Seis segundos con César Vallejo

Por: | 15 de febrero de 2012

  Vallejo

Vallejo en primer plano

La primera toma muestra a un grupo de personas descendiendo de un autobús; destaca un hombre con el saco en el brazo. En la segunda toma, las mismas personas están almorzando y el hombre del saco, ahora en mangas de camisa, bastante delgado y con el cuello largo, mira hacia la cámara. En la tercera toma están reunidos en lo que parece ser un auditorio: el hombre del cuello largo vuelve a mirar a la cámara. Sumados los tres momentos no alcanzan ni seis segundos de filmación. Y se trata de la única grabación que tenemos de César Vallejo, el vanguardista peruano, el gran revolucionario del castellano, uno de los poetas fundamentales del siglo XX.

La grabación ha sido levantada en YouTube de un programa en Televisión Nacional del Perú. Fue filmado en Julio de 1937, durante el II Congreso de Escritores Antifascista en la ciudad de Valencia (España). Las imágenes impactan por lo poco que muestran y la extrañeza de que existan. Ocurrió hace poco más de setenta años, pero lo mismo podrían ser quinientos. César Vallejo vivió en una época en la que las cámaras no apuntaban hacia los escritores. O, mejor dicho, una época en la que los autores no hablaban para las cámaras.

Es cierto que detrás de todo escritor se esconde un narcisista. Lo dijo de manera insuperable James Joyce al declarar que escribir era mantener una correspondencia con un hombre que estaba sentado al otro lado de la mesa y que era uno mismo. La frase tiene de notable, además del narcisismo, el resaltar que la literatura no es un acto de comunicación tanto como sí lo es de aprendizaje. El escritor escribe para aprender y sus libros son un instrumento de conocimiento. El primer discípulo es el propio autor. Conócete a ti mismo recomendaba el frontis del Templo de Apolo en Delfos. Escribir es meditar.

Desde luego, vivimos en otros tiempos. Son los tiempos del triunfo de las redes sociales. Y con ello, el narcisismo ha dado paso al exhibicionismo. Antes uno se tomaba bastante en serio escribir un artículo para un diario. Luego, cuando aparecieron los blogs, la mayoría de sus administradores no se tomaron tan en serio el trabajo (insisto, la mayoría, pero hay valiosas excepciones) y los post dejaron la seriedad de la tinta impresa para convertirse en una exhibición poco pudorosa de opiniones mal argumentadas y pésima ortografía. Luego vendrá el Facebook que aumenta exponencialmente las posibilidades del exhibicionismo. Ya no se trata, ni siquiera, de escribir posts o de comentarlos sino de filtrarse en el muro de cualquiera que no tenga política de privacidad, o al que logró añadir como amigo, y comentar lo que sea y como sea, sin sentir la menor vergüenza por redactar un rebuzno o cometer una injuria. Lo importante no es el contenido, sino que su comentario quede grabado en la mayor cantidad de muros de Facebook. Y como el narcisismo no es tan importante como el exhibicionismo, estos comentarios en blogs o esos perfiles en Facebook pueden perfectamente ser anónimos.

Al fin, llegamos al Twitter. Podemos parafrasear a Andy Warhol y decir que todos tendrán no su cuarto de hora, sino sus 140 caracteres de fama. Una frase exitosa puede llevar a centenares de retweets, que a su vez pueden convertirse en miles. Solo hay que encajarla en el momento preciso. No tiene que ser inteligente ni divertida, solo aprovechar el momento y que sea suficientemente agresiva o ingeniosa para que los demás la repitan. Una narradora colombiana (una que sí se toma el trabajo de escribir bien en sus columnas de opinión y de saber de lo que habla) definió así a los twiteros: "esas astutas figuritas cuya vida adquirió sentido cuando se dieron cuenta de que, para llamar la atención de sus iguales, no hacía falta saber nada ni hacer nada ni preguntarse nada ni pensar nada; que sólo hacía falta que otros descubrieran el mismo canal y el mismo oficio de redactar injurias "de actualidad", de diez palabras cada una, con el único propósito de intercambiarlas para la celebración mutua de la incompetencia."

Lo bueno es que, con la aparición del Twitter y su inmediatez, el territorio de los blogs (con cada vez menos lectores y, por tanto, menos interesante para los exhibicionistas) ha quedado en manos de autores que se fijan más en el contenido. Ya no hay tantos blogs como antes, pero los que quedan son mejores. Esos contenidos sí quedarán, habrá valido la pena el esfuerzo. En cambio, los tweets serán sepultados en el olvido con la misma frecuencia con que se actualizan. Salvo que surja una nueva forma de exhibicionismo y el Twitter sea abandonado en mano de los pocos capaces de lograr la proeza de un aforismo en 140 caracteres (pienso en Oscar Wilde, en Gesualdo Bufalino).

Como sea, la lección de esos seis segundos filmados de César Vallejo es tremenda. Hace solo unas décadas, era posible cambiar el mundo sin tener que contabilizar tu número de seguidores. Y creo, honestamente, que aún es posible.

Hay 15 Comentarios

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Te falta calle Ivan. Lo que tú llamas slogan es la identificación de la gente hacia los que son sus valores referentes; algo así como un padre llama "campeón" a su hijo, no porque hubiese ganado algún campeonato, sino porque desea generar una idea positiva, triunfadora. Si a tí te llamaran Ivan "el terrible" obviamente no sería por compararte con el personaje, muy distinto a lo que proyecta tu delicada imagen.
El idioma que crees conocer es mucho más rico de lo que puedes imaginar y "hay hermanos muchísimo que hacer" es un frase hermosa que bien puede lucir en un polo, al margen de la grandeza de Vallejo. Quizás envidies la negada posibilidad de que algún día alguna frase tuya se convierta en un slogan popular. O que por tu calidad puedas llegar a ser un prototipo de la "marca Perú".... en España te irá mejor. Sin duda. Quédate allá.

Increíble. Parece que hay gente que no se molesta en leer el blog, solo cumplir con verter su pobre subjetividad en los comentarios. Tal como lo hacen en su facebook o twitter. Meditar está prohibido, leer es un escándalo. Extraño que vivamos en una época de exhibicionismo y decadentismo indolente en nuestros blackberrys mientras hay gente que no come ni mucho menos lee lo que debiera.

Cesar Vallejo el Poeta Liberteño, es el mas grande e insuperable, con una frase resumio el mundo de dolor de los mas humildes y pobres, pero una cosa Thays le encantaba el Ceviche, adoraba la comida peruana

Y ahora para leer los comentarios interesantes también hay que saltarse los que pretenden suplantar al autor del blog...

Lo lamentable no es que no entendiéramos "una simple reflexión" sobre tus gustos gastronómicos, por ahí no iban los tiros y lo sabes, tampoco el que te sientas víctima de las hordas incultas y patrioteras, ni de la envidia hacia tu talento. Si somos francos, Vano Oficio es un blog que hay que buscar entre una docena de ellos y de igual número de lectores, de modo que para superarlos en número de visitas armaste la que armaste a priori.

Me encantó, está fabuloso este artículo

HEY, QUIEN ES ESE TAL "ZETA" QUE LLAMA "SARTA DE IGNORANTES" A QUIENES DEFIENDEN A LA COMIDA PERUANA??? SUPONGO QUE ÉSE "ZETA" NO ES PERUANO, HABER "ZETA" CONTESTA ESTO: SI TU INVITARAS A UN AMIGO O AMIGA Y TU LE COCINAS Y COMEN JUNTOS Y LUEGO A TU AMIGO NO LE GUSTO LA COMIDA PERO NO TE LO DICE AHI EN ESE MOMENTO, OSEA NO TE LO DICE EN LA CARA, Y ÉSTE LO DICE EN SU BLOG EN INTERNET, QUE TODA LA COMIDA DE "ZETA" NO ES DE MI AGRADO, ES SALADA Y QUE PARECE LA INVENCIÓN DE UN NUEVO POTAJE QUE LE SALIÓ MAL, ES COMER UN CUMULO DE GRASAS SATURADAS, QUE NO ES NADA SALUDABLE Y QUE PREFIERO LAS PASTAS DE MI PRIMA "EFE", ES CORRECTO QUE LO DIGA DE ESA MANERA Q TU COMIDA ES MALA??

(No sólo de la peruana, querido Thays, no sólo de la peruana.) Excelente el artículo como siempre.

:) ya volvió a tener sus 10 comentarios de siempre :)

Hola thays, te cuento que hoy me fui a la ruta del cocido madrileño, te recomiendaria que vayas, me como eres tan sensible en cuanto a sabores fuertes, mejor te cuento que estuvo delicioso y esos, trozos de tocino,chorizo, etc ... ufff delicioso y su vino para asentar tan deliciosa mezcla , excelente estuvo todo.
Y sobre Cesar Vallejo, te diré que es el mejor poeta Peruano y el mas estudiado entre los latinoamericanos, porque sera ¿?.

La verdad es que la reacción de los que insultan era predecible, dada la pobre educación peruana no pueden comprender lo que es tan sólo una simple reflexión acerca de mis gustos gastronómicos. Es lamentable que hayan caído tan bajo para atacar a otro peruano. Mejor les recomiendo que lean mis otros artículos para que se superen en la vida y mejoren su comprensión lectora. La tolerancia parece ser el plato ausente de la gastronomía peruana.

Es que en el Perú lo conocemos como "Vallejos".

Ser oportunos en los comentarios en muchas ocasiones lleva grandes dosis de humildad.

Qué pena que este post tan bueno pase desapercibido. Toda la sarta de ignorantes defensores de la comida no deben saber ni siquiera quién es Vallejo.

Interesante la reflexión narcisismo y exhibicionismo , Vargas Llosa dijo que la cultura de hoy son como las drogas, es decir solo sirven para distraer, hacerte olvidar los problemas, todo por culpa de una élite tóxica que nos ha hecho creer que esa es la cultura popular, que lo mas importante es la fama, el culto a las personas, más ráting, mas seguidores es sinónimo de bueno y yo no soy ningún elitista, pero me siento alienado cada vez mas. Señor Thays seguro que le escribirán que es un intelectualoide por no escribir sobre el programa de magaly.

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Este blog se plantea hacer comentarios de actualidad sobre libros, autores y lecturas en menos de 1.000 palabras. Se trata de un blog personal, obsesivamente literario, enfermo de literatosis, como diría JC Onetti, según la regla que la literatura es un vano oficio, pero jamás un oficio en vano.

Sobre el autor

Ivan Thays

Ivan Thays. (Lima, 1968) Autor del libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de caza, El viaje interior, La disciplina de la vanidad, Un lugar llamado Oreja de Perro, Un sueño fugaz y El orden de las cosas. Ganó en el 2001 el Premio Principe Claus. Fue finalista del premio Herralde 2008. Fue considerado dentro del grupo Bogotá39 por el Hay Festival. Sus novelas han sido traducidas al francés, italiano y portugués. Dirigió durante siete años el programa televisivo Vano Oficio. Actualmente administra el comentado blog Moleskine Literario.

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