Juan Arias

Por qué en Brasil todo es gigante menos los bikinis

Por: | 23 de febrero de 2012

AmazonasEmbrapa(2)



La Amazonia con sus rios gigantes

 

Los minimalistas que no vengan a Brasil. Aquí todo es grande, superlativo. El “menos es más” no es la filosofía de estos trópicos. Aquí todo es gigantesco, hiperbólico. Hijo de este estilo brasileño de abundancia, lo es como ninguno, el extornero y expresidente de la República, Lula da Silva, cuyo lema era que en Brasil todo es mayor que en el resto del mundo.

Característico de la política de Lula es el superlativo: “Nunca antes en la historia de este país”, era su frase favorita ante lo que acontecía en su gobierno. Conoce como nadie esa mayusculonidad del brasileño y llegó a pedir a las fábricas de condones que los hicieron mayores porque, a su parecer, “resultaban pequeños para los brasileños”.

Se dice que los niños italianos nacen con el arte en sus cromosomas porque en cuanto abren los ojos no ven a su alrededor más que arte. Según la ONU, en efecto, el país de Dante posee hoy el 36% del arte del mundo. De los niños brasileños se podría decir que nacen con el sentido de la inmensidad en sus ojos.

Inmensas son sus plantas y árboles, algunos los mayores de la Tierra. La famosa estrella de Navidad, en nuestros tiestos de Nochebuena aquí es un árbol frondoso. Inmensas son sus selvas. Sóla lo Amazonia tiene más de seis millones de  kilómetros cuadrados y sus playas vírgenes ocho mil. Y Brasil posee la friolera de 436.000 especies de plantas y la mayor biodiversidad del Planeta.

Arbore

El árbol mayor de Brasil (Samaúma)


Sus plantaciones de soja se pierden en el horizonte como sus rebaños de ganado. Son enormes los animales. Aquí nuestras mariposas tienen dos nombres: la borboleta, que es las mariposa diurna con sus colores infinitos,  y mariposa, las de la noche, parda, capaz de cubrirte la cara. Nunca olvidaré una noche que dormí en Mato Grosso, en la pequeña ciudad de São Felix de Araguaya, donde era obispo el famoso Pedro Casaldaliga, un verdadero santo. Me tumbé a dormir, junto con otros ocho periodistas en unos barracones donde solían descansar los campesinos cuando veían a escuchar sus charlas. Eran jergones viejísimos de hojas de maíz.  No había luz. Mientras dormía, sentí que un bicho se había posado en mi cara cubriéndola por completo. Di un salto y busqué mi pequeña linterna. Pude ver por primera vez aquella mariposa gigante que más bien parecía un pajarraco.

Mariposa
Mariposa nocturna

Ahora ya me he acostumbrado a ver lagartos de más de un metro y a tener que parar el coche para dejar atravesar una boa con su paso lento y majestuoso. Y no vivo en la Amazonia. Vivo aquí, a dos pasos de Rio, en la playa. JiboiaJiboia (boa)

Cuando llegué a Brasil van a hacer ahora  14 años, lo que más me chocó fue ver los letreros totalmente desproporcionados de las tiendas, generalmente mayores que la misma tienda. Cuando escriben, los brasileños suelen hacerlo con letras grandes, muchas veces con mayúsculas.

Aquí prácticamente no existen periódicos tabloide, son todos de esos que no puedes abrirlos en un autobús o en el metro. Es superlativa la burocracia, los títulos de los diputados, senadores y jueces. Se usa muy poco el tu.
 
Son gigantescos sus carnavales: los de los sambódromos y los de la calle. Este año en el de Bola Preta desfilaron en Rio dos millones y medio de personas, en paz y masticando la fiesta.

Bloco Bola Preta

Desfile de Bola Preta en Rio ( 2.5 millones de personas)


Es grande, aquí la generosidad y grande aún la pobreza. Enormes las diferencias sociales; inmenso el número de diputados, de partidos, de concejales (acaban de autorizar siete mil más) de empleados en las tiendas. He visto hasta diez en un pequeño comercio de pueblo que vendía ropa de cama y 24 en un bar del mismo pueblo.

Es inmensa la simpatía en las tiendas. Hasta te indican donde puedes encontrar lo mismo más barato. Nunca tienen prisa. Mi hija, aquí de vacaciones, en una de esas tiendas no aguantó más y les dijo: “¿Pero aquí son todos siempre tan amables como ustedes?”. Lo son.

Menina FelizSimpatía juvenil brasileña


Inmensas sus carencias e inmensas sus posibilidades.

Son enormes los intereses que hay que pagar a los bancos: hasta el 140% anuales si te pasas en la tarjeta de crédito. Y enormes los intereses que te pagan por tu dinero depositado: un 11%. Es grande la creatividad de estas gentes. Se las arreglan como pueden para salir adelante y ganarse un dinero: venden cosas en la calle, abren un bar al abierto en la puerta de casa, venden ropa que van a comprar a los mercadillos de la región y hasta en Paraguay.
 
Es superlativa su resignación: no se desesperan ante las tragedias. Cuando estas explotan, nunca he visto escenas espectaculares de llanto, maldiciones a los políticos. Sólo exponen sus llagas con una atávica resignación. En las filas de kilómetros atrapados en el tránsito de las carreteras, lo mismo. A veces hasta bromean.
 
Es grande la exposición y la importancia que se le da al cuerpo, que para ellos no es vista sólo como erotismo. También su sexualidad es exuberante siempre. Y ahora llego a los bikinis, lo único mínimo en este país. Aquí nació el famoso bikini llamado ‘hilo dental”, para dejar bien a la vista esa reina de los brasileños que es la “bunda”, simpática palabra de origen africano, casi objeto de culto.
Los bikinis, que a pesar de atraer por su estética y colorido a las mujeres europeas, acaban no comprándolos porque dicen: “Eso yo no me lo puedo poner en España”. Demasiado invisibles.

Es lo único pequeño en Brasil porque necesitan exponer el máximo de su cuerpo como algo natural heredado quizás de sus raíces indígenas y africanas más que europeas. Y el bikini es eso, es nada. Es más un símbolo. ¿Entonces por qué en Brasil las mujeres no pueden aún ir a la playa con los pechos al aire? Muy sencillo: porque esos bikinis minimalistas son muchos más sexuales así, dejando ver y no ver. Son más eróticos.

Mini bikini






Y para acabar, también la política y la justicia son hiperbólicas, complicadas con más de 40 partidos. Son desorbitados las diferencias de sueldos que pueden llegar hasta a 140 veces de diferencia entre, por ejemplo un diputado y un maestro de escuela.

Son inmensas las riquezas de Brasil: sus yacimientos de petroleo y minerales, su ganadería que se mide por millones de cabezas, sus plantaciones de miles de hectáreas de cereales. Es todo tan grande que hay una ley que hasta cien hectáreas de tierra no tienes ni que justificarlas. Es una nimiedad. Aquí, uno que se respete debe tener una finca por lo menos de mil hectáreas. Qué menos.
Inmensas sus carencias e inmensas sus posibilidades.

Cuenca-amazonas-deforestacion

Inmensa también la destrucción de la selva

 
No existe nada que quepa en una caja de cerillas ni nada tan grande capaz de crear admiración.
Ah, sí, menor aún que los bikinis, es en Brasil la ausencia de soledad. En la calle, en el autobús, en cualquier lugar puedes hablar con el mayor desconocido como si fuera tu viejo amigo que acabas de encontrar. Y todos te saludan al pasar.
 
Esa sensación de no soledad es quizás lo más gigantesco de Brasil. Es eso lo que más he apreciado desde que puse pie en esta tierra de contrastes. También ellos enormes.



Hay 33 Comentarios

QueridaSusana:
No la conozco, pero su comentario me ha impresionado profundamente. Ha sabido resumir en pocas lineas lo que llevo intentando explicar con muchos de mis post en el blog yen tantos artículos del periódico. Pocos me creen. Su escrito, magníficamente redactado, ha sido una gran contribución a mis lectores. Se lo agradezco y espero poder usarlo en alguno de mis post futuros.
Un abrazo agradecido


To: [email protected]

He leído atentamente su texto y me ha llamado especialmente la atención el apunte sobre la ausencia de soledad en Brasil. Acabo de volver de mi segundo viaje (esta vez he recalado en Bahía) y coincido plenamente. Allí nadie te niega un saludo, una conversación ligera o una sonrisa... Parece que es un imperativo nacional, ser amable y vivir la vida con la gratitud que ésta se merece: sin demasiado estrés ni complicaciones. Y mira que las hay: el sueldo mínimo de un trabajador es paupérrimo, las desigualdades sociales son una realidad aplastante, está el problema de la droga y la inseguridad... Y para colmo todo es caro, hasta la comida. Pero por encima de todas esas dificultades mayúsculas, como todo en Brasil, existe lo que ellos llaman el "jeitinho brasileiro", que no es otra cosa que intentar salir adelante y buscar solución a cualquier problema: a toda costa y sin perder la sonrisa. Y doy fé que lo consiguen, ya sea vendiendo cacahuetes en el autobús, cocos en la playa o ropa en mercados ambulantes. ¡Cuánto tenemos que aprender de Brasil en ese aspecto! Aquí en Europa hay familias desahuciadas (sin piso, sin trabajo y con cargas familiares) que se mueren literalmente de hambre, pero no tienen la sana costumbre de sacar fuerzas y mirar hacia delante. Y claro, las estrictas leyes tampoco les amparan: aqui nadie puede montar su "barrraca" en la calle y vender una tapa de paella o una artesanía. En Bahia los puestos de "acarajé" (comida típica) son incontables. A lo que yo me pregunto, ¿a qué estamos esperando? ¿Es mejor que las familias con problemas económicos vivan de la caridad de familiares, amigos o vecinos, o no sería más digno que se les diera la oportunidad de salir honestamente de ese bache, haciendo aquello que mejor les convenga? Hace poco vi una gran película brasileña, "Estación Central de Brasil", cuya protagonista se gana la vida escribiendo cartas manuscritas, ya que mucha población en Brasil es analfabeta. Y ningún policía la echa de la estación de autobuses ni tampoco recibe una multa. Ése es el "jeitinho brasileiro" que a mí tanto me gusta y que deberíamos importar en Europa.

Eso y la generosidad de sus gentes, que no tiene fin: te ofrecen lo que tienen y, por ser extranjera, todavía un poco más. Supongo que es la herencia de la madre África o de las penurias que pasaron los indígenas al ser colonizados... No lo sé. Pero lo que sí es más que palpable es esa alegría natural y esa solidaridad espontánea que aflora en cualquier momento. Recuerdo una vez, comprando en el supermercado, que no me aceptaban la tarjeta... Intenté usar mi metálico pero me faltaban algunos reales para pagar toda mi compra. Sólo tenía una opción: dejar algunos productos para que bajase mi cuenta. Pero, asombrosamente, el señor de atrás insistió en pagar lo que faltaba. Y si no le dejaba, se ofendía. Esa es la cara de Brasil, la solidaria, la altruista... La que tanto amo. Ojalá el "coloso" avance, mejore, tome todavía más fuerza y se posicione como referente mundial. Sólo pido que en ese proceso no olvide sus orígenes y no cambie su bondades. Que en Brasil siempre haya sonrisas gratis, conversaciones en cada esquina y solidaridad ciudadana, aunque crezcan sus riquezas y corran los reales.


Ne ha dado usted, juanjo, una alegría con su comentario pues confirma mi tesis de que en Brasil es imposible sentirse sólo porque puedes hablar hasta con las piedras. LLegué aquí hace ahora 14 años, casado también con una brasileña carioca y ella me introdujo en este mundo de cordialidad y simpatía. Sólo el que vive aquí puede entenderlo.
Que pases un feliz domingo


To: [email protected]

Buenas tardes Sr. Arias y cía. Sabe, una de las cosas que más me gusta de leer las entradas de su blog, es lo que veo un poco perplejo que le critican algunos comentaristas: utilizar lo tópico, lo típico, lo insignificante, para hablar de lo importante, de lo que llamamos "serio". Creo que la vida es lo suficientemente dura, como para encima no tratarla con un poco de ironía. Le cuento mi experiencia con la "no soledad" en Brasil. En primer viaje, tras pasar unos días en el Nordeste con la mujer que es hoy mi pareja, braileira ella, maravillosa ella, me fui unos día solo a conocer Río. Llegué, excitado al ver por primera vez, desde el taxi, el Corcovado, la Lagoa, pero con un sentimiento de profunda soledad. Mi hostel estaba en Ipanema, gente de todos lados. Paseando por Ipanema, con esa energía que desprende su paseo, la gente, el ambiente, mi soledad por dejar a Adriana, que así se llama ella, iba en aumento. Paré en un puesto ambulante, de esos que hacen unas pequeñas pizzas con un horno de leña móvil, y me pedí una. Delante de mi habían dos hombres, de unos cincuenta años, brasileiros, y al oir mi acento extranjero, me preguntaron de donde era. Les miré extrañado, con mi mentalidad europea "a la defensiva" y les respondí. Comenzamos a falar: que si era de Valencia, que si ellos no concían España, etc..... el vendedor les sirvió sus pizzas, empezaron a comer. Seguimos conversando. Mi pizza ya estaba lista. Pedí algo para beber. Seguimos conversando. Terminamos las pizzas, pero seguimos conversando. No recuerdo el tiempo que estuvimos hablando, pero fue más de una hora. Incluso me hicieron alguna pregunta personal, que en nuestra mentalidad europea calificaríamos de osada. Nos despedimos, nos dimos la mano. Igual yo soy un tipo raro, pero le digo que eso no me ha pasado nunca en mis viajes a este lado del Atlántico. Obrigado a eles pela sua ajuda para esquecer a minha soledade. Tchau!

Agradezco su sinceridad, Ahmed, y respeto sus puntos de vista. Un periodista tiene que informar y opinar según naturalmente los principios básicos de su oficio. No existe la inocencia en nada en la vida. Freud ha enseñado que cuando no lo es conscientemente, siempre existen zonas inconscientes,que actúan en nosotros. Existe un abanico de ideas políticas y sociales. Cada cual apuesta por las que creemejores. Por eso existe el pluralismo de ideas. Ir contra el Establisment por ir contra, no tiene sentido. Habrá veces que habrá que apluadirlo y otras criticarlo. Lo he hecho en Brasil. A veces he aplaudiido a Lula. Otras lo he criticado. Nadie me llama cuando lo aplauso y muchas veces me han llamado cuando según ellos debía seguir aplaudiéndolo.
Claro que no hay cosa más vil en un periodista que vender su información. Y no porque no le falten ocasiones y algunos sucumben, en cierto.
Le cuento una historia personal. Una importante marca de coches en Italia me pidió para que les diera una conferencia a los directores de la empresa que en aquel momento era objeto de crítica por alguna de sus actuaciones.Cada año invitaban a un periodista extranjero. Cuando discutí las condiciones me respondieron: No se preocupe, no se va a arrepentir. Les dije que yo quería ser pagado por mi conferencia y basta y con nota fiscal. Insistieron en que iba a ser algo mejor. Les dije que en ese caso renunciaba. Al final supe que querían regalarme un coche. Fuí, cobré mis honorarios y critiqué lo que tenía que criticar delante del Presidente y después lo hice en el periódico.
Curiosamente no se enfadaron conmigo. Hasta se admiraron de mi actitud.
Llevo 40 años en el periodismo y esa es mi forma de actuar. Que guste o no, es otra cosa. Lo importante es la coherencia personal.
Un gran abrazo

To: [email protected]

Juan Arias, la censura en temas de sexo y vicios me parece algo vil, morboso y nada interesante. La verdadera censura de la que sufre OCCIDENTE hoy en día, es la censura intelectual e ideológica. Nio exagero nada si digo que en Occidente se está viviendo el peor momento histórico en lo que se refiere a la censura (la seria, y no la morbosa). Y la autocensura es tan profunda en todos y tan grave que todo lo que se escribe se transforma automáticamente en una defensa de los que mandan de verdad. Intente usted escribir algo que no sea del agrado del Establishment y ya veremos como acabaría. No me refiero a escribir un artículo suelto alguna vez, sino tomar posición intelectual real contra los que mandan en Occidente e intentar contarlo a los demás.
Esto por un lado, por otro, no voy a cometer la púsilanimidad de decirle que yo respeto su opinión. Yo a Usted le respeto como persona, pero si su opinión lleva veneno, pues sencillamente no la respeto ni la acepto e intento demostrar que es errónea y venenosa e intento criticarla con la debida objetividad para que nadie la acepte. Utilizar el cuerpo de la mujer como una mercancia o atractivo es un delito moral.
Y si por ejemplo me entero que algún periodista cobra dinero por un banquero para ensalzar a los bancos y ayudar a engañar al pueblo, pues no solo no respeto su opinión, sino que haría lo que pueda para llevarle a la cárcel y no dejarle más dedicarse a un oficio tan noble como el periodismo que necesita un pacto moral y de honradez.

Gracias, Roberto, por su puntualización. Ya está corrigido el error: la Amazonia tiene más de seis millones de kilómetros cuadrados. Es la suerte de tener lectores cultos capaces devigilar al bloguero.
Un abrazo

To: [email protected]

Siempre amigo y comprensivo, querido Wellington. Como dicen aquí ya sentía saudades de sus comentarios siempre estimulantes y serenos aún en medio de la polémica y de la pasión. Sin pasión la vida es muy insulsa. Me siento orgulloso de tener lectores con pasión por la vida y por la política que es parte esencial de la misma.
Un gran abrazo


To: [email protected]

Ojalá, Arsenio, todos mis lectores fueran tan lúcidos y perseverantes como usted. Divergir en los puntos de vista de forma civilizada es siempre una riqueza. La contradicción y los errores son la base de la ciencia. Se acierta equivocándose muchas veces.
Sigamos nuestro debate sobre Brasil lo que indica como mínimo que es un tema y un país que vale la pena discutir sobre él.
Un gran abrazo

To: [email protected]

J.Arias. El no estar de acuerdo con usted no significa que no respete su punto de vista. Lo respeto, pero no lo comparto. Más claramente: discrepo. Usted dice que conoce bien este país y a sus gentes. Lo acepto y no discuto. Yo también lo conozco un poquitito, tal vez menos que usted. Igualmente a su gente, seguramente bastante menos que usted. Usted observa lo que ve desde su puesto de periodista con las ventajas y condicionamientos que lleva consigo. Yo, lo hago a nivel de ciudadano de a pie sin obligaciones de escribir un artículo diario. Afortunadamente, solo por el placer que conlleva el conocimiento humano sin más restricciones que las propias de las relaciones de igual sentido. Solamente insisto, y me ratifico íntegramente en lo sostenido, en que las terribles desigualdades sociales que aún azotan a Brasil han sido paliadas o disminuidas mucho más en tiempos de Lula y, ahora, con Dilma que con Cardoso. Una diferencia abismal. Eso es tan evidente como lo es el contemplar en la playa de Copacabana los bellísimos e inigualables cuerpos de las brasileiras luciendo sus pequeñísimos biquinis. Y continúe usted escribiendo que yo le seguiré leyendo. Aunque alguna que otra vez discrepemos. Así es la vida del periodista y de su lector. Un abrazo.

Ya todo, o casi eso, se ha dicho. Lo mejor de lo periodicos son los comentarios, que premian al escriba con la comparecencia de sus lectores, al moment. Y todo salle de improviso, con emoción. Pero todavía hace falta decir que los pequeños errores imputados al escriba hacen que ellos queden más cercanos a los lectores, y es de maravilla leer pequeñas faltas de ortografía, que más denotan universal experiencia de lenguas ajenas que simples domínio de reglas que además, canbian todos los días. Mirarlas es ver los árboles olvidándose del bosque, siempre majestuoso.

La Amazonía no tiene 7.000 Km2, eso sería un bosquecito del tamaño de Euskadi. Por favor, arréglelo. Saludos.


Perdone, Ahmed, pero ya viví en mi periodo de joven periodista durante la dictadura franquista, los zarpazos de la censura. Cuando una vez escribí en el diario PUEBLO de Madrid un artículo titulado El Dios en quien no creo, me dijeron exactamente que era impropio. No entiendo de verdad por qué debería ser una ofensa a la mujer brasileña el uso del bikini cuando ellas los usan con placer. El cuerpor de la mujer es una belleza de la Naturaleza. Lo que es impropio es el abuso que los hombres hagan de ese cuerpo.
Un blog no es un tratado de catecismo y lo único impropio es siempre el insulto o la vulgaridad. En mi post lo del bikini- muy brasileño gusteo no- era sólo una metáfora de algo mucho más importante.
De cualquier modo respeto su opinión aunque no pueda compartirla.


To: [email protected]

Usted, Arsenio, que revela una inteligencia aguda en sus comentarios y una gran pasión por la política y que tanto se interesa por este Brasil cuya complejidad es mayor ciertamente que sus tópicos, me gustaría que releyese mi post de hoy que no es ningún cuento de hadas. Es una metáfora del Brasil difícil de abarcar no sólo por su inmensidad obvia, aunue por ello menos real, sino por sus con tradicciones, por sus claoroscuros, por sus difuminados, por sus extremismos también.
He recorrido, Arsenio, tres veces el Planeta. Conozco cientos de culturas. He vivido más fuera que dentro de miEspaña y llevo escribiendo más de mil artículos ( sin contar el blog) sobre este país. Se muy bien que es imposibloe abarcar toda la riqueza y la miseria de un país, pero creo que de Brasil conozco un poquito. En ningúnm momento de este post de hoy ni de ninguno he dejado de subrayar que tan inmenso como sus riquezas, son las injusticias,su pobreza, los restos de esclavitudque aún anidan en el país.
No sería, sin embargo justo si además deexponer las llagas del país sobre el que tengo por mi trabajo la obligación de escribir no lo hiciera tambiéncon su otra cara, esa que creo no hay un sólo extranjero que viva aquí que no comparta, como son la simpatía innata de los brasileños, ese cafezinho que ni el más pobre deja de ofrecer al que entra en su palacio o en su chabola. Y esa falta de soledad que es patrimonio de los brasileños queno te permiten nunca sentirte solo, aislado, discriminado.
Un blog no es un articulo de Opinión, como usted bien sabe, Arsenio. Es una especie de las antiguas crónicas de viaje, en las que tienen a veces que entrar los tópicos del mismo porque también ellos hacen parte del país postiva o negativamente. Tópicos son en España la corrida y el flamenco y son muchísimos los escritores de fama que han escrito hasta libros sobre ellos. Personalmente detesto la corrida, pero reconozco que es impoible hablar de España olvidándola o negándola. Ni España es sólo toros, ni tampoco lo es sin esa realidad que tiene mil reflejos en la cultura y en la idiosincrasia española. Ni Brasil es solo sexo, ni tampoco es imposible hablar de´él como si el sexo no fuera una componente importante de esta sociedad.
No hubiese escrito todo esto, querido Arsenio, de no considerar importante su comentario que agradezco y respeto profundamente.


To: [email protected]


Me ha impresionado más su comentario, Santiago, por venir de un argentino y con esa enorme sinceridad. Es cierto que es un crimen que Argentina no sea hoy la potencia que debería ser en el continente,con tantas riquezas naturales y culturales. El argentino es un pueblo inteligente, preparado, perspicaz, emprendedor. Como en Brasil, creo que lo peor de Argentina es la política y esa falta de orgullo de ser argentino que los brasileños tienen tan arrahigado.
Comparto totalmente su juicio sobre Brasil y sueño con que un día los dos paises hermanos sean un ejemplo y un gra motor eocónimo y humano,no sólo para América Latina sino para el mundo.
Un gran abrazo


To: [email protected]


El que lee con atención hoy el postde mi blog , Neboso, verá, en efecto, que lo del bikini es usado justamente de una forma simbólica y no como tópico. Mi artículo es mucho más de fondo. Pocos han detectado lo que digo al final que menor que el bikini es solamente la falta de soledad que los extranjeros sentimos en este país, terriblemente injusto a causa desu política medieval, pero tremendamente acogedor. Jamás me he sentido extranjero aquí y como yo miles de españoles y europeos.
Gracias por su cariñoso comentario

To: [email protected]

Comparto el post, repito 20 años visitando Brasil, por cercanias (soy Argentino), logicamente no conosco como un nativo, pero puede decir los progresos impensados de ese gigante latinoamericano, y mas con respecto a Argentina. Que Brasil tiene problemas, los tiene, que hasta en desigualdades nos asombra a los Argentinos como subdesarrollados.
Insisto, Brasil es la tierra donde Dios elige descansar, es una tierra maravillosa. Pero no hay que caer en fanatismo, en este momento Brasil esta en el umbral del desarrollo, de los paises de elite, y pensando que lo pasado, porque fue de otro partido es TODO MALO, es lo que nos ha pasado a Argentina desde nuestra independencia en 1816. Tiene todo los numeros de la loteria para ser potencia, solo hay que ser menos fundamentalista, ver en el pasado lo que se ha hecho bien, y mantenerlo o mejorarlo, y lo mal corregirlo, lo mismo con gobiernos actuales. Proyectos superadores, superando partidos politicos, en pos de un pais.
Una cosa que me asombro del pueblo brasilero es su orgullo por ser de su tierra, en Argentina no lo tenemos, los gobiernos tienen que capitalizar ese espititu y encolumnar a las 120.000.000 de almas en post de un pais mejor, sin resentimientos, y lograr, de una vez por todas que Dios se quede un poco mas y que se plantee quedarse a vivir.

No veo que sea irreal el comentario que nos ha puesto hoy en su blog el autor del mismo.
Que en Brasil no se atan los perros con longaniza, ya lo sabemos. Que todavía hay mucha pobreza y muchas desigualdades ya lo sabemos.
Pero eso no es óbice para reconocer que desde Cardoso para acá se ha dado un paso muy grande para que el país haya crecido considerablemente en tocante a la economía y por tanto en el bienestar de los brasileños.
Saludos Juan, a mi también me encanta Brasil y no por los topicazos.

J. Arias. Exagera. Se ha dejado influir por el tamaño de Brasil. Es algo que por lo evidente es obviable. No todo es color de rosa. Brasil no es un cuento de hadas. Brasil es duro.En lineas generales, su pueblo es hospitalario, pero no todo, porque ha sido, y continúa siéndolo,castigado por las clases o castas privilegiadas de coroneles y latifundistas que uno no sabe bien donde acaban los primeros y empiezan los segundos e igualmente por la derecha neoliberal. Agazaparse en esta doctrina como semisalvadora de logros solamente alcanzados por Lula y, actualmente, por Dilma, es, cuando menos, ignorar la realidad de Brasil, desconociendo si tal actitud es o no intencionada, malinterpretada, tergiversada o manipulada por intereses que se me escapan y sobre los cuales no me manifiesto. Lo que sí digo para quienes aún no han tenido la oportunidad de conocer o, al menos, visitar Brasil, es que este hermoso país no es ni de lejos lo que J. Arias participa a sus lectores. Esa es mi opinión con la cual se puede estar en completo desacuerdo, pero es mi criterio cimentado en el pacífico conocimiento de su geografía y en el de observar el sufrimiento y alegrías de sus gentes. No es oro todo lo que reluce. Ni todo es carnaval. Ni todo es caipirinha. Ni todo es sexo. Ni es todo sensual. Sí, en cambio, todo es muy grande. Sí, en cambio, las desigualdades sociales son gigantescas. Sí, en cambio, las mismas se han ido reduciendo muy paulatinamente gracias a los tremendos esfuerzos del gran Lula y, ahora, de la gran Dilma, que sin títulos de la Sorbona lucharon y luchan porque las clases más desfavorecidas lo sean menos. Y no han sido las políticas neoliberales practicadas en un ayer no tan lejano al amparo y protección de sus medios de comunicación con los cuales, previamente a sus tomas de posesión, tenían los mandatarios que compartir mesa y mantel, repito, tales politicas neoliberales no han sido las que han propiciado dichos avances, por mucho que se empeñe J. Arias en mantenerlo. Una cosa son las concesiones -semántica inválida- que convenientemente han tenido que hacer tanto Lula como Dilma y otra muy diferente es la política activa para mejorar las condiciones de vida de las clases inferiores social y económicamente hablando. Una cosa es la puesta en marcha del real como moneda de cambio y otra completamente distinta es la actvidad política y humana anteriormente mencionada desplegada por los titanes políticos que han sido y son Lula y Dilma. O dicho más claramente: a Cardoso lo que es de Cardoso y a Lula y Dilma lo que les corresponde como mandatarios mediando, entre el primero y los segundos, una distancia sideral por lo que se refiere a mejorar las condiciones de vida de los brasileiros/as. Y, por supuesto, decir a los lectores de este blog que les quede muy claro que Brasil no es ningún cuento de hadas propio para mentes infantiles. Dicho todo ello con el máximo respeto para el bloguero y sus simpatizantes.

Queridísmo Juan me ofrezco voluntariamente a revisar sus textos, ya que mi puesto de correctora portugués-español, hace años que fue extinguido de la Universidad española. Usted me los envía los reviso y se los envío de vuelta, sinceramente amiga Farah.

Si es así Ahmed lo lamento muchísimo y le pide mis más sinceras disculpas.

Por otro lado insisto en que lo del bikini sobra en este artículo, y esa foto de cuerpo femenino sin cara y desnudo es una falta de respeto a la mujer brasileña. Es normal equivocarase, pero corregir el error es de sabios.

Perdona Farah, en el mundo musulmán hay como poco un centenar de millones de hombres llamados Ahmed. Nunca te he insultado, y soy anti-monarquico hasta la muerte. Estamos aqui hablando de Brasil y no vien a cuento este comentario tuyo.

Atención: el señor Ahmed es un reaccionario pro-monárquico marroqui que lleva insultándome tres días en la columna del compañero titulada "Por qué no podré hablar en la Gobernanza...." Sus posiciones son fascistas y si vuelve a insultarme pediré al periódico su IP para denunciarle a los Tribunales.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal