01 jul 2016

Pozas frescas contra el calor

Por: Isidoro Merino

Pozas de La Pedriza, cerca de Manzanares el Real.  A.C.
Los termómetros suben, es el momento de darse un dulce y refrescante chapuzón.  / Andrés Campos


La Garganta de los Infiernos, en Cáceres. Los piliones del río Jerte son uno de los atractivos veraniegos del valle.  Andrés CamposGarganta de los Infiernos. Valle del Jerte, Cáceres
Trece piscinas naturales –pilones o marmitas de gigantes-- grabadas por el agua sobre el granito en las estribaciones de la sierra de Gredos, se suceden en un tobogán acuático de 200 metros. Entre Jerte y Cabezuela del Valle nace la senda señalizada que conduce en una hora a este paraje. / Andrés Campos 


Una excursionista, sentada en una roca ante la Poza Negra del río Cambrones Andrés CamposLas Calderas. La Granja, Segovia
A una hora de caminata desde La Granja (Segovia), en un angosto valle encajonado entre pinares y la falda oriental  del cerro de la Atalaya, las frías aguas del río Cambrones se abren paso entre las rocas por una docena de saltos y gélidas pozas conocidas como Las Calderas. Frioleros abstenerse. / Andrés Campos

 
Barranco del Cinorrio junto al río Cabriel a su paso por las Hoces Gorka LejarcegiLas Chorreras. Enguídanos, Cuenca
Cerca del yacimiento cretácico de Las Hoyas (Cuenca), en el paraje conocido como Las Chorreras, el río Cabriel salva un desnivel de 120 metros mientras se retuerce por un laberinto gargantas, cascadas, pozas y cuevas de tintes antediluvianos. / Gorka Lejarcegi


GettyImages-535376012  Javier Fernández Sanchez Orbaneja del CastillosPozas de Las Merindades. Burgos
La comarca de Las Merindades, al norte de la provincia de Burgos, pinta un paisaje de valles verdes humedecidos por el río Ebro y sus afluentes, cuyo discurrir horizontal se rompe en cascadas y jacuzzis naturales como los de Orbaneja del Castillo (en la foto) o los de Pedrosa de Tobalina. / Javier Fernández Sánchez / Getty Images

Juan Eduardo De Cristofaro Monasterio de Piedra GettyMonasterio de Piedra. Nuévalos, Zaragoza
El río Piedra forma cerca de Calatayud uno de los parajes más singulares de Aragón: el Monasterio de Piedra. Cerca de Nuévalos, el río se enclaustra en un cañón de toba caliza  formando lagos, cascadas y remansos en un exuberante bosque de ribera. El antiguo monasterio cisterciense que da nombre al parque ha sido transformado en hotel con spa. / Juan Eduardo De Cristofaro / Getty


Fonts de lAlgar Paul Biris GettyLes Fonts de l’Algar. Callosa d’en Sarrià, Alicante
A 15 kilómetros de Benidorm, en Callosa d’en Sarrià, se encuentran las fuentes del Algar, un paraje natural con caídas de agua, tolls (piscinas) azulados y playas de agua dulce donde se puede tomar un baño fresquito. / Paul Biris / Getty Images


La playa interior de Gulpiyuri, en Llanes (Asturias). -iStockCobijeru y Gulpiyuri. Llanes, Asturias
En algunos lugares de la costa de Llanes (Asturias), el agua del Cantábrico se filtra entre la roca caliza para crear extrañas playas interiores como Gulpiyuri (en la foto). En el mismo Concejo de Llanes, en la localidad de Buelna, se encuentra otra playa muy parecida a Gulpiyuri pero mucho menos conocida. Se llama Cobijeru, tiene hasta una cueva y ha sido declarada monumento natural. Para un chapuzón salado y kárstico. / iStock 

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Isidoro Merino

Isidoro Merino es el especialista de El Viajero para ofertas y temas prácticos. Ha nadado con leones marinos en las islas Galápagos y desayunado con Mickey Mouse en Disneyland París. Trotamundos, fotógrafo y periodista, colabora con el suplemento desde su lanzamiento en 1998.

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