Juan Arias

La gratitud de Titã nos interroga a los humanos - Mi "gracias" a los lectores

Por: | 04 de febrero de 2012

MI "GRACIAS" A LOS LECTORES POR EL DEBATE SOBRE LA  HISTORIA DE GRATITUD DE TITÃ

Mi blog se convirtió ayer en foro de debate a favor y en contra de los animales y de su capacidad o menos de demostrar gratitud. Tengo como costumbre, cuando el tiempo me lo permite responder a la mayoría de los comentarios de mi blog. Ayer, dado el volumen de los mismos no me fue posible.
Quiero hoy responder con un GRACIAS a todos y cada uno. No voy a nombrar a nadie para no ofender a ninguno de los que han participado. Mi gracias va a todos: a los que se han emocionado con mi texto sobre el tema de la gratitud humana y animal, y a los que se han burlado del tema. Hago un esfuerzo por entender lo que algunos temas, que parecen menores, pueden provocar en ese complejo mundo de las emociones, sobre el que algunos lectores han dejado en el blog verdaderos tratados científicos.
Cuando algo nos revuelve demasiado el alma y las tripas es porque no nos es indiferente, nos emocione o nos irrite. Por ello, agradezco a todos el trabajo que se han dado en participar al debate. No comparto, porque creo que ofenden a la dignidad humana, insultos gratuitos y a veces hasta groseros. Descalifican solo a quienes los hacen. La crítica, la polémica, los puntos de vista diferentes, presentados con respeto, son siempre productivas y nos ayudan a todos a reflexionar. A mi me han ayudado.
Sobre el tema de fondo, les agradecería a algunos lectores que releyeran mi texto. La tesis es muy simple: los humanos tenemos a veces, en general, claro que no siempre, una cierta dificultad a la hora de “saber ser agradecidos”, al igual que nos cuesta manifestar la compasión o el perdón.
Ante esa dificultad, la historia de Titã, que es solo un símbolo, me sirvió para subrayar como a veces, los animales, a los que consideramos inferiores al no tener nuestra inteligencia, pueden ser capaces de darnos una lección de gratitud.
No era mi intención discutir si los que tienen animales son mejores o peores que los que no los tienen, o al revés. O como decía un lector o lectora si el amor entre humanos tiene que ser excluyente de otros amores. Claro que no lo debe ser. El amor escomo el sol que calienta y abarca a todo lo que se pone bajo su luz.
Conozco bien los mecanismos de la psique humana por mis estudios de Psicología en la Universidad de Roma. Conozco bastante el punto al que ha llegado la ciencia en el estudio del comportamiento animal y estoy convencido que en ese campo, tenemos aún muchas cosas por descubrir. Sabemos mucho ya, aunque no todo, del comportamiento del Homo Sapiens, pero muy poco todavía de los seres que llamamos animales. Existen, por ejemplo teorías muy interesantes sobre la posibilidad de que los animales comprendan el lenguaje humano. Muchos menos sabemos del mundo afectivo de ellos, sobretodo de los mamíferos, que no puede ser muy diferente del nuestro en cuanto a los sentimientos básicos, de dolor, de afecto, de celos, de soledad y de abandono. Un día los científicos nos lo descubrirán.
Agradezco el que una idea tan simple como una discusión sobre la gratitud, haya tenido tanta repercusión en un simple blog periodístico recogido por más de dos mil Facebook. Es un síntoma positivo de que al final los humanos, quizás seamos menos insensibles y desagradecidos de lo que a veces aparecemos.

QUE PASEN UN FELIZ DOMINGO

¿Se acuerdan del caso de Titã, el perro de cuatro meses enterrado vivo, salvado por el amor y la competencia profesional de la joven veterinaria Viviane? Tras haberse convertido en Brasil en el emblema de la crueldad contra los animales, los mejores amigos del hombre, ahora Titã aparece como “ejemplo de gratitud” capaz de interrogarnos a los humanos.

4ee267f3542735664e88611898534a291d82a9b4e04c6


Si el horror de ver a un perro de cuatro meses, enterrado vivo, había removido los sentimientos no sólo de condena sino hasta de odio y venganza de millones de personas hacia el verdugo, dentro y fuera de Brasil (en mi blog lo recomendaron en 31.000 Facebook con más de 400 comentarios), hoy el ejemplo que Titã está dando de agradecimiento a quién no sólo le salvó la vida sino que lo rodeó de afecto, ha despertado una ola de sentimientos opuestos: de admiración y emoción.


Ha sido en uno de los programas de la red Globo con mayor audiencia en todo el país, que ocupa toda la mañana, dirigido por Ana María Braga, muy querida por los brasileños, en el que la veterinaria Viviane, ha contado esta nueva historia, esta vez, feliz, de Titã.


Según la veterinaria, el perro salvado en extremis, aunque no ha sido posible recuperarle uno de sus ojos, ha desarrollado un sentimiento tan fuerte de agradecimiento hacia ella, que no es posible separarlo un minuto de su presencia. “Ni un humano hubiese sido tan consciente de haber sido salvado de la muerte ni de demostrar un grado tan alto de gratitud”, contó en la televisión. Y ha explicado que tiene que llevarlo todos los días a su trabajo, pues según su experiencia profesional, moriría si se separase de ella. Mientras ella trabaja en la clínica veterinaria, Titã, juega solito, sin crear el menor problema. Le basta sentir cerca la presencia de su salvadora que se ha convertido en su razón de vivir.

4tita_fusca_ok
Titã acompaña  a Viviane a la clínica


Generalmente, acostumbro a pensar la materia de mis posts para este blog cuando cada mañana camino dos horas por recomendación médica, pero que hoy se ha convertido en un verdadero placer. Antes de haber visto el programa de televisión había decidido escribir hoy precisamente sobre la enorme dificultad que los humanos tenemos de ser agradecidos y de serlo desinteresadamente, sólo por ese sentimiento caliente de palpar la amistad que alguien nos ofrece gratuitamente. Ese “gracias, amigo” sin que siga petición alguna de favores.


Se me había ocurrido, porque hace dos días, mientras paseaba, se me acercó un perro callejero, grande, con mordidas antiguas, seguramente de haber peleado en la disputa de alguna hembra. Como no tengo miedo a los perros, cuando lo miré debió entender que tampoco él debía tener miedo de mi y desde ese momento me acompañó durante las dos horas del paseo hasta casa.


Hacía calor, aquí es pleno verano y yo llevaba una botella de agua mineral. Mi médico me dice que a una cierta edad es muy fácil deshidratarse. Vi después de una hora de paseo, que mi perro callejero también tenía sed. No tenía donde ponerle un poco de agua y se la di a beber en el cuenco de mis manos. Bebió varias veces hasta saciarse. Después, de repente, casi en movimiento de danza, se acercó más a mi y empezó a lamerme la parte superior de mis manos. Era un gesto inequívoco de gratitud, que me ayudó a reflexionar.


Me pregunté a mi mismo: si hasta un perro callejero es capaz de sentir espontáneamente ese sentimiento, uno de los más nobles que existen, como lo es el del agradecimiento, por qué nos cuesta tanto a los supuestamente desarrollados en la escala animal, orgullosos tantas veces de nuestra inteligencia racional, ese sentimiento de gratitud, cada vez más raro en nuestro mundo, quizás porque nos parezca poco humano, demasiado primitivo, más fácil de encontrar entre los animales que entre las personas.


Entre los animales racionales predominan y visten más otros sentimientos, como los de superar al otro, a costo de lo que sea, aunque sea a costa de pisar sobre su cuello. Ser agradecido, es debilidad para algunos. Lo que nos hace respetables, se piensa, son otros sentimientos, como los de venganza, de arribismo, de envidia o de capacidad para poner zancadillas o de olvido de lo que un día recibimos


Hablamos cada día de la crisis económica y de valores que zarandean a nuestra civilización. Si preguntáramos a los expertos políticos si la crisis tendrá a qué ver con la falta de ese sentimiento de gratitud tan escaso hoy en el mundo, se nos echarían a reír .


En este blog no nos reímos de ello y hasta pensamos que la gratitud incontenible de Titã podría ajudarnos a interrogarnos sobre la aridez de nuestra vida que abordamos cada día con mayores miedos y temblores porque no sabemos hacia donde vamos y a donde llegaremos. “Gracias a la vida, que me ha dado tanto”, cantaba la inmortal Violeta Parra. Aún bajo las cenizas que queman de la crisis, podemos encontrar siempre un motivo para repetir ese “gracias a la vida”, o a quien amamos, o a nuestro perro. Sí, también a nuestro perro, que los animales nos dan mucho y nos ayudan a recordarnos lo que es el afecto y el agradecimiento.

Basta que yo pase  un solo día fuera de casa, para que mi gata Nana, que había sido abandonada con días en una calle lleno de tráfico, en Rio, con asma y muerta de hambre, me reciba con tales gestos de felicidad y agradecimiento que no sabe como expresar: salta por los muebles, me provoca, me llama, hace piruetas y no se calma hasta que lo tomo en brazos y más que abrazarla la estrujo con todas mis fuerzas. Mi mujer me dice: "Juan, ya puedes sentirse feliz con ese amor desbordante de Nana por ti. Ni las personas son capaces de amar tanto.

DSC06155-790184

Agradecimiento

Porque la vida es una fiesta
trágica, alegre, triste,
porque la vida es un regalo,
no importa de qué esté hecha,
porque el tiempo es caudaloso,
y apaga el propio tiempo,
porque siempre hay alguien a quien se ama,
porque el universo es inmenso,
y somos apenas una leve pisada,
porque estamos hechos de sangre
huesos, lágrimas y poesía,
porque cada día es absurdamente único,
porque en todo lo que tocamos,
piel, objeto, corazón,
dejamos nuestro tatuaje,
tenemos que agradecer.

(Poema de Roseana Murray, premio de la Academia Brasileña de las Letras, en el libro Diario de la Montaña en curso de publicación en la editorial Manati-Rio de Janeiro)

000165(perro y gato)

Hay 160 Comentarios

Marga me pareces una inmoral!!muy bonito tu blog!y muy tierno y por supuesto q hace pensar lo crueles que somos y desagradecidos!

Qué suerte tiene Marga que aquí ha encontrado el foro de su vida para sus desahogos...

Aquí tenemos a Enrique Henares, otro alma caritativa. Los animales (que no mascotas) no deben comprarse, señor mío, porque eso favorece que las perras (sobre todo de la raza que esté de moda en el momento) las fuercen a parir para la venta de los cachorros. El dinero que usted da todos los meses a una ONG (le aseguro que en eso le gano, les dé lo que les dé) se lo puede ahorrar si en vez de comprarle "un perrito" a su hijo recoje en adopción uno de esos pobres animales abandonados por desalmados. Y al inmigrante lo que hay que darle es trabajo, no limosna. Pero con los dirigentes que tenemos hoy en día (por cierto, defensores de la tortura animal) a este paso nos quedamos sin trabajo también los autóctonos, como bien estamos viendo. Hale, señor mío, a hacer caridad por el mundo y dar ejemplo a su hijo. Obviamente, usted no sabe los valores que aprende un menor al tener un animal a su lado. Pero no seré yo la que se los explique.

Lola: Yo soy una persona, y para nada me puedo equiparar a un perro, gato o cualquier otro animal. Si tú te sientes un animal, razones tendrás. Dicen que todo se pega menos la belleza. Será esto. Tus formas y tu talante están más próximas a los animales que a las personas, quizás por ello los defiendes tanto. Habría que ver cómo te comportas con tus semejantes, habida cuenta de cómo te las gastas por estos foros. Y tu sensibilidad brilla por su ausencia, si no te has dado cuenta.

Hace unos años, me planteó mi hijo pequeño la posibilidad de comprar un perrito, habida cuenta de que entre sus amiguitos se instaló la moda de tener uno. La verdad es que de esta eclosión de amantes de los animales, pocos son ya los que lo conservan, y los que todavía los tienen, poquito se les ve paseándolo. Para disuadir a mi hijo, le dije que veía más inconvenientes que ventajas el tener una mascota (seguro que fue puro egoismo), y que qué le parecía que el dinero que nos iba a costar mantener al animalito, lo diéramos a médicos sin fronteras, cruz roja, o cualquier entidad de estas que tan erróneamente miran por el denostado ser humano. Le pareció estupendo, y eso es lo que hacemos. Pagamos cada dos meses unos euritos a unicef, cruz roja, y casi a diario le damos una propinilla al pobre inmigrante que día a día se pone en la puerta del supermercado, reclamando compasión. Si todo el dinero que se invierte en mantener y engalanar a nuestras mascotas, se diese para otros fines más humanos, seguramente no habría tanto hambre en el mundo. No hagamos de algo frívolo una necesidad vital del ser humano.

Marga: Bernabé es un animal; Julio es un animal; tú eres un animal y yo soy un animal. ¿Tienes algo en contra de los animales de cuatro patas, frente a los de dos? Pues háztelo ver, porque aquí todos somos lo mismo, aunque unos con más sensibilidad que otros.

Estoy atónita con algunos de los comentarios que estoy leyendo aquí. Por favor, que alguien me explique qué tiene de egoísmo el que una persona se interese por los derechos de seres de una especie distinta a la propia. Pocos comportamientos hay más altruistas que ese.

Francamente, ya cansa leer y oír siempre lo mismo: que los que amamos a los animales somos "un insulto a la humanidad" (Marisa). Entérense ustedes, los sentimientos de amor por seres de otra especie y amor por seres de la misma especie NO SON EXCLUYENTES. Todo lo contrario. Cuántas veces tenemos que aguantar la preguntita irónica de por qué nos preocupan tanto los animales cuando hay tanta hambre en el mundo. Lo irónico es que precisamente los más pejigueras no son los más solidarios con la humanidad que tanto parece importarles. Sin embargo, es muy frecuente que los activistas que apoyamos alguna asociación animalista, apoyemos también otras humanitarias. Pero los otros, con criticarnos a los animalistas ya os creéis mejores personas porque, claro, el humano es lo primero.

Al Dr. Luis Felipe Franco le preguntaría qué base científica tiene para afirmar tan categóricamente que "la capacidad de reconocer los sentimentos y los gestos de gratitud o de amor, asi como de sus contrarios, es mas aguzada en el humano, y entenderlos es una potestad ineherentemente humana."

Marisa y Julio, cuando faltan argumentos sólidos se saca siempre el típico comentario manido de la diva chiflada que deja en herencia su fortuna a su chihuahua. Claro que hay gente estrafalaria en todos los ámbitos, pero esto no deja de ser anecdótico. Interésense, conozcan ustedes a algún animalista. Verán que por lo general somos gente muy sensata, y sí, lo digo con la cabeza alta: BUENAS PERSONAS, tanto hacia las otras personas como hacia los animales.

Bernabé, comparar a un ser vivo sintiente con una colección de discos, por muy preciada que sea, es, cuando menos, un comentario desafortunado. Suscribo la opinión de "A ver si pensamos con propiedad": muy bien dicho. Y no puedo sentirme más identificada con la opinión de Miguel.

Juan Arias, muchas gracias por este delicioso artículo que nos hace reflexionar sobre los valores de nuestra sociedad actual y la falta de gratitud en concreto. Ese sí que es un bien preciado que bien podríamos aprender observando a nuestros amigos los animales.

Ahora resulta que el que no tiene una animal en su vida es un pobre desgraciado, un pobre infeliz. ¡Venga ya hipócritas! De mascotas de "amantes de los animales", están llenas las perreras, las cunetas, y otros refugios para pobres animales. Querer más a un animal que a una persona dice bien poquito de esa supuesta persona.

Lola, no se quien es el tal Julio, o Bernabe o el anonimo anonimato que nos ocupa, pero convendrás conmigo que la falta de educación partió de tí llamando animal a una persona, por muy en contra que estés de su opinión. Creo que estais a la misma altura por mucho que tratres de hacer ver lo contrario.

Estoy atónita con algunos de los comentarios que estoy leyendo aquí. Por favor, que alguien me explique qué tiene de egoísmo el que una persona se interese por los derechos de seres de una especie distinta a la propia. Pocos comportamientos hay más altruistas que ese.

Francamente, ya cansa leer y oír siempre lo mismo: que los que amamos a los animales somos "un insulto a la humanidad" (Marisa). Entérense ustedes, los sentimientos de amor por seres de otra especie y amor por seres de la misma especie NO SON EXCLUYENTES. Todo lo contrario. Cuántas veces tenemos que aguantar la preguntita irónica de por qué nos preocupan tanto los animales cuando hay tanta hambre en el mundo. Lo irónico es que precisamente los más pejigueras no son los más solidarios con la humanidad que tanto parece importarles. Sin embargo, es muy frecuente que los activistas que apoyamos alguna asociación animalista, apoyemos también otras humanitarias. Pero los otros, con criticarnos a los animalistas ya os creéis mejores personas porque, claro, el humano es lo primero.

Al Dr. Luis Felipe Franco le preguntaría qué base científica tiene para afirmar tan categóricamente que "la capacidad de reconocer los sentimentos y los gestos de gratitud o de amor, asi como de sus contrarios, es mas aguzada en el humano, y entenderlos es una potestad ineherentemente humana."

Marisa y Julio, cuando faltan argumentos sólidos se saca siempre el típico comentario manido de la diva chiflada que deja en herencia su fortuna a su chihuahua. Claro que hay gente estrafalaria en todos los ámbitos, pero esto no deja de ser anecdótico. Interésense, conozcan ustedes a algún animalista. Verán que por lo general somos gente muy sensata, y sí, lo digo con la cabeza alta: BUENAS PERSONAS, tanto hacia las otras personas como hacia los animales.

Bernabé, comparar a un ser vivo sintiente con una colección de discos, por muy preciada que sea, es, cuando menos, un comentario desafortunado. Suscribo la opinión de "A ver si pensamos con propiedad": muy bien dicho. Y no puedo sentirme más identificada con la opinión de Miguel.

Juan Arias, muchas gracias por este delicioso artículo que nos hace reflexionar sobre los valores de nuestra sociedad actual y la falta de gratitud en concreto. Ese sí que es un bien preciado que bien podríamos aprender observando a nuestros amigos los animales.

Para bernabé y cantinflas: Vayan a comprarse una vida nueva porque la que tienen hoy esta llena de frustración y resentimiento. Se nota que son personas infelices y con serios bloqueos emocionales . . . . . Ambos dan pena.

Yo ya no sé si a quien contesto es a Bernabé, a Julio o algún anonimato más del insulto. Tampoco sé si Bernabé (o Julio) me está llamando perra. Si la respuesta es afirmativa, se confirma mi hipótesis de la falta de educación de este individuo. Lo cierto es que una entrada en un blog con un gran sentimiento y con vistas a hacernos reflexionar se ha convertido en el basurero de los hipocritas padres (y madres) de familia que son tan felices contando la herencia de su material genétido. Saludos, Sr. Arias. Son minoría, pero hacen mucho ruido.

Estimado Bernabé. He leído tu comentario y he sentido la necesidad de responderte. Mi mujer y yo tenemos un perro y dos gatos. No tenemos hijos. Soy profesor y me relaciono con niños todos los días, y con sus padres. Mi pareja y yo hemos elegido no tener hijos porque dada la situación del mundo y de nuestra sociedad, hemos considerado, en nuestra humilde opinión, que no queremos contribuir a traer otra boca que alimentar. Hemos elegido tener animales porque amamos todas las formas de vida y nos apetece darle un techo a unos seres vivos que ya estaban en este mundo cuando decidimos cuidarlos. Más adelante adoptaremos un niño/a. El hecho de ser profesor me ha hecho ver que hoy día te piden un carnet para casi todo, pero para tener hijos no. Y sabes qué? A veces pienso que se debería tener un carnet, porque no hago más que ver a padres "aparcando" a sus hijos en una escuela de actividades extraescolares. Mi hijo, dicen, va a judo, a futbol, hace ski, guitarra y piano, inglés y se le da todo genial. Todo porque prefieren no tener al niño "dando por saco" en casa. Creo que toda elección, siempre y cuando las motivaciones sean conscientes, es correcta. Creo que no tener hijos y tener animales, es correcto. Creo que tener hijos conscientemente es correcto. Sólo es importante saber qué nos lleva a tomar esa decisión y si seremos capaces de responsabilizarnos de esa decisión hasta el final. El problema es que hoy día, los niños vienen en el pack con la hipoteca y el coche, sólo porque la sociedad nos lo dicta.

También a Bernabé: yo creo que es tener mucho morro decir que quienes no tenemos hijos somos egoístas y quienes sí que los tienen son las personas más dadivosas, altruistas y generosas. ¿A quién quieren tomar el pelo? ¿a quién le hacen el favor, si no a sí mismos? Es justo lo contrario de la generosidad. No conozco a nadie que haya tomado la decisión de tener hijos movido por otro impulso que el biológico y el egoísta, pensando en que va a llenar sus vidas de algo les falta y que en el futuro los tendrán ahí para que se ocupen de ellos cuando sean mayores. Es el acto más egoísta del ser humano. Se tienen hijos porque es una necesidad, un impulso biológico y todos los demás argumentos a favor que nos damos (se dan) son para reducir disonancias cognitivas. Es una decisión, la de traer más personas a este mundo corrupto, injusto, contaminado y sin remedio, que no soporta el menor análisis racional. Así que, por favor, no nos haga comulgar con ruedas de molino. Es Vd. el egoísta.

Lola: No me conoces a mí, ni a mi familia, luego tal aseveración que haces, dice muy poco del respeto que profesas a tus semejantes. Quizás no entiendas bien lo que he querido decir. De todas formas, sí, soy un animal racional. Y tú, por tu forma de ladrar una perra...; un animal a la postre ¿no?

Bonita historia, pero los animales que martirizan, torturan y matan todos los días para que la gente se los coma sufren y padecen tanto como este perrito tan tierno. Ser vegano no es difícil. Y es ético.

Querida Miva: Lamento lo de su perra, y lamento igualmente tener que decirla que no sé de donde deduce que estoy solo. Aparte de mi queridísima esposa, mis maravillosos hijos, mis apreciados hermanos, cuñados, primos, sobrimos y amigos, no creo que un animalito trajera mucha más dicha a mi vida..., no obstante esta tarde me daré una vueltecita por la tienda de mascotas, para que la felicidad sea completa. ¿Sabe? Tengo una colección de vinilos que adoro, que mimo, y de la que estoy orgulloso. ¿Quizás usted por no compartir esta afición sea desdichada, y exista un vacío en su vida? No. Cada uno colmamos nuestra dicha de la mejor manera que sabemos. Tener o no un animal en casa, es una opción como otra cualquiera, y el hecho de decantarse por una, no quiere decir que la otra sea desacertada. Qúizás el que lamenta que usted se haya quedado sola, sea yo, a pesar del supuesto cariño y amor que le profesa su familia...

Seguro que la familia de Julio es de las que "llenan" las plazas con las convocatorias de la santa madre iglesia. Pues a ver si sigues su doctrina y no insultas a las familias de los demás. Un animal es un animal, y tú también lo eres, por si no te dieron estudios y te lo explicaron. Ah! perdón, que seguro que eres seguidor de las teorías no evolucionistas de Darwin... Pobre animal, serlo sin saberlo!!!

Comenzar el sábado por la mañana leyendo sobre la gratitud y sus implicaciones me hace reflexionar sobre mis actitudes en cuanto persona, y no solo yo pero también los demás lectores del blog. Estos temas están medio que olvidados de los periodistas y es bueno saber que la sensibilidad toca algunos como a ti Juan. Gracias.

Hace poco en un telediario, se dio a conocer la noticia de un perro que había salvado a sus amos de morir en el incendió de su casa, poniendo en peligro su propia vida. Creo que fue al día siguiente del hundimiento del del barco en las costas italianas. En ese momento pensé que si tuviera que elegir entre salvar la vida del perro o del capitán, me quedaba con el primero sin dudarlo.

Prezado Sr Juan Arias:

Ainda hà pouco, estava a ver um catador de papel com o seu cão:aonde ia o catador , tamém ia o animal;e vai ser sempre assim, ele comerá das mesmas comidas, sofrerá as mesmas privações, dormirá embaixo das marquises , quiça até morrerá, e os exemplos são muitos, se o seu dono desaparecer.A amizade e fidelidade do cachorro é irrestrita a seu dono ; é esse o grande ensinamento que este "animal irracional" nos transmite!
Um abraço!
Miguel

que blog mas emotivo,sin tanta parafernalia,la verdad que en el mundo que vivimos un perro o un gato tienen mas amor y siceridad que entregar ,que hasta lo que nos llamamos"seres humanos"...cierto esta eldicho, : "mientras mas conozco al hombre (ser humano) mas quiero a mi perro...saludos desde suecia

Todos aquellos que maltratan animales, que se sienten en la superioridad de decidir la vida o la muerte de seres de menor tamaño, todos aquellos, olvidan que todos los seres vivos que existimos en este mundo formamos una unidad con la Tierra. No hay ninguna cosa más importante que otra, al igual que en el cuerpo humano no hay una célula más importante que otra, porque todas forman parte de un todo.
Pero no hemos de sentir odio por esas personas, ni pena, si no compasión. Hay que sentir compasión porque están recorriendo un camino duro en el viven más el odio que el amor. Tienen que sentir desprecio por otros seres vivos para aprender que no es el camino, y por ello su vida no es fácil. Qué mejor que sentir amor por todas las cosas y sentirse en paz con el mundo? Seguro que si me leen, no me entenderán, y probablemente me criticarán y hasta quizá me insulten. Sólo espero que algún día despierten de ese mal sueño que es el odio y puedan sentir lo que es vivir en comunión con el mundo.

Hay que ser un poco obtuso para dejar a un animal una herencia, según está el mundo. Se diría que las personas que abogan por esto, sufren de una deshumanización y de una animalización preocupante. Equiparar a tu familia con los animales, no dice muchoa favor de tu familia Domenico. Mi familia es el alma, la razón de mi existencia. Mi perro, es un animal. Sin más.

A Bernabe: lamento que no tengas ni tan siquiera el amor de una mascota. Solo hace una semana he perdido a mi perra y se que aun teniendo a su hija y su nieta no voy a tener otro animal como ella, no era prodiga en lametones, mejor dicho en nueve años sobran dedos de una mano para contarlos pero si que siempre estuvo a mi lado. Por cierto tengo el cariño y el amor de mis hijos, de sus parejas y por supuesto el de mi nieto (al que la perra adoraba y el hecha mucho de menos) y el afecto de mis amigos, esos que no necesitas ver todos los días para saber que están ahí. Repito: lamento que estés solo.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal