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Alabama regresa a 1955

Por: | 22 de julio de 2011

Montgomery, Alabama. 1955

Rosa Parks es detenida por no ceder su asiento a un pasajero blanco. Semanas después la comunidad afroamericana organiza un boicot a los autobuses metropolitanos. Las compañías de taxi de la comunidad ofrecen desplazamientos por diez céntimos de dólar para afroamericanos, el mismo precio que pagaban por el autobús. El ayuntamiento responde que cualquier taxista que no cobre el mínimo de 45 céntimos por trayecto será procesado legalmente.

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Carteles frente al capitolio de Alabama durante una protesta contra la inmigración. Foto: bamakodaker en Flickr.

Birmingham, Alabama. 2011

El gobernador republicano Robert Bentley firmó la ley de inmigración más dura del país el pasado 9 de junio. Si el gobierno de Obama pensaba que la denuncia de la ley de Arizona ante un juez federal iba a disuadir a otros gobernadores de tomar medidas similares, se equivocó. Y quienes apostaron por boicotear económicamente a los estados con estrictas medidas de inmigración, en un contexto de crisis, también. Alabama demuestra este verano que se puede llegar más lejos.

La ley HB 56 permite a la policía detener a cualquiera que sea sospechoso de residir en el país sin permiso legal incluso si les dan el alto por una infracción mínima de tráfico. Este mismo apartado sigue en vilo en Arizona a la espera de que se pronuncie un juez federal. En Alabama también es delito alquilar una vivienda a inmigrantes indocumentados o llevarles en coche, por ejemplo, al hospital. Además, los empresarios están obligados a participar en el programa E-Verify para comprobar que todos sus empleados tienen permiso de trabajo. Esta medida ha sido criticada por empresarios de todo el país por su poca efectividad y altos costes para pequeños y medianos negocios.

Pero hay más: las escuelas deberán comprobar el estatus migratorio de los estudiantes y sus padres con el objetivo de que no accedan a ayudas públicas. “Con una redacción bastante pobre [la ley] podría incluso dejar a inmigrantes con permiso de residencia fuera de las universidades estatales”, avisa The Economist. “También requiere a las escuelas determinar el permiso de sus padres. Esto es alarmante, podría disuadir a muchos padres de llevar al colegio a hijos que han nacido en Estados Unidos”.

Apenas un tres por ciento de la población de Alabama ha nacido en el extranjero, en comparación con la media nacional, que supera el 12 por ciento. Según Caitlin Sandley, coordinadora de la Coalición de Intereses Hispanos de Alabama (HICA), la nueva medida de inmigración no está inspirada por el número de inmigrantes, sino por el rápido crecimiento de esta comunidad en los últimos diez años. “Estamos en una zona crítica, es la segunda región del país donde la comunidad hispana ha crecido más desde el año 2000”, explica Sandley.

La ley de Alabama, como otras cuatro aprobadas desde que Arizona diera el primer paso en 2010, ha sido denunciada por organizaciones defensoras de los derechos civiles. “Afectará a las vidas diarias de innumerables ciudadanos, tanto nacidos en Estados Unidos como en el extranjero; el estado no puede convertir a los profesores, vecinos y residentes en agentes de inmigración”, declaró en un comunicado Linton Joaquín, consejero del Centro Nacional de Leyes de Inmigración. Ésta y otras organizaciones han presentado varias denuncias para impedir la entrada en vigor de la ley el próximo 1 de septiembre.

La semana que viene se celebrarán además manifestaciones respaldadas por todo tipo de organizaciones en rechazo a la ley. Grupos como HICA también celebran reuniones con miembros de la comunidad para explicarles en qué consiste la ley y qué podría pasar a partir de septiembre. "La primera reacción ha sido miedo, hay muchas preguntas sobre los peligros que deberán afrontar tanto los inmigrantes indocumentados como sus familiares con permiso de residencia", comenta Sandley. 

“Durante la lucha por los derechos civiles, Birmingham fue el epicentro del movimiento por la igualdad. Fue conocido por tener una de las fuerzas policiales más violentas, agresivas y favorables a la segregación, además de uno de los sistemas educativos más hostiles del país. Hoy, en un ambiente que todavía resulta demasiado familiar, la ley HB 56 restablece las barreras raciales que Alabama había dejado supuestamente en el pasado”. Fue la reacción del Center for American Progress tras la firma de la ley de inmigración del estado sureño.

“Estos grupos liberales de izquierdas nos han denunciado porque todos aquellos que viven aquí ilegalmente e incumplen nuestras leyes sólo con su presencia van a hacer las maletas y largarse de Alabama”, declaró a Reuters Micky Hammon, senador republicano patrocinador de la ley. “Esa era nuestra intención desde el principio, proteger nuestras fronteras y nuestros trabajos”.

Hay 4 Comentarios

iria: Los extranjeros tienen derechos en SUS PAÍSES, no en el mío. Si tú te los quieres llevar al tuyo, haz lo que te venga en gana, ese no sería mi problema, pero tú ni sueñes en dictarme mis derechos en mi país. Solo eso me faltaba, que vengan extranjeros ILEGALES a reclamarme derechos. Solo los españoles son tan idiotas.

Son extranjeros pero los derechos individuales fundamentales no difieren por una cuestión de nacionalidad, raza o género, y en ese sentido es comparable. Se ponen en peligro derechos fundamentales como el derecho a la educación e incluso induce a la omisión del socorro.

Son extranjeros pero los derechos individuales fundamentales no difieren por una cuestión de nacionalidad, raza o género, y en ese sentido es comparable. Se ponen en peligro derechos fundamentales como el derecho a la educación e incluso induce a la omisión del socorro.

Si bien la ley es excesiva, la comparacion con la lucha por los derechos civiles es inadecuada. Loa afro americanos eran cuidadanos norteamericanos siendo tratados diferente en su propia pais. Obviamente esta no es la misma situacion, aqui hablamos de ciudadanos extranjeros.

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Eskup

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