Un poema de Navidad

Por: | 19 de diciembre de 2012

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Foto: elPadawan

 

Navidad. Mi hijo tiene nueve años. No sé exactamente cuándo dejó de creer en Papa Noel. Cuando se lo pregunto contesta con evasivas. Si lo hago directamente prefiere decir que "ya no cree tanto en él" (aunque sé que no cree nada, se lo ha dicho a su primo, a sus amigos del colegio, a los vecinos) quizá para no defraudarme, para no hacerme sentir mal, para que el tiempo no pase para mí. Él ha ido a escoger conmigo los regalos -la famosa lista- que he comprado, sin que me viera, al día siguiente. Los he escondido. Él no los busca y fingirá sorprenderse cuando descubra que la misma caja, con una abolladura en la derecha, que señaló en la tienda, ahora está en sus manos envuelta en papel de regalo. 

 

Existe un bello poema, un poema tremendo, de un poeta norteamericano llamado Charles Harper Webb, de quien no he leído nada más (Google me informa que nació en Filadelfia, que toca guitarra, que vive en California, que tiene una esposa y un hijo cuyo segundo nombre es Byron, y que firma como Charles H. Webb para que no lo confundan con el autor de El graduado). Es un poema de 1997, del poemario Reading the Water. La traducción al castellano es de Juan Hernández-Senter para la editorial mexicana Verdehalago, hecha en el año 2000. No he dejado de leerlo ninguna Navidad desde que lo descubrí. Esta vez no será la excepción, aunque cada año duele más.

 

La muerte de Santa Claus
Ha tenido dolores en el pecho
por varias semanas, pero los doctores
no hacen visitas al hogar en el Polo Norte.

dejó de pagar su seguro médico Blue Cross,
se marea cuando le hacen exámenes de la sangre,
las batas del hospital siempre se le abren, las

salas de espera le causan dolor de estómago, y
de todos modos nada más tiene indigestión, por lo
menos eso pensaba, hasta el día en que al estarles

dando de comer a los renos, sintió como si la mano
de un monstruo le hubiera agarrado el corazón
y no dejara de apretar. No puede respirar, y el

mundo blanco tan hermoso se torna negro,
y cae sobre su panza de gelatina en la nieve
y la Sra. Claus sale corriendo de la fábrica

de juguetes, gritando, y deja a los duendes
frotándose sus manitas nerviosas, y la nariz
de Rudolph se prende y se apaga como una luz de ambulancia

triste, mientras en Houston Texas en una de esas casas en serie,
yo, de 8 años, le digo a mi mamá que los mensos
de la escuela dicen que Santa Claus es pura mentira,

y ella, tomándome la mano, se sienta conmigo en el sofá
de flores moradas, con lágrimas en los ojos,
y con una terrible noticia en la garganta.

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Todos los premios literarios son una porqueria comparados con el que da Editorial Fiesta Catalana en mi novela La furia del viento que ya ha sido leida por más de cinco millones de todo el mundo en tan solo unos meses. Es un premio de trescientos millones de dólares, y se puede leer gratis en mi humilde Web http://www.antoniolarrosa.com

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Este blog se plantea hacer comentarios de actualidad sobre libros, autores y lecturas en menos de 1.000 palabras. Se trata de un blog personal, obsesivamente literario, enfermo de literatosis, como diría JC Onetti, según la regla que la literatura es un vano oficio, pero jamás un oficio en vano.

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Ivan Thays

Ivan Thays. (Lima, 1968) Autor del libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de caza, El viaje interior, La disciplina de la vanidad, Un lugar llamado Oreja de Perro, Un sueño fugaz y El orden de las cosas. Ganó en el 2001 el Premio Principe Claus. Fue finalista del premio Herralde 2008. Fue considerado dentro del grupo Bogotá39 por el Hay Festival. Sus novelas han sido traducidas al francés, italiano y portugués. Dirigió durante siete años el programa televisivo Vano Oficio. Actualmente administra el comentado blog Moleskine Literario.

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