12 may 2011

El Ragazzo della via Gluck pide el voto contra B.

Por: Miguel Mora

 

Entre las cosas que le debemos algunos al gran Enric González, hay una que, arrimando el ascua a la sardina de Vaticalia, es fundamental si se quiere entender algo de este jeroglífico político que algunos días recuerda al ajedrez y otros a la lucha libre sobre barro.

Uno de esos datos clave que Enric me hizo saber cuando llegué a Roma hace tres años, abrumado por la  improbable tarea de intentar sustituirLe (pongan ustedes a uno cualquiera en lugar de Messi) es que, por exótico que pareciera, la opinión del mítico Adriano Celentano era un termómetro político de primer orden para detectar por dónde van los humores y los malhumores del país.

(Enric también me enseñó, entre otras joyas, que la mamma lo es todo en Vaticalia contándome la maravillosa anécdota del conductor de autobús romano que una noche pidió permiso a los pasajeros para desviarse hasta casa de su madre, que estaba enferma; ante la aclamación del pasaje, el hombre aparcó el autobús, subió, le dio la cena y un bacio alla mamma y siguió ruta tan ricamente sin que nadie protestara).

No pasó mucho tiempo antes de que descubriera que Celentano, casi tanto como rockero, cantante, compositor y actor, es un pródigo y fino analista político, un tipo con un agudo sentido de la participación y el debate, y con un olfato peculiar para desvelar con palabras sencillas los camelos de la clase dirigente y las necesidades inmediatas del país.

Antes solía escribir largas cartas llenas de mayúsculas al Corriere della Sera, que indefectiblemente las publicaba a toda página, a veces recordando al lector en una nota que respetaba tanto al Ragazzo della Via Gluck que había mantenido incluso los errores ortográficos del original.

 

Pero últimamente Celentano manda sus reflexiones a Il Fatto Quotidiano, ese periódico milagro que abrió cuando otros cerraban y del que es subdirector Marco Travalgio, discípulo de Montanelli y el peor azote de B. desde la muerte de su maestro.

Las cartas de Celentano a Il Fatto deben tener seriamente preocupado a B., porque el hombre lleva un mes de campaña hiperactiva, repitiendo de telediario en telediario el guión que nos soltó a los plumillas extranjeros en una larga cena de triste recuerdo.

B. se ha puesto tan pesado que el regulador de las comunicaciones no ha tenido más remedio que multar con 100.000 euros al TG1 de la RAI porque B. ha salido 100 minutos y Bersani solo 20 (en Tele 5 la diferencia es algo mayor a favor del patrón).

Así que imaginamos que estas noches B., que ha tratado de convertir el envite de las municipales del fin de semana en un plebiscito personal, estará rezando lo poco que sabe. Pregherò.

 

Sobre todo porque las dos últimas cartas de Celentano, escritas en un tono más juvenil que las del Corriere, y más directo que aquellas interminables diatribas, han sido dos torpedos a la línea de flotación de B. En la primera le acusaba de haber estafado (truffato, decía: una palabra letal en Vaticalia) al pueblo al decretar dos años de moratoria para la energía nuclear, cuando en junio estaba previsto votar en referénfum si Italia debe continuar o no con su programa de centrales atómicas.

El martes, Adriano redobló la dosis, y pidió a los milaneses, sus paisanos, que el próximo fin de semana voten a cualquier cosa menos al Pueblo de la Libertad y a B.

Dejo aquí el primer párrafo en italiano para los nativos y aficionaos a lo vernáculo.

"Ci siamo, ragazzi! Fra quattro giorni si vota per le amministrative e finalmente sapremo cosa c’è dentro l’UOVO dei milanesi. Qualcosa mi dice che la SORPRESA sarà grande. Per due motivi. Se vince Pisapia, sarà grande perché finalmente le cose cambierebbero e ciò significherebbe una tremenda sconfitta per il governo e non soltanto per ciò che riguarda la città di Milano, ma addirittura su scala nazionale, con lampi di gioia sprigionati dall’intera Europa. Se invece vince la Moratti, la sorpresa sarà ancora più grande perché le cose non cambieranno e allora sarà un disastro per noi italiani. Chi non ce la fa a tirare alla fine del mese dovrà andare in Svizzera per un bicchier d’acqua, poiché in Italia l’ACQUA non sarà più un bene comune".

En resumen, dice que si gana Pisapia, el candidato del Partido Democrático a la alcaldía de Milán, será una terrible derrota para el Gobierno y habrá saltos de alegría en toda Europa; si en cambio gana Moratti, la actual alcaldesa, la sorpresa será aun mayor porque las cosas no cambiarán y será un desastre para los italianos. Y apostilla, haciendo referencia a otro referéndum de junio: "Quién no llega a fin de mes tendrá que ir a Suiza a por un vaso de agua porque en Italia EL AGUA ya no será un bien común (el Gobierno ha decidido privatizarla)".

La misiva sigue relatando los horrores que perpetrará B. si permanece en el Gobierno. "Radioactividad sobre las mesas" (la apelación a la buena comida nunca falla en Vaticalia); Tremonti regalando las playas a los empresarios para que construyan "a cinco metros del mar" y llegue "un tsunami de cemento que jamás se aplacará", y los "CONSTRUCTORES CORRUPTOS" destruyendo MIlán para la Expo 2015...

 En el colmo de la osadía, Celentano llega a pedir, a sus 73 años un "cambio radical" para su ciudad, "tan amada por Leonardo da Vinci". Solo Mattia Calise, de 20 años, dice, el candidato del movimiento Cinque Stelle (Cinco Estrellas) promovido por el cómico Beppe Grillo (que estos días debuta por cierto en Barcelona) traerá "la esperanza de un mundo mejor y alejado de toda lógica de partido".

Los sondeos dan a Calise un 5%, pero "en ese 5% se esconde la Milán del futuro", dice Celentano. recordando que, en Bolonia, los de Grillo han subido, en un año y medio, de un 0,7% a un 12%.

La llamada a la revolución acaba con un mensaje de sensatez. Celentano comprende que sus conciudadanos puedan "no estar preparados". Pero no les culpa. "Probablemente, los de las Cinco Estrellas, por como habéis sido maltratados hasta ahora, son un salto demasiado grande incluso para vosotros, milaneses", escribe. "El salto es alcanzable, hoy por hoy, solo con Pisapia. Me equivocaré, pero  él es el hombre adecuado. El hombre de la transición. Aquel que nos llevará hacia ese CAMBIO RADICAL que está sin duda en el alma de las cinco ESTRELLAS, pero creo que también en el CORAZÓN de Pisapia". 

El mismo día que salía el mayúsculo artículo, Moratti cerró un debate cara a cara con Pisapia acusándole de haber sido condenado por el robo de un coche hace 30 años. Mentira y juego sucio. Y síntoma evidente de que el Papa del Rock ha decidido que Moratti perderá.

Hagan sus apuestas. ¿El Oráculo Celentano o Comunión y Facturación?

Y disfruten: Parole, parole, parole. Con Mina. Palabras mayores.

 

 

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Hay 8 Comentarios

Silencio Itagnol... que aquí las buenas noticias sobre Italia son como el veneno por las ratas.

La demostracion de que a pesar de toda esa chusma neardentaliana que tanto gusta representar aqui es Italia tiene la cultura suficiente para presentar (tras muchos anyos) a Eurovision una cancion como dios manda, pero nosotros en este pais de chiquilicuatres y marimorenas nos queda solo la chusma.

Es que el jamon, y por supuesto la tortilla, son asì importantes que de Italia nos no interesa nada. Mejor reflexionar sobre nuesto paìs que tenemos bastante... y aùn quedan otras delicias.
Pero ahora todos a ver el Eurofestival y de fiestaaaaa.

En blogs sobre España o sobre Suecia, es coherente reflexionar sobe España o sobre Suecia, respectivamente. En este blog sobre Italia, procuro reflexionar sobre....la Conchicina. No, es broma, sería de una soberana incoherencia: sobre Italia.

Como siempre se mira lejos para no ver de cerca no?

http://www.abc.es/20110128/sociedad/abci-pajin-recorte-gays-201101281043.html

Y la Tortilla Jacob, que no te olvides la Tortilla que, sin cortarla finita finita, se la tragan hasta los peques.

Italia ofrece fuertes contrastes. A mi parecer, contrastes sociales y económicos frecuentemente más evidentes que los que se suelen ver en España (¿de dónde proviene "Españaza", me pregunto?..."Vaticalia" sí que lo he sabido deducir, pobre mente mía. Mera curiosidad del momento). Contrastes sociales, económicos, notables contrastes y tensiones de clase. También culturales e intelectuales. Junto a admirables intelectuales de primer orden, de los que en España tan poco abundan, conviven y se fajan potentes tropeles de lo rastrero, lo primitivo, lo irracional, de la reacción por la pura reacción (frente a qué...).
Entiendo que forma parte intrínseca de la vida italiana un continuo e histórico tira y afloja, la ocupación del espacio público vital, de la atención del pueblo, entre lo sublime y lo rastrero. El italiano medio se jacta, justificadamente, de esa pátina sublime, patrimonio nacional, mientras es arrastrado hacia el lodo por la potente troupe rastrera. Los intereses, amigo, los intereses, la practicidad prima: lo sublime es útil de cara a la galería, pero poco más.
¿Por qué, entonces, o, dicho de otro modo, cuál es el lado práctico de la siguiente situación neanderthaliana, desde el punto de vista del /de la italiano/a moderno/a: http://bari.repubblica.it/cronaca/2011/05/11/news/patente-16086621/index.html?ref=search?

Y el jamón iberico SIEMPRE es el mejor, cortado finito se traga mejor.

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SOBRE EL BLOG

Como dijo un alemán, Italia es como una diva de Hollywood: “Todos la miran admirados pero nadie la comprende”. Este año, el país festejará el 150 aniversario de la unidad y los 82 años de su divorcio del Vaticano. Pero ¿estamos seguros de que Italia y el Vaticano son dos Estados distintos? Uno vive subsumido en el otro, aunque no resulta fácil decir quién subsume más a quién. Lo único claro es que Vaticalia es una mina informativa: pecados y delitos, mafias y masonerías, santos y 'velinas', vida interior y noches locas, Ratzinger y Berlusconi... ¡Viva Vaticalia!

Sobre el autor

Miguel Mora

Miguel Mora. Corresponsal en Roma, antes en Lisboa, fue redactor en la sección de Cultura durante diez años y en la Edición Internacional durante cuatro. Trabaja en EL PAÍS desde 1992, es autor del libro ‘La voz de los flamencos’ y sigue siendo, pese a todo, un atletista empedernido.

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