SOBRE EL BLOG

Como dijo un alemán, Italia es como una diva de Hollywood: “Todos la miran admirados pero nadie la comprende”. Este año, el país festejará el 150 aniversario de la unidad y los 82 años de su divorcio del Vaticano. Pero ¿estamos seguros de que Italia y el Vaticano son dos Estados distintos? Uno vive subsumido en el otro, aunque no resulta fácil decir quién subsume más a quién. Lo único claro es que Vaticalia es una mina informativa: pecados y delitos, mafias y masonerías, santos y 'velinas', vida interior y noches locas, Ratzinger y Berlusconi... ¡Viva Vaticalia!

Sobre el autor

Miguel Mora

Miguel Mora. Corresponsal en Roma, antes en Lisboa, fue redactor en la sección de Cultura durante diez años y en la Edición Internacional durante cuatro. Trabaja en EL PAÍS desde 1992, es autor del libro ‘La voz de los flamencos’ y sigue siendo, pese a todo, un atletista empedernido.

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28 abr 2011

Si Mourinho copia a Berlusconi...

Por: Miguel Mora

BerlusconiMourinho
El mitin indecente de José Mourinho en la sala de prensa tras el 0-2 ante el Barcelona siguió al pie de la letra el guión patentado por Silvio Berlusconi en su camino hacia la inmunidad total.

La autocrítica no existe, la verdad y el fondo del asunto son lo de menos, lo único que cuenta es hacerse la víctima y culpar al empedrado de los problemas lo antes posible.

La prueba definitiva de que el populismo mediático y nihilista de B. se ha exportado ya a otros países y  otros ámbitos fue esa siniestra exhibición fingida de cólera, destinada únicamente a desviar la atención de las carencias propias denunciando una conspiración inexistente y señalando un chivo expiatorio para calmar a la masa frustrada.

En este caso los fiscales milaneses brigadistas serían los árbitros politizados de la UEFA, la oposición comunista es Unicef, el Tribunal Constitucional son los linieres y el cuarto árbitro, y el presidente de la República sería (colmo de los colmos) el inefable Angel María Villar.

El truco del populismo paranoide berlusconiano y mourinhista se ve de lejos. Pero su poder magnético y su capacidad de seducción son infalibles. Cuando la realidad no se ajusta a sus deseos, ponen cara de no haber roto un plato y empiezan a hablar de otra cosa. Con tal convicción y tanta verborrea que al menos el 60% de los oyentes piensa que la Verdad es esa, y el 40% restante, aun sabiendo que es puro camelo, llega a dudar y algunos incluso a creer a pies juntillas lo que oyen.

Si no has tirado a gol en una hora, si has hecho un catenaccio indecente jugando en casa unas semifinales europeas, si has dejado en el banquillo 80 millones de euros despreciando el talento de tipos como KakàBenzema o Higuaín, y si en su lugar has puesto a labrar en el medio campo a Lass, a Pepe y a Alonso, eso no cuenta. Tu responsabilidad no existe.

Tú eres inocente, has jugado con tus armas noble y lealmente, has empleado una sabiduría superior, te has limitado a buscar el bien común, lo mejor para la democracia (y la alternativa y el debate). Pero los poderes fuertes están confabulados contra tí.

Tú no has perdido, te han hecho perder. Te tienen manía. Te odian. Quieren acabar contigo. ¿Por qué? No lo sabes. Pero tú no cejarás. Estás aquí para salvar a este equipo, a este país, eres el vengador que necesitáis. El Puto amo. Y por eso mismo quieren eliminarte. Para que ganen los otros, que son buenos, de acuerdo, pero sin esas ayudas diabólicas no serían capaces de ganarte.

El fenómeno, Mou, es como Berlusconi un actor consumado. Tiene el arte de hacerte ver que lo blanco es negro, y la capacidad de vendértelo sin que notes que estás pagando por ello. Su genialidad consiste es tangarte sin que te enteres. Primero convierten lo ilícito en presentable, y de ahí pasan a mostrar lo ilegal, o lo prohibido, como Ley universal. Si las coartadas ocupan el centro del discurso, quién se acuerda del delito. Si además tú eres la ley, y representas el bien, entonces vencerte es un crimen. Los otros son unos criminales, tú un pobre perseguido.

A base de repetirlo, de machacar, de hacerlo familiar, se moldea la realidad y la normalidad, y uno acaba creyendo cualquier cosa, metido en otro mundo, en su mundo. Incluso puedes llegar a pensar que es lógico que un descerebrado con fama de haber paseado sobre la espalda de un jugador del Getafe sea reconvertido en media punta y se permita meter la pierna apuntando a la tibia del rival en campo contrario y con los tacos por delante. Yo soy así, un poco impulsivo pero en el fondo majo.

Lo peor no es que él mismo se crea sus propias patrañas, como B. Con los iluminados suele pasar eso. Lo malo es la radiación que generan, la forma de intoxicarlo todo, el veneno que inoculan en las faldas acuíferas y en los corazones puros.

Todos los jugadores del Madrid sin excepción, el intelectual Valdano, el curil Butragueño, la central lechera y llorona dirigida por Florentino Pérez (un título de Copa del Rey desde 2003) y varios millones más de merengues y/o anticatalanistas tienen un nuevo líder en quien confiar.

Deténganse un momento a pensar en la violencia, la arbitrariedad, el mal gusto y el mal rollo que produce esa forma de narrar el mundo, multiplíquenla por 30 años, sumen el apoyo del 80% de los medios de comunicación y entenderán cómo está Vaticalia.

 

 

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25 abr 2011

El Papa deprimido de Nanni Moretti

Por: Miguel Mora

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El Papa ha muerto. Los 107 cardenales septuagenarios con derecho a voto se reúnen en la Capilla Sixtina para el cónclave. Cuando están tomando asiento, se va la luz: una avería. Al volver, empiezan las votaciones y sigue la oscuridad: la cámara se detiene en las caras de media docena de cardenales. Todos ruegan a Dios desesperados que no les caiga el marrón. Ese es el espectacular y metafórico comienzo de Habemus Papam, la última película de Nanni Moretti.

A partir de ahí, una catástrofe desternillante a ratos, contada de forma muy laica y muy respetuosa al tiempo, quizá incluso curil aunque algunos integristas hayan animado a los fieles a desertar de las 500 salas italianas donde se ha estrenado el filme, se cierne sobre la Iglesia católica.

El Papa elegido por la curia infantilizada y marciana es un cardenal francés llamado Melville, que interpreta genialmente (también a ratos) Michel Piccoli (en la foto), quien ya suena (grandeur, talento y veteranía obligan) como probable Palma de Oro en el próximo Festival de Cannes.

Como Bartleby, El Escribiente, Melville preferiría no hacerlo: no quiere ser Papa. En el momento de salir al balcón a bendecir a la multitud, le da un ataque de pánico y de amnesia y sale corriendo. Nanni Moretti, aquí un psicoanalista de fama, ateo y endiosado (como siempre Moretti, pero esta vez con mucha más autoironía), es llamado de urgencia al Vaticano para ayudar a curarse al Santo Padre.

Todo el arranque y especialmente esa primera cita entre Freud y Dios son una cumbre de la comedia a la italiana. Las carcajadas se suceden durante cinco o diez minutos extraordinarios. Melville está deprimido, se siente mayor, siempre quiso ser actor y recitar a Chejov y no se ve capaz de lidiar el toro que le espera ahí fuera: la crisis del catolicismo.

Moretti no puede analizar a un hombre sin memoria, escondido tras los tabúes del cargo: sin sexo, sin infancia, y debiendo diferenciar entre "el inconsciente y el alma".

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El argumento es increíble y trágico, de una valentía admirable. Imposible de ser asumido como plausible por el espectador, además: un Papa que se niega a serlo tras aceptar el encargo, el mundo entero pendiente del nombramiento durante tres días, y una curia que lejos de conspirar, rezar o ayudar al jefe se dedica a hacer rompecabezas, a tomar tranquilizantes y somníferos y a jugar a la escoba (en la foto) y al voleibol mientras su nuevo líder resuelve sus cuitas demasiado humanas.

La idea de partida es una bomba, y la película es ágil, ligera, fresca e inteligente. Pasa en un suspiro, pero es irregular. El choque entre la seriedad del argumento y la comicidad del guión depara algunas escenas sublimes, pero la enorme ambición del proyecto hace muy difícil mantener el nivel. Moretti parece saberlo, y se lo toma con deportividad. A ratos, aparece en estado de gracia cómico. Otros momentos le abandona el Espíritu Santo, como a Melville, y se deja ir, recurre a trucos visuales de cámara lenta, y pierde fuelle. Se diría que de forma deliberada para no meterse en honduras.

En general es un Moretti más maduro y liviano, menos egocéntrico, más irónico y solo en apariencia menos político que otras veces. Pero el puñetazo final (el vacío negro que se cierne sobre el balcón de San Pedro) anula la blanca frivolidad de algunas secuencias de relleno.

Cuando consigue meter al espectador en el bucle de su fantasía y en su agudo realismo surrealista, Habemus Papam atrapa y cautiva. Moretti se abstrae de los escándalos que han azotado a la Iglesia y no se permite bromas de mal gusto. Ironiza sobre algunos privilegios del Vaticano (el economato, la farmacia...), pero no entra a fondo y ni siquiera roza los entresijos laberínticos de Vaticalia. El país que hay fuera no existe, ni siquiera se ve, en realidad podría ser Italia, Bélgica o Inglaterra. No hay psicoanálsis que lo arregle, ni Dios que lo ampare, ni Moretti que lo soporte.

Quizá, pensándolo bien, ese es el mensaje más importante de la película, su profecía. El último gran poder de Occidente, el Vaticano, está en estado de descomposición, en una crisis tan aguda que no cabe descartar lo peor. Por lo que respecta a Italia, mejor no intentarlo, parece decir Moretti. Ni siquiera un Papa extranjero (figura siempre asociada a la incapacidad de la izquierda) sería capaz de poner orden. 

Una última consideración teológica: mientras se terminaba la película, el Papa real, Joseph Ratzinger, habló por primera vez de su posible dimisión por motivos de salud en su libro-entrevista. Tras Celestino V y el morettiano Melville, sería el tercer caso de la historia. Curioso que el cineasta que ha contado el deterioro de la izquierda italiana se dedique ahora a mirar en la otra orilla del Tíber.

 

 

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20 abr 2011

El arzobispo comunista se despide de ustedes

Por: Miguel Mora

Tettamanzi
"Vivimos días extraños y paradójicos", dijo el domingo de Ramos el cardenal y arzobispo de MIlán, Dionigi Tettamanzi, en una homilía impecable, pronunciada en el Duomo ante unos 7.000 personas, que ha devuelto a la Curia una parte de la dignidad perdida en estas últimas dos décadas de tejemanejes de toda calaña, alianzas políticas antinatura y escándalos sexuales y financieros convenientemente encubiertos, con Dziwisz, Somalo, Navarro Valls, Ruini y Castrillón Hoyos como grandes cabezas de cartel.

"Porque muchos actúan con injusticia, pero no quieren que la justicia analice sus acciones", señaló su eminencia sin necesidad de señalar con el dedo. Automáticamente las plumas leales al líder máximo le han pintado como un arzobispo comunista. No le han llamado brigadista, pero ha faltado poco.

Tampoco habría sido raro. Ya en 2009, la Liga del Norte bautizó como el Imán de Milán a Tettamanzi porque exigió abrir lugares de culto para los musulmanes; y ahora Il Giornale, al que hay reconocer que vive los últimos días de Pompeya entregado a un sano cinismo humorístico, se ha limitado a afirmar que se ha tratado de una "homilía ad personam" que ha distanciado a Tettamanzi del resto de católicos.

Una semana de ausencia vacacional de Vaticalia equivale a perderse un montón de cosas; es algo así como dejar de ver tres capítulos de The Wire, o reencontrarse con una novia a la que uno no ha visto en años. ¿Por dónde empezar?

Pero al mismo tiempo, volver a casa es como caer de nuevo en los brazos de un viejo y buen amigo: la vida sigue más o menos igual que al producirse la separación, y la sensación de que el otro -es decir Vaticalia- no ha cambiado nada es realmente pavorosa.

En los últimos días, Giorgio Napolitano ha tenido que salir al paso de la "innoble" patraña que supone comparar a los fiscales de Milán con las Brigadas Rojas, censura indudablemente dirigida a B. a la que el PDL ha respondido saliendo por peteneras: despidiendo a un tal Lassini que se había limitado con toda su buena fe a imprimir la frase recurrentemente perpetrada por B. en unos modestos carteles electorales.

El hombre pensaría "si el capo puede, yo también debo". No sabe que en Vaticalia la inmunidad se conjuga en primera persona del plural mayestático. Papi, B. y el primer ministro son inmunes. Los demás, sobre todo si son débiles, a la calle. Si el prócer dice algo subversivo, es un defensor de la democracia; si lo dice un tal Lassini, la alcaldesa milanesa Moratti, que quizá ve ya en globo su reelección si la calle le identifica demasiado con un imputado por corrupción de menores, manda echarlo del partido.

Lo bueno está por venir. En mayo tenemos elecciones municipales y las próximas semanas prometen ser pródigas en advenimientos religiosos y espirituales.

Quizá el más importante para el futuro del gran poder vaticaliano (dado que los juicios de B. tienen toda la pinta de pintar poco, si es que no quedan anulados antes de que entren en vigor las leyes a medida por enajenación mental transitoria de los acusados, los acusadores y las propias víctimas) es que Tettamanzi se jubila y va a ser sustituido por el Papa.

La diócesis milanesa es quizá la más influyente, rica y poderosa del mudo, y lógicamente las cuchilladas (metafóricas y sobre todo publicadas) y los codazos han llegado al pacífico palacio de San Pedro donde ora, mora y labura el erudito, y cada vez más silencioso, Joseph Ratzinger.

Comunión y Facturación se cree bien colocada, aunque fuentes muy fidedignas apuntan que la visita privada del cardenal Martini a Ratzinger, quizá en la despedida final de los dos amigos que salvaron de la mediocridad intelectual más absoluta al turístico y sombrío pontificado del santo subitissimo, ha servido para frenar las ínfulas de los ciellini, que siguen empeñados en poner al frente de la diócesis a su único jerarca con fama de papable, el patriarca de Venecia, Angelo Scola.

64931_tn La idea que late bajo la ofensiva ambrosiana de CL es un órdago a la grande. Fusionaría el Gobierno Regional del memores domini Formigoni (tres mandatos, ergo totalmente ilegal) con la diócesis, y a esta con el Hospital San Raffaele de Don Luigi Verzé (fotito), el nonagenario cura de cámara de B. que según nos contó B. a los corresponsales extranjeros fue el verdadero artífice del fichaje de Nicole Minetti como diputada regional del PDL "ya que quería tener a alguien de confianza en la región con la que firma los contratos".

Formigoni, Verzé, Moratti, Minetti, Scola, y en medio nuestro enviado especial español a la comarca, el director de CL don Julián Carrón, sin faltar las 100 velinas y concubinas que se curaban en los consultorios de la Seguridad Social lombarda donde a su vez medra y manda la 'Ndrangheta...

La melé no tiene desperdicio.

Y así, todos juntos y revueltos a meterse a conciencia en los muy embarrados terrenos de la Expo 2015, a tapar como sea la deuda de 900 millones de euros generados por el cura que estudia el secreto de la eterna juventud de B., a expulsar a unos miles de gitanos más y a preparar el ascenso final de Scola a Papa cuando corra el escalafón...

Por suerte, el rojo Tettamanzi, el enfermo y desterrado Martini y el sabio Ratzinger saben bien con quién se juegan los cuartos, como indica el disimulo de Formigoni, que con su habitual soltura ha afirmado ver en la amonestación del arzobispo a B. una idea "universal". "¿Quién de nosotros se puede considerar justo? Es un reclamo a todos los seres humanos", ha dicho.

Hace un par de meses, Tettamanzi celebró en el Duomo el sexto aniversario de la muerte de monseñor Luigi Giussani, fundador de CL, y pidió a los ciellini y a los ciellacci que se muevan "con una lógica de servicio, iluminados por la fe y vivificados por la caridad".

Pero seguramente tampoco se refería a ellos.

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11 abr 2011

Primero los invita y luego los larga

Por: Miguel Mora

 

Fue en el verano de 2009. B. viajó a Túnez en visita muy privada con su socio francotunecino Tarak Ben Ammar para estrenar la televisión magrebí por satélite Nessma TV, un nuevo negocio de la empresa Quinta Communications, productora luxemburguesa en la que B. posee un 22% y Muamar El Gadafi, a través de la empresa Lafitrade, posee (o poseia) el 10%.

Creo que ye les había hablado antes de ello, pero me parece que no habíamos reproducido la maravillosa entrevista que B. concedió a sus nuevos empleados (Ben Ammar incluido como traductor).

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08 abr 2011

De mafiosos, elefantes y otros fascistas

Por: Miguel Mora

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Si en España somos buenos exportando jamón y flamenco (los toros se venden peor), en Vaticalia históricamente el producto que mejor ha viajado ha sido el crimen organizado. Ahora ya no necesitan ni salir, porque el berlusconismo es un agujero negro en el que caben todas las especies del mejor crimen vaticaliano.

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06 abr 2011

La tragedia italiana

Por: Miguel Mora

 

Italia vivió ayer una nueva jornada de luto democrático. Un día para la historia de la infamia europea. Un Parlamento no electo, sino comprado en las rebajas de Navidad y Primavera por el Sultán plurimputado, defendió con la actitud de una familia desahuciada la impunidad de su Rais y embistió con la excavadora contra el poder judicial abriendo así un conflicto de poderes que, en esencia, es solo la ofensiva final de la guerra lanzada por el dueño del país contra el último enemigo que se resiste a ser comprado, los fiscales insobornables de Milán.

Lo demás no existe ya como tal. Es suyo. Berlusconi se ha comprado Italia y el Vaticano. Su Curia. Su Parlamento. Su dignidad. Su futuro. Si se permite incluso ceder la explotación de la imagen del Coliseo a otro millonario que hace zapatos durante 15 años, cabe pensar que, como dijo Prodi al poco de caer, acabará siendo de todo menos Papa. Aunque pensándolo bien, quizá ese no sería un mal final para esta alucinante farsa.

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Montezemolo-ferrari
Luca Cordero de Montezemolo
será el próximo primer ministro de Vaticalia.

Lo sostiene mi amigo Pedro Jesús Fernández desde hace un año y nosotros lo ponemos por escrito aquí para que quede constancia. PJF es majo, listo y además escribe novelas y tiene contactos en el cuerpo diplomático (de hecho es casi un diplomático), así que habrá que creerle.

Lo cierto es que el presidente de Ferrari y ex presidente de Fiat es el tapado de la política vaticaliana desde hace años. Lleva tanto tiempo amagando con entrar en política y sin hacerlo, que resulta difícil saber ya si actúa por cuenta propia o si es un tapado de alquiler, a horas alternas.

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01 abr 2011

Lampedusa, lecciones de humanidad

Por: Miguel Mora

 

 

Antes de nada, vean al ministro de Defensa de Vaticalia, en acción de guerra parlamentaria.

Comentario de un diputado a la salida. "Ha cambiado de camello". (Publicado en La Repubblica).

 

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Quería contarles hoy que he estado con los invasores y los invadidos en Lampedusa. Poco tiempo, pero suficiente para aprender algunas cosas. La primera, que el Gobierno de su majestad y la Lega Nord, además de incapaz y corrupto, populista y demagogo, mentiroso y autoritario, incumple a sabiendas los convenios internacionales sobre derechos humanos, como ha denunciado Amnistía Internacional. La segunda, que los italianos, incluso los votantes de Berlusconi, incluso o sobre todo los más pobres, son todavía capaces de distinguir la propaganda de la realidad, el miedo de la libertad, y de mantener la dignidad, el respeto y la humanidad pese a que su Gobierno decida declararse desaparecido en combate.

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