15 nov 2011

Mundo fetiche: 20 destinos para mitómanos y amantes del charol

Por: Isidoro Merino

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Hay muchas razones para viajar, y no pocas tienen un componente fetichista. Ahí tenéis, sin ir más lejos, la palabra souvenir (recuerdo), que como ocurre con otras de origen francés --bondage, lingerie, vintage, fétiche, rétro--, tiene un cierto acento cochino. Las inglesas, en cambio, suenan como el trallazo de una fusta de cuero: leather, latex, kink… Seguro que habéis usado alguno de estos términos, y no solo para mejorar vuestra pronunciación. Os propongo un viaje tras ese oscuro objeto de deseo: el fetiche.

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China, un país donde besarse en público está mal visto, pero que fabrica el 80% de los juguetes sexuales que se disfrutan (o sufren, si se tiende a lo maso) en todo el mundo, acaba de celebrar en la ciudad de Guangzhou (1)  su Sex Culture Festival 2011, una feria que sirve de escaparate a los juguetes traviesos (y no me refiero a los tirachinas) que exporta el gigante asiático. 

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En Tongli, una bonita población de canales y jardines a 80 kilómetros al oeste de Shanghái, el poco conocido Museo de la Cultura Sexual China reúne una colección de más de 3.000 piezas que abarcan 6.000 años de erotismo oriental, entre ellas, enormes esculturas fálicas.

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Londres (2) se viste cada año de cuero durante el London Fetish Weekend, el fin de semana del fetichismo. Otro hito de la estética vintage es el legendario club Madame Jo-Jo's del Soho, donde se suelen programar espectáculos burlesque,  un género en el que reina la estadounidense Dita von Teese.
 
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(3) El mítico Barrio Rojo (OudeZijde) de Amsterdam (Holanda), con sus sex shops, condomeries y escaparates de juguetería traviesa es un clásico entre los barrios canallas de Europa, aunque tiene un punto sórdido del que se ha desprendido su homólogo en la ciudad alemana  de (4) Hamburgo  , el vibrante distrito de St. Pauli.

(5) En el centro de Manhattan (Nueva York), en un edificio ubicado en la esquina de la Quinta Avenida y la Calle 27, abrió hace unos años un museo sólo apto para mayores de edad: el Museum of Sex o MoSex,  el primero de su clase en Estados Unidos. El diseño interior se encargó a la prestigiosa firma británica Casson Mann, que se ocupó de la Tate Gallery de Londres.

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Una de las salas del MoSex, el museo del sexo de Nueva York.

Viajamos hasta el norte de la India: los templos de Khajuraho  (6) en el  Estado de Madhya Pradesh, se construyeron entre el 950 y el 1050, durante la dinastía Chandela. Sus relieves muestran a seductoras apsaras (ninfas celestiales en la mitología hindú), parejas o grupos de amantes enredados en posturas imposibles: un delicado y vigoroso Kama Sutra de arenisca que remite a los ritos tántricos del hinduismo.

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Y de India a Japón:

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Ambiente nocturno en una calle de Tokio. / Santos Cirilo

Una singularidad de Tokio (7), una ciudad donde las calles no tienen nombres ni números, son los maid café (como maid, doncella en inglés), con camareras vestidas de doncellas que ofrecen mimos (no sexo) a los clientes mientras les sirven pasteles o .

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El Maid Café Hibaritei, en el barrio de Akihabara, en Tokio. / Yuriko Nakao

El barrio de Akihabara y la isla artificial Odaiba, ambos en Tokio, son también territorio Cosplay (del inglés costume play, juego de disfraces), un mundo donde los personajes del manga, los tebeos japoneses, cobran vida.

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Una cosplayer disfrazada como un personaje de manga.

Aunque de talante muy distinto, las reliquias también son fetiches, si nos atenemos a la definición del diccionario de la RAE: objetos de culto a los que se atribuyen poderes sobrenaturales. En Huesos sagrados. Un recorrido por las reliquias de las religiones del mundo, el escritor y periodista estadounidense Peter Manseau  nos lleva de viaje hasta (10)  Padua (Italia) en pos de la lengua amojamada y locuaz de san Antonio;

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en (11) Goa (India),  vislumbra el pie incorrupto e incompleto de san Francisco Javier, al que "una piadosa mujer portuguesa" arrancó varios dedos de un mordisco; visita en (12) Sri Lanka el templo del diente de Buda; se enfrenta en (13) Cachemira con un pelo de la barba de Mahoma, o  viaja a Jerusalén  (14) tras la rocambolesca e imposible historia del Santo Prepucio, una reliquia que despertaba pasiones entre las místicas medievales: “La célebre santa Catalina de Siena se imaginaba llevándolo en el dedo a modo de alianza; otras, como la mística austriaca Agnes Blannbekin, se lo comían.” Quiza por eso su culto fue prohibido por la Iglesia.

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Matrimonio místico de Santa Catalina de Siena. / MFA Boston

Otra forma peculiar de fetichismo es el culto a la personalidad, casi siempre para beneficio de gobernantes narcisistas y despóticos. Sus pequeños egos nos han dejado como recuerdo (entre otras cosas) arquitecturas tan delirantes como  el  Parlamento de Bucarest, Rumanía (8), un sueño del dictador comunista Nicolae Ceaucescu, o el monumento del Valle de los Caídos (9), que el dictador español  Francisco Franco ordenó construir en la vertiente madrileña de la sierra de Guadarrama, coronado por una gigantesca cruz de 150 metros de altura. En la foto de abajo se puede ver al Generalísimo, a pachas con el general Millán Astray; Franco es el que está a la izquierda.

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Como apunta Manseau,  también son reliquias a su modo la  momia de Lenin,  que se reposa en la plaza Roja de  Moscu (15);
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Evita Perón, cuyo cuerpo embalsamado yace en una cámara acorazada bajo varios metros de hormigón en un panteón del cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires, Argentina (16), o  la "posible uña del dedo gordo de un pie de Elvis" que se exhibe en  Georgia (17), Estados Unidos.

 

Esta última puede servir de excusa para una peregrinación musical y mitómana por lugares como Graceland (18), la casa de Elvis en Menphis, Tennessee (Estados Unidos);

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el cementerio de  Pére Lachaise de París (19), donde está la tumba del cantante de The Doors, Jim Morrison, o Matthew Street (20), la calle de Liverpool (Reino Unido) donde comenzaron a tocar los Beatles. 

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Matthew Street, la calle de los Beatles en Liverpool. / Isidoro Merino

¿Tenéis algún fetiche viajero (o de cualquier otro tipo)?
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Hay 4 Comentarios

El articulo esta muy bien y el fetichismo esta lejos solo de la ropa es mucho mas…

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PUES EN PARÍS NOS PONEN DE EJEMPLO…

(al comentario #1) El fetichismo no está relacionado sólo con la ropa ceñida de cuero, también hay todo tipo de prendas de látex, de vinilo... y al margen de la ropa, hay muchos más artículos para pasárselo bien. Entre los más curiosos, las joyas íntimas y los cinturones de castidad :)

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Isidoro Merino

Isidoro Merino es el especialista de El Viajero para ofertas y temas prácticos. Ha nadado con leones marinos en las islas Galápagos y desayunado con Mickey Mouse en Disneyland París. Trotamundos, fotógrafo y periodista, colabora con el suplemento desde su lanzamiento en 1998.

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