03 jun 2011

Nostalgia de Rino Gaetano

Por: Miguel Mora

Gaetano
Aceptando que el Bella ciao es una tonada insuperable, dentro claro está de la limitada serie "inmolarse por la libertad", en la oleada de nostalgia que estos días parece resurgir como sentimiento anti-sistema debería entrar a hombros y por la puerta grande un artista genial, Salvatore Antonio Gaetano, más conocido como Rino Gaetano.

Ayer, 2 de junio, día de la República, se cumplieron 30 años justos de su muerte inexplicable que, vista desde la distancia, suena más bien a uno de esos asesinatos vaticalianos que se cierran sin culpables.

Si quieren, vayan viendo y oyendo qué talento político, profético y poético tenía.

Las beatitudes:

 

Yo escribiré:

 

Era la madrugada del 2 de junio de 1981. Un Volvo 343 recién comprado se estrelló contra un camión en la Vía Nomentana de Roma. El conductor del coche era un joven de 31 años que había estado de juerga con amigos, quizá había tomado alcohol y algunas drogas. Alguien lo recogió y trató de llevarlo al hospital. Sin éxito. En cinco (seis, según algunas fuentes) hospitales distintos se negaron a atenderle. Y claro, murió. Una muerte estúpida, arbitraria y absurda.

Pero resulta que lo que debería parecer una excepción, a lo mejor era la normalidad en esa época. En I nuovi Mostri (1977) hay un episodio clavado, llamado Pronto soccorso, en el que Alberto Sordi (corregido: ecco il video) interpreta a un aristócrata fascistón, lefebvriano y cocainómano (Giovvani Maria Catalan Belmonte) que trata de ingresar sin éxito de hospital en hospital a un atropellado moribundo que se encuentra en el EUR. Tras hacer una maratón nocturna con el herido que "pierde copiosamente sangre", acaba dejándolo tirado donde lo había encontrado, bajo el monumento a Mussolini.

Quizá por eso, los alemanes que viven en Roma tienen una frase-refrán (que quizá proceda de las invasiones bárbaras (exagero, claro): "El mejor médico, Lufthansa".

Lo más grande es que Gaetano profetizó casi todo lo que vendría después de él. Incluso su propia muerte. En La Balada de Renzo escribió: "Quando Renzo murió/ yo estaba en el bar, la calle estaba oscura; / le llevaron al San Camillo / y allí no le aceptaron quizá por el horario /rezaron a todos los santos pero lo llevaron al San Giovanni/ y allí no le quisieron por la huelga".

Rino Gaetano era una especie de Pasolini popero. Multifacético, fue un poeta maravilloso, locoide y único. Incómodo por inclasificable, y con esa visión aguda y sin artificios que da la periferia (era calabrés de origen, de Crotone, pero sus padres se fueron a Roma cuando el tenía diez años), tuvo un grave problema: no tomaba, aparentemente, partido, era demasiado inteligente para eso.

Venditti y De Gregori, con quienes coincidió en el Folkstudio, lo considerarían quizá un frívolo, un chico malo, tal vez un qualunquista (pasota equidistante). Daba igual. Su ironía y una humildad gigantesca le impedían de todos modos tomarse en serio a sí mismo. Y a Venditti y a De Gregori.

La radical libertad de sus letras, su romanticismo surrealista y su voluntad de narrar los peores males del país con humor, ligereza y sin prejuicios no tenían rival.

Fue quizá uno de los mejores cantautores de aquella generación llena de fenómenos. Lo fantástico es que en su época no le entendía casi nadie, pero hoy los jóvenes lo adoran, la Red enloquece con sus canciones y vídeos, se escriben libros, se filman documentales sobre él, proliferan concursos gaetaneros por todo el país, y hasta las compañías de teléfonos y los políticos usan sus temas como reclamo (como hizo Prodi en 2006 con Ma il cielo è sempre più blu: y ganó).

 

Gaetano se presentó al Festival de Sanremo, en 1978, y quedó tercero con esta canción irresistible. Gianna. No se pierdan la irrupción del coro y su actuación, un minuto antes del final.

 

Los años han pasado. Pero su arte y su swing están más vivos que nunca. Ay, María.

 

Ti ti ti ti ti ti.

 

Excluido el perro:

 

Por ejemplo, a mí me gusta el sur:

 

Otra profecía: Mitad Europa mitad África.

 

Y en fin, su gran hit, Pero el cielo es cada vez más azul:

 

La letra dice:

Quién vive en chabolas, quién suda el salario, quién ama el amor, los sueños de gloria, quién roba pensiones y no tiene memoria.

Quien come una vez, quien dispara a la diana, quien quiere un aumento, quien juega en Sanremo, quien lleva las gafas y cae bajo un tren.

Quien ama a su tia, quien va a Porta Pía...

Como diciendo, hay gente pa tó. O como dicen los portugueses: "Qué gobiernos tan malos, y que días tan buenos".

Título de otra canción famosa: Mi hermano es hijo único. ¿Se puede tener más arte?

Desde su primer disco hasta su muerte no pasaron ni ocho años.

No necesitó más para ser grandísimo. 

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Hay 8 Comentarios

brotes de soja en la nevera? Es para la condimentar las ensaladas para el almuerzo.

Gracias Miguel Mora! Estoy muy emocionada nel visitar tu blog y darme cuenta de el precioso "tributo" a Rino G. Como dicen los romanos"lo hai preso in pieno!". Has dato una clara y real imagen de este gran Artista italiano.Pura emoción!
Siempre en el corazón Grande Rino!!!

Que cansino me resulta leer otra vez, la millonesima "no tomaba, aparentemente, partido, era demasiado inteligente para eso" No hay nada inteligente en no tomar partido, ni aparentando ni sin aparentar. No es una conducta aceptable, no es inteligente. Es absurdo y suicida. Seguramente los resistentes, por poner un ejemplo obvio, tenian que haber sido mas inteligentes. Y los obreros. Mejor ser inteligentes, no tomar partido. Ya lo dijo Franco: Joven, haga como yo, no semeta en política...

este tipo es una maravilla! a Rino Gaetano y a Paolo Conte los he conocido en este blog

gracias!!!!

i nuovi mostri", alberto sordi.

Nos dejo con la sensacion muy fuerte de quien tenia mucho mas para contarnos

Creo que el actor de "I mostri" era Alberto Sordi, un maestro en meterse en la piel de los más rancios representantes de la burguesía italiana

Mil gracias por esta entrada, Miguel. Nostalgia y brividi emozionali.

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SOBRE EL BLOG

Como dijo un alemán, Italia es como una diva de Hollywood: “Todos la miran admirados pero nadie la comprende”. Este año, el país festejará el 150 aniversario de la unidad y los 82 años de su divorcio del Vaticano. Pero ¿estamos seguros de que Italia y el Vaticano son dos Estados distintos? Uno vive subsumido en el otro, aunque no resulta fácil decir quién subsume más a quién. Lo único claro es que Vaticalia es una mina informativa: pecados y delitos, mafias y masonerías, santos y 'velinas', vida interior y noches locas, Ratzinger y Berlusconi... ¡Viva Vaticalia!

Sobre el autor

Miguel Mora

Miguel Mora. Corresponsal en Roma, antes en Lisboa, fue redactor en la sección de Cultura durante diez años y en la Edición Internacional durante cuatro. Trabaja en EL PAÍS desde 1992, es autor del libro ‘La voz de los flamencos’ y sigue siendo, pese a todo, un atletista empedernido.

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