Juan Arias

Un crimen sin castigo

Por: | 23 de octubre de 2012

Es quizás el crimen más común hoy en el mundo. Y el menos castigado por la justicia. Me refiero al crimen de corrupción política o empresarial. Un delito social, porque se trata de recursos substraídos a la comunidad, como han dejado claro los magistrados del Supremo de Brasil durante el proceso acabado ayer sobre el mayor delito de corrupción política hasta ahora conocido en el país con 38 reos y  25 condenas, conocido como mensalão.

Barbosa, Presidente del SupremoJoaquim Barbosa, Presidente del Supremo

En Brasil existe la esperanza  de que tras este proceso del Supremo que llevará seguramente a la cárcel a políticos, empresarios y banqueros por el delito de corrupción, las cosas puedan empezar a cambiar.

Hasta ahora se trataba de un agujero negro de la justicia. Baste pensar que hoy en Brasil de un contingente de mas de medio millón de presos (514.582)  sólo 632 ( un 0,12%) han ido a la cárcel acusados del crimen de corrupción.

Y aún de esos pocos encarcelados por corrupción, buena parte de ellos lo han sido porque además de corruptos fueron al mismo tiempo asesinos o miembros de asociaciones criminales.

Corruptos puros casi no existen en las prisiones y menos políticos.

Y aún en los pocos casos de condenas por corrupción las penas suelen ser de las más blandas, canjeadas generalmente por servicios sociales. Y nunca se exige la devolución del fruto de la corrupción.

Presos en BrasilPresos hacinados en una cárcel de Brasil

Mientras sólo 650 están en la cárcel condenadas por corrupción, 140.000 lo están tras haber sido condenados por robo.

Hoy es más fácil que acabe en la cárcel y rápidamente la mujer que roba un desodorante en supermercado o un kilo de arroz, que un político que en connivencias con empresarios engaña a la Seguridad Social con facturas falsas o un alcalde que roba dinero de las meriendas de los niños de las escuelas públicas, generalmente los más pobres, para los cuales, a veces, esa merienda supone la única comida del día.

O los políticos que de acuerdo con los empresarios exigen un porcentaje por la concesión de licitaciones de obras públicas. Eso aquí en Brasil y en todo el mundo. Hace días el Primer Ministro italiano, Mario Monti, cuantificó en miles de millones de euros el precio de la corrupción y denunció que existen obras públicas en las que el 40% de lo presupuestado se cuela por las alcantarillas de la corrupción.

O los que corrompen a los electores para comprar sus votos.

Si en Brasil no llegan a 700 los detenidos por corrupción, los encarcelados por tráfico o uso de drogas son 119.536, es decir doscientas veces más.

Réus do MensalãoReos del mensalão acusados de corrupción

El hecho que los magistrados de Brasil hayan colocado sobre el tapete, en discusión abierta, transmitida por la televisión, el tema de la corrupción como “crimen perpetrado a la entera sociedad” y no sólo a un individuo concreto como el robo, podrá llevar a cambiar las penas sobre el actual crimen de corrupción política o empresarial.

Y ya se discute la necesidad de que los corruptos puedan ser obligados a devolver a las arcas públicas el fruto de la corrupción so,pena de aumentarles los años de cárcel si se resisten a ello.

Es sólo una esperanza, pero así han comenzado las grandes revoluciones no violentas de la justicia, a lo largo de la Historia.

Chiste sobre corruptos

Hay 5 Comentarios

Señor Arias, este fue un proceso lleno de interpretaciones originales y donde los juzgados ya estaban, en su grande mayoría, condenados de antemano por la prensa y por los medios televisivos.

Mismo con todo eso circo, algunos fueron considerados inocentes.

En la foto presentada en el post, con los nombres de los juzgados, hay condenados en grados distintos y hay, al menos 2, que me fue posible reconocer, que fueran considerados inocentes.

Mesclar en una foto como esa a todos los que fueran al tribunal por distintos grados de envolvimiento es una gran forma de injusticia.

De los dos que reconocí como considerados inocentes fueran el ex-ministro Luiz Gushiken y el publicitario Duda Mendonça.

Es mucho probable que hayan otros más inocente y jo no los sabría decir.

El periodista debería ser más cauteloso para no agravar, todavía más, el muy grande sufrimiento de que esos y sus familias padecieron.

Una vez inclusos en el rol de los "corruptos", nadie y ninguno medio de comunicación fue capaz de aclarar a sus lectores, con los mismas escandalizados editoriales y magnificados caracteres, de que estas personas no estaban involucradas en los presuntos delitos.

Un poco más de cuidado de la parte del periodista, en este caso, es moralmente necesaria.

En Brasil donde muchos quieren ver la sangre de los "corruptos", mismo si unos no lo son, u si unos son más que otros, hace falta, a esta hora un Emile Zola.


Gracias, Vicent. Lo corrijo enseguida.
Un abrazo

To: juanjosearias@hotmail.com

sr.arias, mario monti es primer ministro, el presidente es giorgio napolitano

ojala! y Viva Joaquim Barbosa

"...las cosas puedan empezar a cambiar"
É isso!

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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