14 abr 2011

Cómo volar con Ryanair... y disfrutar

Por: Isidoro Merino

 Azul 
 
¿Masoquismo? No, pragmatismo. Ryanair es como la comida japonesa, o te encanta o la detestas. Volar con ellos puede ser una experiencia  frustrante o un medio de viajar por muy poco dinero si se juegan  bien las cartas. ¿Cultura de lo barato? Depende. El bajo coste no es solo una cuestión de precio, sino de cómo se valora un servicio.  ¿Merece la pena pagar más por tener asientos reclinables en un vuelo de una hora? Aunque la respuesta sea sí, habrá quien pueda permitírselo y quien no. O quien prefiera gastarse el dinero cenando en un buen restaurante o alojándose en un hotel de diseño.

Niños no, gracias

Forges 


Si viajas con un bebé, Ryanair no es tu compañía. La aerolínea irlandesa cobra un cargo de 20 euros por trayecto por cada niño menor de dos años. Tampoco deja subirse en vuelos nacionales a los  menores de 14 años sin DNI o pasaporte, aunque vayan con el libro de familia y acompañados de sus padres. En marzo, un juzgado de lo mercantil en Barcelona condenó a Ryanair a pagar 1.469,94 euros a una pareja por no haber dejado embarcar a su hijo de tres años en un vuelo a Fuerteventura. La aerolínea dice que recurrirá la  sentencia. Días después, y quizá como venganza, su presidente  Michel O’Leary anunciaba “vuelos libres de niños” en algunas rutas  a partir de octubre. Resultó ser un farol por el April’s Fools Day,  el Día de los Inocentes en los países anglosajones, que se celebra el 1 de abril.   

El turista malabarista
La compañía que preside O’Leary ofreció la semana pasada en su web un millón de plazas de avión para volar desde 8 euros el trayecto, tasas incluidas. Lo que se dice una ganga.  ¿Se encuentran realmente billetes de avión a ese precio?  Sí, siempre que los pasajeros no incurran en cargos extras (el seguro, por ejemplo, desde 6,30 euros), hagan la reserva por Internet, paguen con la tarjeta Mastercard de prepago (con cualquier otra tarjeta, 6 euros), viajen solo con equipaje de mano y no adquieran la prioridad de embarque (4 euros). 

Además, quien busque estos chollos tiene que ser flexible en fechas y planteamiento. Las mejores ofertas corresponden a los momentos de  menor demanda, es decir, es más fácil dar con un billete barato  para viajar un miércoles que para un fin de semana. Si dispones de  días libres y puedes salir un jueves y volver el lunes te ahorrarás  una pasta. También hay que espabilarse, porque los chollos duran  poco. Un truco: visitar su web todos los días alrededor de la  medianoche, cuando cuelgan las nuevas ofertas. 

La virtud de la ligereza

Ryanairniños 

Si eres de los que vuelve siembre cargado de compras, búscate otra  compañía. Lo que te ahorraste en el outlet o en la librería te lo  gastarás con creces en el aeropuerto. Ryanair cobra entre 15 y 35  euros por la primera maleta facturada, hasta un máximo de 20 kilos,  y entre 35 y 40 euros porla segunda maleta. Ojo con el peso. Si te pasas, tendrás que abonar en la terminal 20 euros por cada kilo  extra. Puedes llevar sin coste  equipaje de mano, en un solo bulto, siempre que no supere los 10 kilos y mida un máximo de 55 x 40 x 20  centímetros. Si pesa 10,5 kilos, ten a mano 20 euros.    

En el caso  que se te haya traspapelado la tarjeta de embarque (esa que has  sacado en casa con tu ordenador y tu impresora) prepárate a pagar cuarenta euros o quedarte en tierra. Así que, por si las moscas, mejor lleva dos copias. O’Leary  nos acaba de dar otra alegría: un cargo extra de  dos euros por cada reserva para hacer frente, según la compañía, a  las pérdidas provocadas por los retrasos y cancelaciones. La  legislación europea obliga a las aerolíneas a ofrecer a sus  pasajeros la devolución de la tarifa o un asiento en el siguiente  vuelo disponible para esa u otra ruta alternativa, tiempo en el que  deben hacerse cargo de los gastos de manutención y alojamiento del  cliente.  

 "No money, no flights"   

Barretina Ryanair 
   

Ryanair, al igual que otras aerolíneas de bajo coste, gana dinero  con la gente que no puede jugar con las fechas ni las horas de  salida. Su modelo de negocio se apoya también en las subvenciones  públicas, una simbiosis  que  beneficia, al menos en teoría, a las  administraciones locales (atrayendo turistas y generando empleo) y permite reducir costes a la compañía. Es decir: sin subvención no hay vuelos. Por si quedaban dudas, suprimió el mes pasado varias  de sus rutas desde Girona y las dos que operaba en Lleida-Alguaire  al no llegar a un acuerdo sobre el importe de las subvenciones con  el Gobierno de Cataluña. Para quedarse exigía 60 euros por pasaje,  frente a los 20 euros que percibía hasta entonces. Su último órdago: amaga con reducir en un 80% sus operaciones en Alicante el próximo otoño si AENA le impone la pasarelas telescópicas de la nueva terminal del aeropuerto de L'Altet, por las que tendría que pagar dos millones de euros al año.  A O’Leary le sale más barato que los pasajeros accedan a sus aviones andando por las pistas.   

Y a ti, ¿cómo te ha ido con Ryanair?

Forges02

Hay 26 Comentarios

Hay una cosa interensante que no has comentado sobre todo lo maravilloso que puede ser volar con Ryanair, y es lo entretenido que es tener un mercadillo montado dentro del avion. No tiene desperdicio.
saludos

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Sobre el blog

El Viajero Astuto va dirigido a todos aquellos que han pagado el doble que su vecino de asiento. Un blog práctico donde lo que importa es no perder el tiempo a la hora de encontrar los chollos y la inspiración. Pistas para conocer los pequeños secretos del mundo de los viajes.

Sobre el autor

Isidoro Merino

Isidoro Merino es el especialista de El Viajero para ofertas y temas prácticos. Ha nadado con leones marinos en las islas Galápagos y desayunado con Mickey Mouse en Disneyland París. Trotamundos, fotógrafo y periodista, colabora con el suplemento desde su lanzamiento en 1998.

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