Juan Arias

Los sin esperanza de ser adoptados

Por: | 10 de febrero de 2012

La foto premiada de los niños de un orfanato sin esperanzas ya de ser adoptados, ha despertado en mi memoria dos casos vividos en primera persona hace años: uno terrible y otro afortunadamente feliz.


La foto premiada por la Asociación de Magistrados Brasileños, del periodista de O Globo, Sérgio Marques, fue tomada en el asilo de huérfanos Casa de Ismael de Brasilia y muestra a esos niños sin esperanza de conseguir un hogar, tapándose la cara con las manos. Hasta sonríen.

Branco(Foto premiada do globo

Es uno de los dramas de la adopción en un país como Brasil, uno de los que más facilitan la posibilidad de dar un hogar a esos niños abandonados. En efecto, aquí pueden adoptar un niño desde recién nacido hasta mayor de 18 años, casados, solteros, divorciados, y hasta parejas viviendo en concubinato. Y homosexuales, estos últimos si el juez lo autoriza.


En Brasil hay 80.000 niños en orfanatos y 8.000 listos para ser adoptados. Menos que familias en fila para ofrecerles el calor del hogar. Eso, porque la mayoría de los que desean adoptar quieren que sea recién nacido y si es posible varón.


¿Y los otros? Los otros, explica una de las voluntarias que trabajan en el orfanato donde fue tomada la foto premiada, cada año que pasa van perdiendo más la esperanza de que alguien los escoja. “Cada año que pasa, les miro a los ojos y constato con tristeza: un año menos de esperanza”.


En la ley de adopción de Brasil existe una cláusula férrea, irrevocable: la adopción no tiene posibilidad de vuelta atrás. En el caso de que una familia sin hijos que haya adoptado a un niño abandonado venga a tener un hijo propio, por ningún motivo podrá devolver el adoptado al orfanato.


Y aquí entra mi historia triste y terrible. Cuando yo trabajaba en Italia para la TV RAI, me encargaron hacer un reportaje sobre “La soledad del hombre moderno”. Me fui con el equipo televisivo a Milán, ciudad industrial y por tanto donde más se concentran todo tipo de soledades modernas.  Allí entrevisté a prostitutas, drogadictos, estresados hombres de empresa, desempleados, divorciados etc. Fue sin embargo en Florencia, a la orilla del rio Arno, donde entrevisté a un joven de 16 años que había tentado el suicidio. “Las pastillas eran amargas, muy amargas, pero volveré a probar”, me dijo sin inmutarse.

 Me contó su historia, mientras el operador recogía la imagen de su cara reflejada en las aguas del rio.


Su sueño en el orfanato, me dijo, había sido desde muy niño, encontrar una familia, para poder tener unos tenis y amigos. Pasaban los años y nadie lo quería. Un día llegó el milagro: una familia se lo llevó. No se lo podía creer. Creció un tiempo feliz en aquel hogar y pudo tener sus tenis nuevos. De repente, su madre adoptiva tuvo un hijo suyo. “Ahora no podemos tenerte más en casa. Tienes que volver al asilo”. Y dicho y hecho. El muchacho no se volvió al orfanato. Se compró un tarro de medicinas y probó el suicidio. Lo salvaron por milagro.


Con aquella historia golpeando mi conciencia me volví a Roma para montar el reportaje. En mis oídos quedaron gravadas aquellas palabras finales: “Volveré a intentarlo”.
Llegó el día de la RAI presentar en anteprima el programa para amigos y artistas. Media hora antes me llegó una llamada de teléfono desde Florencia en la que me informaban que el joven entrevistado “había vuelto a tentar el suicidio y había muerto”.

 
Tuvimos el tiempo justo para colocar una nota anunciando la muerte del muchacho. Aún tengo en mis oídos el silencio hecho piedra que se produjo en la sala cuando después de la entrevista apareció el anuncio de su muerte. Duro, muy duro.

 
La otra historia feliz, fue la de un matrimonio amigo mío sin hijos. Eran dueños de una pequeña editorial en Roma. Adoptaron dos hermanitos peruanos de un orfanato de Lima. No se conocía su edad. Un médico la dio por aproximación analizando las plantas de sus pies. Unos ocho y nueve años. Como su lengua era el español me pidieron que les esperara en casa cuando llegaran con ellos de Perú para que pudieran escuchar a alguien hablando castellano y se asustaran menos.


Acostumbrados a robar y ser robados en el asilo donde estaban, corrieron a esconder un turrón que les había dado por miedo a que sus nuevos padres se los pudieran robar.  

“No fue fácil nuestra decisión”, me contaron mis amigos años después. Pero estaban felices los cuatro. Los chicos habían hecho una intensa psicoanálisis; habían estudiado en la Universidad. El varón literatura, para trabajar con el padre en la editorial, la chica, Psicología. Les encontré una vez y me dijeron: “Hoy pensábamos que hubiese sido la vida para nosotros, sin nuestros “nuevos padres”

 
Lo que sí se es lo que fue la vida, o mejor la muerte, del chico italiano rechazado después de haber sido adoptado.







Hay 46 Comentarios


Es que duelen mucho estas cosas, Julia. Lo triste es que la vida es a veces así de cruel
Un abrazo


To: juanjosearias@hotmail.com

Es que, Pilar, casos como el que cuento de Florencia, vivido por mi, sin contar los que bajo la adopción se sirven para hacer tráfico de órganosobliga a los responsables de esos niños aser severos a la hora de la adopción.Y acaban pagando justos por pecadores.
un gran abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

Su pregunta, Patricia, no tiene respuesta porque es algo sin palabras lo que hicieron aquellos pasdres mal criados. Un horror.
Un gran abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

Pruebe aquí en Brasil, Cris, a ver si tiene suerte.


To: juanjosearias@hotmail.com

Es que la vida, Marcia, es así. Está hecha de luces y sombras. Tenemos que tener capacidad para ver también la luz porque a veces casos como el de Florencia,aprietan el alma.
Un abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com


LLeva razón, Noemi, que esos padres que devuelven a un hijo adoptado notienen conciencia. Hasta los animales adoptan a crias ababdonadas y hasta de otra especie. El caso de Florencia es uno de los que más me han tocado en mi larga vida de periodista.
Un abrazo


To: juanjosearias@hotmail.com

La felicito, María, y espero que siga siendo siempre feliz con esa hija a la que ha hecho resucitar.
un abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com


Aquí en Brasil, Cristina, no es tan difícil si alguien quiere adoptar a un niño que no sea recién nacido. El problema es que la mayoría no quiere un niño que no sea bebé.
Un abrazo


To: juanjosearias@hotmail.com


es que yo considero un crimen, Aurora, el devolver a una criatura después de haberla querido y hacerla feliz.
Un abrazo y enhorabuena por su caso.


To: juanjosearias@hotmail.com

Gracias, Welington. Usted consigue emocionarme.
Un fuerte abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

No conozco la legislación en otros países. Vivo en Francia y en Francia soy padre (a pesar del seudónimo que utilizo en internet) adoptado. Digo bien adoptado y no adoptivo, porque tengo una hija adoptada, que se dice, pero en realidad es ella la que me ha adoptado a mi como padre, y a mi mujer como madre. Ya vamos para ocho años juntos. Las autoridades francesas fueron muy claras al respecto durante el proceso de adopción: cuando esta se pronuncia definitivamente ya no hay vuelta atrás, nuestra responsabilidad como padres es completa y no cabe, bajo ninguna circunstancia, algo parecido a "devolver el producto", que es a lo que suena el caso del joven milanés.

Mucha gente como yo desea adoptar niños y darles un buen hogar y les dejan años y años esperando y les ponen montones de trabas. A la vez que retratan a estos pobres niños que no encuentran a nadie que les adopte se deberia explicar porque se hace tan complicado el poder adoptarlos.

Cuando leo post como este, se me encoge el alma y pienso en mi propia historia y las vueltas que esta dando mi vida.
Hace años me inicie en la dura batalla de la adopción internacional. Después de los tramites iniciales, llega el momento de elegir pais y muchos se cierran sus puertas a las familias monoparentales. Algo que no entiendo, ¿Cómo es posible que prefieran que los menores estén en centros tutelados? ¿Qué importancia tiene que en la familia falte un papa o una mama?
En España hay muchos niños que necesitan una familia y que por su edad o sus características específicas no entran dentro de los programas de adopción. Me he dado cuenta a lo largo de estos años, que los padres queremos que los menores tengan nuestros apellidos y … , esto hace que muchas veces nos olvidemos de la necesidad que tienen de tener una familia.
Hace un par de años, “Ella” llego a mi vida, tiene 12 años y dadas sus características no entra en los programas de adopción. He realizado un “Acogimiento permanente con relación familiar”.

Trabajo para una asociación de familias para la adopción en España y me ha llamado mucho la atencion lo que dice este articulo sobre que la mayoria de los adoptantes prefieren recien nacidos y varones, pues bien, lo de recien nacidos es cireto, pero lo de que prefieren varones es totalmente falso y es más bien todo lo contrario, ya que a los posibles adoptantes cuando se le pregunta por la freferencia de sexo en el niño adotado el 98% de las veces preferieren sin nigún tipo de dudas niñas y esto es valido para todos los paises en nuestro entorno y por ejemplo en EE.UU, donde los adoptantes si pueden elegir sexo, hay listas de espera para niñas, mientras los varoncitos están esperando en los orfanatos.

Una realidad muy triste y descorazonadora. Somos muchos los que deseamos adoptar y nos ponen mil y una pruebas y trabas. Lo hacen un camino duro y dificil, aunque la verdad es que con historias como éstas no me extraña que lo analicen todo y te investiguen todo. Esos "padres" no tienen perdon ni decencia ni conciencia.

Me encantó este post, Juan. Muy conmovedor. Enhorabuena para el fotógrafo (la foto es de hecho muy conmovedora) y enhorabuena a ti también por traernos historias tan bonitas a las primeras horas de la mañana

Por desgracia somos muchos los padres adoptantes esperando poder formar una familia y no nos dejan acceder a esos niñ@s.

¿Y a esos padres milaneses no les han metido en la cárcel?
Adoptar un niño es tener un hijo, no un juguete al que sustituyes cuando llega la sangre de tu sangre, por dios, al igual que no se devuelve al hijo mayor porque nace el hermanito. Y esos padres milaneses ¿qué le dirán a su hijo biológico cuando pregunte por el hermano al que echaron de casa?

Aunque esos niños ya no tengan esperanza de ser adoptados no es porque no haya familias que no los quieran en sus casas. La adopción internacional en Brasil está llena de claroscuros. Sobre todo muy oscuros. Es una pena

Me estrujo el corazón este reportaje gracias ojala haya una solución hay tantos hogares q requieren de adopción

Gracias por compartir con nosotros su sensibilidad, su larga experiencia personal, además de traer a este blog el caleidoscopio que es la vida.

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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