Juan Arias

¿La felicidad es marxista? ¿Sólo alegres o también felices?

Por: | 12 de mayo de 2012

Felicidad brasileña
Brasil aparece entre los primeros países del mundo en los que sus ciudadanos se consideran felices.
Se han cumplido ya siete meses desde que este blog VIENTOS DE BRASIL, empezó a viajar por la red. Debía tratar fundamentalmente de Brasil y de los brasileños, aunque a veces los mismos lectores me empujaron a abordar algún otro tema.

Mi primer post se titulaba “En Brasil es primavera”. Lo era climatológicamente aquel 29 de septiembre. Y quería también ser una metáfora de la vocación de Brasil a germinar en todos los ámbitos de sus posibilidades, que son muchas.

Hoy en Brasil es otoño y los brasileños se sienten felices con algunas conquistas que Europa les envidia, como la de no sufrir los latigazos del paro, ni las angustias de la crisis económica que azota a los países ricos, hacia los que un día los brasileños más pobres que hoy corrían en busca de fortuna. Hoy son los europeos los que quieren venir a trabajar en Brasil.

En estos siete meses, muchos de los más de dos mil comentarios dejados en el blog, me han criticado a veces el haber presentado a un Brasil demasiado “idílico”, olvidando que es un país que sufre aún de una de las mayores desigualdades sociales del mundo y que es azotado por todo un abanico de violencias e injusticias. Lo es.

Llevo viviendo aquí 14 años. Sin embargo, también se, que es un país que está mejorando, que no se siente infeliz ni frustrado, que aún reconociendo lo que le falta por conquistar, sabe reconocer, lo que ya ha ganado y las posibilidades que tiene de ir mejorando. Sería injusto y desleal si no lo reconociera.

Felicidade indigena
Los que suelen dejar un comentario en el blog son una pequeña minoría de los lectores diarios
, por lo que no conozco lo que esos miles de lectores pensarán de lo que les cuento de Brasil, hoy objeto de de deseo en el mundo.

Uno de los temas que han aparecido mucho directa o indirectamente en los comentarios es el tema de la felicidad de los brasileños. Sin lo son de verdad o si se trata sólo de una leyenda. Si son felices o sólo alegres, o si en el fondo son más infelices de lo que pueda aparecer en superficie.

Como creo que el tema de la felicidad es universal y nos toca de cerca de a todos, he querido dedicar al tema este post, como regalo a mis lectores, conocidos y anónimos, medio año después de haber comenzado esta aventura.

No es una cuestión fácil hablar de la felicidad de los brasileños, porque todas las generalizaciones suelen ser erradas. Claro que existen hoy en Brasil personas que son sólo alegres. Y que las hay que ni son alegres ni felices, porque viven atenazados por la tragedia.

¿Se puede ser alegre sin ser feliz? El senador Cristovam Buarque, una de las figuras más serias de la política brasileña que ya fue ministro de Educación, Gobernador y Rector de la Universidad de Brasilia, autor de más de 40 libros, es el promotor de una ley que, al igual que en los Estados Unidos, incluya en la Constitución brasileña el “derecho de los ciudadanos a la felicidad”.

La idea de Buarque levantó enseguida una polvoreda de críticas y polémicas. ¿Es que la felicidad se puede imponer por ley? ¿Quién es capaz de decretar lo que hace o no feliz a un individuo? ¿Es que los brasileños no son ya felices?

Manos negras y blancas
La discusión acerca de si los brasileños reconocidos mundialmente como un pueblo alegre, amante de la fiesta, del baile, de la playa, de los carnavales sensuales y hasta eróticos y de las fiestas entre amigos, son tambien un pueblo feliz, se basa en dos concepciones diferentes de felicidad.

¿Es la felicidad una realidad personal, íntima, individual o más bien una dimensión sólo social y política? En otras palabras: ¿Es posible que un ciudadano pueda ser feliz si vive en una sociedad donde la violencia le impide salir tranquila a la calle, o donde sus hijos tienen que ir a una escuela donde no aprenden, o donde son forzados a hacer un trabajo que odian y con pocos derechos que reivindicar¿ ¿Es posible vivir felices en una sociedad con sangrantes diferencias sociales donde unos pocos detienen la mayoría de las riquezas? ¿Es la felicidad marxista o de izquierdas?

Según la concepción marxista, no puede exitir, en efecto, felicidad personal sin dimensión social y política, es decir, difícilmente puede haber personas felices si la sociedad es injusta.

Crianca feliz
Es la tesis, por ejemplo de Francisco Viana, catedrático de Filosofía Política de la Pontificia Universidad Católica de Sâo Paulo (PUC). “En la práctica, la felicidad es una cuestión metafísica, pero una metafísica práctica y no está vinculada al individuo sino a la colectividad”, afirma.

Para Viana, en Brasil, “la felicidad siempre estuvo asociada a las fiestas, al futbol y aun etéreo sentimiento de amistad y hospitalidad” y escribe. “Hemos creado en ese sentido una mitología que no responde a la realidad social del país. Hoy, entre nosotros, existe un proceso de integración de grandes masas de la sociedad en el consumo, pero la cuestión social de la felicidad continúa en suspenso”.

Llega a decir el autor marxista:: “Nos hemos acostumbrado a vivir infelices, pero creemos que somos felices. Es una tragedia de nuevo tipo”.

Viñeta sobre la felicidad

¿Es una tragedia de nuevo tipo o es la continuación del personaje de Mario de Andrade, el indígena Macunaíma siempre en busca de su talismán Muiraquita?
Así lo piensa, por ejemplo, Victor, uno de mis lectores brasileños, que se presenta como Alethos y que afirma: “No estamos contentos. No perdemos la alegría ni la ganamos. Padecemos así. Somos Macunaimas buscando a Muiraquitá. La buscamos y padecemos con la búsqueda y en realidad sólo buscamos porque estamos tristes. Macunaíma no es como Alonso Quijano. Na hay ilusión en él. No hay lucha . Hay pereza, como dice Andrade”.

Según Buarque, interrogado por este blog, la felicidad no es sin embargo, sólo política y social y por tanto no lo es sólo colectiva, sino también “personal”, aunque los políticos, señala, “tenemos la tarea y la obligación de facilitar a los ciudadanos el camino de la felicidad eliminado tantos motivos de infelicidad”.

En la defensa de su proyecto de ley para introducir en la Constitución el “derecho a la felicidad”, Buarque, siempre agudo, disiente de la tesis puramente marxista y afirma: “Ningún gobernante puede hacer a una persona más feliz, porque los valores son personales y subjetivos, y son innumerables las variantes que en la vida tocan las emociones de cada ciudadano”. Y añade: “La labor del político es sólo eliminar los escombros que impiden a los ciudadanos llegar a la felicidad". Creo que Buarque lleva razón.

Injusticia
Si sólo fuéramos capaces de ser felices colectivamente, más de la mitad de la Humanidad, hoy, sería infeliz también personalmente.
Y eso creo que no es cierto. A veces hay más felicidad personal en medio a la infelicidad social, que al revés. No son los países más pobres los que presentan mayores índices de suicidio, por ejemplo.

¿Y volviendo a los brasileños? Mi tesis es que, colectivamente, dadas aún las desigualdesde sociales y la inmensa corrupción política, Brasil no podría ser un pueblo aún feliz desde el punto de vista marxista, a pesar de lo mucho que este país ha mejorado social, económica y democráticamente. Y sin embargo, creo que sí lo es.

Lo es por índole personal, porque a pesar de la violencia del narcotráfico, es un país pacífico; porque sabe en general conformarse ( no resignarse, que eso es otra cosa), con lo poco o mucho que tiene. Y lo es porque sabe que para él, mejor, que para los países ricos, su futuro se presenta con menos nubes. En un último sondeo el 71% de la clase media baja afirma que está mejor que ayer, y cree que sus hijos estarán mañana mejor que ellos hoy. Y un 77% está contento con su Presidenta Dilma.

Poseen, además los brasileños, respecto a la felicidad, algo que los distingue, por ejemplo, de nosotros los europeos: cuando son felices no les importa confesarlo. A nosotros nos cuesta más aceptarlo. Viste más decir que estamos pésimos, que “vamos tirando”, en vez de decir, como los brasileños: “Tudo jóia”, “tudo legal”, aunque dentro les apriete la necesidad. Es como si dijeran: “No sé si soy feliz o no, pero quiero serlo”.

Y eso es ya empezar a serlo. Es una filosofía diferente de la nuestra. La de ellos tiene, en sus cromosomas, profundas raíces de sabiduría indígena y africana. Es una filosofía más de la paradoja, más oriental, que aristotélica.

Pájaros felices
Quizás los brasileños ya no estén, como cree el lector, a la búsqueda del talismán de Macunaíma del gran escritor Mario de Andrade y sí de un país moderno,
justo, menos desigual, con posibilidades para todos, donde adultos y niños, blancos, negros, pardos, indígenas y sobretodo las mujeres, puedan creer que la felicidad es patrimonio de todos y no sólo un sueño sólo para ricos, sabios, varones y políticos aprovechados y sin escrúpulos.

¡Que sean felices, si pueden, amigos lectores!, porque hay también quien tiene miedo a ser feliz y sufre cuando lo es hoy, pensando que mañana podrá no serlo. Al refrán que reza: “A cada día su pena”, podría añadírsele, también este otro: “A cada día su pequeña felicidad”. ¿Por qué no? Creo que podría ser un refrán más brasileño que europeo.

Y no me crucifiquen demasiado, por favor. Como existen hinchas del futbol, yo soy hincha del pueblo brasileño, cante o llore, gane o pierda, como los verdaderos hinchas.
¡Gracias a todos los lectores de estos siete meses!, Y seguimos con la aventura.

Ah, felicidad puede ser también el escalofrío de placer que produce un poema de la fuerza de este de Borges, aunque sea tremendamente triste:

LA LUNA

Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de la noche no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado,
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.


Luna llena



Hay 123 Comentarios

Muy buenooo!!!!

No te desanimes, Alethos. Sgiue escribiendo que la escritura redime y es terapéutica. Lo del paro en España es sangrante y lo peor es que seguimos sin saber quienes son los criminales de tal delito.
Esa felicidad sartriana es todo un programa de vida. Eres un privilegiado entendiendo su importancia.
Un gran abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

Como un día dijo un filosofo que nunca existió: No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad.
Mi participación en el blog no es constante, pero la lectura se hace imprescindible tanto del blog como de sus participantes como Jorge, Farah, Aventurero, Sapo y alguno que se me escapa...
El libro se quedo antes del primer capitulo. "Opus est monstrum". Sigo en busca de un empleo, como los otros 5.000.000. En busca de la felicidad satriana que no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace, y lo que quiero ahora es hacer algo.

Qué alegría, Alethos, volver a escuchar tus parábolas literarias, siempre sorprendentes, en este blog.
He visto que te has dado cuenta que te había citado en mi artículo. Ya ves que no te olvido.
?Cómo sigue tu libro?
Un gran abrazo


To: juanjosearias@hotmail.com

Culpo la Globo por intentar crear esta felicidad artificial y obligatoria.

Felicidades professor y gracias.
Felicidad material, felicidad difusa, felicidad social, felicidad climática, felicidad sexual, distintas felicidades, un mismo sentimiento, endorfinas.
Macunaíma no dejo de caminar y de buscar: ¿Muiraquitá o la felicidad? No se hizo camino, pues el simples caminar no hace camino, como al caminante de Machado, pues en el camino está la felicidad, no en su destino.
El brasileiro sigue buscando muiraquitan, por mas que se aventure a ser rey de la Ínsula de Barataria montado en Clavileño, un dia tomaremos un rumbo y haremos camino, pero todavía no.


Cuéntanos después, Farah, lo que has encontrado de bonit o por ese tu paseo por el mundo que es mayor y más interesante que nuestras pequeñas peleas.
Un abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

Este tal señor Jorge debería tomar algún medicamento para la ira cibenética, si no fuera usted tan mala persona, recodaría que ya le dije de dónde soy y a que religión petenezco pero claro a usted las dos cosas le quedan grandes. Siga usted pagando las "cuentitas" de los brasileños que se le aproximan a saber con que intenciones que ami me va muy bien y no necesito promocionarme aqui, y además hablo 5 idiomas, así que hablo con todo el mundo, soy muy sociable además. Señor Arias, de nuevo le repito que los argumentos de Aventurero no eran para eso tal de "hijo de ....." sino más bien para tomarlo en serio. Nada más que decir, me doy una vuelta por el mundo a ver si desparece el cliente de las brasileñas jajajajajajajajajaja

El silencio es debido a que ya nadie te aguanta, imbécil. Eres un plasta. Realmente estás enfermo, deberías hacértelo mirar. Por lo que a mi respecta esta es la última vez que me dirijo a ti. A partir de hoy como si no existieses. Pero de verdad, consulta con un psiquiatra.

A juzgar por el silencio, serán algunos humanos más hijos de putas que otros, con independencia de su nacionalidad y/o residencia?

Jorge: El único protagonista de los insultos proferidos y publicados con la venia de Arias son los suyos. Mentar despreciablemente a una madre dice todo de quien lo escribe e igual o peor aun de quien lo publica y mantiene. A mí jamás se me ocurriría hacerlo. Sin embargo, usted he perdido la cuenta de cuántas veces lo ha hecho y Arias, con manifiesta y notoria complacencia, ha sido su cómplice en todas las ocasiones que le ha venido a usted en gana decirlo. Qué le hubiera o hubiese parecido si el insulto se los dirigiera a usted de forma tan despreciable a como usted lo ha hecho sin percatarse de si esa madre está viva o fallecida? Le parece correcta su actitud? Y Arias no tiene nada que decir al respecto?

No se preocupe, Jorge. Por mi parte, no hay problema ninguno. Ya está olvidado. Le honran sus disculpas.

Yo también soy un poco ingenuo, lo reconozco. Ninguno de mis padres son españoles por nacimiento - padre, brasileiro, madre colombiana - y no tengo prejuicios contra el país donde ahora mismo estoy residiendo. Parte de mi infancia y adolescencia la he pasado aquí, por lo que me considero un poco español.
Es cierto que los españoles son bastante más bruscos (ríspidos) y a veces un poco soeces, pero son buena gente. Lo que pasa es que ahora este país no atraviesa un buen momento, y reina el pesimismo. Todo el mundo está un poco más cabreado de lo normal. En este tema, los españoles deberían fijarse y aprender de los brasileños, y en general, de los latinoamericanos. Décadas de crisis profunda no han conseguido borrar la sonrisa de sus caras.

Señor U: No insistiré. Compruebo que usted no ha leído mis comentarios y, sí lo ha hecho, no los ha entendido. Lo que he dicho lo mantengo. No me agradan las polémicas, pero, por favor,lea con paciencia - si dispone de tiempo- todos mis comentarios y deducirá lo que le he expuesto. Asimismo observe los insultos que me ha dedicado el socialdemócrata de izquierdas -dice él que lo es- y comprenderá mi disgusto con la actitud de Arias que con su silencio aprueba los mismos, aun los más infames. Pero dice, literalmente, que puede suprimir aquellos comentarios que puedan resultar chabacanos e insultantes. Entre el dicho y el hecho media un gran trecho. Ese comportamiento no es digno de ningún periodista que se precie de serlo.

Juan Arias, créame, la democracia también debe ser defendida cuando corre el peligro de ser anulada por el fascismo o por el estalinismo. Usted no merece esto, ni de mi parte ni de la parte de ese otro individuo. Sopese la expulsión que le he propuesto. Unos tiparracos como nosotros no merecemos formar parte de una comunidad civilizada. Estas observaciones sobre la conducta humana, sopesadas en el vergonzoso ejemplo que nosotros hemos protagonizado aquí hoy, son el ejemplo más preclaro de que la humanidad nunca será capaz de hacer germinar sociedad justa alguna. Este es el lado más amargo, y al mismo tiempo más débil del pensamiento de Marx. Nunca tuvo en cuenta el aspecto psicológico del comportamiento humano. Por ahi, el marxismo hizo aguas.

Dirigiéndome a "U", me he dado cuenta ahora que tal vez le he jizgado mal al principio, pero ahora me ha demostrado que tal vez el equivocado era yo, y posiblemente usted tuviese razón en sus observaciones sobre mi persona.Le pido disculpas sinceras si le he inbsultado antes o le he ofendido. Su sentido de la justicia al ponerse en defensa de Juan Arias, me ha hecho recapacitar sobre usted. Salud y larga vida.

U-

Usted no tiene la más remota idea de hasta qué punto los españoles tenemos muy mala leche y mejor es que usted no lo sepa, porque se horrorizaría. Hay que tenerla para haber librado 4 guerras civiles en sólo 100 años. Es uno de nuestros atributos más sólidos, no lo dude. Para muestra, lo que usted está asistiendo hoy en este blog. En una película española uno de los protagonistas le decía a otro: "No te olvides que los del interior de España tenemos más mala leche que vosotros los de la costa, porque comemos garbanzos". Si todavía no cree a los brasileños que le han contado sobre la grosería y mala educación de los españoles, empiece a creerlo. Es una realidad que está muy viva en cualquier rincón donde haya españoles. No va a tener que escarbar mucho para constatarlo. Siemore hay excepciones, claro, como la del señor Juan Arias, que sí es un caballero y educado, y que desde luego no merece los oprobios que ese badulaque de Portaventura le está infiriendo. Si usted tiene una parte española, créame que no es lo mejor que ha heredado.


Lo importante en política,Jorge, para mí es estar a favor de todas las libertades, contra todas las injusticias sociales y en una sociedad que ofrezca igualdad de opoertunidadess a todos para desarrollar sus talentos. Al final,las etiquetas de partidos importan menos.
Un abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

Señor Aventurero:
He mantenido un debate acalorado con el señor Jorge precisamente porque no me agrada que se recurra al insulto hacia los demás para ilustrar los argumentos de uno. Y lo mismo hago con usted, porque considero que sí está insultando.
Juan siempre expone sus puntos de vista - equivocados o no - de forma mesurada y amigable. No entiendo por qué le lanza esa retahíla de descalificativos personales. Aunque usted tuviera razón en sus argumentos, a mí se me quitarían las ganas de apoyarlo y se me quitan las ganas de leer sus posts.

Yo no o a nadie de mi blog, Jorge. Soy un democrático que creo en el diálogo.Puedo a veces eliminar algún comentario por absolutamente irrespetuoso y chabacano. A mí me interesa el debate de ideas,nada más
Un abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

Paulinha, mujercita, estoy relajado y gozando. No sufras por mí Pauliña de minha vida. Eu, de música ando sobrado. Ya ves, no te recomendaré ninguna porque a lo peor me equivoco. Quiero decir porque no sé si formas parte de la gente cansada o eres aprendiz de quienes hacen fila (cola) para llegar a serlo. Comprendes, mi bien?
Señor U: Usted, por lo que le he leído hoje, se va de un extremo al otro sin muchos reparos. No acostumbro a insultar a nadie. En cambio, sí que los recibo. Y no lo hago con Arias. Una cosa es que no esté de acuerdo sobre lo que dice y cómo lo dice de Brasil y otra cosa es insultar. Comprende la diferencia?

Espulsenos, no; expúlselos, sí. Pero quién se habrá creído que es el Jorginho para expulsar a nadie de un blog? Este sujeto delira con increíbles aires de prepotencia indigno de quien se autoproclama socialdemócrata del sector más izquierdista. Nadie, le ha solicitado que nos diga su curriculum político ni sexual. Él por sí solo lo ha manifestado. Y ahora, en pleno éxtasis, nada sexual de derrota -valga la paradoja-, estalla y explota llamándome de la más manera más infame que pueda llamarse a otra persona y lo hace con el beneplácito del bloguero que a juzgar por su actitud, comparte el insulto lo cual le deshonra profesional y humanamente. Y no reacciona y guarda un cobarde y muy significativo silencio.

No entiendo nada. Aventurero, ¿por qué insulta usted a Juan de esa forma?. Si usted no está de acuerdo con sus ideas, exprese su punto de vista de forma ponderada, pero sin insultar. Se está desacreditando usted solo.
No, si Paula y el resto de los brasileños van a tener razón y los españoles son (somos) un atajo de maleducados, infelices y amargados...
Menos mal que siempre puedo decir que soy brasileño :-)

Aventurero, baixe a música de Flávio Venturini "Te amo espanhola". Você está precisando é escutar uma boa música, música de amor de um brasileiro por uma espanhola. Aqui você pode enfarta, de tanto stress. Relaxa hombre!

Juan Arias, déle a ese hijo de puta por donde más le duele. Espúlsenos a los dos. No tengo más que añadir. Pero hágalo ya, por favor.

Quien nace lechón, muere cerdo o cochino. Arias, usted estará muy satisfecho publicando y manteniendo comentarios como el que acabo de leer que tantas groserías y soeces palabras contiene y también muy agradecido de contar entre sus aliados a tan egregio cavernícola que motu propio se autoexpulsa del blog. Qué desgracia la suya Arias. Fíjese lo que va a perder!!!. Un defensor a ultranza de los valores de la libertad de expresión!!!. Ahí es nada!!!. Libertad de expresión para decir cuantas insensateces y expresiones malsonantes le viene en gana proferir y escribir porque sabe de antemano que cuenta con su buena disposición para su publicación. Observen el tono de mi anterior comentario, y el del sujeto en cuestión, y saquen sus propias conclusiones. Es ésta la forma que entiende de ser y entender la felicidad? Lo hago extensivo a Paula (Belo Horizonte) y a Arias en Río de Janeiro. Y, sinceramente, dudo mucho que alguien pueda rozar la felicidad yendo por la vida insultando a diestro y siniestro considerándose el epicentro del mundo que le rodea y, por si fuera poco, amenzándonos que este blog perderá con su ausencia un valor intelectual -el suyo, claro- que él mismo considera como irrepetible. Jesús, María y José!!! Dios nos coja confesados !!!

Creo que se ha pasado la línea de no retorno en este blog. Creo que ha llegado la hora de abordar lo que está sucediendo aquí. La intervención ahora de Paula, comedida, ha sido muy sensata, pues no le falta razón, incluso diría que tiene toda la razón. Mi presencia en este blog ha sido bastante perturbadora, me hago responsable de ello, igual que responsables son esos dos hijos de puta de plantón, que no hacen otra cosa que estar encizañando, agraviando e insultando a Juan Arias porque el periódico El País no cubre las expectativas de estos dos lerdos. Paula tiene toda la razón, el blog ya está incomodando, y lo está haciendo a los seguramente innumerables brasileños que deberían estar disfrutándolo y no tienen la culpa de tener que soportar a un "barraqueiro" como yo y a los dos subnormales profundos ya citados.

Yo hago la siguiente pregunta. Juan Arias ¿Es posible expulsar del blog a los miembros del mismo? Si ello es factible, creo que lo justo y razonable, lo que se impone en este caso, es que esos dos sujetos y un servidor abandonemos este blog inmediatamente por la via de la expulsión. Si esos dos imbéciles son expulsados por obvias incompatibilidades con la línea editorial de este diario, yo de motu propio juro solemnemente que no hará falta que me expulsen, porque yo mismo me comprometo a no volver a pisar más este blog y evitar de ese modo más perturbaciones. Lo que me parecería totalmente injusto es que yo me auto-expulsase y esos dos mierdas siguiesen aquí tocándole los huevos a Juan Arias y a la línea editorial de El País. No tengo más que decir. Yo, por mi parte, me autoexpulso, siempre y cuando se expulse también a esos dos baderneiros. Ruego disculpas a todos los brasileños del blog, sé que me he pasado dos pueblos, y asumo mi culpa y, por tanto mi condena. Un cordial saludo a todo el pueblo brasileño. Un fuerte abrazo a Juan Arias. Nos vemos en Yuste.

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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