Juan Arias

Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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¿Por qué los militares se tapaban la cara con las manos?

Por: | 04 de diciembre de 2011

La foto de la hoy Presidenta Dilma Rousseff, que a sus 22 años aparece sentada ante un tribunal militar durante los años de la dictadura ha dado entre ayer y hoy la vuelta al mundo.

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Esa foto, que aparecerá en breve por vez primera en una biografía suya del periodista, Ricardo Amaral tiene también una lectura simbólica.
La entonces joven guerrillera, hija de un comunista búlgaro y de una profesora brasileña, de clase media bien, que había estudiado en uno de los colegios religiosos más prestigiosos del país, rompió las amarras, renunció a su juventud y empuñó las armas en defensa de sus ideales revolucionarios.


En la foto, joven, guapa, Dilma aparece firme, a cara descubierta, sin un halo de miedo, casi arrogante, con rostro de gran personalidad, con aire de un cier todesafío..


En la misma escena, los militares la interrogan después de haberla torturado durante 22 días para arrancarle en vano los nombres de sus compañeros de lucha. En su cara no aparece un gesto no sólo físico sino psicológico de alguien que acaba de ser sometida a torturas duras y degradantes.


En contraste, los militares que la interrogan, desde lo alto de su poder, como águilas volando sobre la presa inerme físicamente, pero armada psicológicamente, aparecen con las manos tapándose la cara. ¿Por qué? ¿Miedo a ser reconocidos por la minúscula pero fiera guerrillera? ¿O es que quizás sus miradas no aguantaban aquella mirada limpia de una casi colegiala que ella sí les mira a rostro abierto, pétrea, como diciendo: “No me vais a doblegar".


No la doblegaron. Hoy ella manda a las tres armas del Ejército que la han conmemorado con una condecoración militar. En aquel acto, el rostro de Dilma ya adulta, ya Presidenta, recuerda el rostro joven y firme aún de la guerrillera de 22 años, desinteresada por la condecoración como entonces lo fue de los interrogatorios.

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Dilma recibe la madella al Honor Militar


 Hoy los militares brasileños no infunden miedo. Son demócratas. El mundo ha cambiado. Brasil ha cambiado y Dilma también ha cambiado. Aquellas veleidades de joven idealista que soñaba con la dictadura del proletariado, ha abrazado con convicción la causa de las modernas democracias.


Una cosa le queda de aquella mirada fiera de entonces: la de su intransigencia contra la corrupción de su gobierno, aunque su cara y sus gestos, teniendo en sus brazos a su nieto Gabriel, se han endulzado. Ya no necesita desafiar con su mirada a nadie porque nadie pone hoy en discusión los valores de la democracia y de la libertad. Ella, sin duda, no los pone en juego y ha defendido la libertad de información, recordando que ella sufrió en su carne la falta de libertad por lo que prefiere, dice “el ruido de los periódicos al silencio de las dictaduras”

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Dilma con su nieto Gabriel

 

El derecho de Brasil a un Mundial digno

Por: | 03 de diciembre de 2011

No se hace un Mundial de Futbol con hospitales”. La frase polémica y realística al mismo tiempo, es de Ronaldo, el Fenómeno, ahora miembro del Consejo del Comité Organizativo Local (COL) de la Copa del Mundo.

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El Maracaná reformado para la finalísima del Mundial en Rio

El mítico futbolista, seguramente el más popular y amado por los brasileños, que le perdonan muchos de sus resbalones personales, acosado por los periodistas que le preguntaban que si en vez de gastarse millones en estadios e infraestructuras para la preparación del Mundial del 2014, no sería mejor gastar ese dinero en obras sociales, respondió : “No se hace un Mundial de Futbol con hospitales”.

Ronaldo añadió: “Nadie organiza una Copa sin estadios. No hago parte del gobierno, quiero sólo decirles que haré todo lo que esté a mi alcance para que tengamos la mejor Copa del Mundo”.

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Es un tema complejo. Brasil es uno de los países que más alegrías ha dado a los aficionados del mundo entero y son muchos los equipos internacionales que han brillado y brillan con jugadores brasileños. El futbol danza en los cromosomas de estas gentes. ¿Merece o no Brasil gastar millones para presentar al mundo una Copa digna de su tradición futbolística?

Si hay alguien que ha criticado duramente en este mismo diario las deficiencias de Brasil en temas cruciales como salud, educación, seguridad pública etc. ha sido este periodista. Brasil gasta mucho en políticas sociales, pero aún aparece, por ejemplo en educación, a la cola de los principales países del mundo en cuanto a calidad de enseñanza. Y sin embargo, hoy quiero darle razón a Ronaldo.

Creo que Brasil tiene el derecho y el deber de ofrecer a los ojos del mundo, como potencia económica emergente que es, una Copa que pueda ser aplaudida por el mundo. Puede hacerlo porque tiene riqueza y creatividad para ello. Debe hacerlo para fruición de la “torcida” mundial. Si España o Argentina o México hubiesen ganado el Mundial, ¿no harían todo lo posible para pasar con sobresaliente el examen?


Ronaldo, salido de niño de una favela violenta de Rio, fue siempre un hombre de paz y eso gusta a los brasileños .
 
En este momento en que las cosas para la preparación del Mundial no son idilíacas entre el gobierno y la Fifa, Ronaldo, en vez de echar leña al fuego, se ha presentado como embajador de paz. “Vivimos tiempos de muchas incertidumbres. Este es el momento ideal para aproximar todas las partes involucradas en el proceso”, ha dicho. Ha llegado al Comité Organizador llevando en sus manos la paloma de la paz.


Ronaldo acabó ganándose al final con su simpatía a los mismos exigentes periodistas. El Fenómeno será la bandera del Mundial del 2014. Pocos brasileños apuestan que el Pentacampeón ganará el Mundial, pero Ronaldo quiere que por lo menos, Brasil, como dicen los italianos, no haga “una brutta figura”, que quede a la altura de la simpatía que tiene en el Mundo no sólo por su ingenio en meter goles históricos en los estadios sino por su capacidad de saber disfrutar de todo lo que le brinda la vida. Y sin amargura.

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Al nuevo Premio Cervantes, el chileno Nicanor Parra, que afirma que estamos creando con el consumismo desenfrenado de nuestros dias “un cementario de artefactos”, le habría encantado ver a un grupo de niños brasileños de cinco años de la escuela rural Eugênio Klug en Joinville, – de los que ya informamos en un post de este blog-  leer ante las aguas de un rio un manifiesto ecológico, redactado por ellos mismos, uno de cuyos mandamientos era “Juro usar sólo lo necesario”.


Parra

Nicanor Parra


 Justo ayer, el gobierno de Brasil, lanzó un paquete anticrisis en el que se desgravan de impuestos miles de productos y objetos para estimular el consumo. Son imperativos del mercado. Es la cadena perversa de la necesidad de conusmir para poder producir, para poder tener empleo para  poder seguir consumiendo.


 ¿Quién será capaz de revertir esta lógica endiablada que nos enreda entre sus mallas y nos impide consumir sólo lo que necesitamos? Quizás haya sido algo subliminal del jurado  el haber otorgado en este momento el Cervantes a Parra, el poeta ecologista anticonsumista, cuando el mundo llora porque todo se encoge, todos nos hacemos menos ricos, todos podemos comprar menos objetos.
 Son los poetas los profetas del mundo. Lo fueron los profetas bíblicos en la antigüedad y lo son los poetas modernos en el mundo que vive ya cerca de los astros.


Recuerdo en este momento dos pequeñas anécdotas de mi larga vida, que me dejaron huella. La primera fue en Italia, en casa de uno de los mayores escritores italianos, el siciliano Leonardo Sciascia, una de las conciencias críticas del país. Su mujer María, le dijo mientras comiamos en la cocina de la casa: “Leonardo, tenemos que cambiar la nevera, que está ya vieja”.El escritor de pocas palabras y muchas lecturas, que tenía su casa forrada de libros, la miró con dulzura y le dijo: “María, ¿aún funciona?”. Allí acabó la conversación.

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El escritor siciliano Leonardo Sciascia


La otra historia  fue aquí en Brasil, en Mato Grosso, en uno de los lugares más pobres del país. Fuimos un grupo de periodistas españoles a visitar algunos proyectos de Manos Unidas. En una de aquellas excursiones por la selva, acabamos en una cabaña en la que vivían dos hermanas gemelas  de 70 años, pobrísimas, analfabetas.


 Nos contaron algo que nunca olvidaré: un día en que llegaron unos agentes de la ciudad con un oficio, al no poder leerlo, “nos dimos cuenta que éramos ciegas”, nos confesaron. Ese mismo dia, a sus 70 cumplidos, decidieron hacer diez kilómetros diarios a pié por la selva para ir a alfabetizarse a la escuela más cercana.
 Como no tenían para comprar cuadernos, hacían los ejercicios en los márgenes en blanco de los cuadernos ya usados de sus nietos. No estaban desesperadas ni se sentían humilladas por no poseer ni un  cuaderno. Había una extraña felicidad en sus ojos ya cansados.


Veo hoy a los niños aquí en Brasil, hasta a los más pobres, arrastrando a la escuela sus pesadas mochilas abarrotadas de libros, cuadernos, lápices, borradores y mil chucherías más. Y veo a los más pudientes ansiando poder cambiar su coche nacional por uno importado. Y me cuentan que hay millonarios en Sâo Paulo que mandan sus camisas a lavar y planchar a Londres, no porque las laven allí mejor sino  porque eso “viste mucho”.


 A todos nos sobran cosas. Nuestras casas están llenas de lo que no usamos ni quizás usaremos nunca. Sufrimos por lo que nos falta en vez de disfrutar con lo que tenemos. 


 “Estamos construyendo un basurero tan grande que llegará pronto a la luna”, dice el nuevo premio Cervantes. Lo estamos construyendo con lo que nos sobra. El joven anciano poeta Nicanor Parra ha resucitado para decirnos, justo en este momento,  que la crisis puede ser tambien otra cosa, además de dolor, desencanto y miedo. Son los milagros de la poesía.

¡Gracias, muchacho Parra!

 

Según Unicef, el 20% de los adolescentes de Brasil entre 15 y 17 años se quedan fuera de la escuela. ¿Cuál será su destino? Es fácil adivinarlo leyendo el estudio titulado “El derecho a ser adolescente”, en el que aparece que la causa de muerte de los jóvenes entre 12 y 17 años, es el asesinato cuyo número es el doble que entre los adultos.

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Brasil ha mejorado en muchos aspectos en estos últimos diez años, sobretodo en la macroeconomia.  Ayer contábamos que cada día 19 brasileños se hacen millonarios. Sin embargo, este gigante americano posee aún agujeros negros difíciles de limpiar.

Uno de ellos es la educación. El caso de ese 20% de adolescentes fuera de la escuela es dramático. Como lo es el hecho que por ejemplo el mayor número de analfabetos en la región pobre del nordeste, de la que es oriundo el expresidente Lula da Silva, está entre los jóvenes.

Entre los adolescentes el número de asesinatos en Brasil es dos veces mayor que entre adultos, exactamente 43 por cien mil habitantes, mientras que el 38% de ellos vive en situación de miseria y criminalidad al mismo tiempo que son víctimas de abuso sexual.

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“Brasil debe cambiar la actual situación de la vida de los adolescentes que sufren mayor violencia que otros grupos de la población”, ha afirmado Marie-Pierre Poirier, representante  de Unicef en Brasil, quien añade: “Unicef quiere presentar una nueva mirada. Una mirada que reconozca que los adolescentes son un grupo en sí. O sea, no son niños grandes, ni futuros adultos. Son sujetos, con derechos específicos, que están viviendo una fase extraordinaria de su vida”.

Entre las injusticias y violencias perpetradas contra los adolescentes, la situación de los adolescentes negros es aún peor. Un adolescente negro, según Unicef tiene tres veces más posibilidades de morir asesinado que un blanco. Al mismo tiempo un adolescente indígena tiene el peligro tres veces mayor que un no indígena de ser analfabeto.

En Brasil, en este momento el 29% de la población, cerca de 30 millones son aún pobres. Entre ellos el 38% lo representan los adolescentes que son ya responsables o jefes de familia de 135.000 familias en todo el país, al haber sido sus padres asesinados o por haber sido ellos abandonados a su suerte. El número de divorciados en Brasil ha alcanzado el mayor de su historia.

En todo el país, mueren hoy asesinados once adolescentes por día. El Plan Nacional de Educación, elaborado por el Ministerio de Educación, (PNE) establece 20 metas para la educación de niños y jóvenes en los próximos diez años en Brasil. El documento está en estudio en el Congreso. ¿Una esperanza?

En Brasil viven hoy 21 millones de adolescentes entre 12 y 18 años, casi la mitad de la población española, que equivale al 11% de la población brasileña. Ellos
son el anillo más débil y golpeado de la cadena
.

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Belleza brasileña

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