Juan Arias

Aquella mano de mujer que nos acusa desde los basureros

Por: | 29 de enero de 2012

Hay un mano, que parece de mujer, que nos acusa a todos, desde los escombros que están siendo amontonados en varias partes de las afueras sombrías de Rio, “la ciudad maravillosa”, recogidos tras la tragedia que el miércoles pasado golpeó el centro histórico de la capital carioca.

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Escombros donde fue encontrado el cuerpo destrozado de una mujer


Los tres edificios de 18, 10 y 4 pisos respectivamente, que se desplomaron a la puesta del sol en la castiza calle de 13 de Mayo en la zona histórica de Cinelandia, con un balance de 17 muertos llamado a crecer, recordaban los días aciagos de las Torres Gemelas. Hubiesen podido ser una tragedia enormemente mayor de haber tenido lugar sólo dos horas antes, ya que en el lugar trabajaban centenares de personas.

Quizás, como ocurre tantas veces en este Brasil, sexta potencia económica del mundo, pero medieval en su
 burocracia y en la capacidad de hallar responsables de las tragedias, nunca sabremos por que tres edificios se deshacen de repente como un azucarillo en el café.


El rosario de hipótesis y de acusaciones crecen cada día, se amontonan, se contradicen, se esconden o se ignoran, sin que ni las familias de las víctimas, ni la opinión pública conozca quizás nunca por qué ocurrió lo que ocurrió.

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Tragedia en el centro de Rio


En Rio, se van acumulando tragedia tras tragedia, como criticaba hoy el viñetista de O Globo Chico Caruso, sin que al final se conozcan ni las causas ni los responsables, mientras se acerca la gran cita de los Juegos del 2016 cuando Rio será el centro del mundo. ¿Estará preparada la ciudad para entonces?


¿Y la mano que parecía de mujer y que nos acusa desde los escombros amontonados de los edificios desmoronados? No, no la he olvidado. De ella quería hablar y es esa mano y ese cuerpo, aún no identificado, llevado como escombros y basura a las afueras de la ciudad, en el barrio pobre de Duque de Caxias, la que se ha convertido, en el símbolo silencioso y acusador de lo que estábamos diciendo.


Fueron los trabajadores que amontonaban los escombros del los edificios, en los que junto con el cemento, los ladrillos y la tierra de los edificios descascarillados se mezclaban objetos personales, móviles que sonaban en vano desesperadamente, donde de repente, los trabajadores vieron una mano “que parecía de mujer”. Contó el hecho desnudo el secretario de la defensa Civil de Rio, coronel Sérgio Simões: “Fue encontrado un cuerpo destrozado que fue inadvertidamente llevado para el basurero de escombros”.
El coronel añadió que los agentes de la limpieza se dieron cuenta porque “advirtieron una mano”. Y supieron que se trataba de una mujer por aquella mano.


No sabemos aún de qué mujer se trata, si era joven o anciana, madre o no, si hay alguien que la está llorando. No importa. Era una mano. No sabemos si la mano estaba abierta o con el puño cerrado por el dolor y el pánico en el momento de la muerte.


Era la mano de una víctima que, como tantas en el mundo, iba a ser triturada junto con los escombros, como un trozo más de basura. Una mano que pronto será olvidada. Una mano que desde aquellos escombros seguirá sin embargo, acusándonos a todos de nuestro poco aprecio por la vida propia y ajena.


A esa mano aún anónima, acusadora, con detrás de ella una historia humana más o menos como la de cada uno de nosotros, quiero dedicar este post, con respeto y en recuerdo el día en que se cumplen cuatro meses de su estreno.

Manos

Manos que alivan el dolor y la soledad ajenas

Hay 6 Comentarios


Hoy, Miguel, aparece la foto de un edificio de varios pisos en Cinelandia, sin acabar, ocupado por 85 familias con grave peligro de derrumbarse sin que nadie se haya preocupado hasta ahora de investigar su situación. Y una carretera de Minas para la Copa que ha costado millones que a los pocos meses ya se ha destruido por falta de cemento en su construcción. Brasil necesita un plus de eficiencia en sus infraestructuras regidas por funcionarios fáciles de corromperse y de connivenciascon políticos locales sin excrúpulos que acaban lucrando de las desgracias. ?Recuerda el escándalo de Teresopolis?
Es verdad, Miguel, que la cuerda se rompe siempre por la parte más débil, y esta suele ser siempre la población sufrida que pagauna locura de impuestos sin retorno.
Que pase un feliz domingo

To: juanjosearias@hotmail.com

Prezado Sr Juan Arias:
Vi no noticiário recente que operários estariam levando pertences que estariam misturados com o entulho;aparecem fotos nesses noticiários desses pretensos trabalhadores|A reação também foi imediata: foram identificados e serão demitidos.Diz um ditado que "a corda rebenta do lado mais fraco": pronto, a opinião pública já tem uma satisfação|E agora, com o aparecimento dessa mão de mulher!Onde estão os críticos de plantão?
Um abraço.
Miguel


La sensibilidad humana de las mujeres, AnMaría, eslo que salva a este mundo tan poco sensible al dolor ajeno. Quizás porque la mujer, sabe por experiencia, mejor que nadie, lo que es el verdadero sufrimiento.
Que esa mano de esa mujer anónima nos despierte a todos.
Que pase un domingo feliz


To: juanjosearias@hotmail.com

Lo cierto, Farah, es que nuestro Brasil maravilloso necesita aún un plus de seriedad administrativa en todos los campos. Existe demasiada desiadia en unas administraciones hinchadas de personal pero enormemente ineficientes.
Feliz domingo

To: juanjosearias@hotmail.com

Homenajeemos, pues aquella mano que acusa al Estado y los Ayuntamientos brasileros de no estudiar las estructuras de los edificios de las ciudades, derrochando millones en banalidades...

Obrigado pelo artigo! Êle me ajuda a ver que nem todos seres que se dizem humanos perderam sua capacidade de amor ao próximo! Gracias....

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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