "Rambo" en un DVD ("Parece un viaje en el tiempo", comentó Sheldon Cooper cuando vió un video-club) pasaban rápido los escasos diálogos para recrearse en la acción. Con "Treadstone", la serie que ofrece Amazon, pueden hacer lo mismo en sus diez capítulos en los que las peleas y los tiroteos son una constante arrolladora en la primera temporada de la precuela televisiva de los filmes de Bourne, realizada funcionalmente aunque con menos talento que los largometrajes, sobre todo los dirigidos por Paul Greengrass.
La trama muestra el programa secreto desarrollado por la C.I.A. para conseguir unos asesinos profesionales insuperables. Es el universo de las novelas de Robert Ludlum, un mundo turbio en el que el fin de salvar el mundo de los enemigos de Estados Unidos se entremezcla con los intereses más prosaicos de los beneficios de las multinacionales y empresarios mafiosos. Un programa que en el caso de la serie es compartido por Rusia, lo que origina que algunos de esos asesinos sean considerados agentes dobles.
A grandes rasgos se puede calcular que hay seis o siete peleas impresionantes por capítulo. Tras el éxito popular de los filmes protagonizados por Matt Damon, una serie no podría ser menos en cuanto a violencia ni, tampoco, en localizaciones exteriores: Budapest, Moscú, Londres, Amsterdam, Acra, Pionyang, Virginia... la vuelta al mundo en ochenta broncas.
Claro que Bourne, del que ya se está preparando el sexto largometraje, no es el primer caso de historias encadenadas con el mismo personaje. La madre de todas las series de películas es la que protagoniza James Bond con sus 24 películas a la espalda. Tiempos turbios para héroes confusos.

Distopía

Por: | 20 de enero de 2020

Years and Years

“No vi a todos los payasos y a los monstruos que se avecinaban”, comenta la abuela Muriel ante sus descendientes, la familia Lyon, en su memorable discurso del último de los seis capítulos de la excelente "Years and years" (HBO), una serie británica que describe los próximos 15 años con inteligencia, sensibilidad y, lo que es más preocupante, verosimilitud.
Creada y escrita por Russell T. Davies, un talento de la televisión que tiene en su haber, entre otras, la serie "A very English scandal", utiliza una familia para vaticinar la deriva política, social y tecnológica del Reino Unido, en particular, y mundial en general, que dimana de esos payasos y monstruos que no vio la abuela Muriel, unos líderes políticos próximos a los Trump y Bolsonaro, incapaces de resolver los problemas cotidianos y muy capaces de fomentar la desigualdad, representados en la serie por una populista y demagoga Emma Thompson, una dama que desde la simpleza de sus análisis, la subyacente xenofobia y la falta de escrúpulos alcanza el 10 de Downing Street.
Las quiebras bancarias, las guerras, el incremento de los refugiados, las pateras, los desastres del cambio climático y la homofobia se entremezclan con un hiperdesarrollo tecnológico en una distopía próxima que fomenta los nuevos campos de concentración para los inmigrantes irregulares y refugiados políticos, que aplica sin pudor una derivada de "la solución final" del Tercer Reich y que oculta con habilidad las corruptelas y los desproporcionados privilegios económicos de los poderosos ante la pasividad de una dócil ciudadanía.
15 años a través de una familia compleja y creíble que sobrevive inmersa en un futuro aterrador ante el que la lucidez de una venerable anciana sugiere la única respuesta posible: la rebelión.



Funerales de cuerpo y mente presentes

Por: | 13 de enero de 2020

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La cascada de elogios que suelen inundar las necrológicas de los famosos son leídas por todos menos por su protagonista. El canal de pago #0 ha solucionado el desequilibrio con "El cielo puede esperar", que ya inició su segunda temporada. Lo dijo Rubalcaba, "en España se entierra muy bien", y ahora Movistar Plus está dispuesto a difundir los funerales de cuerpo y mente presentes.
La segunda tanda apostó por Cristina Pedroche para abrir los panegíricos. En marzo de 2013 fue la primera mujer española en llegar al millón de seguidores en twitter, lo que justifica su presencia año tras año las campanadas de Antena 3, un espectáculo en base al vestido que lucirá la presentadora. Su estilista Josie lo tenía claro: "Cuanto menos entendiesen ese concepto, más lo iba a reventar en España”. Por allí pasaron Pitingo y Dionisio, de Camela. Almíbar para una seguidora del Rayo Vallecano.
Y de la Pedroche a David y José Manuel Muñoz, los Estopa, dos charnegos afincados en Cornellá de Llobregat que de su primer álbum en 1999 vendieron 2.000.000 de discos. Su padre regentaba el bar "La Española" y por el que, suponemos, nunca pasó Torra a tomarse un carajillo. David sentenció: "Ahora que me he muerto, me he dado cuenta de que todos los momentos en que me he tomado la vida en serio han sido una pérdida de tiempo". Vanesa Martín cantó una gran versión de "Era", y rindieron su homenaje Macaco, Albert Pla, y Muchachito, en directo, y Serrat, Sabina, Iniesta y Pau Gasol, en diferido. La apoteosis llegó con los Chichos, Tomasito, Las Negris, El Canijo de Jerez y Joe Crepúsculo. Triunfo total. Y hoy, lunes, María Teresa Campos, nuestra Oprah en horas bajas.

De las violaciones y las cavernas

Por: | 08 de enero de 2020

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"Liar" (HBO) es una miniserie británica de seis capítulos estrenada en 2017 y que, lamentablemente, cada día es mas actual por su tema: las violaciones. Todo comienza con una primera cita entre una profesora de un colegio de postín y un cirujano de éxito. Lo que ocurre en ese primer encuentro desencadenará el argumento esencial de esa primera temporada.
Las dos versiones contrapuestas de Laura Nielson y Andrew Earlham sobre lo ocurrido remite inicialmente a ese clásico del cine que es Rashomon, a su versión estadounidense "Cuatro confesiones" o a filmes más recientes como "Reservoir Dogs" o "Hero" para concluir que la razón la tenía Ramón de Campoamor cuando afirmaba en su poema que "Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira".
"Liar" tuvo un gran éxito en el Reino Unido -fue la serie dramática más vista de ITV de 2017, y ya se rodó una segunda temporada-, con una particularidad: además de una buena trama que evoluciona de lo romántico al thriller psicológico, pone sobre la mesa la cuestión de las violaciones, la frecuente incomprensión social hacia las víctimas y la usual prepotencia de quienes se sienten superiores en función de su status económico. Solo hay que citar el juicio que en estos días sienta en el banquillo al todopoderoso Harvey Weinstein. Cabe señalar también que Atresmedia compró los derechos para realizar una adaptación española. Ni que decir tiene que los estupendos exteriores de Deal y Walpole Bay (Kent) poco o nada tienen que ver con Aranda de Duero, uno de los posibles escenarios de la versión nacional por su conocida defensa de los violadores en "el caso Arandina".
Una muy interesante serie que permite comprobar, una vez mas, como una buena parte de la ciudadanía no ha salido aún de las cavernas por mas que algunos de ellos se sienten en el Congreso.

El País

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