Fraude sin admisión de culpabilidad

Por: | 28 de noviembre de 2011

Hace ocho años estallaba en Wall Street el escándalo de los fondos de inversión. El abanderado de la batalla contra los abusos en el mundo del dinero fue el entonces fiscal neoyorquino Eliot Spitzer, ataque que le ayudó en su carrera a gobernador. Los expedientes se fueron cerrando uno a uno sin juicio. Pero hubo algo en el proceso que me llamó la atención recién llegado a la plaza: si había fraude o conducta irregular, por qué se zanjaba el caso sin admisión de culpabilidad.


     La historia vuelve a repetirse con el empaquetado de deuda vinculada a hipotecas basura o tóxica, el instrumento financiero que está en el centro del terremoto financiero. El mes pasado, el regulador del mercado de valores en EE UU llegaba a un pacto extrajudicial con el gigante Citigroup por el que la entidad se comprometía a pagar 285 millones de dólares para dar carpetazo el expediente. Y de nuevo, la SEC lo firmó sin que el banco admitiera o negara nada.

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     Lo llamativo es que la SEC sí que habla "fraude serio" al justificar la sanción. Una práctica legal que está en el corazón del sistema, pero que cuestiona la reprimenda. Así lo piensa el juez neoyorquino Jed Rakoff, el encargado de analizar el pacto con Citigroup. Y de hecho, acaba de tumbarlo porque considera que el arreglo "no es razonable, no es justo, no es adecuado y no va en el interés público". El dictamen no tiene desperdicio, con afirmaciones como estas:

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     "In any case like this that touches on the transparency of financial markets whose gyrations have so depressed our economy and debilitated our lives, there is an overriding public interest in knowing the truth".

     "In much of the world, propaganda reigns, and truth is confined to secretive, fearful whispers. Even in our nation, apologists for suppressing or obscuring the truth may always be found. But the SEC, of all agencies, has a duty, inherent in its statutory mission, to see that the truth emerges".

     El supervisor financiero en EE UU consideró a Citigroup responsable del fraude porque participó e influyó de forma significativa en la selección de los activos que iban a estructurar una cartera de deuda de alto riesgo valorada en unos 1.000 millones de dólares, y nunca dijo a los inversores que el banco iba a apostar contra ellos con el inicio del colapso del mercado hipotecario en el verano de 2007. El inversor pensaba que había adquirido bonos que eras seguros.
      Rakoff, en un reciente perfil, decía que no es hostil con la SEC. Pero la agencia, señaló, "también se equivoca" y, además, se considera obligado por la Ley federal a decidir si este tipo de arreglos al margen de los tribunales son justos, están razonados y responden al interés general. Su opinión en el caso de Citigroup supone un revés a la estrategia que sigue para pactar casos similares contra Wall Street, que se basan en la premisa de la no admisión de culpabilidad.
    Actualizado con reacción de la SEC. El regulador considera que el pacto con Citigroup refleja la compensación que se habría obtenido en un juicio y opina que el dictamen del juez ignora "décadas de práctica establecida" por parte de las agencias gubernamentales y decisiones anteriores de los tribunales. Además, señala, este tipo de arreglos extrajudiciales permiten dedicar más recursos a investigar otros fraudes, evita retrasos en el proceso y reduce costes.

Hay 3 Comentarios

Muy bien el artículo, pero es "sanción", no "sansión"...¿no tienen editor en El País?

Hay que leer "OJOS VENDADOS" , de Andrés Oppenheimer, para saber a ciencia cierta quienes son estos "nenes" del Citigroup. Es evidente que las prácticas usuales en los Estados Unidos favorecen las malas praxis de ciertos bancos. Una vez mas queda demostrado que, es la falta de ETICA Y MORAL lo que ha generado el default del 2008.

Que no es la calle de la pared, leñe, es la calle del muro.

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Sobre el blog

“El dinero no duerme”- Gordon Gekko. La actividad en la plaza neoyorquina no cesa con el toque de campana y desborda como una crecida la calle del muro.

Sobre el autor

Sandro Pozzi

, italosevillano, loco por el kimchi. Sobrevivió siete años en Bruselas y desde hace ocho, en Nueva York.

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