El escritor transgénico

Por: | 28 de marzo de 2012

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Transgénicos. Foto: Víctor Bautista

Transgénico: 1. adj. Biol. Dicho de un organismo vivo: Que ha sido modificado mediante la adición de genes exógenos para lograr nuevas propiedades.

Hace unos días leí las memorias, aún inéditas, de un célebre escritor peruano (una fama que casi no ha traspasado fronteras, aunque en Argentina es considerado un autor de culto) donde comenta que la división entre escritores criollos y andinos, que tanta bulla hizo hace unos años en el corral literario peruano, es una tontería. La diferencia que sí existe, sostiene, es la de los escritores transgénicos y los escritores nacionales. Los escritores nacionales -entre los que se considera a él mismo- nacen de la profundidad del suelo patrio y se duelen por los temas que realmente importaban al país; los otros son autores sin raíces, creados en laboratorios de escritura para la lobotomización de una sociedad inculta y esnob, y luego ofrecidos por las editoriales transnacionales en las góndolas de los supermercados.

Recordé entonces una clase en mis años de estudiante universitario, donde un entusiasta profesor de literatura afirmó que Guillermo Cabrera Infante era un escritor más cubano que Alejo Carpentier. La razón: el segundo era un escritor afrancesado, barroco y pedante, mientras que el primero era "coloquial" y sus personajes hablaban como cubanos. De nada sirvió quejarme y exigir explicaciones más contundentes. Cuando el entusiasmo hablaba los demás debíamos quedarnos callados.

La frase también me hizo recordar un artículo que publiqué en enero del 2008, en la revista "Babelia", titulado "¿Quién quiere pertenecer?", donde comentaba la bronca entre los escritores A y B. Decía entonces (y si lo cito aquí es porque lo sigo pensando):

Ya es bastante complejo tratar de entender qué une a un país con una geografía tan variada, una sociedad tan dividida e incluso multilingüe como Perú. ¿Cómo podría entonces alguien decir que tal autor representa inequívocamente a la literatura peruana? La ambición por apoderarse de la totalidad de la representación literaria del país (de cualquier país, pero sobre todo de uno como Perú) es anacrónica no sólo por darle la espalda al mundo que nos tocó vivir sino, sobre todo, por ir contracorriente de la noción de antitotalitarismo con la que hemos crecido. Porque querer representar al país y convertirse en la única voz autorizada es de un absolutismo insufrible y manifiesta un deseo dictatorial sólo justificable por las nociones políticas maoístas con que se educaron algunos de esos escritores. En un mundo donde cada vez existen más libertades individuales y más minorías reconocidas, donde estamos aprendiendo a reconocer al otro por sus diferencias, y donde la literatura mundial muestra una pluralidad como nunca antes, ¿por qué alguien querría escribir la Gran Novela Peruana o Latinoamericana y silenciar a los demás?

Desterremos la palabra "tolerancia", muy del agrado de estos escritores dispuestos a tolerar con buen humor a los que consideran minorías hegemónicas o excluidas, y propongamos a cambio "pluralidad". Y en vez de pelearnos por estar falsamente unidos en torno a una obligación, hagámoslo por defender la diferencia de los demás.

Luego de dejar el manuscrito donde encontré esa división tan curiosa, busqué el significado exacto de la palabra "transgénico" y descubrí que, en realidad, la analogía del escritor es equívoca; hubiera sido más preciso declarar la existencia de escritores nacionales e importados, como si fueran insumos para un escabeche. Pero gracias a ese error, ha dado justo en el clavo. Es cierto que existen los escritores transgénicos y, creo yo, esos son los únicos que vale la pena leer. ¿Quién no quiere ser modificado a través de elementos exógenos (lecturas, películas, viajes, amigos, vidas ajenas) para lograr nuevas propiedades? Es más, no imagino ningún escritor al que no pueda considerar "transgénico". El aporte de Kafka para crear la modificación Borges, el aporte de Beckett para crear la modificación Coetzee. Frente a estos escritores transgénicos, los supuestos "nacionales" o "puros" (imposible no pensar en el fascismo existente detrás de esta idea), aquellos que no aceptan ninguna influencia externa, me resultan no solo mediocres sino incluso imposibles. ¿Quiénes son? El único nombre que se me ocurre es el de Pedro Camacho, aquel personaje inventado por Mario Vargas Llosa que no leía para que no le malogren el estilo. 

Es curioso cómo algunos escritores se dan de pañuelazos para ocupar un lugar en el Centro, la Hegemonía o la Representación, y cómo otros más bien consiguen no pertenecer a ninguna parte, huir hacia las márgenes, desmarcarse de cualquier atributo que simplifique su obra o lo convierta en fórmula.

"¿No se siente fuera de juego?" le preguntó Manuel Rivas al recordado Antonio Tabucchi.  "Bueno, ¿sabe usted?, el fuera de juego es una posición que me conviene. En el fondo, todos los escritores están un poco fuera de juego, y sobre todo están fuera de juego los que creen que ocupan el centro del campo".

Estupenda respuesta de ese escritor italiano que vivía en Lisboa y se dejó modificar por Pessoa. Uno que en su prólogo al Tríptico de carnaval de Sergio Pitol llamaba a desconfiar de los escritores que no desconfiaban de sí mismos. Desconfiar de los nacionalismos, de las ideas hegemónicas, de los escritores "puros". Antonio Tabucchi, escritor transgénico. Un justo epitafio.

Hay 13 Comentarios

Las diásporas se nutren desde afuera, aunque se expresen desde adentro... ya no es el ser o no ser;/ porque se es cuando se puede,/ sin dejar de ser/ porque nos fuimos,/ doquiera que llegamos/ seguimos siendo/ y somos otra vez/ un encuentro/ entre caminos.

Es de los mejores textos que he leído, apenas voy en la mitad pero quise comentar algo; me parece que las minorías reconocidas no son tan menores como parece ser, el mundo es tan diverso y la gente tan ciega en pensar que no somos iguales, al atreverse al clasificar así; "minorías".

Excelente texto, enhorabuena.

Estimado Iván:
Lo que yo no comparto contigo es el todo vale de la literatura: "propongamos a cambio "pluralidad". Y en vez de pelearnos por estar falsamente unidos en torno a una obligación, hagámoslo por defender la diferencia de los demás." Eso puede estar estupendo como forma de vivir social. Es el todo vale. Cualquier escritor vale lo mismo. Pero, Iván, la literatura siempre es calidad. Tu propuesta del "todo vale", aplana, iguala, pone al mismo nivel. Y eso está bien como política cultural, en el caso que fueras ministro de cultura. Pero, felizmente la literatura es otra cosa.
Ahora, criollos o andino, transgénicos o nacionales, es una disputa falsa. La separación debería ser: ¿Buenos o malos? Literariamente hablando. Y para eso se necesita saber algo de literatura.

Me han encantado los 4 últimos párrafos. ¡Me apunto a los transgénicos!.

¿No es el nacionalismo un intento fallido de conservar una, hasta el momento, nebulosa identidad nacional que debería ser el resultado de la influencia del medio ambiente inmediato? El nacionalismo no es el problema, el problema está en que no se le da el sentido correcto. Las oportunidades que le brinda la tierra al hombre de un determinado área geográfica se agradecen mediante el nacionalismo. Así, asegurado el sustento y la supervivencia, el hombre entiende que lo propio, fundado en el bienestar individual y colectivo, es mejor que la experimentación y la incertidumbre que ofrece lo extraño; que dicho sea de paso, muchas veces puede, incluso, pervertir el desarrollo de una comunidad de gentes que por lo menos comparten el mismo suelo. Pueden decir que no sólo de pan vive el hombre, pero ¿podría estar leyendo este comentario si hace algunos años hubiera dejado de alimentarse?
Si alguien logra sustentar la verdadera identidad nacional del Perú, aquella será una gran contribución al pueblo peruano, y subsecuentemente una gran obra maestra – aspecto, para cualquier escritor que entienda un poco de la verdadera felicidad sin falsos bienestares, secundario. Sin embargo, esto se vislumbra como un trabajo multidisciplinario.
Pienso que el carácter de esta gran tarea, es sin duda, la justicia y la necesidad racionalizada. Este navío, elaborado a partir de lo justo y lo necesario deberá zarpar en busca del tesoro que está valorado en onzas de claridad, tranquilidad y entendimiento. Como es objetivable, el carácter y los medios son uno en mi proclama; así el fin justifica mi carácter, que es lo mismo que “los medios” en la famosa frase maquiavélica. Mi carácter es, ante todo, grato, por ello, nacionalista.
P.D. No relacionar la palabra “nacionalismo” con probables simpatías con el partido político del Presidente de la República en turno.

Excelente artículo, conciso y justo. A ver que opinan de mis spots en http://raguniano.blogspot.com/ y en http://lobigus.blogspot.com/

Las corrientes surgieron de cambios específicos, los nacionalismos en cambio, se enquistan en unos valores anquilosados, una suerte de "marca" de clan, lo cual tampoco le es ajeno a quienes pretenden "diferenciarse" del colectivo. Las descalificaciones por ende tanto van de un lado como del otro. ¿Podría decirse entonces que como el señor Thays se encuentra "en la otra orilla" carece de los mismos vicios de un marxista o de un fetichista? En la literatura lo bueno prima en la universalidad con que los lectores aprecian los escritos, no en los guetos, ni el los callejones, ni en el parnaso con que algunos pretendan situarse, las personas son totalmente irrelevantes.

Solo "toleraría" a los escritores y lectores transgénicos, obviamente.
No me sorprendería que al buen Thays ahora lo fulminen en la "británica" (descubrimiento con fragata de por medio) prensa nacional imputandole un supuesto favoritismo por los transgénicos. Lo digo en broma, temiendo que pueda resultar cierto.

No existe la literatura "AUTARQUICA", creo que hasta Arguedas, el indigenista por antonomasia, de joven leía a Los Miserables de Víctor Hugo. O sea que de transgénico tenía y en buena hora.

Tampoco creo que los escritores necesariamente deban emitir manifiestos, apologéticas, moralejas o cualquier cosa del género. Los escritores deben escribir bien. Eso es todo. Hay literatura buena o mala, que sea comprometida con ciertos valores en un valor agregado que los distingue, eso es todo.

Cambiar tolerancia por pluralidad, no tiene sentido, es el marqueting el que pide diversidad a gritos, la tolerancia es el bufón de moda. Cioran decía: “Soy parisino más no francés”, que la historia se encargue de capturar a este o aquel escritor o científico etc. como “ciudadano” del mundo o universal, tiene que ver con una política de identidad; hay que buscar identidades y representaciones a como dé lugar, querrán sembrar un árbol en cada cabeza de una plural y tolerante comunidad mundial, por supuesto que esta, dará frutos transgénicos…

Decía Bernardo de Chartres que somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura.

Solo una duda que se convierte en pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre un escritor transgénico y un escritor universal? La novela que te recomiendo roza para mí y para algunos críticos en los segundo...

¡Me sumo al aplauso! No dejes de leer a una escritora transgénica de tu país, busca su novela Los hijos de Eva, te llevarás una gran sorpresa. Felicitaciones por tan buen artículo.

¡Bravo! No puedo estar más de acuerdo. Un estupendo artículo.

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Sobre el blog

Este blog se plantea hacer comentarios de actualidad sobre libros, autores y lecturas en menos de 1.000 palabras. Se trata de un blog personal, obsesivamente literario, enfermo de literatosis, como diría JC Onetti, según la regla que la literatura es un vano oficio, pero jamás un oficio en vano.

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Ivan Thays

Ivan Thays. (Lima, 1968) Autor del libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de caza, El viaje interior, La disciplina de la vanidad, Un lugar llamado Oreja de Perro, Un sueño fugaz y El orden de las cosas. Ganó en el 2001 el Premio Principe Claus. Fue finalista del premio Herralde 2008. Fue considerado dentro del grupo Bogotá39 por el Hay Festival. Sus novelas han sido traducidas al francés, italiano y portugués. Dirigió durante siete años el programa televisivo Vano Oficio. Actualmente administra el comentado blog Moleskine Literario.

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