TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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Impresentables

Por: | 16 de mayo de 2020

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Escuchar hoy a la Ayuso hablar de responsabilidad individual como signo distintivo del PP en una rueda de prensa que rebosa autosatisfacción cuando su partido, sus dirigentes y, suponemos, que ese gran estadista que aún debe de mantener que en Iraq había armas de destrucción masiva, a la vez que con sus aliados de Vox fomentan las manifestaciones sin medidas de seguridad, ¡hasta ahí podíamos llegar!, para pedir la dimisión de un Gobierno elegido democráticamente, da la justa medida del sentido cívico tanto de ellos como de los manifestantes.
Si se recuentan las trayectorias de los tesoreros del PP, de los ministros de los Gobiernos de Aznar imputados por corruptos, incluído "el mejor ministro de Econmía de España" que, casualmente se llevaba crudo todo lo que se movía; de los consejeros de Esperanza Aguirre, alguno de los cuales se dejó un millón de euros encima del armario de sus suegros o de una Díaz Ayuso que nada mas tomar posesión de su cargo ya se supo de un crédito a la empresa de su padre de 400.000 euros concedido por Avalmadrid y, que se sepa, no se devolvió nunca, si se recuerda y se recuenta todo esto la conclusión mas evidente es que están convencido de que son los mejores y, por tanto, que el páis es cosa suya al margen de los resultados electorales.
Naturalmente son, también, los mejores gestores de todo y especialmente de la Sanidad Pública. Basta recordar a la inolvidable Ana Mato como ministra del ramo, a los recortes y despidos de los profesionales, a consejeros de Sanidad como Lamela y Güemes que inmediatamente después de dejar el cargo se pasaron a la sanidad privada, a las tonterías que decía la reina de las ranas sobre las ventajas de la privada y, en fin, a la disciplinada Díaz Ayuso que siguiendo la senda de sus ideólogos tuvo a bien celebrar la víspera del pasado 1 de mayo, Día del Trabajo, con el anuncio de que no renovarían a los 10.000 profesionales ((médicos, enfermeros, auxiliares, celadores) que habían contratado para hacer frente al coronavirus pese que seguía en vigor el estado de alarma, también nos hacemos una idea de su estilo. Ahora el Gobierno les acaba de informar que rechaza que Madrid salte de fase porque no está lista la atención primaria entre otras cosas por falta de recursos humanos pero ellos, los grandes gestores de la Sanidad y, por supuesto, los dueños de la calle y del cortijo, alegarán que les tienen rabia mientras compran cacerolas chinas homologadas, o no, por la Unión Europea. Y en eso estamos.

Miserie y grandeza de Hollywood

Por: | 11 de mayo de 2020

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"Babilonia de celuloide, gloriosa, fascinante, ciudad delirante, frívola, seria, audaz y ambiciosa". Así comienza Kenneth Anger su libro "Hollywood Babilonia", un texto que habrán tenido en cuenta Ryan Murphy e Ian Brennan, los creadores de la serie "Hollywood"  (Netflix).
Siete capítulos con una potente producción en los que se narra el cuento de la lechera de un grupo de jóvenes que aspiran a triunfar y que, naturalmente, tendrán que dedicarse a otros trabajos hasta que les llegue su oportunidad en una ciudad dominada por el racismo, la homofobia y los escándalos sexuales. Y todo ello entremezclado con un talento que deslumbró al mundo.
Por allí surgen agentes despóticos (el Sheldon Cooper de "Big Bang Theory"), Cukor, Tallulah Bankhead (Mira Sorvino), Rock Hudson o la Mammy y Vivien Leigh que se llevó el viento, entre otros. Grandes fiestas, grandes mansiones, grandes sueños en torno al deseo de adaptar al cine la desgraciada vida de Peg Entwistle, la actriz que se suicidó a los 24 años de edad, lanzándose desde la H del letrero de Hollywoodland.
Una serie entretenida e inmisericorde que generó fobias y filias y que podría resumirse en una frase de Billy Wilder: ""Del mismo modo que todo el mundo odia a Estados Unidos, todo Estados Unidos odia a Hollywood. Existe el profundo prejuicio de que todos nosotros somos tipos superficiales que ganamos diez mil dólares a la semana y que no pagamos impuestos; que nos tiramos a todas las chicas; que tenemos profesores en casa que dan clases a nuestros hijos de cómo subirse a los árboles; que cada uno de nosotros tiene dieciséis criados y que todos conducimos un Maserati. Pues sí, todo esto es verdad. ¡Aunque os muráis de envidia!".

"Our Boys", una serie extraordinaria israelí

Por: | 04 de mayo de 2020

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Los 10 capítulos de "Our Boys" (HBO) resultan idispensables para conocer, al menos parcialmente, a la sociedad israelí y su compleja convivencia con los palestinos. Basada en hechos reales del verano de 2014 es un manantial de información sobre los usos y costumbres de los judíos ultraortodoxos, una comunidad absolutamente condicionada por su fanatismo religioso, su decidido nacionalismo y su no menos evidente racismo. El desprecio que sienten por los árabes y los "gentiles" les induce a justificar la violencia, una violencia que encuentra en líderes como Netanyahu un apoyo político y en el sistema judicial, un aliado (cuando cae un terrorista palestino se destruye la residencia familiar, y no recíprocamente). Frente a ellos, una comunidad palestina dividida y en la que también abunda el terrorismo de Hamas. En Jerusalén ser un moderado es ser menos que cero.
En el verano de 2014, Hamas secuestra a tres jóvenes estudiantes ultraortodoxos en las afueras de Jerusalén. La sociedad israelí se moviliza y los medios de comunicación alientan la indignación. 18 días después del secuestro aparecen los tres cadáveres. Poco después, tres jóvenes israelíes secuestran, torturan, matan y queman a un joven palestino de 16 años. Es la ley del Talión. Simón, un agente del Servicio de Inteligencia Interior, llevará las investigaciones hasta dar con los responsables del asesinato del joven palestino no sin antes rechazar la primera reacción gubernamental de achacar el asesinato a los palestinos, algo similar a las primeras maniobras del Gobierno de Aznar para atribuir los atentados del 11-M a la Eta. 
Una excelente serie, coproducida por HBO y la israelí Kheset, catapultada por la declaración de antisemita de Benjamín Netanyahu y su petición de boicoteo. ¡Es la manipulación política, estúpidos!

Todo por la patria, si la patria es la mía

Por: | 21 de abril de 2020

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“Estoy segura de que no habría habido ni tantos muertos ni tantos infectados y probablemente se habría podido controlar de otra manera esta pandemia”, ha respondido este lunes en una entrevista en Ràdio 4 la consejera de la Presidencia y portavoz de la Generalitat, Meritxell Budó, sobre los efectos que hubiera producido la covid-19 en una Cataluña independiente. Así, sin mas. Y se queda tan ancha. Tiene gracia que la portavoz de un Gobierno presidido por un partido que ha tenido que cambiar sus siglas por los escándalos del 3%, que ha sido líder en los recortes de sanidad, que han manipulado la información en su televisión pública hasta niveles norcoreanos, que han alentado a los jóvenes rebeldes que hicieron la revolución quemando contendores o boicoteando el turismo (por cierto, lo de boicotear el turismo ha sido un éxito, como bien saben hoteleros y restauradores), tiene gracia, digo, que insistan en mostrarse como paradigma de eficacia y buena gestión. Se dejan la piel por su patria hasta el punto que su Líder Máximo sufre un duro exilio en un palacete de 550 metros cuadrados en Waterloo a razón de 4.400 euros mensuales.
También tiene su gracia que la derecha ultramontana y los enciclopedistas de la caverna, los llamados tertulianos, lleven unos días denunciando las maniobras gubernamentales en la oscuridad para recortar la libertad de expresión, algo que unos demócratas de toda la vida como ellos supieron defenderla a capa y espada con, por ejemplo, la ley Mordaza. El motivo de su nueva lucha heroica fueron una declaraciones de un general de la Guardia Civil que tuvo el descaro de señalar que se estaban investigando las noticias falsas que podrían generar "desafección a instituciones del Gobierno". Hubo políticos incluso que calificaron de "golpe de Estado" dichas declaraciones. ¿Qué no se va a poder mentir para perjudicar a un Gobierno en una situación crítica como la presente? ¡Hasta ahí podríamos llegar! De momento ningún portavoz de Génova 13 ni del partido de que en su ideario propone el "fin de las subvenciones públicas" para "partidos políticos y sus fundaciones, sindicatos, patronales y organizaciones de proselitismo ideológico" por mas que reconoció que financió el 80% de su campaña en las elecciones europeas de 2014 con fondos provenientes de simpatizantes del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI), ha dicho lo que dijo Maritxell Budó quizá, en parte, porque son los delfines de esos grandes patriotas y no menos grandes gestores que consiguieron que se dieran por perdidos más de 60.000 millones de euros por sus denodados esfuerzos para rescatar a España, y a su sector bancario. Menos mal que Ana Botín, la presidenta del Banco Santander, anunció que se rebaja el sueldo a la mitad para ayudar a la compra de equipamiento médico por lo que sólo percibirá este año uno cinco millones de euros.
¿Qué el Gobierno ha cometido errores y torpezas? Por supuesto. ¿Qué la pandemia de un virus hasta ahora desconocido les cogió desprevenidos? Evidentemente. Pero hay que reconocer que, al menos de momento, las únicas estúpidas y demagógicas declaraciones han surgido de una oposición que está dispuesta a darlo todo por la patria, siempre que la patria, las patrias para ser precisos, sean las suyas.

Galicia

Por: | 04 de marzo de 2020

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No deja de ser sorprendente que la serie más vista en Netflix sea "Vivir sin permiso", sorprendente porque también la emite en abierto Telecinco, una cadena que hace tiempo entró en los anales de la vulgaridad. Hablamos de una empresa capaz de abrir sus informativos mañaneros, el de ayer, martes, sin ir mas lejos, con el rescate de una niña en China que colgaba peligrosamente de un décimo piso o que llena su parrilla de concursos en los que se busca deliberadamente la bronca y el sufrimiento de los concursantes. Dicho lo cual, la cadena obtuvo unos beneficios superiores a los 200 millones de euros el pasado año. Está claro que algo huele a podrido no solo en Dinamarca.
La segunda, y última, temporada de "Vivir sin permiso", es sin duda lo mejor de su programación. Una historia basada en un relato de Manuel Rivas que se transcurre en la región ficticia de Oestes por mas que las localizaciones se sitúen en las Rías Baixas, un enclave geográfico coherente con uno de los elementos esenciales de la trama: el narcotráfico. Galicia y la droga parecen ya un tándem indivisible: hasta el moderado con mayorías absolutas Núñez Feijóo compartía en otro tiempo viajes y vacaciones con Marcial Dorado, un capo del contrabando. La segunda temporada resulta más entretenida que la primera. La acción predomina sobre las historias sentimentales. Se incorporan mafiosos mexicanos, guerras entre clanes y planes maquiavélicos para destruir a los rivales, todo ello con dos coprotagonistas fundamentales: los paisajes y el impresionante Pazo de a Toixeriña, en Moraña (Pontevedra), dedicado mayoritariamente a bodas, bautizos y primeras comuniones, dos elementos tan importantes como José Coronado, Álex González, Claudia Traisac o el extraordinario Luis Zahera.

Defenestración política

Por: | 25 de febrero de 2020

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Cuando la derecha se escora hacia la extrema derecha se produce una curiosa modificación en la perspectiva política: los que permanecen en la originaria derecha parecen centristas. El caso de la defenestración de Alfonso Alonso como cabeza de lista por el PP en las próximas elecciones autonómicas es ejemplar. El señor Alonso ha sido sustituido por el señor Iturgaiz, un admirador de Aznar, Mayor Oreja e, incluso, de los antisistema de Vox. Dicha elección sitúa al defenestrado en un hipotético centrismo cuando en realidad el señor Alonso es de derechas de toda la vida, como bien saben los ciudadanos de Vitoria, ciudad de la que fue alcalde.
Aún se recuerdan algunos hechos de su mandato: por ejemplo la construcción del Centro Comercial Boulevard  que el Ayuntamiento vendió a los propietarios por 81 millones de euros para que estos lo revendieran por algo mas del doble, 166 millones de euros, sin que las arcas municipales vieran un euro. También se recuerda el contrato que el alcalde firmó con un empresario que alquiló unos locales comerciales para uso municipal por 20 años, con una cláusula por la que si el Ayuntamiento abandonaba dichos locales -de hecho estuvieron un tiempo sin ser utilizados- debería abonarle al empresario 7 millones de euros, es decir, el alquiler íntegro de los 20 años. Lo curioso del caso es que la indemnización inicialmente prevista el 9 de febrero de 2007 en caso de abandono era de 3,5 millones de euros, siete días después se acordó que fuera de 7 millones. Esto ocurría a tres meses vista de las elecciones municipales en las que fue elegido alcalde el socialista Patxi Lazcoz Baigorri.
Y en esas historias estaba también metido un edil llamado Javier Maroto que después ocupó la alcaldía, desde la que hizo unas declaraciones acusando al colectivo magrebí de "vivir de las ayudas sociales" sin aportar dato alguno, y que en la actualidad guarda un respetuoso silencio ante la defenestración de su compañero de partido, de Ayuntamiento y de condena: en mayo de 2016 fue condenado, junto con Alfonso Alonso, por el Tribunal de Cuentas a pagar 393.000 euros por los perjuicios ocasionados en los fondos públicos del municipio de Vitoria como consecuencia del alquiler de un local por encima del precio de mercado durante la etapa en la que ambos gobernaron el ayuntamiento, en lo que se conoce como caso San Antonio. Está claro que son de derechas de toda la vida.
¿Y por qué un partido de derecha defenestra a un dirigente de derecha? Pues porque el discipulo de José María Aznar, el señor Casado, ha decidido escorar su partido hacia los antisistema de Vox siguiendo las luminosas directrices de su maestro y de su aventajada alumna Cayetana Álvarez de Toledo, la cual, tras las últimas elecciones autonómicas catalanas consiguió el glorioso resultado de 2 diputados, algo que ni ella ni su maestro están dispuestos a revivir tal bochorno por lo que les resulta indispensable tratar de recolectar los votos que puedan aportar los de Ciudadanos, los cuales a su vez confían que con la alianza electoral podrán hacerse visibles en el País Vasco.
Suponemos que los estrategas del PP y Cs creerán que están realizando unas maniobras magistales de ajedrez cuando en realidad están jugando a la Oca y tiran porque les toca.

El largo viaje de dos generaciones.

Por: | 19 de febrero de 2020

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Ni son Dean Moriarty ni Seal Paradise de "On the road". Tampoco son Thelma o Louise. Son Esty Quesada y Nuria Roca, dos mujeres que deciden emprender un largo viaje desde Miami a Nueva York. Novela, película y serie (TNT) tienen en común la carretera, y nada mas.
Kerouac convirtió su relato en el texto fundamental para comprender a la generación beat. Ridley Scott firmó un largometraje que reivindicaba la liberación de la mujer. Quesada y Roca, y Atresmedia Studios, naturalmente, probablemente solo pretendían entretener en cinco capítulos sin guión en los que los diálogos de las dos protagonistas, el choque generacional y las muy distintas maneras de entender la vida, fueran una de las dos columnas vertebrales. La otra sería descubrir unos Estados Unidos variopintos, desde el profundo sur al cosmopolita norte. Consiguieron las dos metas: entretener y mostrar.
La clave ha sido juntar en el viaje a una presentadora de televisión de Moncada (Valencia), con 47 años de edad, casada y con tres hijos, con una joven de Baracaldo, de 25 años y soltera, que tiene cerca de 280.000 suscriptores en youtube donde vuelca provocadores y divertidos vídeos con el sincero título de "Soy una pringada", una diferencia de edad y estatus suficientemente dispares para que las referencias culturales también sean distintas. Cuando llegan a Savannah (Georgia), Roca recuerda "Forrest Gump". Quesada habla de "Medianoche en el jardín del bien y del mal". Claro que cuando llegan a la ciudad más poblada de Maryland, el recuerdo de Esty Quesada es total: "Para mí ir a Baltimore ha sido como ir a Jerusalen". Al fin y al cabo es la ciudad de Divine y John Waters, algunas de sus referencias vitales. Dos mundos.

Tiburones

Por: | 12 de febrero de 2020

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La excelente serie "Billions" desvelaba los entresijos del éxito de un "tiburón" financiero. La también excelente película, "Margin Call" narraba las maniobras de la cúpula de un banco de inversiones para salvarse horas antes de de que se produjera la gran crisis financiera global de 2008 debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos  con las llamadas hipotecas subprime. En España hay ejemplos de denuncias cnematográficas similares. Cabe recordar "La caja 507", de Enrique Urbizu (2002) en la que se desenmascaraban los vínculos de las autoridades responsables del urbanismo, las mafias y los bancos, "B", la película de David Ilundáin (2015), sobre las declaraciones del extesorero del PP, Luis Bárcenas, ante el juez Ruz en torno a la contabilidad B de su partido y  "El reino", de Rodrigo Sorogoyen (2018) sobre la corrupción en el partido político en el poder por citar tres largometrajes relativamente recientes.
Una sugerencia: ¿cuándo se podrá contemplar una serie sobre el caso BBVA-Villarejo? Tiene todos los ingredientes necesarios para concitar la atención de los espectadores: reuniones de la cúpula dirigente del banco para reunir información -legal o ilegalmente, todo vale- sobre sus hipotéticos rivales o la autoridad competente, encargos a un comisario de policía actualmente en prisión para conseguirla, nuevas reuniones de los financieros para estudiar la estrategia ante el descubrimiento del escándalo, negar lo evidente y decidir quién será el chivo expiatorio, vínculos del policía encarcelado con colegas no encarcelados que, entre otras cosas,  sobre un "Proyecto FG", ¿quizá Francisco González?, se reconoce que se realizaron 7.150 horas de vigilancias a “objetivos en movimiento” y 7.480 horas a “objetivos fijos”: vehículos, domicilios, restaurantes…, naturalmente sin permiso judicial, en fin, como diría un experto "aquí hay tomate".
 

Los tableros los carga el diablo

Por: | 30 de enero de 2020

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En el tablero de la política española actual reluce una obviedad constatada diariamente: los partidos anteponen sus intereses a los de la ciudadanía, interés de controlar el propio partido desde la cúpula e interés de conquistar, ampliar o mantener sus parcelas de poder. Sus tácticas no van encaminadas a mejorar el nivel de vida o la convivencia de los ciudadanos sino a destruir al rival o al disidente interno. El bien común ha sido sustituido por el bien del partido.
En el caso del tablero catalán, y tras la declaración institucional de ayer de su President, se añade un matiz: cuando se dedica toda la actividad del Gobern y de su partido desde que accedió al poder a un único fin: la declaración de la independencia, dejando de lado la resolución de los problemas reales, las maniobras e ideas para conseguirlo son hábiles y perversas. Torra, con la supervisión del de Waterloo, está decidido a ocupar el protagonismo de las víctimas para lo que necesita un ritmo lento en su agonía, culpabilizar día a día a sus desleales socios de gobierno con el deseo de que el pueblo llano y sencillo, ese 47% de votantes ya que el resto ni es pueblo ni es nada, le rediman de su sacrificio y le eleven al altar de la Plaça de San Jaume, 4. Tiene a favor de sus intereses la complicada situación de Esquerra y su decisión de apoyar, o no, los Presupuestos Generales del Estado, y la burda táctica del PP y Cs de acudir constantemente a los tribunales como tabla de salvación de sus obtusos análisis.
Y no deja de ser curioso el papel que esos tribunales han jugado en el condicionamiento de las decisiones políticas de la derecha, de toda la derecha, es decir, descartado Vox por ser un partido preconstitucional e incluida la antigua Convergencia: la fuga hacia adelante de los convergentes, hacia ese ensoñado Brigadoon que es la República de Catalunya, está íntimamente relacionada con los juicios por el 3%, la tipificación de organización criminal de la familia Puyol y los embargos a Artur Mas. Caña jurídica igual a apuesta por el independentismo.
El PP, por su parte, defenestrado Rajoy por una moción de censura tras una sentencia en la que se vinculaba al partido con la corrupción de la trama Gürtel, el joven delfín, amparado por el artífice de la burbuja inmobiliaria y las armas de destrucción masiva en Iraq, optó por sacar pecho patriótico en plan Reconquista. Caña jurídica igual a pecho palomo de ¡Santiago y cierra, España! y Cayetana Álvarez de Toledo en plan Agustina de Aragón, con perdón de los aragoneses. ¿Y Ciudadanos?, pues ha entrado en el Guinnes como el mayor y más torpe suicidio político conocido. Y en eso estamos.


Del aquí y el ahora

Por: | 28 de enero de 2020

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La política española cada vez se parece mas a una escena que se pensaba olvidada, la de unas pocas personas sentadas en la mesa camilla de uno de los próceres locales y al calor de un brasero. No es que sea cortoplacista, como señalan algunos politólogos, es que se mueven por los dichos o hechos conocidos en ese mismo momento. Los rumores y las filtraciones de algunos políticos se lanzan al mercado a través de cualquier tertuliano que, naturalmente, no comprueba su veracidad y a media mañana ya es un problema nacional.
¿De verdad creen que el que un ministro se reuniera 25 minutos con una vicepresidenta venezolana en una terminal de aeropuerto para señalarle que no podía pisar suelo español es un problema que afecta a la ciudadanía? ¿Cuántas veces han oído hablar a esos mismos políticos de reducir la desigualdad o el paro, de desbloquear órganos como el Consejo General del Poder Judicial o de volver a dotar a la sanidad y la educación públicas de las condiciones necesarias para recuperar los niveles presupuestarios anteriores a los desmanes de los recortes? ¿Cuántos se han referido a la paupérrima situación de la investigación científica?
¿Y la cuestión nacional? Tenemos un Parlament que hace tiempo superó en ineficacia al de Libertonia con la desventaja de que su presidente no se parece en nada a Groucho Marx, un Parlament que ayer alcanzó un esperpéntico récord Guinness: conseguir que la votación de los nuevos Presupuestos no tuviera un solo voto a favor. Y también tenemos a una derecha opositora que considera que el diálogo político entre los representantes de las partes implicadas es una traición a la Patria, claro que también ayer se oyó alguna voz que llamaba  botifler al encarcelado Oriol Junqueras mientras, suponemos, ponía una vela en el altar del que reside en un palacete en Waterloo. Menos mal que tenemos a unos valientes diputados de Vox defendiendo a España mientras cobraban 65.000 euros en 2014 del exilio iraní.
Los expertos señalan que no es conveniente judicializar la política. La cuestión es saber si la justicia está politizada porque las decisiones, algunas decisiones, judiciales rompen los esquemas del sentido común y de la conveniente armonía ciudadana. Desde la que afectaba a "la manada" de Pamplona, a ese Tribunal de Cuentas que dio carpetazo a que los responsables de la venta de miles de pisos de protección oficial a fondos-buitres por un precio inferior al del mercado, se fueran tan contentos a tomarse un relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor. Y en eso estamos.

El País

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