Con la tinta aún húmeda

Por: | 01 de febrero de 2012

541782239_e09f7ab7c8

Foto: LRde Chile

Cocinero en su tinta es la cuarta novela del escritor peruano Gustavo Rodríguez (nacido en 1968). La editorial Planeta anuncia que su protagonista de nombre estrafalario, Rembrandt Bedoya, es un chef peruano que debe preparar un plato digno del boom gastronómico que vive el Perú en el evento Madrid Fusión. Dice que la novela ha sido escrita, además, siguiendo los "consejos culinarios" del chef Pedro Miguel Schiaffino y aparecen mencionados otros chefs auténticos, como el español Ferrán Adriá o el peruano Gastón Acurio. El blurb del libro cita con orgullo: "Se trata de la primera novela sobre la gastronomía peruana".

Keith Gessen, editor de la revista literaria N+1, declaró que harían falta 50 años, por lo menos, para que apareciese la primera gran novela sobre el 11S. Claro está, eso no ha detenido a los escritores norteamericanos, que se han volcado a escribir sobre el tema golosamente. Pero no solo el 11S sino que también la crisis financiera internacional ha empezado a asomar en las contratapas de las nuevas novelas norteamericanas. ¿Quién puede resistirse al momento?

Uno de los primeros libros que se escribió sobre el 11S -ocurrido en el 2001- no salió de manos de un norteamericano sino de un francés. Se trata del sensiblero Window of The World de Fréderic Beigbeder, publicada en el 2003. No debe ser casual que Beigbeder llegase a la literatura desde la publicidad, al igual que Gustavo Rodríguez, uno de los mejores y más reconocidos publicistas del país. Es cuestión de olfato o, mejor aún, de timing. Como aquel chiste del alcalde analfabeto obligado a ser jurado de un concurso de matemáticas en un colegio de su región. Ante la pregunta: "¿Cuánto es 100 + 300?" un niño levanta rápido la mano y grita "600". El alcalde lo felicita y le da la medalla. Tras él, un segundo niño corrige: "Pero si suma 400". El alcalde, incapaz de aceptar el ridículo, anuncia: "En este pueblo gana el primero que habla".

En literatura, desde luego, no es el primero que habla el que gana (si acaso hay algo que ganar) aunque los editores -y algunos autores- se precien de ser los primeros que escribieron sobre la fontanería en las zonas urbano marginales o que introdujeron la técnica del monólogo interior en segunda persona. Lo cierto es que logros tan paupérrimos como esos han solventado carreras literarias bastantes largas en el Perú y en América Latina. No he leído aun la novela de Gustavo Rodríguez, que acaba de aparecer, pero sin duda, de dejar una huella en la literatura peruana, no será por ser la primera en hablar del "boom" gastronómico peruano sino por méritos que, espero, puedan sostener una trama tan coyuntural e incluso frívola.

Hablando de coyunturas, confieso que el motivo de este post, más que literario, es una pataleta, porque soy de esos pocos peruanos que detestan la burbuja de aire que llaman el boom de la gastronomía peruana y que no consideran que nuestra comida es la mejor de Latinoamérica y quizá -para no caer en falsas modestias- del Mundo. Soy un pésimo anfitrión: no conozco restaurantes, huariques ni chiringuitos donde preparan el mejor cebiche o el ají de gallina con la receta de la abuela (mi abuela, por cierto, no cocinaba). No pretendo obligar a ningún turista a beber Inka Kola ("la bebida del sabor nacional" en un país donde el concepto "nación" es una incógnita), ni a deglutir los dulces más empalagosos que he comido jamás (bajo nombres estrafalarios como Supiro Limeño), y menos aún hago proselitismo a favor del pisco peruano en contra del pisco chileno. Mis restaurantes favoritos son de los de pasta y creo, honestamente, que la comida peruana es indigesta y poco saludable. Casi sin excepción se trata de un petardo de carbohidratos al cubo, una mezcla inexplicable de ingredientes (muchos de ellos deliciosos en sí mismos, hay que decirlo, pues los insumos son de primera calidad) que cualquier nutricionista calificado debería prohibir. Cada vez que alguien habla de la fama de la comida peruana en el mundo, pienso en las carencias de un país necesitado del reconocimiento extranjero para sentir respeto por sí mismo. Me imagino que el día en que en una película de Woody Allen, en vez de pedir comida china pidan comida peruana de un delivery de Manhattan, por fin podremos sentirnos parte de un país con marca registrada.

Pero volviendo a lo literario, queda claro que tenemos temas para tratar más allá de la agenda de PromPerú (en cuyos comerciales nunca aparece, ni por asomo, algún integrante de la cultura peruana que no sea un cocinero o un cantante popular). La literatura de la violencia política peruana, por ejemplo, aunque podría decirse -como lo muestran diversas antologías sobre el tema- que empezó casi al mismo tiempo que las primeras bombas, no fue sino hasta muchos años después, en la primera década del 2,000, en que dio frutos interesantes. Una vez que se logró superar la apología ideológica o el retrato costumbrista y se volvió vehículo de conocimiento, de memoria y reconciliación, se originaron libros fundamentales como La hora azul de Alonso Cueto o Retablo de Julián Pérez. Y probablemente sea solo el inicio de una literatura que profundizará sobre un hecho tan trascendente como son los años del terrorismo peruano.

No sé nada de cocina, así que ignoro en qué condición debe prepararse un calamar para que sea considerado "en su tinta". Pero sin duda, para que una obra sea un logro artístico y humano la tinta tiene que estar bien seca.

Hay 1196 Comentarios

no entiendo porque este supuesto escritor se da el lujo de criticar algo, que como el mismo dice, desconoce, es cierto el Perú tiene muchas falencias, y quiza sea cierto que nuestra comida no sea considerada por todos como la mejor del mundo, pero si lo es para muchos de peruanos y extranjeros que aman nuestra comida.....El perú es un país que recien esta saliendo adelante que aún tiene a personas sufriendo por hambre (como en todo el mundo) es un pais que hace mucho no ha tenido algo por lo que sentirse orgullo, pero ahora creo que si lo tenemos y es nuestra diversidad en la comida, cosa que no muchos paises no lo tienen, y el hecho que una persona, es especial un peruano, no sepa valorar lo bueno y bonito que tiene este pais, a pesar de las cosas malas que puedan pasar, entonces no deberia ni siquiera decir que es peruano. Por ultimo debo señalar nuevamente que cuando uno no sabe de algo es mejor callarse, usted dice no ser un conocedor (no es ni chef ni critico de comida ni algo similar) , entonces como escritor o periodista le aconsejo que primero investigue de lo que va a escribir, creo que es algo que cualquier profesional haria

totalmente de acuerdo con el oportunismo de aquellos que escriben de temas tan sólo porque están de moda. Nos ocurre mucho a los publicistas, mi querido Iván, qué te puedo decir. Sobre el falso y negativo orgullo que los peruanos tenemos hacia nuestra comida pues lamento tu opinión, por más respetable que sea. Yo viví en Argentina mucho tiempo y el boom no me pareció falso, mucho menos cuando llenos están los restaurantes sin necesidad de un solo peruano. Quizás tengamos que esperar a que Hollywood nos mencione en sus películas para darnos cuenta de lo que tenemos o para recién poder estar orgullosos de ello. O quizás haya que vivir criticando todo lo nuestro para ser un verdadero peruano.

¡Crucificar a este hombre, que ataca al suspiro limeño! Pocas cosas tan ricas, y sí, asquerosamente empalagosa, y deliciosa... Fuera de eso, sorprende el veneno con que lapidan a este señor. Y yo también caí en la trampa de la burbuja de la gastronomía peruana, un fenómeno mediático interno interesante, que casi les hace parecidos a otro país más al sureste, donde se creen el ombligo del mundo. Que inmigrantes abran restaurantes, donde en su mayoría la clientela es compatriota también inmigrante, llenos de nostalgia culinaria, o que un plato, uno, se ponga de moda por "etnicismo positivo", no convierte a esa comida en internacional, ni en la mejor del mundo, o lo que sea. Tampoco la hace famosa. Menos mentira interna y más orgullo mejor fundado...Aunque el realismo no vende.

Hola Iván,

He leído con atención tu artículo y tengo que decir que, en el fondo, estoy de acuerdo. Es cierto que el Perú ha vivido por años marginado de sí mismo, alejado de una realidad que por décadas lo ha desbordado y que no sabe o no ha querido asumir: un país en vías de desarrollo que sólo quiere llamarse Lima, ignorante de sus varias identidades y nacionalidades -la andina y selvática-, mil veces marginadas por sus propios descendientes, un país que siempre ha mirado más afuera porque lo “importado siempre es mejor”, y ha llenado conscientemente a sus habitantes de complejos, siempre necesitados -como dices- del reconocimiento por el otro.
Intuyo que lo que parece haberlos unido, finalmente, no es otra cosa que aquello que los hacía diferentes: la comida. La patata y el maíz del Cuzco, la yuca de la Selva, el pescado y el limón de la costa no tienen nacionalidades. No son productos exclusivos del Perú pero a ellos los ha unido, así que déjalos si creen que es lo mejor del mundo.

Hace muchos años ya que dejé el Perú, me considero un desarraigado y hasta he pensado varias veces en renunciar a esa nacionalidad (para que no me obliguen a ir a votar por políticos / tontos útiles / corruptelas varias) pero no puedo. Las pocas veces que he ido, ni bien llego me quiero marchar, me agobia el caos vehicular y no soporto la informalidad. Desde luego que cuando me preguntan de dónde soy, digo sin titubear de que soy peruano y. aunque no lo he buscado ni lo busco, cada vez que alguien habla o se refiere al Perú algo dentro de mi levanta “las orejas” y por ello te escribo.

Decir que la “(…) comida peruana es indigesta y poco saludable. Casi sin excepción se trata de un petardo de carbohidratos al cubo, una mezcla inexplicable de ingredientes (…) que cualquier nutricionista calificado debería prohibir” es fuerte. Tampoco conozco chiringuitos y me considero peor anfitrión. No me gusta la Inca Kola porque es desagradablemente dulce ni el suspiro a la limeña por la misma razón (aunque le haya encantado, según dicen, a J.L. Borgues) pero hay algo que nos diferencia Iván, mi abuela sí que cocinaba.

Pero no eran las manos de mi abuela la que me cocinaban, sino las manos de su abuela y a su vez de su tia abuela y un largo etc. de antepasados que cocinaban y siempre lo supe. Y esto aquí y en la china es arte y trabajo continuo. Amor.

La cocina es, ciertamente, productos cocidos y mezclados, pero son también el resultado de, además de muchas cosas que todos sabemos, de un contexto económico y he allí el milagro. En la cocina peruana se mezclan los carbohidratos e hidratos de carbono porque no nos engañemos se llena uno así la panza. Pero tío, te parece insano un humilde ceviche de pejerrey? Esto es, pescado -humilde pero fresco- limón del norte y cebollas andinas? ¿Es, acaso, una “mezcla inexplicable” una causa a la limeña? ¿un chupe de camarones? ¿un juane? ¿te parece “un petardo de carbohidratos al cubo” unos anticuchos, un tiradito de pez espada o unos choritos a la chalaca?

Prohibirías tú a alguien estas comidas. ¿Prohibirías a alguien sentirse orgulloso de algo por primera vez en su vida?

Insana –para las mentes- es la mala literatura y peor aún la agresividad gratuita, también tengo que decirte, con todo cariño, que es un buen petardo indigesto la lectura de un artículo que raja por rajar y mezcla, inexplicablemente, un libro que no se ha leído, el 11M y la cocina de un país que quiere sacar la cabeza del agua para respirar.

Saludos,
N. Santiago
Barcelona

Hay que ser muy cobarde para atacar a alguien porque piensa distinto a uno, o simplemente dice lo que piensa. Thays es polémico pero no es irrespetuoso. No se justifica el linchamiento que va incluso hasta el ataque personal que, evidentemente, no tiene nada que ver con el tema de la entrada. ¿Es que nadie modera a los comentaristas?

Conozco a Iván y sé que el motivo de su pataleta tiene que ver con su dieta desesperada, pues una de las cosas que más le inquietan son su apariencia física (ahora anda regordete) y su enfermedad. Pero, vamos, él mismo reconoce que es una pataleta y que le gustan las pastas, aunque en el párrafo final concluye así "No sé nada de cocina". ¿Qué le podemos reprochar a alguien que opina de algo que desconoce? Sería algo tan malintencionado como hacerlo repetir el trabalenguas del "FERROCARRIL" sabiendo que él tiene frenillo. La comida peruana es estupenda, pero no por eso tiene que gustarle a Thays. Déjenlo a él con sus pastas... y Messi. Este "texto" es una buena muestra de lo que no debemos hacer cuando no tenemos ideas. Espero que para la próxima Thays tome baños de sol y así pueda secar un poquito más las 'ideas' o las 'pataletas' que parecen de colegial o de posero.

Claro que este artículo es muy provocador, y esta llamado a incendiar el patriotismo y nuestra idiosincrasia peruana, pero hay que aceptar nuestras realidades, no hay que pisar el palito como decimos los peruanos. Nuestra gastronomía al igual que la de otras culturas tiene una fijación en los carbohidratos, esta en nuestro DNA, por algo hemos dado la papa a la humanidad (por favor léase papa y no patatas, patatas serán las papas que se cultivan fuera del Perú, y que difícilmente se comparan con las que crecen en la altura de nuestros andes). Las reglas de la cocina llaman a balancear la distribución de los ingredientes de un plato, pero desafortunadamente en nuestra cocina al igual que otras latinoamericanas, el desbalance es una aberración para cualquier profesional, sea cocinero o nutricionista, si no como explicas que en un plato tan sabroso como el lomo saltado te encuentres con papas fritas y arroz, y la ultima y mas grosera la de tallarines al pesto montado con una papa, esto antes de la metamorfosis de hoy en día que te lo sirven con tu salsa huancaína de yapa, algo demasiado chicha para mi gusto, pero no para muchos peruanos, especialmente de clase trabajadora, o sector C como eufemísticamente se le llama últimamente, que tratan de obtener sus calorías necesarias del día a día al combinar harina con harina. Pero no hay que avergonzarnos de esto, esto es producto de nuestro mestizaje, y eso forma parte de nuestra identidad como nación que el autor de este artículo parece que no se ha enterado, además no creo que él tenga un paladar tan refinado como para tomarlo en serio. Esto pasa en otras cocinas también que se jactan de ser las madres de todas las cocinas como la italiana, donde tú también encuentras tallarines y no con una papa hervida, si no con papas fritas, si no pregúntale a Rocco y su Dolce Vita de donde le sale a los italianos esta combinación tan anacrónica, y otros podrían decir desde luego otra italianada mas. Ya durante mi formación de administración hospitalaria tuve la suerte de encontrarme con un profe de cocina que criticaba nuestra cocina como muy farinácea, a lo cual yo le contestaba” I know is only rock and roll but I like it”, y esta destinada a destronar su nouvelle cuisine con el tiempo, lo cual podría ser una realidad, aunque esto de la burbuja me dio que pensar, ya que nada esta escrito en gustos y sabores.Manolo

Obviamente soy peruano, y esos sabores los conozco desde bebé, más o menos.

No detesto ese mucho hablar sobre un supuesto "boom". Me son indiferentes los argumentos sobre el punto, y no sé cómo se puede escribir tanto (lo digo por los muchos comentarios), sobre algo que en general siento que es mejor tenerlo internalizado (un sabor, o un conjunto de sabores), que derramar argumentos sobre eso.

Hum! Suenyo con el cebiche y con la salsa de aji amarillo que prepara mi primo, con el aji de gallina de mi tia, con los alfajores de mi abuela y con el chupe de camarones de mi tio. No dire que esos sabores son los mejores del mundo pues compiten en mi paladar con el pambtomaquet, allioli, calcots i romescu, foet i crema catalana, pero son sin lugar a dudas los que me definen y me traen buenos recuerdos. Los que hacen que el Peru sea algo tangible.

Pues a mi me gusta la comida Peruana, no soy fan del pescado, pero el ceviche Peruano me encanta, y las patatas como las cocinan ellos, lo mismo una sopa que tiene leche y huevo no recuerdo como se llama. En fin cada quien con su paladar puede disfrutar lo que quiera.
No soy de Peru que conste.

Conozco a Iván y sé que el motivo de su pataleta tiene que ver con su dieta desesperada, pues una de las cosas que más le inquietan son su apariencia física (ahora anda regordete) y su enfermedad. Pero, vamos, él mismo reconoce que es una pataleta y que le gustan las pastas, aunque en el párrafo final concluye así "No sé nada de cocina". ¿Qué le podemos reprochar a alguien que opina de algo que desconoce? Sería algo tan malintencionado como hacerlo repetir el trabalenguas del "FERROCARRIL" sabiendo que él tiene frenillo. La comida peruana es estupenda, pero no por eso tiene que gustarle a Thays. Déjenlo a él con sus pastas y con sus pastas... y Messi. Este "texto" es una buena muestra de lo que no debemos hacer cuando no tenemos ideas. Espero que para la próxima Thays tome baños de sol y así pueda secar un poquito más las 'ideas' o las 'pataletas' que parecen de colegial o de posero.

Desde que era una adolescente feliz e indocumentado, siempre oí y escuche decir que existe la libertad de expresión. El señor de la voz rara (Thais) sencillamente se levantó esé día con la intención de escribir de algo y aposto por la creciente fama de la rica comida PERUANA. Pienso que para escribir sobre un tema hay que informarse bien para no patinar y no hacer literatura de temas tan serios y actuales. Uno es libre de comer lo que le guste y opinar lo que quiera siempre y cuando no ofenda a nadie.
El señor de la voz rara, hace literatura con el tema de la comida peruana.

mmm no lo he pillado muy bien... una crítica a una novela que no ha leido...? una critica a la cocina peruana de alguien que no sabe de cocina...?? literatura sobre el terrorismo en peru...??? el 11-S...???? contar un chiste...????? ... pero.. este artículo de que va??????????

¿Puede uno confiar en las opiniones de un comentarista que, aspirando como parece al internacionalismo cultural, escribe “timming” cuando quiere decir “timing”?

Todos los peruanos saltan defendiendo la comida, está bien, cada uno defiende lo que se le viene en gana. Personalmente no voy a defender la comida desde ese punto sensiblero, cursi y huachafo que Prom Perú, Gastón Acurio y Marca Perú han metido en el cerebro de los peruanos. Me gusta la comida peruana y está entre las mejores del mundo, pero de ahí a ponerme a escribir pelotudeces porque alguien tiene una opinión diferente hay un espacio enorme por el que corre un caudaloso río de criterio.

Para finalizar, soy publicista y se llegó a la campaña de Perú Nebraska porque hay un estudio que determina que los peruanos se sienten orgullosos de ellos mismos cuando se lo dicen desde el extranjero. De ahí partió Perú nebraska, porque si se hubiese trabajado un comercial local habría pasado desapercibido, porque los peruanos somos incapaces de creer en nosotros y hacer un mejor país a partir de nosotros mismos y no se necesitan estudios para darse cuenta de eso. Así es señores, su orgullo es producto de estudios de APOYO, así jugamos con ustedes. Piensen dos veces antes de lanzarse a despotricar como imberbes cuando alguien no comparte la misma opinión que todo el rebaño lobotomizado.

Ignorante

Si no se tiene conocimientos sobre nutrición no puedes hablar de los alimentos. La base de la cocina peruana es el pescado, la papa, el arroz, los condimentos en su gran mayoría son vegetales o especies naturales, carbohidratos claro está en su mayoría, pero las pastas que comes contienen menos carbohidratos?
Si no te gusta pues di que no te gusta la comida peruana a pesar de que eres peruano, pero no digas que no es comida nutritiva.

Las opiniones de Thays sobre la comida peruana, se parecen a las de César Hildebrandt, que también escribió una columna muy negativa. Hay gente pá tó. . Ni Thays ni Hildebrandt son la alegría de la huerta y da igual que sus preferencias en la mesa sean las mismas que las de los niños malcriados. Nada que objetar si no fuera por que estos pitucos limeños se ponen a descalificar lo que es motivo de orgullo del pueblo peruano. Y lo hacen como quien ha visto mundo, como diciéndole a los pobres cholitos: desengáñense que la comida peruana no tiene comparación con la francesa o italiana. Mientras cocineros y críticos culinarios profesionales de Europa y Norteamérica se rinden a los fogones peruanos, vienen este par de engreídos a despotricar de la gastronomía del Perú. Indignante.

Cuando viví en Perú alguna vez vi el programa que Thays tenía en el canal 7 (tv del Estado) y era tan penoso y aburrido, sin embargo como aún no era alguien conocido no tenía ese aire "huachafo" que adorna actualmente su teatrera forma de ser. Tenía el pelo largo y sus dientes deformes (quizás ahora ya se los ha arreglado) En fin, a donde quiero llegar es que parece ser que para tener fama y desmarcarse de las corrientes, uno ha de ser polifacético, extravagante, contradictorio, contestatario, irónico, mordaz, mala gente y antipático. Lamento que este personaje sea de Perú aunque en el jardín aparte de buen cesped y flores también hay mala hierba nos guste o no. Nos puede gustar o no la comida de Perú pero hay que apoyar lo bueno, lo que da trabajo, lo que ayude a la economía, lo que enorgullece, la comida peruana no es algo de que avergonzarse, no es una expresión cultural deplorable que ha de criticarse. Ojala que un delivery de comida peruana nunca salga en una película de Woody Allen, porque eso significaría que es comida chatarra y la gastronomía de Perú no lo merece. ¿Por qué en las promociones de Promperú no salen escritores peruanos? ¿Quizás por que existen personajes como Thays? ¿Como nos sentiríamos los peruanos si una imagen del Perú es un escritor como Thays que odia la comida peruana y prefiere comer pasta italiana? Ya hubieras querido tu tener a una abuela como Doña Teresa Iquierdo, si tu abuela no sabía cocinar, seguro ni siquiera era peruana. Soy peruano, de padre huancaino y madre española, y que orgulloso me siento cuando en España se habla tan bien de la comida peruana, que alegría ver "Perú" como invitado en MadridFusion. Hace años que hemos dejado atrás aquellos titulares en las noticias de nuestro país "terrorismo" "delincuencia" ahora somo comida, gastrononía, chefs, cultura, no hay razón para criticar sobre algo valioso. Estimado Thays, cambiate de nacionalidad porque la peruana te queda grande

Soy peruana en el extranjero y la comida peruana me encanta. Cada vez que puedo hago conocer a mis amigos la Inca Kola, bebida de sabor nacional, y cuando encuentro pescado fresco hago ceviche, mi abuela cocinaba muy rico y yo estoy orgullosa de ser peruana!
Si lo que intenta Sr Thays es levantar polvo con sus pataletas de peruano acomplejado. Pues hágalo criticando otras cosas del Perú, que para mejorar hay bastante. Gracias de todas formas por la publicidad que le hace a la comida peruana, que siempre da que hablar...

Muy bueno sobre la burbuja de aire. Aqui también tenemos algo así pero somos tan cursis que no nos gusta decir que comemos burbujas de aire. "aire embotellado pdf" una crítica castiza

Desde luego, te pasaste la tira de pueblos, qué fuerte!...destilas sentimientos negativos, malos, oscuros..primera y última vez que te leo...eres peruano, realmente?...no lo parece para nada...será por eso que dicen por allí, eres conocido en tu tierra como pedante y mal escritor...así se entiende mejor...puerta!

Señor Thays, concuerdo con muchos de los que han comentado la noticia en que si no sabe del tema, mejor no hable, si va a prejuzgar se expone a serlo también, y que parece que lo que quiere es generar debate innecesario para aprovechar el tirón mediático de El País para resaltar, como si fuera a gran hermano por ejemplo
No he leído ninguno de sus libros y es la primera vez que entro en uno de sus blogs, pero desde luego que lo primero no pasará y lo segundo no volverá a suceder, porque ya puedo prejuzgarlo con una mínima base y desde mi parcialidad

pd: aún no leí ningún comentario de apoyo en el que escriba alguien que conzca algo de lo que ha escrito con anterioridad, eso le resta credibilidad a ud e importancia a sus ataques-comentarios

Ni tres posts y ya comenzaste a copiar el blog de Caparros...? Está bien que seas nuevo y necesites visitas pero... El tema me gusta, en muchas cosas estoy de acuerdo contigo sobre este boom gastronómico... pero un consejo: al menos lee el libro antes de comentarlo. Debo reconocer que cuando leí la noticia en El Comercio me pareció lo mismo que a ti pero pienso leerlo para al menos hablar de él, y sino pues nada.
Otra cosa, está bien que Alonso Cueto sea tu amigo, pero por favor, Hora azul es lo más aburrido que se ha escrito en los últimos años. En fin, suerte con el blog.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Vano oficio

Sobre el blog

Este blog se plantea hacer comentarios de actualidad sobre libros, autores y lecturas en menos de 1.000 palabras. Se trata de un blog personal, obsesivamente literario, enfermo de literatosis, como diría JC Onetti, según la regla que la literatura es un vano oficio, pero jamás un oficio en vano.

Sobre el autor

Ivan Thays

Ivan Thays. (Lima, 1968) Autor del libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de caza, El viaje interior, La disciplina de la vanidad, Un lugar llamado Oreja de Perro, Un sueño fugaz y El orden de las cosas. Ganó en el 2001 el Premio Principe Claus. Fue finalista del premio Herralde 2008. Fue considerado dentro del grupo Bogotá39 por el Hay Festival. Sus novelas han sido traducidas al francés, italiano y portugués. Dirigió durante siete años el programa televisivo Vano Oficio. Actualmente administra el comentado blog Moleskine Literario.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal