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"Nuestra arma más poderosa es el voto"

Por: | 19 de julio de 2012

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Obama, durante un mitin en Florida este jueves. (Foto: Mandel Ngan, AFP)

En Estados Unidos, 50.000 jóvenes hispanos cumplen 18 años cada mes, adquiriendo su derecho a votar. Otros 750.000 latinos cumplen los requisitos para obtener la ciudadanía estadounidense y convertirse en votantes. En la mitad de los Estados, los hispanos suponen el 5% de la población adulta. En 11 de ellos, alcanzan el 10%. Y en Nevada, Florida, Colorado, Nuevo México o Carolina del Norte, todos ellos considerados Estados decisivos en unas elecciones presidenciales, la población hispana puede cambiar el resultado.

Sin embargo, este sector del electorado ha protagonizado históricamente uno de los porcentajes más bajos de participación en convocatorias electorales, impidiendo que alcance una representación política equivalente a su peso demográfico. El presidente Obama logró en 2008 el respaldo de dos de cada tres votantes hispanos y, con toda probabilidad, superará con un amplio margen a su rival, el candidato republicano Mitt Romney, en noviembre. Pero el absentismo de la comunidad hispana, así como diversos factores económicos y políticos, podrían perjudicar las posibilidades de Obama.

¿Qué inspirará a los hispanos a votar el próximo 6 de noviembre? ¿Qué factores les harán decantarse por Obama o por Romney? Estas y otras preguntas fueron el objetivo de una conversación este jueves entre el congresista Xavier Becerra, representante demócrata por el Estado de California; Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza, y Gary Segura, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Stanford y fundador de la organización Latino Decisions, especializada en sondeos sobre la comunidad hispana.

Todos ellos reconocieron que los votantes hispanos suelen verse movilizados por los mismos asuntos que el resto del electorado, como son la economía y el empleo. Sin embargo, un tercer motivo puede resultar aún más determinante: la inmigración. Según una encuesta reciente de Latino Decisions, el 18% de los hispanos de Colorado, el 17% de los de Nevada y el 33% de los que residen en Virginia tienen un familiar o amigo que ha sido deportado o detenido por ser indocumentado.

Becerra es uno de los pocos políticos que entiende lo “personal” que ha llegado a ser el debate político sobre la inmigración. Su tenía prohibido entrar en establecimientos en California, en los años 60, por ser de origen Mexicano. “Lo único que quería lograr era que sus cuatro hijos fueran a la universidad. Ahora pueden ir a la Casa Blanca a conocer al presidente de este país a través de los logros de uno de ellos”, explicó.

Sin embargo, lamentó Becerra, los políticos todavía “no saben lo que significa ser hispano en este país”, criticando el discurso adoptado por el Partido Republicano y que retrata a los latinos como si fueran otra clase de americanos, a pesar de su grado de integración. “Acabarán dándose cuenta de los peligros de su propia ignorancia”, añadió el congresista. “La inmigración siempre ha formado parte de la historia de este país. Ahora debemos aprender de las lecciones del pasado y escuchar lo que nos piden los ciudadanos: que arreglemos el sistema de inmigración”.

La reforma migratoria

Segura, que presentó el último sondeo de Latino Decisions, en el que Obama rompió por primera vez la barrera del 70% de apoyo en la comunidad hispana, compartió también dos de sus encuestas preferidas de los últimos meses. Las dos justifican el argumento anterior de Becerra. En noviembre de 2011, un sondeo encontró que el 66% de los norteamericanos consideran que la mejor solución para los 11 millones de indocumentados que viven en EE UU consiste en crear un proceso legal para adquirir la ciudadanía. De todos los encuestados que se decantaron por esta respuesta, el 53% eran republicanos. En el segundo sondeo, esta vez realizado por la cadena de televisión FOX News, un 58% de los participantes también apostaba por esta opción.

Sin embargo, el panorama político de los últimos dos años, con el ascenso del Tea Party en las elecciones legislativas en 2010, las leyes antiinmigrantes de Arizona o Alabama, así como la retórica adoptada por el Partido Republicano, que ha dejado atrás propuestas a favor de la reforma como la realizada en 2007 por John McCain -senador por Arizona y candidato a la presidencia un año después- reflejan a una nación en la que se rechaza, más que acoger, al inmigrante.

“Los republicanos han perdido una oportunidad preciosa para identificarse claramente como el partido de los hispanos”, alegó Murguía. “Cuando Mitt Romney dijo en las primarias que vetaría el Dream Act, no lo olvidamos; cuando acogió en su campaña a Chris Kovack, artífice de la ley SB 1070 de Arizona, no lo olvidamos, y cuando habla de esa legislación como un modelo para todo el país, claro que lo recordamos un año después”.

Las posibilidades del Partido Demócrata

A pesar de las buenas cifras de Obama, el Partido Demócrata tampoco podía contar hace unos meses con un amplio respaldo de los hispanos para las próximas elecciones. Murguía apunta a que los eventos más recientes ayudarán a Obama a recuperar el terreno perdido en los últimos tres años. La Administración vigente ha batido el récord de deportaciones, con más de un millón de indocumentados expulsados, y a pesar de la promesa de impulsar una reforma de inmigración, Obama ni siquiera ha conseguido que los demócratas presenten una propuesta de ley en la Cámara. Serán su apoyo al Dream Act y su cancelación de deportaciones de estudiantes universitarios indocumentados y aquellos que carecen de antecedentes penales, y las dos decisiones del Tribunal Supremo a favor de la reforma sanitaria y en contra de la ley de Arizona, las que podrán revitalizar al electorado hispano.

“La población latina está empezando a adentrarse en la clase política. Cuando sean gobernadores, senadores y congresistas, recordarán que sus familiares fueron atacados, que intentaron deportarles”, dijo Becerra. “Los hispanos deben darse cuenta de que durante muchos años les han bofeteado y ellos, en vez de contestar, se vieron obligados a seguir adelante, a seguir trabajando. Pero es el momento de responder, responder votando y decir públicamente que es el momento de solucionar este problema”.

El reto, sin embargo, está también dentro de la comunidad hispana, que no acaba de acaparar el poder de representación que le corresponde. “Durante tanto tiempo hemos mirado a otros, esperando a que fueran nuestros héroes, pero ya tenemos la capacidad y las herramientas para representarnos a nosotros mismos”, argumentó Murguía, defendiendo que la comunidad hispana ha alcanzado la representación demográfica y el poder suficiente como para decidir en las urnas no solo al próximo presidente, también a los miembros del congreso que impulsarán las leyes que más les interesan. “Nuestra arma más poderosa es el voto”.

Hay 3 Comentarios

le copio a D'awison la frase,

Trivia: Preguntas para el examen de ciudadanía de los Estados Unidos http://www.dwaroo.com/Play_Quiz.aspx?Gid=1648

¿Crees que lo apruebes?

Esperemos que dentro de poco la comunidad turca o árabe en Europa o en España sea lo suficiente numerosa como para poder influir en unas elecciones, y ya puestos, como para que el árabe o el turco acaben siendo segundas lenguas oficiales. Con el tiempo sera como en los balcanes cuando llegaron las mareas eslavas; les dejaron entrar y al final no quedo casi nada de los habitantes originarios.

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Eskup

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