Juan Arias

La gratitud de Titã nos interroga a los humanos - Mi "gracias" a los lectores

Por: | 04 de febrero de 2012

MI "GRACIAS" A LOS LECTORES POR EL DEBATE SOBRE LA  HISTORIA DE GRATITUD DE TITÃ

Mi blog se convirtió ayer en foro de debate a favor y en contra de los animales y de su capacidad o menos de demostrar gratitud. Tengo como costumbre, cuando el tiempo me lo permite responder a la mayoría de los comentarios de mi blog. Ayer, dado el volumen de los mismos no me fue posible.
Quiero hoy responder con un GRACIAS a todos y cada uno. No voy a nombrar a nadie para no ofender a ninguno de los que han participado. Mi gracias va a todos: a los que se han emocionado con mi texto sobre el tema de la gratitud humana y animal, y a los que se han burlado del tema. Hago un esfuerzo por entender lo que algunos temas, que parecen menores, pueden provocar en ese complejo mundo de las emociones, sobre el que algunos lectores han dejado en el blog verdaderos tratados científicos.
Cuando algo nos revuelve demasiado el alma y las tripas es porque no nos es indiferente, nos emocione o nos irrite. Por ello, agradezco a todos el trabajo que se han dado en participar al debate. No comparto, porque creo que ofenden a la dignidad humana, insultos gratuitos y a veces hasta groseros. Descalifican solo a quienes los hacen. La crítica, la polémica, los puntos de vista diferentes, presentados con respeto, son siempre productivas y nos ayudan a todos a reflexionar. A mi me han ayudado.
Sobre el tema de fondo, les agradecería a algunos lectores que releyeran mi texto. La tesis es muy simple: los humanos tenemos a veces, en general, claro que no siempre, una cierta dificultad a la hora de “saber ser agradecidos”, al igual que nos cuesta manifestar la compasión o el perdón.
Ante esa dificultad, la historia de Titã, que es solo un símbolo, me sirvió para subrayar como a veces, los animales, a los que consideramos inferiores al no tener nuestra inteligencia, pueden ser capaces de darnos una lección de gratitud.
No era mi intención discutir si los que tienen animales son mejores o peores que los que no los tienen, o al revés. O como decía un lector o lectora si el amor entre humanos tiene que ser excluyente de otros amores. Claro que no lo debe ser. El amor escomo el sol que calienta y abarca a todo lo que se pone bajo su luz.
Conozco bien los mecanismos de la psique humana por mis estudios de Psicología en la Universidad de Roma. Conozco bastante el punto al que ha llegado la ciencia en el estudio del comportamiento animal y estoy convencido que en ese campo, tenemos aún muchas cosas por descubrir. Sabemos mucho ya, aunque no todo, del comportamiento del Homo Sapiens, pero muy poco todavía de los seres que llamamos animales. Existen, por ejemplo teorías muy interesantes sobre la posibilidad de que los animales comprendan el lenguaje humano. Muchos menos sabemos del mundo afectivo de ellos, sobretodo de los mamíferos, que no puede ser muy diferente del nuestro en cuanto a los sentimientos básicos, de dolor, de afecto, de celos, de soledad y de abandono. Un día los científicos nos lo descubrirán.
Agradezco el que una idea tan simple como una discusión sobre la gratitud, haya tenido tanta repercusión en un simple blog periodístico recogido por más de dos mil Facebook. Es un síntoma positivo de que al final los humanos, quizás seamos menos insensibles y desagradecidos de lo que a veces aparecemos.

QUE PASEN UN FELIZ DOMINGO

¿Se acuerdan del caso de Titã, el perro de cuatro meses enterrado vivo, salvado por el amor y la competencia profesional de la joven veterinaria Viviane? Tras haberse convertido en Brasil en el emblema de la crueldad contra los animales, los mejores amigos del hombre, ahora Titã aparece como “ejemplo de gratitud” capaz de interrogarnos a los humanos.

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Si el horror de ver a un perro de cuatro meses, enterrado vivo, había removido los sentimientos no sólo de condena sino hasta de odio y venganza de millones de personas hacia el verdugo, dentro y fuera de Brasil (en mi blog lo recomendaron en 31.000 Facebook con más de 400 comentarios), hoy el ejemplo que Titã está dando de agradecimiento a quién no sólo le salvó la vida sino que lo rodeó de afecto, ha despertado una ola de sentimientos opuestos: de admiración y emoción.


Ha sido en uno de los programas de la red Globo con mayor audiencia en todo el país, que ocupa toda la mañana, dirigido por Ana María Braga, muy querida por los brasileños, en el que la veterinaria Viviane, ha contado esta nueva historia, esta vez, feliz, de Titã.


Según la veterinaria, el perro salvado en extremis, aunque no ha sido posible recuperarle uno de sus ojos, ha desarrollado un sentimiento tan fuerte de agradecimiento hacia ella, que no es posible separarlo un minuto de su presencia. “Ni un humano hubiese sido tan consciente de haber sido salvado de la muerte ni de demostrar un grado tan alto de gratitud”, contó en la televisión. Y ha explicado que tiene que llevarlo todos los días a su trabajo, pues según su experiencia profesional, moriría si se separase de ella. Mientras ella trabaja en la clínica veterinaria, Titã, juega solito, sin crear el menor problema. Le basta sentir cerca la presencia de su salvadora que se ha convertido en su razón de vivir.

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Titã acompaña  a Viviane a la clínica


Generalmente, acostumbro a pensar la materia de mis posts para este blog cuando cada mañana camino dos horas por recomendación médica, pero que hoy se ha convertido en un verdadero placer. Antes de haber visto el programa de televisión había decidido escribir hoy precisamente sobre la enorme dificultad que los humanos tenemos de ser agradecidos y de serlo desinteresadamente, sólo por ese sentimiento caliente de palpar la amistad que alguien nos ofrece gratuitamente. Ese “gracias, amigo” sin que siga petición alguna de favores.


Se me había ocurrido, porque hace dos días, mientras paseaba, se me acercó un perro callejero, grande, con mordidas antiguas, seguramente de haber peleado en la disputa de alguna hembra. Como no tengo miedo a los perros, cuando lo miré debió entender que tampoco él debía tener miedo de mi y desde ese momento me acompañó durante las dos horas del paseo hasta casa.


Hacía calor, aquí es pleno verano y yo llevaba una botella de agua mineral. Mi médico me dice que a una cierta edad es muy fácil deshidratarse. Vi después de una hora de paseo, que mi perro callejero también tenía sed. No tenía donde ponerle un poco de agua y se la di a beber en el cuenco de mis manos. Bebió varias veces hasta saciarse. Después, de repente, casi en movimiento de danza, se acercó más a mi y empezó a lamerme la parte superior de mis manos. Era un gesto inequívoco de gratitud, que me ayudó a reflexionar.


Me pregunté a mi mismo: si hasta un perro callejero es capaz de sentir espontáneamente ese sentimiento, uno de los más nobles que existen, como lo es el del agradecimiento, por qué nos cuesta tanto a los supuestamente desarrollados en la escala animal, orgullosos tantas veces de nuestra inteligencia racional, ese sentimiento de gratitud, cada vez más raro en nuestro mundo, quizás porque nos parezca poco humano, demasiado primitivo, más fácil de encontrar entre los animales que entre las personas.


Entre los animales racionales predominan y visten más otros sentimientos, como los de superar al otro, a costo de lo que sea, aunque sea a costa de pisar sobre su cuello. Ser agradecido, es debilidad para algunos. Lo que nos hace respetables, se piensa, son otros sentimientos, como los de venganza, de arribismo, de envidia o de capacidad para poner zancadillas o de olvido de lo que un día recibimos


Hablamos cada día de la crisis económica y de valores que zarandean a nuestra civilización. Si preguntáramos a los expertos políticos si la crisis tendrá a qué ver con la falta de ese sentimiento de gratitud tan escaso hoy en el mundo, se nos echarían a reír .


En este blog no nos reímos de ello y hasta pensamos que la gratitud incontenible de Titã podría ajudarnos a interrogarnos sobre la aridez de nuestra vida que abordamos cada día con mayores miedos y temblores porque no sabemos hacia donde vamos y a donde llegaremos. “Gracias a la vida, que me ha dado tanto”, cantaba la inmortal Violeta Parra. Aún bajo las cenizas que queman de la crisis, podemos encontrar siempre un motivo para repetir ese “gracias a la vida”, o a quien amamos, o a nuestro perro. Sí, también a nuestro perro, que los animales nos dan mucho y nos ayudan a recordarnos lo que es el afecto y el agradecimiento.

Basta que yo pase  un solo día fuera de casa, para que mi gata Nana, que había sido abandonada con días en una calle lleno de tráfico, en Rio, con asma y muerta de hambre, me reciba con tales gestos de felicidad y agradecimiento que no sabe como expresar: salta por los muebles, me provoca, me llama, hace piruetas y no se calma hasta que lo tomo en brazos y más que abrazarla la estrujo con todas mis fuerzas. Mi mujer me dice: "Juan, ya puedes sentirse feliz con ese amor desbordante de Nana por ti. Ni las personas son capaces de amar tanto.

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Agradecimiento

Porque la vida es una fiesta
trágica, alegre, triste,
porque la vida es un regalo,
no importa de qué esté hecha,
porque el tiempo es caudaloso,
y apaga el propio tiempo,
porque siempre hay alguien a quien se ama,
porque el universo es inmenso,
y somos apenas una leve pisada,
porque estamos hechos de sangre
huesos, lágrimas y poesía,
porque cada día es absurdamente único,
porque en todo lo que tocamos,
piel, objeto, corazón,
dejamos nuestro tatuaje,
tenemos que agradecer.

(Poema de Roseana Murray, premio de la Academia Brasileña de las Letras, en el libro Diario de la Montaña en curso de publicación en la editorial Manati-Rio de Janeiro)

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Hay 160 Comentarios

El miedo es, además, María, el gran enemigo de la felicidad y no esiste felicidad verdadera sin no acogemos esos sentimientos de gratitud y de compasión hacia todo y hacia todos, comprendidos nuestros grandesamigos los animales.
Un abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

La gratitud es el sentimiento más grande y hermoso que puede tener el ser humano. Tal es su inmensidad que aterra a muchas personas. No es que no sean capaces de sentirlo, es que tienen miedo.

Un artículo precioso, no podría expresar con mejores palabras el amor muchas veces incomprendido que nos dan estos pequeños. Lo he hecho circular. Gracias!!!!

siempre he tenido perro, y ahora tengo dos, a ambas las he recogido de la calle. no puedo imaginar mi vida sin el carino, el amor, la devocion y el calor que me brindan desinteresadamente mis dos joyitas. no hay pena o problema que pueda aguantar el "ataque" de dos perritas que al verme volver del trabajo brincan, mueven la cola tan rapido que parece que se les fuera a desatornillar, lamen, corren de aqui para alla demostrando su alegria. a duras penas puedo entender a quienes no aman a los animales, y sobre todo a los perros. lo que definitivamente no entiendo es a quienes les hacen daño con saña. para mi estos seres (porque humanos no son) son una vergüenza y deberian pagar con carcel tales delitos. quien hace daño sadicamente a un animal indefenso, no deberia quedar impune. hay quien dice que la gratitud de un animal no tiene tanta importancia como la de un humano. como seres "superiores" deberiamos apreciar aun mas tales muestras de gratitud provenientes de seres "inferiores".... la gratitud de nuestros iguales es algo normal (o deberia serlo, en este mundo al reves que nos toca vivir), la gratitud de un ser "inferior" tiene mucho mas valor.

El amor por los animales, o sea, por la vida en general, es un signo de compasión en el sabio sentido budista del término. Sin embargo me pregunto: ¿por qué tendemos a limitar ese sentimiento hacia aquellos animales a quienes los consideramos más próximos a nosotros como humanos atribuyéndoles el agradecimiento, la lealtad, la ternura, la fidelidad, etc. con los cuales justificamos la piedad que le ofrecemos y somos, a su vez, tan mezquinos en consideración con aquellos en los cuales no vemos esos mismos sentimientos? Me refiero a los toros, los gallos de riña, los animales de circo, los cautivos en zoológicos, los sacrificados para experimentos científicos…

Juan,
Que post lindo! Não entrei na polêmica porque eu conheço de perto este sentimento de gratidão. Minha gratidão por todos os bichinhos de estimação que eu e meu marido demos a nossa filha (hamster, coelho, pássaros, mico e agora um cão) e que a ajudou muiiiiiiiiiiiiiiiiito durante o meu perrengue com um câncer de mama! Sou grata a todos os bichinhos e disse muitas vezes a eles, obrigada por fazer minha filhota feliz! Sem falar nas altas discussões políticas/econômicas/sociais brasileiras que tenho com Baloo, meu cão, um pastor alemão que sempre apoia minhas opiniões sentado e mirando-me atenciosamente enquanto faço os afazeres da casa! Parabéns pela sensibilidade deste texto.

@ Sara H. Vaya te has molestado... Tiene gracia que te ofenda el calificativo que le pongo al filósofo muerto hace siglos y muestres tan poca sensibilidad por seres vivos, aunque para ti sean de categoría inferior. También tiene gracia que me acuses de faltón cuando me llamas idiota en tu mensaje. Tómate una tila.

Sí descartes criminal, tu login lo dice todo de tí, y claro que me ha quedado claro que eres un faltón y un idiota.

Dr. Luis Felipe Franco
Según dice;
"Verdaderamente no creo que la responsabilidad del cuidado del planeta como un todo para las generaciones futuras esté en manos de los perros, gatos o chimpancés."
Pues sinceramente no se que pensar. Me pregunto si esa inteligencia propia al humano le sirve para comprender que con su aptitud, esta llevando a nuestro planeta a un deterioro galopante. La crisis ambiental, el efecto invernadero es francamente preocupante.
A los responsables le hemos permitido modelar una sociedad, y no creo que ese modelo sea benéfico para las generaciones futuras. Quizás los perros, gatos o chimpancés hubieran conseguido mantener un ecosistema más sano y equilibrado.

Pues sinceramente no se que pensar. Me pregunto si esa inteligengia propia del humano le sirve para comprender el deterioro galopante al que esta sometiendo al planeta.sometiendo el planeta..

Arrivismo es con b: Arribismo.
Si me equiboco que alguien me corriga por fabor.
Biba la gratitud!!

Dr .Luis Felipe Franco
Usted dice;
"Verdaderamente no creo que la responsabilidad del cuidado del planeta como un todo para las generaciones futuras esté en manos de los perros, gatos o chimpancés". Pues no se que decirle, ya estamos viendo el deterioro al que estamos sometiendo nuestro planeta. Si ese es nuestro cometido, no demostramos ser muy inteligentes. Si nos evaluaran no creo que alcanzáramos una calificación superior a D. Creo que la inteligencia no nos sirve de mucho, por lo tanto decir que esto nos hace superior a los demás animales, es en cierto punto absurdo.

Cada vez menos me gusta el blog de Juan Arias. Asuntos como el perrito, la top model de Gisela, la cordialidad de los brasileños, y otras "perlas" periodisticas me hace pensar que la inteligencia deJuan Arias ha declinado en el pais tropical. Mi suegra escribe cosas mas interesantes. Vaya!

Respondo al Dr. Luis Felipe Franco.

No tengo problema, polemizar está bien. Discutir y ver algunas cosas desde otra perspectiva que quizás uno no hubiera pensado es enriquecedor. Así que, como usted dice, con mesura y desde el respeto, todas las opiniones reflexionadas son bienvenidas.

No voy a discutirle que el ser humano cuenta con una inteligencia superior a la de los otros animales y que, por tanto, está en mejores condiciones para establecer relaciones de experiencia vivida-efecto-emoción-interiorización/cognición. Sin embargo, usted ha hecho toda su exposición desde un punto de vista humanocentrista y probablemente basada en estudios realizados en humanos.
Déjeme tan sólo poner en duda el que un animal no sea capaz de sentir emociones. No me puede demostrar que no las tenga porque lisa y llanamente no podemos "sentir" como ellos, no estamos en su pellejo ni en su cabeza.

Qué me dice de esos casos que se conocen: hay, por ejemplo, estudios realizados con chimpancés en los que ha podido comprobarse que manejan un lenguaje con un vocabulario bastante extenso y que son capaces de comprender conceptos abstractos. Hay casos como el perro que se convierte en el lazarillo de otro perro que quedó ciego y jamás han vuelto a separarse el uno del otro. Los animales que adoptan crías de otras madres o incluso de otras epecies como la gata y los dos ratones que menciona kuark, por ejemplo... ¿Qué beneficio obtiene el lazarillo del perro ciego? ¿Qué causa-efecto lo mueve a quedarse para siempre con su compañero si no es una especie de "amistad" o compasión por otro animal desfavorecido? ¿Por qué se hermanan los caballos? ¿Cómo se explica que una leopardo después de haber cazado una babuino decida adoptar a la cría que llevaba y que ha dejado huérfana? ¿Es eso compasión? Quizás me diga que una leopardo no acapara conocimiento y no tiene cultura y por tanto no puede "saber" que hay que respetar otras formas vivientes, pero entonces ¿por qué lo hace si anteriormente no había tenido ocasión de percibir "buenas vibraciones" de parte de la cría y su naturaleza le dictaría comérsela también a ella? ¿Porque es un bebé? Si eso no es compasión, se le parece mucho.

Me queda claro que su intención no es negarles sus derechos a los animales y me alegra que afirme no querer elevar nuestro poder sobre ellos. Si la especie humana se ha autoerigido como "portadora de las riendas de este mundo", al menos es reconfortante pensar que hay gente como usted que considera necesario el respeto a las otras especies. Lamentablemente este -para algunos discutible- estatus de dueños del mundo es motivo suficiente para que ciertos seres humanos deshumanizados se crean con derecho de usar y abusar de otros seres "inferiores" a su antojo.

Gracias, muchas gracias por estas lágrimas de felicidad.

Hace años una perra me pidió comida con la mirada, pasé una mala noche pensando en ella, al día siguiente se convirtió en mi perra, tiene 9 años (creemos, por aproximación) y sigue siendo mi perra. Hace unas semanas un hombre, ruso, me pidió comida con la palabra, se la compré. Volví a pasar una mala noche pensando. Obviamente no es "mi ruso", no mezclemos. En la medida que podamos seamos solidarios sin más. La mayoría de las veces es lo máximo que podemos hacer.

Excelente post.Yo soy muy amante de los gatos.En mi blog tengo dos vídeos.Uno sobre un gato que trata,mediante masajes cardíacos,salvar a su amigo atropellado.el segundo es sobre una gata que adopta a 2 ratones.Os invito a verlos porque,de verdad,son emocionantes.Muito obrigado.Saudades do R.Janeiro.Kuark Alta Entropía

http://mundosparalelos-kuark.blogspot.com/

Yo tampoco me separaría de Titä.

Juan, tienes el don de hacerme llorar. Me emociona tanto la historia como tus reflexiones. Y veo que no soy la única. Te cuento algo. No leí acerca de Titã cuando se dio su triste historia porque, además de emotiva, me confieso cobarde y no deseaba sufrir con su sufrimiento. Siempre que veo u oigo algo sobre maltrato de animales me alejo, pido a mis amigos y personas de mi familia que no me hablen de los detalles. Ya salvé perros y también ya sufrí y me culpé de no haber ayudado a mucho otros. Hoy, al ver el titular de tu blog, pensé: no voy a leerlo. Pero lo hice y gané el día. Me encantó el final feliz de Titã y la alegría de Viviane, dichosa por contar con ese amor ilimitado. Me gustó la poesía y las lecciones de vida que sacaste de esa historia. Me hizo bien comprobar otra vez tu sensibilidad. Y si no fuera por nada de eso que enumeré, ya estaría muy feliz solo con ver la cara linda del perro en la foto, a la par de su nueva y verdadera amiga. Muchas gracias y un buen fin de semana!

@ Sara H. No seas demagoga y no tergiverses mis palabras. Los ataques ad hominem para La Noria, no sabes lo que hago ni a que me dedico, ni cuan solidario soy. Si tu concepto de buena persona es esa "solidaridad" de panfleto y marketing barato para calmar conciencias apesadumbradas, entonces no soy nada "solidario".
En ningún momento he dicho que una persona que sea buena con los animales es bueno con los demás, has hecho un silogismo cutre y forzado. Hitler le tenía un cariño infinito a su pastora alemana, se preocupaba mucho por ella, creo que el ejemplo se explica solo...
Lo que SI he dicho es que una persona que tortura y maltrata a un animal necesariamente es mala y te torturaría y te maltrataría a ti si pudiese, y que cuando personas como tu vulgarizan, minimizan o justifican el maltrato animal, están vulgarizando, minimizando y justificando la maldad humana. Eso sólo lo puede hacer una persona muy corta de miras o con muy malas intenciones. ¿Te ha quedado más claro?

Supongo que quien no encuentre que el perro tiene unos "instintos" humanos, es porque sería capaz de tirar a su mascota a la carretera cuando se va de vacaciones. Precioso proceder el de la veterinaria, un ejemplo para los -en ocasiones- mal llamados "seres humanos". Al parecer, también se olvidan de las vidas humanas que de manera "heroica" han salvado los perros. Bueno, peor para quienes carezcan de sensibilidad. Me ha encantado la noticia.

Descartes criminal: Hay gente incapaz de maltratar a un animal, que tratan a los seres humanos como auténticos perros. Y gente que se gasta un porrón de dinero en su mascota y sienten el más profundo desprecio hacia la gente que no tiene nada. No frivolices; ahora va a resultar que los amantes de los animales, son lo más parecido a los angelitos de murillo. Habría que ver lo solidario que eres con los de tu misma especie.

Grandes y absurdas comparaciones...ni los Monty Python

El artículo, pff, no me parece muy acertado, pero es una opinion valida. Yo veo agradecimiento y otras muchas buenas acciones en los seres humanos (no en todos), y también en otros animales. Salud señores, y disfruten.

Estaria bueno que el pueblo español se diera cuenta que la tortura y muerte de animal como pasa en la caso de los toros no es tradicion es crueldad. Que los que van a ver ese espectaculo se maten entre todos asi nos divertimos los demas con ese "show" como ellos se divierten viendo morir lentamente un animal.

No hay que mezclar el tocino con la velocidad. El que a una persona le gusten los animales, o tenga en casa ocho perros, no garantiza que sea una buena persona. Con las mismas, quien no tiene una mascota en casa, o no le gustan, no quiere decir que sea un ser perverso y cruel. Conozco gente que tiene perro, y que no son precisamente el paradigma del buen vecino. Por contra conozco personas a las que no les gusta tener animales en casa, y son gente maravillosa. Tener o no tener mascota, es una opción como otra cualquiera, que no enaltece al que la tiene, ni denigra al que no. En cualquier caso, miedo me dan los antitaurinos que desean la muerte de los humanos, por maltratar a un animal. Para mí, están en el mismo plano los anti, que los pro; solo que unos buscan la muerte del pobre animal, y otros la muerte de ¡quién mata a ese animal! Puffff..

Con mucho respeto, a Dña. Patricia M (página 4 de los comentarios a la noticia), quiero dedicarle algunas líneas, puesto que me ha preguntado en donde basaba mis opiniones. De ante mano, decirle que no me gusta polemizar, y parto del principio de la compostura y la diligencia cuidadosa de los modales, sin ánimo alguno de ofender o absolutizar una cuestión.
Las discusiones con fondo y contenido, hechas con mesura, son siempre bienvenidas.
Para entrar en el mundo de las emociones lo primero que tenemos que hacer es definirlas. Los términos «motivo» y «emoción» se originan en la misma raíz latina movere, que significa mover. Impulsan a la acción, nos movilizan y modulan nuestra conducta. La motivación es un estado de desequilibrio interno (p. ej., la sed) que nos induce a tomar una medida o acción correctora (buscar algo para beber). La emoción comparte con la motivación el mismo mecanismo fisiológico en el que interviene el sistema nervioso central a través del hipotálamo. La causa final de la emoción es actualizar un cambio. Existen algunas dicotomías a la hora de clasificar y distinguir las emociones. ¿Son activas o pasivas? ¿Corresponden a procesos neuroquímicos o simplemente son un fenómeno material? ¿Son racionales o irracionales? ¿Son voluntarias o involuntarias? Pueden activarse inconscientemente, sin pasar por el neocórtex, de forma automática por circuitos nerviosos subcorticales (amígdala y sistema límbico que activan el tálamo y sistema nervioso autónomo). En los circuitos corticales (hemisferios) está la razón, y en los subcorticales (amígdala) la emoción. La teoría psicológica biosocial defiende que las emociones tienen una raíz biológica importante que radica en los genes. La vida emocional está regulada por la interacción de las tendencias genéticas y los sistemas evaluativos, de creencias y experiencias adquiridas. La teoría constructivista asume que las emociones son «construidas» cognitivamente y derivan del aprendizaje social y de la experiencia. Se forman por la interacción de la persona con el medio ambiente que la rodea. Son producto de nuestros juicios y evaluaciones dentro del mundo cultural en que se vive. Antes de que el estímulo evoque una emoción se ha tenido que producir un juicio sobre la bondad o maldad de dicho estímulo por parte del receptor.
De esta forma, la emoción puede ser el resultado de una reflexión.
Las teorías psicológicas biosocial y constructivista están de acuerdo en que la cognición es un determinante importante de la emoción. La terapia cognitiva puede emplearse como medio para el control emocional.
No quiero con eso, y vuelvo a explicar lo que ya había dejado claro, que no considere a los animales no humanos menos dignos o inferiores. Me limito a ubicar cada especie en su lugar de responsabilidad en el medio. Verdaderamente no creo que la responsabilidad del cuidado del planeta como un todo para las generaciones futuras esté en manos de los perros, gatos o chimpancés.
La capacidad de comprensión, como he explicado anteriormente, proviene de la cognición dada por la colección de experiencias de vida, acumulo cultural, sea escrito u oral. Nuestra sociedad es muy compleja, y no debe, y aquí hago un llamado al conocimiento mínimo de cada uno de vosotros que les permita estar hoy aquí opinando, no debe ser comparada ni en grado ni en genero, con cualquier otra institución social natural basada en el instinto y algún que otro rasgo de cognición elemental que se trasmite con la observación de los demás individuos a aquel que descubre o porta un hábito o costumbre nueva, y que nunca tendrá como motivo la pura abstracción o un motivo filosofal, como entre nosotros, pero siempre atendiendo a alguna necesidad básica.
Con eso reafirmo que los animales no humanos, dígase perros, pueden reconocer la buena voluntad, y sentir bienestar al lado de muchos de nosotros solo con que les tratemos bien, cuidándoles y saciando sus necesidades básicas, que son lo que les impulsa día tras día, y pueden llegar a retribuir tales cuidados y buenas vibraciones con un comportamiento más que benéfico para con nosotros, pero, y aquí digo pero, no pueden entender mas allá de la causa y efecto de nuestras acciones, lo que nos mueve. No pueden entender la compasión o la idea de que debemos respetar a todas formas vivientes. Porque no tienen cultura, no acaparan conocimiento y mucho menos son capaces de crear el conocimiento o la nueva información (rasgo inviolable para la inteligencia), y por ende no son capaces de realizar una reflexión que conllevará invariablemente a la adopción de un sentimiento u otro.
Espero que hayan podido ver que no tengo la menor intención de disminuir los derechos de los animales, o elevar nuestro poder sobre ellos. Es inherente a una raza inteligente, tal cual podemos conceptualizar, el respetar y proveer de lo necesario las demás especies para que puedan continuar formando el ciclo vital de este bello planeta en el que, por ahora, habitamos. Somos los unicos capaces de modificar y adaptar el medio según nuestras necesidades. Eso nos hace portadores de las riendas de este mundo.
Un saludo a todos. Un saludo a Juan Arias.

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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