Juan Arias

¿Quitar a Dios de los billetes de banco?

Por: | 15 de noviembre de 2012

Se le ha ocurrido al fiscal brasileño, Jefferson Aparecido Días. Quiere que desaparezca Dios de los billetes de banco que llevan la siguiente frase: “Deus seja louvado”, es decir, “Alabado sea Dios”.

Billete de banco brasileño
Es el mismo juez que ya había lanzado una cruzada, perdida, para quitar los crucifijos de los lugares públicos oficiales. Su tesis es la siguiente: “Esa frase de alabado sea Dios, supone una predilección por las religiones adoradoras de Dios como divinidad suprema, hecho que sin duda, impide la coexistencia en condiciones igualitarias de todas las religiones practicadas en suelo brasileño”.

Jefferson Aparecido DiasJefferson continúa argumentando: “Imaginemos el billete de banco con expresiones como “Alabado sea Alá, o “Alabado sea Buda”, o “Salve Oxossi” o incluso “Dios no existe”. Ciertamente, crearían agitación en la sociedad brasileña en razón del costreñimiento sufrido por los ciudadanos creyentes en Dios”.

La Constitución de Brasil asegura, en el inciso VI del artículo como algo inviolable, “la libertad de conciencia y de creencia asegurando el libre ejercicio de cultos religiosos y garantida en forma de ley, la protección a los lugares de culto y a sus liturgias”.

Y Brasil ha sido siempre fiel a este punto de su Constitución y los brasileños viven con enorme tranquilidad un gran pluralismo religioso, en paz, sin guerras de religión.

De hecho hasta ahora, nadie, de ninguna fe religiosa, había contestado la frase de Alabado sea Dios, en los billetes de banco.

Para los brasileños, creyentes en un 80%, y entre ellos casi el 90% cristianos entre católicos y evangélicos, ese Dios que entra en los bolsillos, en las carteras, en las tiendas, en los bares y en los hospitales a través de los billetes de banco, no ha molestado nunca a nadie.

Leo en este momento que en la preciosa ciudad de Florianopolis, en el Estado rico de Santa Catarina, donde la gente está viviendo estos días una ola de violncia desencadenada por órdenes llegadas desde las cárceles, los ciudadanos, al entrar en los autobuses, por miedo a que sean incendiados, a pesar de estar protegidos por la policía, lo hacen "rezando". Confían en Dios más que en las fuerzas del orden. Brasil es así.

Y esa misma Constitución que ampara y exige la máxima libertad de credos, y que presenta a un país laico, cuenta con el siguiente preámbulo: “Nosotros, representantes del pueblo brasileño, reunidos en Asamblea Nacional Constituyente para instituir un Estado democrático, destinado a asegurar el ejercicio de los derechos sociales e individuales, la libertad, la seguridad, el bienestar, el desarrollo, la igualdad y la justicia como valores supremos de una sociedad fraterna, pluralista (....) promulgamos bajo la protección de Dios, la siguiente CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA FEDERATIVA DE BRASIL”.

La moneda oficial brasileña apareció con la referencia a Dios ya desde el cruzado, antes del real, en 1986. Las primeras series del real en 1994 salieron sin la frase que hace referencia a Dios y que ahora con la polémica del juez Aparecido, se han convertido en oro para los numismáticos. Se pagan ya a mil euros.

En realidad no existe ninguna ley que obligue al gobierno de turno a colocar esa frase sobre Dios en los billetes y cualquier Presidente de la Reoública puede retirarla si quiere. ?Lo hará la Presidenta Dilma, que es más bien agnóstica? Difícil pensarlo cuando el 80% de sus votantes son cristianos.

Reinaldo_Azevedo (Cultura)Volviendo a la polémica, como ha puntualizado Reinaldo Azevedo, el bloguista polítco cultural más seguido de Brasil ( cerca de cinco millones de visistas el pasado mes de octubre) es como mínimo curioso que se apele para retirar de los billetes de banco el Alabado sea Dios, a una Constitución promulgada “bajo la protección de Dios”.

Agudo como siempre, el intelectual Azevedo, ha querido recordar que el hecho de que  el Estado sea laico, “no debe servir de pretexto para que sean perseguidas las religiones”, y añade: “Un Estado laico no significa un estado ateo, empeñado en combatir las religiones. Su laicidad es afirmativa, no negativa; ella asegura la libre expresión de la religiosidad en vez de reprimir a todos igualmente”.

Estoy de acuerdo con Azevedo cuando afirma: “No seremos una nación más cristiana o menos, más bondadosa o menos, más justa o menos por el hecho de que aparezcaz en los billetes el mensaje Alabado sea Dios”.

Y lo estoy también cuando añade: “Y nada impide además, como es sabido, que en nombre de Dios o de la razón, se cometan las mayores atrocidades. Ni la fe ni la racionalidad son garantías de un mundo civilizado, justo y honesto. No estamos en el terreno de los valores absolutos”.

Lo que Azevedo impugna, es que en un país en el que por lo menos el 80% es cristiano y su Constitución se presenta "bajo la protección de Dios", pueda esa frase sobre Dios en los billetes considerarse una ofensa a las otras confesiones, sobretodo porque la alusión es simplemente a Dios, que puede ser cualquier Dios. Y los brasileños masivamente creen en Dios, en el que sea, aunque mayoritariamente crean en el Dios cristiano.

Es cierto también que Jesús ante la pregunta provocatoria de si era justo pagar tributos al emperador, tomando una moneda con la efigie de César, pronunció la enigmática frase: “Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es de Cesar”.

JESUS CON DOCTORES DE LA LEY
Los billetes de banco son del César, del Estado, que en el caso de Brasil, es laico. Dios podría desaparecer de ellos. Al mismo tiempo, en un momento en el que  los bancos y sus dineros están siendo los verdugos de todos nosotros, quizás esa pizca de sal de Dios estampado en ellos, sirva como metáfora para que no se apague nuestra esperanza en una economía menos cínica, cada vez menos de todos, al servicio e interés más bien de unos pocos. Una economía cruel que arrastra a las personas al suicidio, como está ocurriendo en España.

Quizás el Alabado sea Dios, pudiera, cambiarse, por “Alabadas sean la esperanza, la libertad y el bienestar para todos”.

Aunque a mi, personalmente, como a Azevedo, esa pizca de Dios en los billetes de banco brasileños no me molesta. Si acaso, me molestan más los juramentos de políticos, con la mano sobre La Biblia, en sus tomas de posesión, prometiendo muchas veces lo que saben que no cumplirán.
¿O, no, querido Reinaldo?

Desahucios

Hay 5 Comentarios

Nunca había pensado que el supuesto "dios" inventado por el comercio humano le interesara aparecer en un papel moneda. O sea, por esa vía, Wall Street tendrá su sede en el Cielo, no en New York. Es lógico, el dinero es el dios de la economía mercantil.

De acuerdo con don Juan. "In God we trust", que llevaba (o sigue llevando no lo se) el dollar americano...y no hubo ningún Jefferson que lo quitara....Qué manía !!!!!! la de usar el vocablo dios .en vano !!!! .como si dios pretendiera mandar en las cosas del Cesar, porque como "estamos hechos a su imagen y semejanza", lo que diga la imagen nuestra la dice nuestro dios. Que retorcimiento más infame !!!!!!!! hace Jefferson con el vocableo Dios !!!!!! que debe ser como se espera que haga el anticristo, que afortunadamente, se ha hecho púlpito, hecho carne, en Brasil, donde otros vientos más sanos corren y se respiran.

Sou ateu, mas a crença dos outros não me incomoda. A frase no dinheiro não me afeta absolutamente. Desconfio profundamente do ateísmo militante, que é uma forma invertida de fanatismo religioso. Se aceitarmos a linha de raciocínio do promotor, por que não exigir, por exemplo, a demolição do Cristo Redentor do Rio de Janeiro, que abre seus braços sobre todos nós, católicos ou não?

Tenho certeza absoluta que este juiz quer ter seus 5 minutos de fama. Tomará que um dia, ele se arrependa de falar besteira e trate de trabalhar e colocar em dia seus processos na vara onde trabalha.

De cambiarse quizas podria ser por algo asi como: sirva a la gente, pero no se sirva de ella.
Lo cual tambien valdria para hacer los juramentos a cargos publicos...o no, por que a lo mejor no podrian aguantar la risa.

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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