Juan Arias

“Eres una bestia”. No, perdón, “eres un humano”

Por: | 11 de abril de 2012

¿Cómo nos calificarían los animales a nosotros los humanos si ellos hablasen? No es una broma. Ha sido un artículo de uno de los mayores novelistas vivos de Brasil, João Ubaldo Ribeiro, el que me ha inspirado este post.

João Ubaldo (2)Ubaldo debe ser uno de los pocos agnósticos de Brasil, donde es raro quien no cree en algo, pero el Domingo de Ramos pasado, deleitó en su siempre jugosa columna semanal en el diario O Globo, con una verdadera apología del borrico. Después de dar la noticia de que Brasil va a exportar a China cada año, trescientos mil borricos para fabricación de cosméticos, dice que se sintió triste porque se acordó del jumento de su infancia del Domingo de Ramos.
 
Con la ironía y el humor que caracteriza la deliciosa prosa de Ubaldo, el escritor bahiano, que vive en Rio,  escribe que todo el progreso conspira contra el pobre borrico, ya que sólo un loco puede comparar un borrico a una moto y pide que, por favor, nadie quiera “modernizar la Biblia para lectores jóvenes y haga entrar a Jesús en Jerusalén montado en una moto”.

Tras demostrar por activa y por pasiva que el burro no sólo no es tonto, sino que es superinteligente, entre bromas y veras, el novelista aborda un tema que siempre me ha indignado: el modo como usamos a los animales para calificar a personas para denigrarlas o exaltarlas.
 Borrico
Pocos animales tienen tanto sinónimos como el sencillo burro
, que puede ser también borrico, asno, pollino, jumento, rucio etc.

Quizás le gane el cerdo que puede ser puerco, marrano, cochino, verraco, cebón y que es todo menos poco inteligente: son sociales y curiosos y limpios. ¿Limpios los cerdos? Lo son, según los zoólogos. Ellos no harían nunca sus necesidades donde habitan y cuando se revuelcan en el lodo es para limpiarse de los parásitos y tener limpia su piel.

Recuerdo una anécdota al respecto que me contó el fallecido José Saramago en mi libro de conversaciones con él. Me contó que sus abuelos eran tan pobres que tenían una cerda para vender sus crías y que en el invierno, por miedo a que pudieran morirse de frio, se las llevaban a dormir con ellos en la cama.

Lo curioso es que hoy los humanos que tienen a los cerdos como prototipo de la suciedad, usan como terapia embadurnarse de lodo, como los cerdos para, como ellos, poder tener una piel más fina.

Tontos, idiotas, necios, torpes, zopencos, pollino, zafio son todos sinónimos de borrico con los que calificamos de poco inteligentes a los humanos. Y lo mismo hacemos con los denominativos del cerdo para descalificar a los humanos poco limpios.

Del film que aman los niños

Curiosamente, destaca sutilmente el novelista brasileño, solemos despreciar como poco inteligentes y usamos sus nombres para calificar a los humanos de tontos a los animales menos agresivos
y al contrario, usamos a los más violentos para ensalzarles, como león, tigre, lobo, águila, pantera, serpiente etc.

Es la demostración que en nuestro subconsciente es más valiosa la violencia que la mansedumbre, la astucia que la lealtad
. Es más valiosa y digna de encomio el ave rapaz que el pobre borrico. Nadie se siente ofendido si le califica de águila o de fiera, y sí de jumento o de cerdo o de gallina. ¿Y quien ha probado que es más inteligente un leopardo que una gallina? No lo es, pero representa mejor la violencia en nuestro mundo humano.
 
No es pues de extrañar que, después, en la vida cotidiana lleguemos consciente o inconscientemente a apreciar más a los humanos “fieras”, a los violentos, a los sin escrúpulos, a los que son capaces de triunfar pisando las cabezas de sus semejantes, que a los que ponen la otra cara, a los mansos, a los que prefieren perder que engañar, a los que son capaces de perdonar. En definitiva, preferimos y admiramos más a los violentos que a los mansos de corazón.

Y ahí viene mi pregunta inicial: ¿cómo nos calificarían a los humanos los animales si ellos pudieran hablar? Es algo que nunca sabremos, pero quizás podríamos imaginárnoslo. Por ello, por favor, dejemos de usar términos como “es una bestia”, es un “animal”, o es un burro o un cerdo. Digamos simplemente “!vaya humano"! y dejemos en paz a nuestros animales que en materia de violencia y de desvergüenza nosotros somos capaces de darles mil vueltas a todos los animales del Planeta.

NOTA

Gracias, Ubaldo, por ese elogio del borrico. Si ellos hablasen, seguro que te dirían, como un gran regalo: “Eres un pollino maravilloso”. Quién sabe lo que a los animales les evoca nuestro orgulloso apelativo de “humanos”.

Si alguien me llama de animal o bestia, juro que me siento halagado. Ojalá fuese capaz de ser tan sin rencor como mi gata o tan fiel como mi perro. No, no me ofende ningún nombre de animal y sí me ofenderían, por ejemplo,  algunos nombres de humanos, empezando por, Hitler o Stalin que fueron capaces de sacrificar a millones de personas, con la mayor tranquilidad del mundo. Calificarles de “animales” sería hacerles un regalo. Eran "humanos", como nosotros, de nuestra misma especie e inteligencia.


Hitler-y-Stalin

 
 

 

Hay 10 Comentarios


Hola Lan. Si se refere al que compré a unos gitanos cuando teníacinco años, mis padres lo tuvieron unos días. Los niños que venían a la escuela le traían de comer. Después creo que lo diron a unos labradores para que locuidaran.
un abrazo


To: juanjosearias@hotmail.com

Interesante texto, Juan. Soy brasileña y me gusta mucho Ubaldo.
Pero me quedé curiosa. Qué fín ha recibido tu borrico?
Hoy te he leído por primera vez. Perdóname por mi pobre Español.

El pollino y su jumento



El pollino miraba a su jumento
su jumento extasiado lo miraba,
lo miraba y su encanto idolatraba,
idolatraba orondo muy contento.

Contento con su rozno y de su cuento,
de su cuento con énfasis gozaba,
gozaba el buen onagro y se jactaba,
se jactaba roznando suculento.

Suculento es el pienso que alimenta,
que alimenta el cacumen del jumento,
jumento por creer lo que aparenta.

Aparenta su genio y su talento,
talento que malogra y no lamenta,
no lamenta roznar con su aspaviento.


Marta Marques

Prezado Sr Juan Arias:
Como curiosidade, transcrevo abaixo, um trecho da letra de "Apologia do jumento" que era cantada por Luiz Gonzaga, talvez o maior ínterprete da música sertaneja do nordeste;
..... O jumento é bom.O jumento é sagrado.O pobrezinho tem apelido que não acaba mais: babau, gangão, bregueço, imagem do cão, mosqueiro, corneteiro, seresteiro, sineiro, reloje.... Ele dá a hora certa do sertão.
Tudo isso é apelido que o jumento tem: astronauta, professor, estudante, advogado das bestas.É chamado estudante porque quando o estudante não sabe a lição da escola, o professor grita logo:"Você não sabe porque você é um jumento".E o estudante, para se vingar, botou o apelido no jumento de professor, porque o professor ensina a ler de graça........
Abraços!
Miguel

Le agradezco, Miguel, esa maravillosa descripción que hace de la alegría de los burritos del sertão. No sabía que hacían también de reloj. Es una delicia literaria. Le voy a contar una historia mía que debe estar recogida en algunos de mis libros de memorias. Cuando tenía cino años, mis padres que eran maestros en una escuela rural de Galicia, muy pobres, y en tiempos de la Guerra Civil, me habían dado una peseta en diez monedas de diez céntimos cada una para gastarla en las pequeñas diversiones de una aldea de 400 habitantes en la festividad de San Lorenzo. Era el único día del año con posibilidad de alguna disrtracción extra para los niños, como ver a un viejo oso bailar o subirse a un columpio o comprarse unos barquillos. Con mis diez monedas en el bolsillo salí a la fiesta y en el camino me encontré con unos gitanoscon un burrito casi recién nacido. Me enamoré perdidamente de él y se lo compré. Me quedé sin nada para la fiesta. Cuando llegué a casa con el burrito mi padre se echó las manos a la cabeza. Apenas teniamos para comer nosotros y sólo faltaba el borrico. No me castigó, porque mi padre era muy comprensible y tanto le gustó mi gesto de amor por el animal que me dió otra peseta para ir a la fiesta.
Un abrazo


To: juanjosearias@hotmail.com


Gracias, Fredrico, por haberme recordado que Ubaldo es bahiano. Es que, al ser al mismo tiempo tan carioca después de tantos años en Rio donde lo entrevisté en su casa de la zona Sur, que se me cruzaron los cables.
Un saludo


To: juanjosearias@hotmail.com

João Ubaldo es baiano de la Isla de Itaparica.

Prezado Sr Juan Arias:
Presenciei, muitas vezes, essse pequeno/grande/incansável animal, transportar a trote, pesadas cargas pelas veredas de areia, pedras e espinhos do sertão nordestino!É grande o carinho que os sertanejos tem por esses animais.Nessa homenagem a essa criatura foi omitida aquela característica mais alegre em que são lembrados: eles são o "Big Ben" dos sertões, o relógio que dá as horas, naquelas secas paragens, com seu inconfundível zurrado!
Abraços!
Miguel

Creo que los animales nos calificarian deciendo que "somos más animales que los propios animales"...
Pero China es una locura, allá los chinos comen de todo que camina, perros, gatos, ratones, insectos,,,,esos Chinos se pudieran poner solo 1% de la poblacion China en España, supersaturaria la vida en España,,,,eso es una locura, son comos ratones que rellenan una caja y queren salir,,,tenemos que tener cuidado, esos Chinos van a dominar al mundo....

Tómenlo como un homenaje..... al contenido de lo escrito, homenaje a lo que aquí se sugiere:

Los animales si que hablan, nos hablan, a diario...lo que ocurre es que no escuchamos sus mensajes......En tiempos de mi niñez ya se decía esto, ya se oía a las bestias, por eso me recuerdo y traigo a colación, en homenaje, aquella película de 1950 "Francis" de " The alkin Mule" del director Arthur Lubin. Chapeau !!!

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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