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Sobre el blog

“El dinero no duerme”- Gordon Gekko. La actividad en la plaza neoyorquina no cesa con el toque de campana y desborda como una crecida la calle del muro.

Sobre el autor

Sandro Pozzi

, italosevillano, loco por el kimchi. Sobrevivió siete años en Bruselas y desde hace ocho, en Nueva York.

Eskup

La manzana pierde su corazón

Por: | 01 de junio de 2012

I LOVE NY es más que un magistral reclamo turístico impreso en un pegatina o estampado en una camiseta blanca. Es uno de los eslóganes publicitarios más distintivos de la ciudad de los rascacielos y una de las marcas más reconocidas en todo el mundo. Es también una fuente de ingresos para el Estado de Nueva York, que recauda casi dos millones de dólares solo por el uso de este logo diseñado por Milton Glaser desde que empezó a vender la marca en 1994 desde pequeñas tiendas de recuerdos a firmas de alta costura. Pero ahora el gobernador Andrew Cuomo piensa que hay que cambiarlo.

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     El debate está servido en la ciudad de los rascacielos con la nueva compaña de publicidad veraniega encargada a BBDO Advertising. No son pocos los que se preguntan cómo se le puede ocurrir al demócrata de origen napolitano quitar el corazón de una marca que forma parte de la metrópili desde hace 35 años, y que se utilizó precisamente para vender al mundo que Nueva York empezaba a dejarse querer. Era una ciudad en crisis, dominada por la inseguridad, las drogas y las pintadas. La situación no es comparable, pero Nueva York también sigue necesitando atraer a turistas de dentro y fuera del país.

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     El argumento de Cuomo para acabar con tan universal marca, replicada en todo el mundo, es la televisión. El gobernador dice que hace tres años que no se deja ver por las pantallas. Ya no tiene el tirón del pasado, y por eso necesita renovarse rápido de cara a la próxima temporada turística. Por Nueva York pasan al año unos 50 millones de personas, que generan un ingreso de 6.900 millones de dólares para las arcas públicas. Por no dejar de mencionar el medio millones de personas que viven del turismo. Glaser, como muchos otros, no entiende que se apuntille de esta manera su obra.

El País

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