31 ago 2011

Arrivederci Roma!

Por: Miguel Mora

 Señoras, señores, se acabó lo que se daba. Il Capo ha decidido que hay que irse a París, y allá que vamos, y a toda lait que la cosa está que arde. Sarkó, Carlà, el nasciturus, sus biberones, DSK recién resucitado de sus (evanescentes) acusaciones, calentones y fluidos, y si hay suerte la victoria de Madame Le Pen y la hecatombe del euro... No parece mal plan de curro, aunque he de reconocerlo: la despedida es durísima. Duele mucho dejar Roma, Italia, e incluso Vaticalia. Y no quiero ni contarles el sofocón que llevan mis pobres hijas desde que se enteraron de la noticia. Vaya usted y explíqueles ahora que eso que les dicen los trasteverinos de "mio unico e grande amore" es solo retórica. Sí ja.

Italia es como una droga. Sabes que si abusas y te dejas llevar no te sienta bien, te puede intoxicar y dejarte paralizado, anular tu sana capacidad de escándalo. Pero no puedes dejar de tomarla. Es totalmente adictiva. Culpa de los italianos, claro. Encantadores, inteligentes, listos, imaginativos, cultos, se toman la vida con alegría y deportividad porque saben que la cosa tiene mal arreglo y un solo final posible: cascar.

Vean al amigo B., al que tanto echaremos de menos. Enredado en mil follones, imputado en media docena de causas, acusado de los peores crímenes y pecados, y ahí lo tienen. Fresco como una lechuga -marchita-, estirado como un fajín, con más pelo que hace 40 años (caso único en la historia) y todavía libre, gozando de todo su poder adquisitivo (salvo esos 450 millones de multa por comprar a aquel juez), y a sus años dándole al bunga bunga por tierra, mar y aire, laborables y fiestas de guardar.

Roma es gran parte del problema: es una ciudad impermeable, impenetrable, pero te engancha como una mantis religiosa; tú ni siquiera la rozas, pero ella está ahí -desde siempre-, soberbia y acogedora a la vez, pueblerina y sublime, abierta a que la descubras y a mostrarte sus secretos. Pero no su alma. ¿Quizá porque no la tiene? No, creo que no es eso. Sabe que ella es historia y que todo lo demás es crónica. Y cuando te largas ni llora ni te pide explicaciones, solo te dice: ciao bello, sigue aprendidendo, si puedes. Que pase el siguiente.

Este video-parodia, genial y macarrónico, resume bien el genuino espíritu del pueblo romano: burla burlando, la vida va pasando. En Ostia Beach.

 

Pasar tres años y medio en Vaticalia enseña algunas cosas, si uno escucha y se fija un poco y se quita las orejeras hispánicas. Cuesta, pero merece la pena dejarse seducir por ese ritmo lento y ese aire de levedad y tolerancia hacia los defectos ajenos. Uno podría pasarse la vida pidiendo el café cada mañana y poniendo los diez o veinte céntimos de vuelta sobre el scontrino en la barra. Roma es un cine al aire libre. Una escuela de vida y de muerte donde casi todos saben distinguir lo accesorio de lo importante. Lo importante es vivir, a ser posible muy bien y riéndose. Y para buscarse la vida, nada como uno mismo y sus amigos. L'arte d'arrangiarse. Hacerse un pequeño estadito del bienestar amistoso / familiar que le proteja a uno de los lobos que hay fuera. Esto produce algunos problemas de espacio y promiscuidad, pero genera calma: tener una mamma y un amigo influyente en Italia es igual que tener cinco en España.

El italiano es por lo general tirando a medroso y de natural conservador, aunque tiene al tiempo una gran laboriosidad, una temeraria capacidad de aguante (sobre todo con su clase política) y un pronto fanfarrón que se le quita enseguida. Se fía poco o nada del Estado y de sus incorregibles y turbios dirigentes, que no le ayudan casi nunca a vivir mejor y le crujen a impuestos para nada. Mucha gente solo espera de sus gobernantes que les dejen vivir en paz y les entretengan, que les den un poco de espectáculo en la televisión cada noche.

Al mismo tiempo, una gran minoría sigue poseyendo una vasta cultura, es laica y autónoma, moderna y eficaz, bien informada y europea, y por eso mismo reniega de su suerte y aspira a cambiar el país -y el mundo- con enorme coraje. Pese a las andanadas contra el sistema educativo, los que han acabado el Liceo hablan mejor que Castelar y tienen un estupendo bagaje lector. Y luego está la masa, el ciudadano medio, el ceto qualunquista, que mira a la política con desconfianza, como un teatro en el que manda el más furbo, donde todos son cómplices e izquierda y derecha son solo etiquetas casi intercambiables. El pueblo sabe que no conviene hacerse muchas esperanzas sobre la honradez de este o aquel candidato, porque el sistema está basado en la corrupción y los privilegios de la casta, y en mayor o menor grado todos están en la pomada. Criminalidad política, criminalidad económica, criminalidad mafiosa... La Santísima Trinidad. Ninguna palabra suena más sarcástica en italiano que Onorevoli. Y así se llaman los diputados y los senadores.

Italia es, en ese sentido, un país sin memoria ni futuro. Ni presente. Desencantado, roto, sin polis, con la mayor parte de la opinión pública anestesiada por 30 años de basura televisada, parece muchas veces cínicamente resignado a su destino, inerte ante la codicia, la ignorancia y la estulticia de casi todos sus gobernantes actuales. Atenazado por la inercia de tanta gente que no espera nada bueno del Estado pero tampoco se moviliza para exigir que cambie porque muchos se nutren de él. Viven y dejan vivir, la inmensa mayoría. Y son, sobre todo en el sur, enormemente solidarios y comprensivos con los peatones, las corruptelas, las pirulas de los conductores y los penaltis. Bueno, con los penaltis menos; solo cuando se los pitan a favor.

Hay señales aquí y allá de un despertar, una gran vitalidad en la red que ha originado por ejemplo la rabiosa moda de los vídeos satíricos (de una gran calidad y puntería, aunque de tanto acertar sin rematar ya cansan hasta a sus autores). En cierto modo, ese sano y desordenado bucle horizontal ha sustituido ya a una prensa demasiado anquilosada, demasiado atada al sistema de partidos, sumisa con el poder civil y religioso y dominada por los empresarios más conspicuos. Y así han surgido nuevos actores: un incipiente terremoto laico de base indignada, muchos jóvenes dotados de un talento y un compromiso asombrosos, y muchísimas mujeres dispuestas a luchar por cambiar las cosas.

No les será nada fácil, purtroppo. Vaticalia sigue siendo mucha Vaticalia, el peso político de Oltretevere sigue siendo una gran rémora, los sindicatos mantienen a veces actitudes decimonónicas, y los gobernantes son solo un reflejo de sus electores.

Ya se ha apuntado que 30 años de teleberlusconismo y riqueza obscena han devastado gran parte del otrora sano, rural, brillante y admirado tejido cerebral nacional. Pero echar la vista atrás da frío. Se diría que la maquinación masónico-mafiosa urdida en los años setenta por el venerable maestro Licio Gelli bajo la atenta mirada de los divinos jerarcas democristianos reclutados por la CIA se ha revelado todo un éxito gracias a aquel simpático emprendedor del ladrillo que cantaba en los cruceros del Adriático.

Usando sus chistes y un vocabulario de 250 palabras, B. supo conectar con la tripa de sus paisanos más ignorantes y ha resultado el mejor antídoto no solo contra el fantasma del comunismo, sino sobre todo contra el enervante fastidio de la realidad. Su imperio ha sido el gran ariete de la batalla cultural vencida por la ultraderecha (con la inefable colaboración de la Chiesa más pegada al poder) y una invencible cortina de humo: ideológica, misógina y machista hasta la náusea.

Con una sencilla receta, repetida n veces y hecha de velinas, putas, coristas y amas de casa semidesnudas, concursos de tetas y torsos en islas desiertas, tertulias sobre lo inane, contrataciones en masa de familiares y amigos del otro bando, y abolición de las noticias, los hechos y los datos, B. ha construido una realidad paralela, inexistente, deliberadamente ignorante y vacía: opio en dosis mareantes, telediarios de supermercado, Ángelus el domingo, cine de palomitas, revistas del corazón, negocios impunes para los capos vaticalianos, y la evasión fiscal como norma y estilo de vida.

El Pueblo de la Libertad, sin el Pueblo y sin la Libertad. Una caricatura de la libertad. Como profetizó Pasolini, un nuevo fascismo de rostro amable y consumista: sin tanques ni sangre, diseñado con logos y colores llamativos, lleno de cuerpos aceitosos, deformes, operados. Lo plástico, lo artificial y la mentira como única alma.

Eso sigue siendo en gran parte el país en 2011. Si la verdad no existía en los buenos tiempos de Sciascia, menos aun puede existir ahora, cuando un solo hombre maneja el 90% de las televisiones y más del 50% del Parlamento con su inmenso poder económico, su sumiso ejército de peones vociferantes y un engrasado equipo de periodistas y editores dedicados a moldear la realidad y elaborar dossieres que anulen la disidencia.

Su ascenso coincidió con la caída de muchos de los héroes que amaban la verdad. Pasolini, Falcone, Borsellino, Calvino, Montanelli, Biagi, Monicelli, Rossi y tantos otros. Así, el fértil corazón del país dejó poco a poco de bombear decencia y lucidez, y el terreno quedó expedito para el advenimiento de la corte del rey bufón.

Todo bajo la estrecha vigilancia del pacto, secreto a voces, Milán-Roma-Palermo (a las que luego se uniría Nápoles). Desde Craxi a B. y Dell'Utri, de Riina y Provenzano a Sandokán, de Andreotti y Cossiga a Sindona y Calvi, de Marcinkus y Dziwisz, de Gianni Letta a Bisignani, y de D'Alema a Bossi o a Casini, el poder en Italia ha estado dominado demasiado tiempo por una inmortal filosofía mafiosa andreottiana: a veces es preciso hacer el mal para que acabe imponiéndose el bien (suyo), y la política y la Iglesia son (y siempre lo serán) inmunes a la acción de la Justicia.

Pero la verdad es que no querría que las fuerzas que han ayudado a involucionar la sociedad, la cultura y la economía como una plaga que asola una cosecha protagonizara esta última entrega de Vaticalia.

Adoro a este país y me niego a identificarlo con la Banda de la Magliana, la Camorra y la N'drangheta, o con esos Pinochos que dan morbo y realce a las crónicas pero a la vez las despojan de verdad, profundidad y contenido. En este tiempo he aprendido sobre todo a tomar distancia, y hoy asisto casi impávido y con cierta mirada de admiración a la colectiva y prodigiosa capacidad de los políticos italianos para sobrevivir a golpes y revelaciones que en cualquier otro lugar resultarían mortales de necesidad. La política italiana está hoy marcada a fuego por dos intocables: uno que en vez de hablar levanta el dedo medio, y su amigo, según su ex mujer un hombre enfermo, que sigue adelante gracias al dinero y a una sola idea clara: donde otros ven enemigos, él ve futuros socios. Siendo fiel a ese lema podrá morirse como sueña, en la cama del Qurinal, tranquilo, y sin que nadie perturbe sus horas de ocio.

Para desgracia de los italianos, la Resistencia, los liberales, los intelectuales y la izquierda real han ido asumiendo su derrota hasta casi desaparecer: ora el abrazo de la curia, ora las comisiones millonarias, ora la inteligencia improductiva de D'Alema y Veltroni, ora los calcetines de cachemir, ora los cenorrios en los salones chic... Berlusconi y Bossi y su sistema de poder son solo cadáveres andantes, sí, pero la historia enseña que no conviene ilusionarse pensando que cuando ellos no estén la cosa mejorará demasiado. Al otro lado, quizá por ósmosis, el páramo es casi absoluto. Como dice mi amigo y maestro Giancarlo Santalmassi, uno de los pocos liberales que subsisten, unos son capaces de todo, los otros unos incapaces. Quitando a Giorgio Napolitano y a alguna otra gloriosa excepción, marginal, la izquierda italiana necesitaría hacerse el harakiri en bloque y empezar de cero para recuperarse. Pero sus capos no lo permitirán jamás.

Mucho más probable es que la lacra populista, zafia y antidemocrática que B. ha impuesto como modelo se contagie a otros países, si no lo ha hecho ya. Y ese ha sido de hecho el único faro estable que ha guiado mi trabajo de estos tres años y medio: tratar de alertar a los lectores de que si este espanto ha sucedido en Italia, que hace solo 40 años era la vanguardia cultural de Europa y quizá del mundo, mucho más fácilmente puede suceder en un lugar como España, donde campan la caverna y el fracaso escolar, la ignorancia se ha convertido en el mejor pasporte a la fama y el peso de la Iglesia reaccionaria sigue siendo una losa. Ya nos contagiamos del virus hace 75 años, y eso son solo migajas en el río del tiempo.

Así que, dicho esto, solo me queda lamentar (pero poco) no haber podido narrar el último acto de este esperpento posposmoderno del que solo quedará ruina, desolación y la borrosa memoria de esa pareja que resume la descomposición moral de la que es capaz una nación. Berlusconi y Bossi son dos modelos tan indignos de la historia y la finezza italianas que ni siquiera el agudísimo radar de los cineastas de los años cincuenta, sesenta y setenta pudo anticiparlos. Solo rebujando los peores tipos interpretados por Sordi, Tognazzi y Gassman era posible entrever la señal.

Con respecto al Vaticano, Sancho... Mejor no entrar en honduras para no despertar a los ciellini. Solo una nota personal: jamás pensé que tendría un amigo sacerdote y una amiga monja. Pero ahora los tengo. Y con eso me quedo. Además, otra enseñanza / sorpresa agradable: la Iglesia italiana es plural, más desde luego que la de Rouco. Dentro de ella hay gente extraordinaria, que piensa por sí misma, critica sin miedo la arrogancia y la pompa de sus jerifaltes, y es honrada, inteligente y laica. Mucho más laica que muchos presuntos progresistas pata negra (PPPP) que todavía consideran a la curia romana un icono intocable.

Sin desearle ningún mal a Benedicto XVI, que tantas tardes de gloria ha dado y tan simpático me saludó el día que le vi junto a Zapatero ("hombre, EL PAÍS", dijo, seguramente irónico), habría sido bonito también contar un cónclave. Pero pensando en lo que duró Wojtyla y en que el próximo elegido será casi seguro Angelo Scola, casi mejor perdérselo.

Hasta aquí puedo escribir.

Saludos cariñosos a los generosos y espléndidos colegas de plaza y cuatrienio (Joan, Rachel, Philippe, Dominique, Fabio, Francesca, Roberto, Irene, Íñigo, Paloma, Juan, Carmen, Darío y los demás: ya lo mojaremos), y besos a los magníficos amigos que encontré y me quedo para los restos.

Finalmente, gracias a todos cuantos leyeron y comentaron crónicas y blog, y especialmente a los italianos que supieron entender que solo se satiriza sobre aquello que uno ama de verdad, y que una cosa es el culo y otra las témporas. Para mí ha sido un placer, y solo espero que para ustedes no fuera un martirio.

Les dejo con un cante por soleá del amigo y maestro Morente. Su marcha ha sido el momento más amargo de este maravilloso viaje italiano, viejo sueño que al hacerse real ha superado, pese a todo y de largo, las mejores expectativas REM.

Ah, casi me olvidaba: Viva Vaticalia!!

Y ahí te quedas, B. Procura no destrozarla del todo, caro.

  

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Hay 88 Comentarios

Miguel, me estaba emocionando leyendo este post...he vivido poco en Roma, solo unos años y cuando era pequeña, pero es una ciudad tan especial...
Además has hecho un perfil tan exacto de Italia que me ha empezado incluso (y a pesar de todo) a entrar morriña...!
Gracias por regalarnos algo tan bonito a los lectores!

VIAJE A ITALIA

Y ahora qué haré, si tú no estás.
En el espejo te desvaneciste.
Qué haré, si ya no estás. Cómo encontrarte.

Fui a la agencia de viajes.
Dije: “Un billete”. “¿Para dónde?”
“Para dónde ha de ser”. (me comprendieron en seguida.)
“Mucho tiempo esperó”, dijeron enigmáticos.
Volví a casa cantando, recobrada
La vida. Me miré al espejo.
Tú ya no estabas. Comprendí.

Ahora qué voy a hacer. Sin ti quién puede
Recobrar lo soñado, lo perdido: Venecia
De vidrio rosa, Roma con cabellos de fuentes.
Florencia y Siena, Nápoles y Pisa,
Botticelli, Giotto, Tiziano, cipreses y palacios,
Canales, Miguel Ángel, frutos, palomas, Donatello,
Qué van a ser sin ti, si eras tú quien les dabas
Vida, sentido, magia.
Llegaré-a veces gusto
de imaginar que en el crepúsculo-
a no sé que ciudad. Consultaré la Guide Bleu
y…Esta es la prueba. ¿Quién puede acercarse,
después de tanto tiempo, a un gran amor,
sin alma, sin amor, es decir, sólo con los ojos?

“Un billete”, diré. Preguntarán que para dónde.
“Para un lugar que yo inventé
y tal vez ya no existe. Para mirarme en un espejo
que reflejó mi vida cuando no estaba yo
y al que me acerco ahora,
cuando no puede devolver mi imagen”.

Y entenderán por qué lo digo.

José Hierro

Pues vaya sorpresa de finales de agosto, vaya trauma postvacacional. Pero si te estábamos preparando otro encuentros con nuestros estudiantes de la universidad. Después del éxito que tuviste yo creo que ya se estaba hablando lo de darte una "luarea honoris causa". Pero bueno seguro que te la darán en La Sorbonne que para eso los franceses andan más listos.
Seguiré leyendo tus crónicas desde el país vecino.
Un abrazo e In bocca al lupo!!!

Que pena me ha dado ver que te despedias de todos tus lectores, y sobretodo de roma, la que todos que alguna vez compartimos san pietrinis en nuestros pies, llevamos en el coazon. Sin duda el mejor blog de este periodico, que como la roma que describias unia a la perfeccion, sarcasmo, tristeza drama y alegria, esa roma en la que la realidad supera la ficcion, y para contar esa realidad solo se puede hacer con ironia. Me ha encantado descubrir este blog gracias a un amigo, y recordar esa italia que llevamos dentro.
Gracias por todo miguel! te deseo lo mejor en la tierra de Mr S!
BELLA ZI! SE BECCAMO, e chi non more se rivede!

Sr Mora : que te vaya bien en el nuevo destino
Sin haber leido por falta de tiempo la despedida vaticaliana completa y los hasta ahora 58 comentarios , hago uno breve , antes de que "se pase el arroz"
España e Italia , españoles e italianos : tan parecidos en unas cosas y tan distintos en otras!
Y tan distintos y parecidos dentro de los mismos limites de Celtiberia y Vaticalia (gallegos/murcianos , friulanos/sicilianos...)
Capaces todos de las mayores hazañas y de las mayores cagadas.
Y claro está el asunto del Sr B. ....
Sin embargo , hay que reconocer que le ha salido un competidor con el Sr DSK
Saludos desde aquí a los hispano-italianos y/o italo-hispanos , fuentes de jugosos comentarios
Y a los italianos que pensaron que este blog era para criticar lo suyo sin ver lo nuestro , quisiera decirles que no creo que fuesen por ahí los tiros
"En todas partes cuecen habas" . Que es como decir que estamos en el mismo barco , o en uno muy parecido
Salute e buona fortuna a todos

"¿Por qué te vas?" cantanba una niña en "Cría cuervos"...No puedo ni pensarlo. Echaré de menos la agudeza y la gracia de tu pluma y tu mirada fraterna e implacable. Pero, entre un Sarkonò- Sarkosì y los suspiros musicales de Carlà, no nos olvides. No dejes de echar un vistazo (escrito) a Vaticalia. Aquí, en esta "valle di lacrime" que estamos pasando, necesitamos amigos sinceros. ¡Que tengas mucha suerte!
Hasta siempre Miguel
Virginiaconte

Tanto mosquetero, tanto mosquetero, es normal que te llamen a la corte del Rey Sol(kozy). En Vaticalia dejas (dejáis) muchos huérfanos privilegiados de haber compartido con vosotros esta maravillosa ciudad. Y no lo olvides: todos para uno...
Arrivederci

Parla di Italia, anzi di Vaticalia (Italia+Vaticano)...

Pero... esto habla de Italia o de Espagna?

Emocionante despedida miguel...A bientôt!, Amelie

Italianizado, tranquilo, "Yo" es español... Y algo mas que rima

Muchísima suerte en tu nueva aventura Miguel,
yo, italiano afincado en Madrid, te echaré mucho de menos, y lamento decir que seremos unos cuantos. Pero ésto ya lo sabes!

Pero "Yo", ¿quién te ha pagado para soltar toda esa bilis? La verdad duele, sobretodo cuando uno se niega a aceptarla. Si tienes problemas con España y los españoles vente para acá, que te acojeremos encantados, y así podrás analizar y criticar con fundamento como ha hecho Miguel Mora y sin necesidad de insultar, nel frattempo vai a leccare la mano del tuo padrone e mettiti a cuccia, caro

Suerte!!! Abrazo fuerte

Magnífica última crónica. Salud y vino tinto. Abrazos

Arrivederci carissimo. Ya siento nostalgia. Italia sin ti no será nunca lo mismo. Te echaré tanto de menos. Tanto. Gracias por todo lo que he aprendido, disfrutado y sufrido contigo. Mucha suerte.
Baci, baci, baci

por fin, vete a parís con los franceses simpatiquisimos, y déjanos tranquilos. Ah, y a los españoles, mirad en vuestra casa que bastante hay para sorprenderse, no hace falta mirar en casas ajenas. Seguro que el Mora con los franceses se pone el rabo entre las piernas, como suelen hacer los españoles con sus dueños, los gabachos. Anda, vete y que no vuelvas, gitano/panderetero/espiñol/monocejas.

Ciao, Michelino. Mi dispiace tanto ma tanto la tua partenza; da oggi in poi la Roma de El País sarà molto diversa; saranno un’Italia e una Roma nuove, sconosciute, per lo meno da me.
Comunque, ti leggerò quando scriverai da Parigi, perchè sono un fedele lettore d’El Pais da quando è nato e di Miguel Mora da quando sei arrivato a Roma.
Ti faccio gli auguri per il nuovo posto. Fe y adelante: la vida es cambio y el cambio es vida.
México DF 31 agosto 2011.
Juan M. Sotres Noriega

pensé mucho en Vaticalia, el blog, recorriendo las calles de Milán hace menos de un mes, extrañaré estos textos

Bueno, apabullado por las muestras de cariño, direi proprio commosso, vi ringrazio a tutti quanti, di nuovo.

Y como dice Mazarino, "torno prima o poi".

Abrazos a todos, y hasta pronto desde Parigi. Practiquen el itañolo, mientras tanto, y no sufran para nada con el cambio. El que venga, como suele decir Cerezo sobre los fichajes del Atleti, será igual o mejor. Ya lo verán. ¡Ciao!

Optimo articulo Miguel. Me ha encantado tu estilo ironico y tu llamar las cosas con su nombre sin diplomacia. Esto nos falta (a nosotros italianos) siempre nos gusta escondernos un poco y aun tenemos miedo del poder de la Iglesia. Mucha suerte y gracias por escribir de Italia desde nuestro desgraciado Pais que siempre de alguna forma se levanta y sobrevive. Un abrazo y suerte en Francia, quiero ya leer tus articulos sobre Sarkozy que destrozan la propaganda nacionalista transalpina :)

Como romano doc (ya sabes como somos los trasteverinos...) enhorabuena por todo, has sabido realmente captar y conectar con la ciudad, sus aspectos menos conocidos, los mas, etc. Ensenyaba a todo el mundo en espanya tus articulos, de el que escribiste sobre Prati para el viajero a los resumenes sobre los acontecimientos politicos - te habran dado mucho trabajo con ese sinverguenza - hasta lo que escribias en la repubblica - cfr la columna sobre Totti...
Con tus articulos me mantenia perfectamente al tanto de lo que ocurria en mi desdichado pais. Espero que quien te siga este a tu altura, de verdad no entiendo los motivos de este cambio. Espero que hayas podido conocer los rincones menos conocidos de este pais dificil pero maravilloso (Cilento, Puglia, Appenino, Basilicata, etc)
ciao!

Por fin!!! Ya era hora!!!
Ahora sólo toca esperar a que el próximo sea serio, ecuánime, más formado e informado, realista, menos ideológico, sano y un poquito menos malababa. Con eso me conformaría.
Adiós, guapo, que te vaya bien en París y no vuelvas más.

Añoraremos las cronicas de Vaticalia. No solo por lo que nos han enseñado de Italia, tambien por el reflejo en nuestra piel de toro. Como bien dices "la lacra populista, zafia y antidemocrática que B. ha impuesto como modelo se..." ha impuesto ya en nuestro pais. Gracias al inclito Duran, entre otros. Que decir de la Santa Madre Iglesia, que tan bien marca el paso a nuestros politicos, a unos mas que a otros, pero a todos al final.

En fin, que te vaya bonito en la dulce Francia

Ciao Miguel! Grazie delle tue riflessioni. Speriamo solo che il sostituto sia all'altezza! Buon viaggio di vita! Ricorda l'unica certezza in questa vita....è l'incertezza! Mario

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SOBRE EL BLOG

Como dijo un alemán, Italia es como una diva de Hollywood: “Todos la miran admirados pero nadie la comprende”. Este año, el país festejará el 150 aniversario de la unidad y los 82 años de su divorcio del Vaticano. Pero ¿estamos seguros de que Italia y el Vaticano son dos Estados distintos? Uno vive subsumido en el otro, aunque no resulta fácil decir quién subsume más a quién. Lo único claro es que Vaticalia es una mina informativa: pecados y delitos, mafias y masonerías, santos y 'velinas', vida interior y noches locas, Ratzinger y Berlusconi... ¡Viva Vaticalia!

Sobre el autor

Miguel Mora

Miguel Mora. Corresponsal en Roma, antes en Lisboa, fue redactor en la sección de Cultura durante diez años y en la Edición Internacional durante cuatro. Trabaja en EL PAÍS desde 1992, es autor del libro ‘La voz de los flamencos’ y sigue siendo, pese a todo, un atletista empedernido.

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