¿Qué pensaba Orson Welles de...?

Por: | 02 de julio de 2013

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Spencer Tracy era "un hombre odioso", James Stewart, "un mal actor", Charlie Chaplin, "arrogante" y Laurence Olivier, "un estúpido". Son opiniones muy personales, hechas en un contexto privado, pero dichas en boca de un mito del cine, pueden sonar muy jugosas. El tipo de sinceras declaraciones que de verdad nos gustaría escuchar a más de uno, y no esas respuestas aburridas y de manual que escuchamos habitualmente.  A principios de los años 80, el cineasta Henry Jaglom grabó una serie de conversaciones con su amigo Orson Welles a lo largo de varios almuerzos en el restaurante angelino Ma Maison (dicen que Welles siempre estaba en el rincón más oscuro del local). Eran conversaciones entre amigos, libres de prejuicios, en las que Welles hablaba sin tapujos sobre sus compañeros en Hollywood, para bien o para mal, y en la que el cineasta da su opinión sobre diferentes aspectos de la industria. 30 años después, el escritor e historiador cinematográfico Peter Biskind (el autor de Moteros tranquilos, toros salvajes) ha recuperado en un libro la transcripción de esas cintas, escondidas hasta ahora en un garaje, que tras la muerte de Welles (octubre de 1985) nunca salieron a la luz. Vulture publicó un extracto hace unos días en el que se aprecian varias joyas...

Mis comidas con Orson. Conversaciones entre Henry Jaglom y Orson Welles saldrá a la venta (en inglés) el 16 de julio. Biskind escribe una introducción para dar paso a  las transcripciones de las conversaciones, con explicaciones del contexto (quién entra en el restaurante, quién sale, qué comen...). Queda la duda (habrá que ver si Biskind la resuelve) de si Welles era consciente de que se estaban grabando esas conversaciones y de que podían salir a luz en algún momento. Aunque probablemente, poco le podía importar a una de las figuras más independientes y con más personalidad de la edad de oro del cine estadounidense. Una figura que a su vez fue muy criticada por parte de la industria. Un hombre que en los años 80 permanecía como una leyenda del negocio, lejos de las cuatro décadas (de los 30 a los 60) en las que rodó películas como Ciudadano Kane (1941), El cuarto mandamiento (1942), Mister Arkadin (1955), Sed de mal (1958) o Campanadas a medianoche (1965), por citar algunas, y de sus tiempos de la radio y el teatro.

Orson WellesY mucho menos le podía importar tras su muerte. Lo que a él le parecía preocuparle era no tener la oportunidad de narrar él mismo sus anécdotas, como contó el propio Jaglom en una columna en Los Angeles Times en 2008 en la que contaba cómo fue la última comida con él: "Orson me dijo que le empezaban a llover los ataques en respuesta  a un montón de libros que recientemente se habían publicado sobre él, especialmente la biografía de Barbara Leaming, que le apoyaba maravillosamente, y que en su opinión era muy acertada. Él todavía no la había leído, no lo iba a hacer, dijo, porque sabía que se iba a enfadar, ya que usó varias de sus mejores historias. 'No debía haberlo hecho; me las estaba guardano para mí, para algún día. Se lo avisé', dijo. Pero yo sabía que el éxito del libro le había animado mucho...".

En las conversaciones entre ambos vamos a poder leer declaraciones sobre como quería morir: "Me gustaría ser alguien que muera solo en la habitación de un hotel, simplemente desplomarme, de la forma en que la gente solía hacer...". Welles falleció el10 de octubre de 1985 en su casa de Hollywood de un ataque al corazón. Fue encontrado en el suelo de su dormitorio. Murió el mismo día que Yul Brynner, con el que trabajó, como actor, en La batalla del río Neretva (1969). Las cenizas de Welles yacen en Ronda (Málaga), uno de sus lugares favoritos.

Welles habla de cómo el aspecto físico de muchos compañeros de profesión le repelía: "Nunca soporté mirar a Bette Davis, así que no quiero verla actuar". "Odio físicamente a Woody Allen (al que conoció en persona) [...] Tiene la enfermedad Chaplin, esa particular combinación de arrogancia y timidez me pone de los nervios". Allen homenajeó a Welles y una de sus escenas más famosas, de La dama de Shangai (1947) en Misterioso asesinato en Manhattan (1993).

 

Welles recuerda los viejos tiempos como los buenos: "Es terrible para la gente mayor decir eso, porque siempre dicen que tiempos pasados fueron mejores, pero es que realmente lo fueron". Welles reconoce que esos buenos tiempos fueron la época de Ciudadano Kane, con los grandes magnates de la industria: "Me llevaba bien incluso con el peor de los magnates. Todos eran fáciles en el trato, más que esta gente universitaria tan consciente del mercado. Nunca sufrí por estos 'chicos viejos malos'. Solo he sufrido con los abogados y los agentes". En un momento dado, Jaglom hace hincapié en que en la edad de oro de Hollywood los grandes negocios se hacía con un apretón de manos, sin contratos, que siempre se respetaba, a lo que Welles añade: "En consonancia con todas las culturas protestantes o judías, América se desarrolló con la idea de que tu palabra es tu garantía [...] De otra forma, la frontera nunca hubiese sido conquistad, porque no había ley. La palabra de un hombre tenía que significar algo. Mi teoría es que todo se fue al infierno con la Prohibición, porque era una ley que nadie podía obedecer."

El carácter de Welles también se aprecia en la transcripción en las descripciones de sus gestos y respuestas a los camareros o a otros famosos que se acercan a saludarle. En un momento dado, Richard Burton se acerca a su mesa y con muy buenas palabras le dice que Elizabeth Taylor, que está sentada fuera, quiere conocerle y le pregunta que si puede pasar a saludarle. Welles es seco y directo: "No. Como puedes ver, estoy en mitad de mi comida. Yo iré cuando salga". Burton se va y Jaglom le dice a su amigo que se ha comportado "como un gilipollas" y que ha sido muy grosero. Welles contesta: "No me des patadas debajo de la mesa. Lo odio. No te necesito como mi conciencia, mi Pepito Grillo judío [...] Richard Burton tenía un gran talento. Ha arruinado sus grandes dones. Se ha convertido en una broma con una mujer famosa. Ahora solo trabaja por dinero, hace la peor mierda. Y no he sido grosero. Citando a Carl Laemmle, 'Le he dado una respuesta evasiva. Le he dicho, qué te jodas".

Cada cita de Welles es una perla:

"El padrino es una glorificación de un puñado de vagos que nunca existieron. Los mejores de ellos eran el tipo de gente que esperas conduzcan un camión de cerveza. No tenían clase. Los gangsters con clase son una invención de Hollywood".

"Ciudadano Kane es una comedia en el sentido clásico de la palabra, porque las intercepciones trágicas son parodiadas".

"Adoraba a Carole Lombard. Fue un amiga muy cercana. ¿Sabes por qué cayó su avión? [la actriz falleció en un accidente aéreo en 1942 en Nevada] El avión estaba lleno de grandes físicos americanos, lo derribaron los nazis. Ella era una de las civiles a bordo. El avión estaba lleno de agujeros de bala. Agentes nazis en América. Es una película de suspense de verdad".

"Sí, conocí a Roosevelt [32º presidente de EE UU]. Le gustaba quedarse despierto hasta tarde y hablar. Conmigo se sentía libre. Yo no necesitaba ser manipulado. No necesitaba mi voto. Solía decirme: 'Tú y yo somos los dos mejores actores en América".

De los que habla bien, destacan Joseph Cotten, "brillante", John Wayne, "uno de los más educados que he conocido en Hollywood" y el director Carol Reed, bajo cuyas órdenes trabajó en El tercer hombre, una de las actuaciones de Welles más recordadas. El clásico de 1949, con guion (y posterior novela) de Graham Greene, va a tener próximamente una adaptación a musical que se estrenará en Viena, la ciudad donde transcurre la acción y donde se rodó entre las ruinas de la II Guerra Mundial. En 1999 El tercer hombre fue elegida por el British Film Institute como la mejor película británica del siglo XX, por delante de Breve encuentro, Lawrence de Arabia y Los 39 escalones.

 

Hubiese sido una gozada haber escuchado a Welles hablar sobre el musical...

 

 

Hay 7 Comentarios

"CIUDADANO Kane."
" CIUDADANO".

Citizen Kane, magistral desde mi punto de vista de un aficionado al cine... respecto a sus comentarios, en verdad que me parecen salir de un tipo honesto y cabal, pocos hombres como el en esa industria llena de mascaradas; siempre he supuesto que es preferible conocer a una persona que tenga mala jeta o un morro incomodo, pero que sea honesto, que conocer a alguien que siempre sonria y sea salamero, me pareceria un remedo de persona...

Hay películas inolvidables. Segun mi humilde parecer, El Tercer Hombre, Citizen Kane y Casablanca son imperdibles. Animo a la juventud que no la haya visto, inviertan una hora y media que saldrán ganando. Pero mucho!
www.arquiterapiaa.blogspot.com

Aún recuerdo a Welles saliendo del hotel Alfonso XII, en coche de caballos, con su hija, durante la Feria de Sevilla. Grande.

Greene. Corregido, gracias.

¿Graham Green o Graham Greene?

¿nazis en el desierto de Nevada?

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