TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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De aquí y de allá

Por: | 14 de junio de 2021

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Días intensos, apasionados. En la Plaza de Colón han decidido dividir a la ciudadanía en gente de bien (ellos) y gente maligna (el resto). ¿Para qué darle más vueltas al asunto? Las sutilezas y complejidades es de antipatriotas. Claro que antes de saber quienes son los buenos y quienes los malos, tuvimos que comprobar en esa especie de Marina Le Pen de andar por casa su analfabetismo constitucional. Afirmó que si el Rey firmaba los indultos le harían cómplice de tal desaguisado: "La Constitución obliga al Rey a “expedir los decretos” del Gobierno (artículo 62.f) y en concreto a “ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley” (62.i). Y que la ley, la del indulto de 1870 (la 175 de 24/6/1870), establece que su concesión compete al Gobierno: “Se hará” por decreto “en Consejo de Ministros” (artículo 30). Cuestionar el deber de firma del jefe del Estado, presionarlo para que actuase ilegalmente, es, ese sí, empeño contrario a la Constitución", explica hoy Xavier Vidal-Folch en su artículoen EL PAÍS "A los de Colón". Da igual, lo importante es el titular de los informativos.
Y no deja de resultar curioso ese afán constitucionalista de los de Colón cuando el PP lleva más de dos años chantajeando la renovación del Consejo General del Poder Judicial, o cuando los de Vox anhelan desde su fundación en dinamitarla para ahorrarse las Autonomías y poder vender lofts a diestro y siniestro sin esa molestia burocrática de titulaciones. Claro que la no renovación de la cúpula judicial tiene sus estupendas contrapartidas: el pasado 26 de mayo se publicaba que el Tribunal Supremo se opone a indultar a los 12 líderes independentistas a los que condenó por su participación en el procés. El tribunal que les juzgó ha emitido ya su informe, en el que rechaza por unanimidad conceder un indulto total o parcial a los dirigentes secesionistas condenados por sedición, malversación o desobediencia, al no apreciar razones de justicia, equidad y utilidad pública que justificaran la concesión de la medida de gracia.
Tiempo atrás, el 15 de septiembre de 1993, EL PAÍS publicaba que "la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo se pronunció ayer -por cinco votos a favor y tres en contra- a favor del indulto al ex teniente coronel golpista Antonio Tejero Molina, pese a reconocer que no existen razones de justicia que hagan necesaria la medida y admitir que Tejero es reincidente y no está arrepentido". Es el "Cambalache" de Enrique Santos Discepolo.
Y ya que se habla de indultos, algunos números: según datos recopilados por la Fundación Civio, José María Aznar concedió 5.956 indultos en sus casi ocho años de Gobierno, una media de 2,07 al día. En el tiempo que estuvo gobernando Zapatero, concedió 3.417 indultos: 1,23 al día. Rajoy, por su parte, firmó un total de 962: 0,4 al día. Naturalmente, había de todo: militares golpistas, banqueros delincuentes, mossos d'Esquadra torturadores... Decididamente éste es un país de gentes malignas.

"Parot", el fin de una doctrina controvertida

Por: | 02 de junio de 2021

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En 2013 la Gran Sala del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos decidió definitivamente que la aplicación de la llamada "doctrina Parot" con carácter retroactivo vulneraba el Convenio de Derechos Humanos, enmendando las resoluciones de los tribunales españoles. Ello supuso la excarcelación de cerca de 100 condenados, la mayoría de ellos por delitos de terrorismo, y de algunos presos comunes con delitos graves. La puesta en libertad de estos presos es el arranque de la serie "Parot", una coproducción de TVE, Viacom y Amazon que se ha programado primero en la plataforma digital.
La serie se centra en los presos comunes excarcelados, mayoritariamente condenados por violaciones, obviando a los condenados por terrorismo, y más concretamente en la sofisticada y cruel venganza de uno de ellos, el aristócrata Haro (Iván Massagué), a una de sus víctimas, la inspectora de policía Isabel Mora (Adriana Ugarte). 10 capítulos creados por Pilar Nadal, coguionista de una historia que toma partido decididamente por la estupefacción social que supuso la derogación de la doctrina Parot por mas que del inicial desconcierto se pasa al elemental concepto del "ojo por ojo": varios de los excarcelados son asesinados de forma similar a lo que lo fueron sus víctimas.
"Parot" es interesante y bien realizada. Para ello cuenta con un elenco sólido y funcional con, entre otros, Javier Albalá, Antonio Dechent, Patricia Vico y una siempre excelente Blanca Portillo. Naturalmente las cerca de 10 horas de trama exigen tocar otras cuestiones colaterales, por ejemplo el sensacionalista afán de las televisiones por incrementar la audiencia a costa de transgredir la privacidad individual: todo vale si con ello se aumenta el número de espectadores, lo que también vulnera los Derechos Humanos pero se permite sin mas.

El País

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