TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Barbarie machista

Por: | 24 de abril de 2019

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El 16 de diciembre de 2012 se produjo la brutal violación de una joven de 23 años en un autobus en el que viajaba con su compañero por el barrio de Munirka, en el sur de Nueva Delhi. Cinco hombres y el conductor golpearon al acompañante y violaron y torturaron con una saña inconcebible a la joven. Un noticia que conmocionó a la India en particular, y al mundo entero en general. Delhi Crime, la impactante serie que exhibe Netflix, narra en siete capítulos las investigacione policiales que permitieron la detención de los seis agresores, uno de ellos menor de edad.
El guión y dirección corresponde al canadiense-indio Richie Mehta quien relata con rigor las pesquisas del grupo especial de la policía comandado por una subinspectora-jefe y alejado del tremendismo que podría sugerir un suceso de esas característica, sin renunciar a su brutal impacto. Un dato de la hemeroteca:  "De acuerdo con el International Business Times, un portavoz de la policía dijo que el menor de 17 años fue el atacante más brutal y había "abusado sexualmente de su víctima dos veces y le arrancó los intestinos con sus propias manos". La joven también fue penetrada en repetidas ocasiones con una barra de hierro.
Naturalmente, la notable serie es también una valiosa fuente de información sobre los usos y costumbres de la India contemporánea y muy especialmente sobre algunas de las peores lacras de las sociedades desarrolladas que, al parecer, se han extendido por todo el mundo: el lamentable sensacionalismo de unos medios de comunicación ávidos de aumentar sus audiencias sin el menor escrúpulo. La reacción de la sociedad civil, y muy principalmente de los jóvenes, consiguió con sus multitudinarias manifestaciones que se endurecieran las penas a los violadores quienes, finalmente, fueron condenados a la pena de muerte salvo el menor que permaneció tres años en la cárcel.

Así fue el debate

Por: | 22 de abril de 2019

Candidatos a la Presidencia del Gobierno
Cuatro candidatos. Cuatro atriles. Un moderador. una programación extraordinaria: dos horas antes dale que dale. Luego 100 minutos rigurosamente subdividios con cronometradores profesionales de baloncesto (un privilegio mas para Pedro Sánchez pues sabido es su afición a la canasta, que dirían Pablo Casado y Albert Rivera, o viceversa). Tras los 100 minutos, los agudos análisis de los correspondientes politólogos. La Sexta y La 3 ofrecerán su mejor alternativa posible para contraprogramar puesto que al día siguiente ofrecerán su debate que, naturalmente, será mucho más importante que el de la pública: "¡Hasta ahí podríamos llegar"!, confesó un anónimo responsable del mismo: 120 minutos de dale que dale de cuatro líderes ante cuatro atriles y con dos moderadores: "Si ellos tienen uno, nosotros tenemos dos", confesó el mismo anónimo responsable.
Hasta aquí la descripción de los escenarios y tiempos, el continente. Ahora el contenido siguiendo las pautas de Hermann Tertsch y su inolvidable crónica sobre el fracaso de una huelga en Telemadrid escrita la víspera de la misma. Al César lo que es del César y a Tertsch lo que es de Tertsch: fue pionero en ese dificíl arte de narrar lo no ocurrido, lo que, probablemente, le ha sido recompensado con un puesto de honor en la candidatura de Vox a las elecciones europeas. Al grano:
Pedro Sánchez, educado y amable, insistirá una y otra vez en la necesidad de diálogo además de mostrarse satisfecho con las gestión de su Gobierno en los meses que ocupó la Presidencia del mismo. Negará cualquier pacto o acuerdo fuera de los límites de la Constitución y señalará los riesgos de un Gobierno tripartito de la derecha.
Pablo Casado, por su parte, insistirá en denunciar los acuerdos secretos de Pedro Sánchez con los independentistas, le preguntará insistentemente sobre los previstos indultos a los del procés y no reivindicará esa subida de -50 euros en el salario mínimo que anunció en un calentón mitinero.
Albert Rivera no mencionará a Vox, es mas, correrá un tupido velo sobre algunas de las decisiones de la Junta de Andalucía que tanto parecen satisfacer a los que más tienen, como esa práctica desaparición del impuesto de sucesiones o esa subida de 14 euros mensuales en las guarderías subvencionadas, dos medidas claramente en favor de los más desfavorecidos, la primera porque el transistor o el bolígrafo que legue el trabajador a sus descendientes no pagará impuestos y la segunda porque ayudará a un cierto control demográfico. En lo que se mostrará inflexible es en anunciar un 155 Ad eternum para Cataluña.
Pablo Iglesias ha pasado de asaltar los cielos y tomar el Palacio de Invierno, a compartir algún buen despacho en La Moncloa con Pedro Sánchez. Si a ello se le añade el traslado desde Vallecas a un chalet en Galapagar está claro que su devenir político parece estrechamente ligado a la cuestión inmobiliaria. Denunciará, con razón, las cloacas del Estado mientras el resto de los candidatos mirarán para otro lado y revelará la buena nueva de que no habrá un Gobierno de progreso sin Unidas Podemos.
Y así fue si así os parece.


Sugerencias para el 28 de abril

Por: | 19 de abril de 2019

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Que cada uno vote lo que quiera siempre que lo que quiera sea lo que quiero yo.
¿Qué quiero yo? Lo que no quieren los otros.
¿Quiénes son los otros? Los que no son yo.
Que el debate más polémico de la campaña sea el debate deja constancia del nivel de lucidez de los candidatos.
Si tu no vas el 22, yo no voy el 23.
Si tu vas el 23, yo no voy el 22. Ya lo dijo Kierkegaard: ¡Acojonante!
¡La sanidad pública para los que estén sanos!
Se echó de menos a Méndez de Vigo cantando en Málaga "Soy el novio de la muerte". Suponemos que se debió a las presiones de su esposa María Pérez de Herrasti e Urquijo pues no deja de ser molesto que alardee de ser el novio de la muerte.
¡Ojo al dato!: Peldaño a peldaño. La extinta María Dolores de Cospedal afirmó en su día que "El PP es el partido de los trabajadores". El vigente Pablo Casado dice que "el PP es el partido de las clases medias". La clave es adivinar quién afirmará que "el PP es el partido de los oligarcas".
Eperanza Aguirre por su parte, ¿quién?, Esperanza Aguirre, le pidió a Pablo Casado que lidere una "casa común" con Ciudadanos y Vox "aunque sea "con distinto nombre".
Telecinco está sopesando la posibilidad de crear un concurso, "Busque un nombre para la casa común", en el que un selecto grupo de concursantes deberán encontrarlo viviendo en cualquiera de las fincas que la familia de su marido posee en Yebes (Guadalajara), fincas que revalorizaron notablemente su valor porque alguien del ministerio de Fomento del tiempo de Álvarez Cascos decidió que la estación del AVE de Madrid a Lleida debería situarse allí, a 18 kilómetros de la capital (ver foto). En resumen: una estación de 11 millones de euros y unos 200 pasajeros diarios.
Sugerencias de nombres: Voxcipo, Pocivox, "¡Santiago y cierra España!", "Devuelveme el rosario de mi madre"o si se prefiere un toque cosmopolita a la vez que un homenaje a Fellini, que no tiene nada que ver con la Aguirre pero siempre queda bien, "¡Voglio una donnaaaa...!".



Campaña

Por: | 15 de abril de 2019

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Todos los medios dedican lo mejor de su espacio y su tiempo a seguir la campaña electoral. Los líderes de los principales partidos sintetizan sus propuestas para que quepan en los telediarios. Asesores de imagen, gurús sociológicos, ideólogos ..., las infraestructuras de los partidos viven su cuarto de hora de fama warholiana. Veamos un somero repaso por las promesas electorales del pasado fin de semana:
Pedro Sánchez promete armonizar el impuesto de Sucesiones, un tributo que la oposición de derechas quiere eliminar o dejarlo en modo simbólico, como ya han hecho en Andalucía.
Pablo Casado, con ese tono apocalíptico que le caracteriza, afirmó que si se desune el voto de la derecha, se quiebra España. Claro que también explicó que si gana Pedro Sánchez, habría ganado un Gobierno con Pablo Iglesias como ministro del Interior, Arnaldo Otegui como ministro de Justicia y Carles Puigdemont de Exteriores. Se olvidó de la posibilidad de que Luis Bárcenas o Rodrigo Rato fueran repescados como posibles tránsfugas para la cartera de Economía.
Rivera, por su parte, se compromete a la regulación de la eutanasia, a eliminar el copago sanitario y a equiparar la prestación por desempleo de los autónomos con el resto de trabajadores asalariados. Pablo Iglesias prometió que una gran empresa pública asumiría la explotación de las plantas hidroeléctricas cuyas concesiones caduquen con el objetivo de "bajar la factura de la luz, garantizar la transición energética, acabar con la pobreza energética y la precariedad de los trabajadores del sector". Los literalmente ultramontanos de Vox consagrarán sus energías desde Covadonga a la reconquista de España.
Una vez mas, el mejor analista es El Roto y su viñeta: "Otra vez se acercan elecciones: ya llueven jamones".

De la incompetencia parlamentaria

Por: | 05 de abril de 2019

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El caso de María José Carrasco, aquejada de esclerosis múltiple en fase terminal, y de su marido, Ángel Hernández, quien la ayudó a morir a petición de la mujer y para evitar un sufrimiento que arrastraba desde hacía años hasta el punto que tenía que suministrarla morfina para paliar los dolores, deja al descubierto la incompetencia de unos diputados del Congreso que llevan varios años mareando la perdiz ante una posible Ley de Eutanasia que legalice la muerte digna de quienes padecen enfermedades irreversibles en fase terminal.
Teóricamente, en las elecciones generales la ciudadanía elige a sus representantes quienes tienen el deber fundamental de legislar en favor de esa misma ciudadanía que delegó en ellos tal función. Naturalmente no es así. Los congresistas consideran que su ideología, sus convicciones políticas y su partido están por encima  del bienestar ciudadano. Eso explica el que medidas en favor de los más desfavorecidos, los llamados decreto sociales, los defina ese líder reaccionario del PP como "decretos abertzales" sin la menor consideración hacia quienes benefician. Eso explica también que sea el PP el que más se oponga a la mencionada e hipotética Ley de Eutanasia, la legalización de una muerte digna que evite sufrimientos innecesarios.
Una rápida mirada a las hemerotecas serviría para comprobar la indignidad de un Gobierno Popular en la Comunidad de Madrid, con la defenestrada reina de las ranas Esperanza Aguirre al frente, con el caso del doctor Montes. No es de extrañar, pues, que los herederos de esa forma de entender el mundo sigan un camino similar, impedir dicha ley, aunque con una desfachatez mayor: ahora defienden los cuidados paliativos, los mismos que realizaba el citado doctor y al que pretendieron crucificar además de llamarle públicamente "nazi".
Las encuestas del C.I.S. llevan demostrando desde hace una década que la mayoría de la población está a favor de legalizar la tan mencionada eutanasia pero eso, al parecer, importa poco a quienes gozan de los privilegios y prebendas de los escaños parlamentarios. Su incompetencia, su lamentable ineptitud, la han confirmado ayer, jueves, el PSOE y Podemos al recordar "los ocho meses perdidos por el bloqueo impuesto desde la Mesa del Congreso por Ciudadanos y el Partido Popular al proyecto de Ley de Eutanasia, un bloqueo que ha provocado que la norma no haya entrado siquiera en fase de ponencia y, por tanto, que la regulación de esta práctica médica no echase a andar", como informa hoy El País.

Indignidad y memoria selectiva

Por: | 04 de abril de 2019

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"¿Hasta dónde llega la indignidad de un Gobierno que necesita implorar a un proetarra como Otegi que le salve sus decretos para hacer campaña electoral?", ha preguntó Pablo Casado ayer, miércoles, en Tenerife. El problema del líder del PP es su falta de memoria o, si se prefiere, la memoria selectiva de la que alardea. Un ejemplo:
El 19 de julio de 2011 se publicaba que "Génova guarda un espeso silencio sobre la mala imagen que está dando el partido en Vitoria, y que puede llegar a toda España. La dirección nacional ha recibido con un ‘silencio significativo’ que el PP haya votado junto a Bildu la paralización del proyecto “Bai Center”. Dentro de la sociedad municipal Ensanche 21, el nuevo alcalde, Javier Maroto, con el apoyo de los proetarras, ha detenido dicho proyecto, que incluía un Palacio de Congresos, Exposiciones y Artes Escénicas, promovido por el anterior, el socialista, Patxi Latcoz. Votaron en contra de la paralización el PSOE y el PNV. La clausura de un proyecto de 200 millones va a suponer tener que pagar 2 millones de indemnización a la constructora Ferrovial, que ya inició los trabajos".
Meses después, en noviembre de ese mismo año 2011, Javier Maroto escribía en twitter: "Primer debate de impuestos municipales sin excluir a nadie. He aceptado propuestas de PNV, PSE y Bildu. Hay que buscar consensos con TODOS". Y en enero de 2013 lo dejó claro: "No me tiemblan las piernas para llegar a acuerdos con nadie. Y creo que eso es bueno. Ojalá  sucediese en más foros. Ojalá cundiese el ejemplo", le dijo Maroto al concejal de Bildu Antxon Belakortu durante un debate presupuestario. Ha llegado el momento de recordar a Cuerda y su Amanece, que no es poco: "¡Alcalde: todos somos contingentes, pero tú eres necesario!".
Y no deja de tener su gracia el que toda la oposición califique de "electoralista" los decretos-leyes que se aprobaron ayer en la Comisión Permanente del Congreso: ampliación del permiso de paternidad, lucha contra la brecha salarial, el derecho a cotizar de quienes cuidan a personas enfermas, mayor seguridad para el inquilino que alquila una vivienda, subsidio a parados mayores de 52 años, incremento de la prestación por hijo a cargo sin discapacidad, más tiempo a las entidades locales y autonómicas para que destinen superavit a inversiones en lugar de al pago de la deuda y una serie de medidas de contingencia ante la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
La gracieta consiste en que, al margen de preguntarse si esos decretos son necesarios, o no, que lo son, todos critican la utilización del decreto-ley pero ninguno señala que en el pasado mes de febrero el PSOE presentó en el Tribunal Constitucional un recurso de amparo ante lo que considera un "bloqueo sistemático" y partidista de la actividad legislativa por parte del PP y de Ciudadanos. Los socialistas calculan que esos partidos han paralizado medio centenar de proyectos por motivos políticos. Es decir, ni contigo ni sin ti.

Leña al mono hasta que aprenda inglés

Por: | 29 de marzo de 2019

Vista de una parte del vertedero de Vacamorta, en Cruïlles (Girona), con los residuos cubiertos por una capa de tierra.
Si algo caracteriza a nuestra clase política es su locuacidad. Hubo un tiempo en que el ministro Fernández Ordóñez, Paco, tenía fama de ser incapaz de callarse delante de un micrófono. Años más tarde esa fama se ha colectivizado. Ya no es un ministro: son casi todos los que se sientan en un escaño.
Suárez Illana, por ejemplo, en su primera intervención pública en una radio, soltó perlas argumentales para parar un tren: que si en Nueva York se puede abortar después de que nazca la criatura, que si los neandertales también lo usaban, pero esperaban a que naciera y le cortaban la cabeza, que si la mujer no sabe si debe o no debe abortar, que lo que lleva en su vientre puede llegar a ser un paisano con barba o una señora maravillosa (lástima que no admitiera el que pudiera llegar a ser un paisano maravilloso o una señora con barba), en fin, que le ha resuelto varias portadas a "El Jueves".
Claro que la locuacidad no es exclusiva de la derecha más grosera, también la izquierda gusta de dar rienda suelta a las ocurrencias. Ayer mismo Miquel Iceta tuvo a bien explicar que "si el 65% de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo para encauzar eso", lo que en realidad sigue siendo confuso pues no explicó cómo se encauzaría "eso". Lo del PP y Ciudadanos lo tienen claro: con el 155 pero naturalmente no desaprovecharon la ocasión para dar leña al mono, y así con lo que dicen unos y ¡Uy, lo que ha dicho! de los otros, vamos pasando el día. La educación, la sanidad, las listas de espera, la pobreza, la dependencia...son cuestiones que no merecen la pena considerarlas, ¿para qué, si todo va como la seda?
Menos mal que entre tanta locuacidad queda gente de bien, almas caritativas capaces de generar noticias bondadosa como la de que "la Generalitat ha concedido el tercer grado a Oriol Pujol Ferrusola, ex número dos de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) condenado a dos años y medio por corrupción tras dos meses encarcelado. La concesión del régimen abierto permitirá al exdiputado de CiU acudir a prisión solamente a dormir, excepto los fines de semana" y no sería de extrañar que el hijo del padre de la patria, o de uno de ellos, esos fines de semana los dedique en compañía de sus numerosos hermanos a ayudar a limpiar y restaurar el gigantesco vertedero ilegal situado en Cruilles, en el Baix Empordá, Girona (en la foto de Toni Ferragut, vista de una parte del vertedero de Vacamorta con los residuos cubiertos por una capa de tierra), tarea obligatori por sentencia del Tribunal Supremo y que le costará a la Generalitat 159 millones de euros. Menos mal que Jordi, el mayor de los Pujol Ferrusola, se llevó un pellizco de 5,3 millones de euros como justa compensación a sus desvelos por realzar la belleza del Baix Empordá.

Cansinos

Por: | 22 de marzo de 2019

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Qué cansina resulta la política profesional española, por cortoplacista, por repetitiva, por la convicción de sus profesionales de que la ciuadadanía es tonta, por no querer afrontar los problemas tangibles y marear la perdiz con los intangibles, por la consciente o inconsciente ignorancia de las elementales reglas democráticas y por reducir sus argumentos a slogans de telediarios.
Cambiar el color de los lazos no alcanza la categoría de picaresca, es, simplemente, una broma de adolescentes inmaduros. Pícaresca es designar a dedo a un individuo tan maleable como Torra para ocupar el despacho de al lado. Reivindicar con gesto adusto el derecho a la libertad de expresión y el de autodeterminación es despreciar la Constitución pues el primero está reconocido y el segundo, no. Dicho de otra manera: es un menosprecio a la Constitución, una norma aprobada mayoritariamente en un referéndum legal y base indispensable para una convivencia democrática.
Reivindicar la libertad de expresión para justificar las pancartas y lazos como hizo Rafael Mayoral, uno de los líderes de Podemos, es apostar conscientemente por la confusión pues al parecer considera que no existen fronteras entre lo público y lo privado. Que un ciudadano tiene todo el derecho a mostrar su rechazo por las decisiones judiciales no lo discute nadie. Que un representante político que gobierna tiene el deber absoluto de respetar las reglas del juego, tampoco debería discutirlo nadie que se considere demócrata. Quim Torra, como ciudadano común, puede llevar los lazos que quiera. La Generalitat que preside, y por la que goza de numerosos privilegios y prebendas, se tiene que atener a lo establecido. Es algo de cajón.
Cansinos por incongruentes resultan también los líderes de la oposición cuando una y otra vez denuncian los vínculos o dependencia de Pedro Sánchez con los separatistas. Lo hacen en plena campaña preelectoral, es decir, cuando el Presidente Sánchez ha disuelto el Parlamento y convocado elecciones generales precisamente por no haber contado con el apoyo de los separatistas. Consideran que denunciar lo inexistente es más rentable polítca y electoralmente que asumir los hechos y siempre mirando con atención los movimientos y ocurrencias de ese grupúsculo protofascista que les puso en bandeja la presidencia de la Junta de Andalucía.

Víctimas

Por: | 18 de marzo de 2019

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Ocho capítulos de una serie excelente e impactante que sumerge al espectador en un mundo poco frecuentado, el de los niños soldados africanos, ya que el de la codicia, el terrorismo o la infidelidad, que también se muestran, están presentes habitualmente. Hablamos de The widow (La viuda), serie coproducida por ITV, la cadena de televisión comercial del Reino Unido, que en España la exhibe Amazon, y que alcanza la calificación de superproducción.
Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, Rotterdam, Gales... son los escenarios naturales de una historia creada y dirigida por Harry y Jack Williams, artífices de la estupenda The Missing, con un excelente reparto: Kate Beckinsale, Alex Kingston, la niña Shalon Nyandiko, el voluminoso  Ólafur Darri Ólafsson (Atrapados) y el siempre impecable Charles Dance, el Tywin Lannister de Juego de Tronos, entre otros.
Un vuelo comercial entre Goma y Kinshasa sufre un tremendo accidente con dos únicos supervivientes. Entre los más de 170 muertos se encuentra Will Wells, el marido de la protagonista. Ella se aisla del mundanal ruido en la campiña galesa hasta que descubre casualmente a su marido en un reportaje informativo sobre las revueltas en Kinshasa. Han pasado tres años y se dispone a encontrar al que se creía muerto. Comienza la aventura.
En un remoto paraje congoleño se encuentra con Adidja, una niña de 11 años reclutada cruelmente para la guerrilla rebelde. La codicia y la corrupción se encarnan en el general Azikiwe y en una mina de cotán, un material indispensable en el siglo XXI, es decir, una fuente extraordinaria de ingresos. El guión va situando con flashback los contextos personales de los protagonistas. La realización, por su parte, ofrece secuencias extraordinarias, como el accidente del vuelo comercial visto desde la perspectiva del pasaje, un alarde de ritmo y montaje. La serie se complementa con la visión de la vida cotidiana de Kinshasa, una mirada sin mixtificaciones sobre un país con grandes recursos naturales inmerso en la miseria como consecuencia del brutal colonialismo europeo, las guerras civiles y la corrupción.

Las ruedas de molino

Por: | 17 de marzo de 2019

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Si después de que se realizara una multitudinaria manifestación en el centro de Madrid, con miles de asistentes, pancartas y esteladas, con gritos independentistas, con la plana mayor de un inactivo Govern y el presidente de una Parlament igualmente inactivo, si después de que todos los informativos de todas las televisiones y radios comenzaran dejando constancia de dicha manifestación en favor del independentismo y que el president Torra, probablemente el más indolente responsable político salvo para cuestiones de agitación y propaganda que ha habido y hay, declarara ante todos los micrófonos que el procés "es una farsa", si después de todo eso algún catalán, cualquiera, repitiera esa mantra de que "en España no hay libertad de expresión", o es un descerebrado, o no sabe absolutamente nada de lo que son las más elementales reglas de una democracia o, también puede ser, le encante comulgar con ruedas de molino, las que le ofrecen desde Waterloo o desde el Palau de la Generalitat.
En realidad hay que dejar aparte de esos catalanes a sus políticos soberanistas. Ellos seguirán repitiendo que no hay libertad de expresión por mas que los juzgados en el Supremo no lo sean por lo que han dicho sino por lo que han hecho, pero hay que comprender que después de encadenar fracaso tras fracaso en sus anhelos, la mentira es lo único que les permite mantener la llama de una República que ni siquiera los procesados han dado validez jurídica situándola en un esotérico ámbito de lo simbólico.
En ellos, en los heroicos patriotas del independentismo, se mezclan los confortables deseos de seguir conbrando de los presupuestos generales del Estado con un punto de megalomanía digno de diván.
Durante los últimos años, el ex presidente de la Generalitat Artur Mas se comparó sucesivamente con Gandhi, con Martin Luther King, con Nelson Mandela y con el Moisés del Antiguo Testamento que guió al pueblo judío hasta la tierra prometida. El diputado de Esquerra en el totalitario Parlamento español Joan Tardá comparó a Puigdemont con Gandhi y con Mandela, incluso Luis Borjas, un policía nacional y excandidato de Ciudadanos a la Alcaldía de San Roque (Cádiz) -que no todos tienen que ser de pan tomaca- detenido en un asunto de narcotráfico, también se comparó con Gandhi, Mandela y, tachán-tachán: Jesucristo.
Lo dicho: a unos les encantan las ruedas de molino y a otros la reencarnación.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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