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07 marzo, 2007 - 14 comentarios

Coser y bordar

De niño dormía la siesta bajo el amparo arrullador de una máquina de coser que se llamaba Singer. Aquel era uno de mis sonidos preferidos. La aguja automática cabalgando sobre las telas. Yo cerraba los ojos e imaginaba una lluvia de meteoritos, o una balacera en la esquina, o, a veces, un gusano gigante mordiendo la manzana de mi barrio. Tacatacatác.

Mi madre me cosía el dobladillo de los pantalones con la Singer. Yo hubiera preferido una madre menos moderna, como las madres de mis amigos del colegio, que cosían y bordaban a mano, cantando coplas, sin estridencias. Pero no se puede tener todo en la vida. Mis dobladillos eran mucho mejores.

Las agujas y los hilos de mi casa estaban guardados en un costurero gigante, y a mí me gustaba hurgar en él cuando me queda solo. Yo no tuve soldaditos de plomo, ni coches de mentira, entonces las agujas eran mis juguetes. Los hilos y los dedales. Y también mi propia sangre.

Me gustaba enormemente hacerme sangre con las agujas. Me pinchaba las dos partes humanas que mejor sangran: la yema de los dedos y el lóbulo de la oreja. Mi sangre de niño era roja como el vino malo (ahora no, ahora es marrón) y yo la dejaba caer en el mosaico y fantaseaba con mi propia muerte lenta.

Una tarde, no sé por qué, creí que era una buena idea poner el dedo bajo la aguja automática de la Singer y darle a los pedales para coserme el índice.

(Yo no sé por qué los niños, a veces, tenemos ideas tan peregrinas. No sé por qué no nos damos cuenta que estamos a punto de hacer una locura, de hacernos daño. Los niños no tenemos dimensión del peligro; los locos tampoco. Hacemos cosas que nos parecen que serán divertidas sin revisar la causa ni el efecto.)

Yo tenía diez años y puse el dedo índice bajo la aguja desgarradora de la Singer. Después coloqué mi pie derecho en el pedal y me cosí.

Tacatacatác. Tacatacatác.

—Tú estás loco, Xavier —me dijo mi madre al verme ensangrentado de la cabeza a los pies.

Era la primera vez que me lo decía, pero no sería la última.

Ahora han pasado veinte años y todavía tengo la cicatriz de la Singer. Ahora es pequeña porque mi mano ha crecido mucho y se ha pusto gorda y sana. Pero cuando era niño la herida era maravillosa y tremenda.

Cuando los otros niños me preguntaban, en el patio de la escuela, qué me había pasado en la mano, yo les decía que me había hecho daño durante una lluvia de meteoritos; si me lo preguntaban las niñas, decía que en una balacera en la esquina.

No era una mentira del todo, porque el sonido de las balaceras y los meteoritos era el mismo que el de la Singer, y el dolor del desgarro supongo que también.

Me gustaba mucho ser un héroe silencioso.

Hay 14 Comentarios

Comentario # 1
[por Brotes]

Buenas...
Con tu permiso cuelgo en mi myspace tu blog sobre la "terapia", porque me parece increíble... Te invito a que pases por allá
¡Un saludo!

Comentario # 2
[por pepe]

hola,
yo puse mi dedo en la mulinex,
perdí media uña, y me dolió mucho, como si el corazón explotara,

que bueno !!!

no hay dolor en este doyo

Comentario # 3
[por desasosegada]

Xavi, compartimos mesa y mantel de infancia, si bien la máquina de coser de mi madre era Refrey (al parecer el acabose de las "cosedoras" alemanas... esos tiempos en los que todo lo de fuera parecía y era mejor que lo nuestro)
Pero yo era un modelo prehumano distinto a ti, me explico: tu un héroe silencioso, yo una cagada ruidosa.
Tuve muchas veces el dedo metido en ese espacio entre la aguja orgullosamente vertical y aquella especie de pasillo de aeropuerto que permitía que la tela corriera hacia atrás, pero nunca tuve valor para dar al pedal(el mío era pedal eléctrico). Lo más que hice fue atarme fuertemente alguna falange del dedo hasta que se ponía color berenjena y soltarlo de golpe para sentir fluir la sangre.
Un DIA un tío mío me pregunto, y tu ¿qué quieres vas a ser de mayor? no recuerdo lo que contesté pero lo que pensé fue "lo mismo que ahora, una cagada" y efectivamente, acerté.

Comentario # 4
[por Xavi L.]

En casa también hubo una Refrey (y una Bernina, y una Tacsew) pero yo sólo me mutilaba con la Singer. Uno es estúpido, pero exigente.

Comentario # 5
[por Mitaraorao]

Manina (in past) ataeinimane manvuaye aletre uraura después de pasarse el kirimkirim por la cantautora Singer. Como no era su toba, ahora sólo me visita como rao en mitara.
Desasosegada pero qué dices, no acertaste, sábelo.
Yo una vez aposté a ver quien aguantaba más la quemadura de un cigarro (ya se me fue la cicatriz) pero ahora sólo me caigo sin querer. Si te sirve de consuelo, como al Xavi, siempre habrá alguien peor ¿peor que una cagada? una diarrea...

Comentario # 6
[por Coni]

Hola Xavi!Yo creo que todos los niños de una cierta edad (yo solo tengo 23, pero es que mi abuela, la dueña es viejiiisima) hemos tenido de compañera de juego. COmo te digo me encantaba la máquina de coser de mi abuela, que apenas usaba ya cuando yo me quedaba tantas y tantas tardes em su casa. La máquina me encantaba, formaba un polinomio perfecto junto al olor a papel de las paredes y la mesa camilla verde que había junto a ella. Mi interés con la Singer era más deportivo, yo era un poco maricona y lo de coserme no me iba, prefería darle al pedalito y mirar, mientras tanto, un perrito de plástico de esos que se ponían azul o rojo en función del frío o el calor, pero el de mi abuela ni eso, siempre era feo y plasticoso. me encantaba ver la espalda de mi abuela dándole al pedal, me hacía sentir bien, como en casa, como protegida, como si mi abuela fuera fernando alonso y tuviera todo bajo control..
Un besazo, Xavi, espero que el Vizconde no sufriera al descubrir que no habla mascó, sino masco...a la judit mascó querría pillarse él...

Comentario # 7
[por clara]

Ay, cuántos recuerdos!

Comentario # 8
[por jose de PR]

xavi, hay un blog nuevo por el area...el tipo parece biennn loooco.

ponte pa' tu numero!

Comentario # 9
[por inana]

Hola Xavi, hace tres dias que te conozco que ya me he vuelto adicta a tus varios desvaríos...
La que dormía bajo la cosedora era mi hermana que sin ruido no dormía, claro, ella era la quinta, primero estaban los mellizos Zipi y Zape (12 años) luego el "angelito" rubio (5 años) después yo (3 años) y sin olvidar a papá, el más pequeño y con muy mala leche...seguro que había mucho ruido.
Cuando crecí y llegaba al pedal de la Singer de mi madre, me enseñó a usarla y para que no cometiera la estupidez de meter el dedo allí, me contó una historia en la que era mi prima la que metía el dedo. Mi madre era y es muy gráfica así que me quedó bien clarito que si metía el dedo me iba a doler... Yo pensaba que las chicas somos más listas, y tú me confirmas la teoría,Somos más listas.
Tengo una curisidad, ¿que tal se come en tu hospital? en el mio una prefería hacer ayuno involuntario.

Comentario # 10
[por MARISA FRAILE]

Bueno ahora que ya casi nadie usa la singer, parece que todo se cose en China, la India o Méjico, me parece un recuerdo nostálgico y hermoso de nuestra infancia.

Comentario # 11
[por DoVoyeur]

Esto es un friki total y lo demas son tonterias, si estuviera cronicas marcianas, seguro que ya habrias salido al plató de television


http://www.dovoyeur.com

Comentario # 12
[por Malena]

Buenos Xavi L.
¿Te suena de algo la palabra "manteca"?

¿Sabes? en el fondo siempre se dejan pistas....

Comentario # 13
[por Nymph@]

Quien no se haya sacado punta al dedo con un sacapuntas, que levante el dedo virgen

Quien no este loco, que levante la espada laser

Comentario # 14
[por Luz]

Mmm...Malena...¿una pista parecida a manteca podría ser también fugaceta y alguna otra, quizás trompada, si malnorecuerdo?

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