08 jul 2011

Y luego dicen que las casas en Roma son caras

Por: Miguel Mora

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Giulio Tremonti es el hombre del rigor, el superministro de Economía del Gobierno italiano. Un buen católico, norteño y levemente arrogante, que ronea en medio mundo de ser el campeón del equilibrio presupuestario, el hombre que ha puesto finalmente orden en las caóticas finanzas vaticalianas. Su currículum le coloca de joven en el socialismo craxiano (fue el técnico fiscal que puso en marcha el sistema del otto per mille, el 0,8% de las declaraciones de la renta dedicadas a la Santa Madre Iglesia), y luego enseguida embedded en la Forza Italia de primera hora: un berlusconiano convencido, fanático, que ha dirigido la economía del Belpaese desde 2001 hasta 2006, y desde 2008 hasta ahora mismo.

Casi avergüenza poner otra vez los datos, porque él piensa que Superman a su lado es una vendedora de castañas, pero en fin, la realidad es la que es: bajo su aplaudido papado, Italia es el tercer país del mundo que menos ha crecido en la última década, solo por detrás de Haití y Zimbawe: un 0,2% de media anual. Dicho de otra forma, los italianos se han empobrecido como ratas con su política de teórica contención del gasto, y la deuda pública no ha dejado de crecer, hasta colocarse en la tercera posición mundial, superando ya en más del 20% la cifra del Producto Interior Bruto.

Mientras tanto, aunque Tremonting es un reputado fiscalista, y condueño de un despacho solicitadísimo por las mejores firmas, la evasión fiscal vaticaliana cabalga indómita hacia los 150.000 millones de euros anuales (según confesión propia al FT, se trata de una cifra "increíble"), y Bruselas lleva dos años imponiéndole ajustes y más ajustes (como a todos, por lo demás) que él presenta al público con una sonrisa medio cínica, entre eslóganes de autopromoción, profusión de palabros en inglés y un caos digno de peores causas.

Cuando Tremonti presenta sus ajustes a sangre y lágrimas, generalmente con Berlusconi al lado, es mucho mejor apagar la tele y esperar a que acabe la conferencia de prensa. Se entera uno mucho más.

El último lo ha presentado el otro día y aquello parecía Robin Hood y la revolución francesa hechos ajuste divino. En el borrador había reformas y bajadas de impuestos, medidas para el desarrollo, tasas contra la especulación financiera de los bancos, golpazos a los dueños de coches potentes, recortes impresionantes del gasto de la política, en fin un capolavoro megaético que asegura la reducción del déficit y costará apenas 47.000 millones, aunque la mayor parte, no se asusten, la haremos en 2013 y en 2014, que para entonces ya habrá aquí otros a quien escupir y tirar monedillas a la cara.

Un par de días después, cuando la propaganda deja poco a poco sitio a los datos reales y a la fría verdad, empiezan a conocerse los detalles y toma forma el verdadero rostro de Tremonting: el ajuste vale en realidad 68.000 millones, pega un palo del carajo a los pequeños ahorradores que invierten en títulos del Estado, a los bancos les íbamos a crujir pero al final no nos hemos atrevido, los impuestos suben por todas partes pero son los ayuntamientos y las regiones quienes lo hacen, nosotros no metemos la mano en el bolsillo de los italianos, aunque las pensiones de los jóvenes trabajadores no alcanzarán ni de lejos los 1.000 euros cuando se jubilen.

Algunos habrán visto además las imágenes de la edificante rueda de prensa de los cuatro o cinco ministros vaticalianos en fila, esa que Tremonti suspendió el lunes por "mal tiempo" cuando Napolitano cazó a Silvietto metiendo de matute la inocente y muy solidaria cláusula que iba a ahorrarle 750 millones a Fininvest "porque con esta crisis pagar indemnizaciones así pone en riesgo la viabilidad de muchísimas empresas", y no quisiera yo tener que despedir a 500 o 600 trabajadores justo ahora.

El vídeo es este de aquí abajo, y en él Tremonti radia para sus amigos la alocución de su colega Renato Brunetta, el pequeño titular de Administraciones Públicas. Le dice de todo menos guapo. Cretino, estúpido, típica intervención suicida, tonto, ¿le oyes, no es bobo de remate?. "No, ni siquiera le sigo", contesta Sacconi, otro buen católico socialista.

 

En fin, como diríamos en Españaza, un ambientón de cojones, mientras la deuda cotiza a 225 y bate récords cada día.

Bueno, pero ello no era todo. Resulta que ayer llega una juez de Nápoles, y ordena arrestar a Marco Milanese, que ha sido desde 2001 la mano derecha de Tremonting. Los magistrados que investigan los oscuros trapicheos de la logia masónica P4 afirman que el diputado del Pueblo de la Libertad, que dimitió hace una semana de su cargo de asesor en Economía, es quien paga el alquilercito de 8.500 euros mensuales de la casa romana donde vive el ministro del Tesoro.

Hace un año, otro ministro, Claudio Scajola, dimitó de su cargo cuando se supo que un constructor, Diego Anemone, le había pagado más de la mitad del piso que compró con vistas al Coliseo. Scajola dijo que no tenía ni idea, pero que si se enteraba de que eso era verdad, dimitiría. Y al fin, dimitió.

Hoy, Tremonti ha respondido a la acusación con una nota muy suya, en la que afirma que esa casa en absoluto es suya, pues él duerme tres veces por semana en Roma desde hace 15 años pero nunca ha tenido casa porque él solo tiene casa en Pavía. Añade el ministro de Economía de Pavía que Milanese le ofreció okupar su modesta morada "temporalmente" y que él aceptó (quizá por ahorrar en hotel para reducir el gasto público) aunque la casa estaba "a su entera disposición" (de Milanese). Pero que, en fin, dado como están las cosas, no se hable más, esta misma noche hace las maletas y se larga con los calzoncillos y el cepillo dientes a otra parte. 

Caso cerrado. Los grandes hombres resuelven así los problemas. Rápido y con un par.

Lo malo, ay, es que la investigación ofrece nuevos elementos de sobornos, chantajes cruzados, corrupción, lujos excesivos y ajustes de cuentas en la cúpula tanto del Ministerio de Economía como en la de la Guardia de Finanzas, la policía financiera que depende del Tesoro y de la que era un alto oficial Marco Milanese, quien ha sido imputado por corrupción y revelación de secretos oficiales.

La jueza asegura además que el pisito de 8.500 euros donde habita Tremonti es propiedad de la institución llamada Pio Sodalizio dei Piceni, y añade que en el apartamento se hicieron obras de reforma por valor de 200.000 euros que "Milanese nunca ha pagado". Se supone que Tremonti tampoco, y eso le honra. No están las cosas para dispendios.

Ahora, lo del pío sodalicio merece un paréntesis: fundada a inicios de 1600, era en origen una asociación de marchigiani (nativos de Las Marcas, capital Ascoli Piceno). Luego fue convertida en la Confraternidad della Santa Casa di Loreto en 1633 por el papa Urbano VIII, y más tarde Inocencio XI les ascendió a Archiconfraternidad de la Nación Picena en 1667. Es decir, una especie de Liga del Norte del Renacimiento tardío.

Pasaron los siglos, y en 1963, afirma la web del ente, el Pio Sodalizio dei Piceni dejó de ser Obra Pía y pasó a ser Fundación Escolástica, y desde aquel día está bajo control del Ministerio de la Universidad y la Investigación Científica. La ironía quiere que Tremonti, buen socialista católico, haya recortado en estos años cientos de millones de euros a la universidad y la investigación, pero ni un solo céntimo a los colegios católicos concertados (CCC). Claro que viviendo de gorra en un piso del Pío Sodalicio que cuesta 8.500 pavos mensuales, la cosa tiene menos mérito.

Según la juez Amelia Primavera, que firma la orden de arresto, la relación entre Milanese y Tremonti sigue siendo "estrecha y próspera" y "muy poco clara", ya que un año antes de que fuera firmado el contrato con el Pio Sodalizio dei Piceni, Tremonti entregó a Milanese un cheque de 8.000 euros. ¿Pero quién no le ha entregado alguna vez un cheque de 8.000 euros a su mano derecha, sobre todo si le pone un piso a toda madre en el centro de Roma, a dos pasos del Hotel Raffaele donde aquellos ingratos le tiraron las liras a Bettino Craxi?

La juez revela además que, en su declaración judicial, Tremonti (que no está acusado de ningún delito) afirmó que dentro de la Guardia de Finanzas hay "diversas corrientes enfrentadas entre ellas", y que "algunos representantes del Cuerpo (mmmmm) mantienen estrecho contacto con el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi". Este extremo inquieta, porque parece denotar cierta inquina entre Giulio y Silvio. A no ser que los representantes del Cuerpo fueran jóvenes escasas de ropa.

Pero lo mejor queda para el final. Según los magistrados, Milanese ha tejido una red de influencias, poder y chantajes desde 2004 explotando su "posición privilegiada" de "asesor del ministro Tremonti y de alto oficial de la Guardia de Finanzas", y ha filtrado informaciones a empresarios sobre las investigaciones de la policía tributaria. Pas mal, siendo como era, dice la jueza, "uno de los máximos exponentes que el ministerio había designado para reprimir la evasión fiscal".

¿Increíble, no? Sí, resulta realmente increíble que con tipos así al frente de la lucha contra la evasión, la evasión fiscal 'under Tremonting' encabece las tablas europeas.

El auto judicial concluye afirmando que, a cambio de dar esa información reservada sobre investigaciones de la Guardia de Finanzas, la mano derecha de Tremonti recibió del empresario Paolo Viscione "joyas, relojes, coches de lujo (Aston Martin y Ferrari), viajes y 450.000 euros en contante, por una suma total de más de un millón de euros".

De todo este párrafo, Tremonting no comenta ni mu en su nota exculpatoria. Quizá es que la mano izquierda no sabe lo que hace la derecha. O tal vez que Milanese guardaba los relojes, las joyas, los cochecitos, los viajes y los jurdoses lejos del alcance de Tremonting, y que las tres noches por semana que dormían juntos se desnudaba en otras alas de la mansión. No fuera a ser que se los confiscara. O confiscase.

Como decíamos hace unos días, es lo bueno que tiene Vaticalia. Todo fluye, y la ley de Murphy nunca falla. Y bueno te hará el que la poltrona te quitará.

Un apunte final debido a Milena Gabanelli, la directora del fabuloso programa Report, de RAI3, el espacio más odiado de Tremonti. El ministro pasó el día de ayer conectado en directo con el Consejo de Administración de la RAI intentando que no se discutiera sobre la continuidad del programa. Como suele, a Tremonting le preocupa mucho más la imagen que la sustancia.

 

 

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Hay 10 Comentarios

Despertad gente tierna, que esta tierra esta enferma.

Pobre Dilania, que vida infelìz que tienes :-(

Miguel, ¿te han echado del trabajo?
No? pues a trabajar que me tienes nerviosa viendo cada dia el mismo titular y no escribes uno nuevo. A ver que no puedo aguantar tanto tiempo sin leerte.

Lo suyo es de alucinar, absolutamente de alucinar. O no tiene ni idea o es usted más sectario que otra cosa. Tremonti y Berlusconi se odian a muerte, cosa que viene de muy lejos. O sea que eso de relatar como un idilio la relación entre ambos es, aparte de una majadería, una mentira. Tremonti era cachorro craxiano y, por ello mismo, siempre conoció a Berlusconi, porque no olvidemos que Il Cavaliere era el hombre de la corrupción del PSI y que Forza Italia era la vía de escape del PSI, cosa que usted siempre obvia. Sólo los jueces impidieron que la cúpula craxiana reapareciese en Forza Italia berlusconiana.

En cuanto a los datos económicos, entérese bien, porque no es como usted lo cuenta. Sí es verdad que Italia tiene de los déficit públicos mayores del mundo, pero no uno de los mayores déficits del mundo, porque el déficit privado y empresarial es escaso. Así, la deuda total italiana es menos de la cuarta parte de la española, como el paro en Italia es menos de la mitad que el español. Pero no, no puede ser, que su sectarismo no da para hablar de la verdad sino sólo del mantra que interesa a la progrez más corta. Y así es como Berlusconi se asegura su poder: porque la oposición a él es sobre todo visceral y nada racional. Y así es como gana, para destrozo de todos los italianos.

Cómo puede decir que Tremonti es "un berlusconiano convencido, fanático"? Por favor, no se ría de los lectores. Usted sabe que no se aguantan, y viene de lejos. Por cierto, la deuda pública nunca ha bajado del 100% desde 1992 con picos del 120% en 1994. Empobrecidos como ratas? Desde luego tiene mérito que la tasa de paro en el norte sea del 5,9% y en el centro del 6,8% (sin contar el Lazio) considerando los 50-60 mil millones de euros producidos por ciudadanos de esas regiones que cada año van a Roma y no vuelven al territorio. De eso tampoco habla.

Señor Mora, en qué quedo la "imputación formal" contra Formigoni el año pasado? En realidad solo fue a declarar como testigo pero usted lo llamó así. Por qué odia a cualquier político que pertenezca al PDL, hasta el punto de negarle la presunción de inocencia?? Usted en los artículos jamás habla de los problemas de Italia: no habla de bajar impuestos ni de liberalizaciones... Normal en un hombre tan de izquierdas, vale. No es tan normal achacar todos los males al berlusconismo. Lo suyo es obsesivo.

El señor Milanese ahora es la "mano derecha" de Tremonti. Igual que el funcionario (que no político) Guido Bertolaso se convirtió en el "principal asesor de Berlusconi", a efecto de titulares de prensa impactantes, cuando fue investigado. No importa que Bertolaso tuviera su primer mandato en protección civil con un gobierno Prodi.

Con tantos detalles que da usted señor Mora, se le ha olvidado contar que el ex-ministro Scajola ha sido declarado TOTALMENTE AJENO a los hechos de la compra de la casa con dinero negro. En este caso (hace un par de meses) con el estruendoso silencio de los medios de comunicación que en su día le masacraron.

¿Quiere tal vez decirnos Miguel Mora que él puede vivir en un apartamento de menos de 8.500 pavos al mes? Si así fuese, nos decepcionaría ;-)
Pero estas minucias de escándalos por altos alquileres (me sorprendería que se paguen realmente, sabiendo que no han pagado tampoco 200 mil pavos en reformas; los pagos son, sin duda, en especies (favores que se traducen en dinero), y en ningún caso bajo contrato) son simples maniobras de distracción respecto del verdadero latrocinio, saqueo y devastación de Italia perpetrados por Berlusconi-Tremonti & Co. Y quien dice Italia (donde es patéticamente evidente) puede decir Grecia, España, Portugal, incluso los EEUU.
El caso de Italia es sólo una muestra muy parcial de lo que parece más bien un plan general, a escala planetaria, de saqueo sistemático de lo público con concentración de toda riqueza en las manos de determinadas élites financieras. Si en alguna ocasión se anuncia, por parte de representantes de esas mismas élites saqueadoras, algún intento aparente de frenar algo este saqueo, es solamente para dar tiempo a que se acumule algo más de riqueza y así poder seguir más fácilmente con el gran robo. Para no matar del todo a la gallina de los huevos de oro (clases medias y obreras).
Por tanto, y por favor, Miguel Mora, no caigamos en demasía en esas pequeñas, y, por entretenidas, peligrosas, maniobras de distracción (pisitos, velinas y demás pecados) de estos saqueadores. Centrémonos en la cuestión fundamental.

Giulio Tremendo: alumno aventajado de la trola institucionalizada instaurada por el Gran Trolero Silvio. Mete unas trolas tremendas y se queda tan ancho; aunque a ratos se le escapa la risa.
Hablando de risa (sarebbe da piangere), abajo enlace a Guzzanti/Tremonti:
http://youtu.be/_eV0jQVWyzY

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SOBRE EL BLOG

Como dijo un alemán, Italia es como una diva de Hollywood: “Todos la miran admirados pero nadie la comprende”. Este año, el país festejará el 150 aniversario de la unidad y los 82 años de su divorcio del Vaticano. Pero ¿estamos seguros de que Italia y el Vaticano son dos Estados distintos? Uno vive subsumido en el otro, aunque no resulta fácil decir quién subsume más a quién. Lo único claro es que Vaticalia es una mina informativa: pecados y delitos, mafias y masonerías, santos y 'velinas', vida interior y noches locas, Ratzinger y Berlusconi... ¡Viva Vaticalia!

Sobre el autor

Miguel Mora

Miguel Mora. Corresponsal en Roma, antes en Lisboa, fue redactor en la sección de Cultura durante diez años y en la Edición Internacional durante cuatro. Trabaja en EL PAÍS desde 1992, es autor del libro ‘La voz de los flamencos’ y sigue siendo, pese a todo, un atletista empedernido.

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