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11 mayo, 2007 - 19 comentarios

Los perros

El perro es una máquina de amar. Te compras uno (o lo recoges de la calle, da lo mismo) y a los pocos días el animal te idolatra. Eres el cantante de moda, y él es una fan quinceañera. El amor del perro no tiene cláusulas, ni altibajos, ni condiciones. Es un amor automático y soluble, como el Nesquick.

El perro sufre cuando te vas, se alboroza cuando regresas y, si por él fuera, te lamería los pies de la noche a la mañana. No le importa que seas feo, o asesino, o desalmado. El perro no te juzga, te ama sin ninguna razón. Su amor no tiene sentido, no te lo mereces.

Sin embargo es agradable que alguien te venere y desee estar contigo. Resulta tierno que un ser vivo, con su corazón y su hígado, con sus ojitos y su rabo sonriente, sea capaz de dormirse acurrucado en tus camisas sucias cuando siente nostalgia de tu olor.

El perro es una máquina falsa, diseñada para complacerte. Es el más doméstico de todos los seres que alguna vez fueron salvajes. La muerte de un perro tuyo te ha sacado más lágrimas que la muerte, digamos, de un vecino al que saludabas a diario. Debería darte vergüenza el desequilibrio de tus sentimientos, pero lo comprendes: es tu perro el que se muere. Vecinos hay muchos.

Los perros mienten su amor automático. No escogen amarte. Amarían a cualquiera en tu lugar. Te ha tocado a ti y es tu perro, pero él no te ha elegido entre varios, no ha sopesado tus virtudes, ni te ama a pesar de tus defectos.

Eres el interruptor que lo acciona, eres el picaporte que lo abre y lo cierra, pero le das igual. No te ama a ti, ama por naturaleza doméstica. Te amaría aunque dejases de alimentarlo, te amaría aunque lo reventases a patadas en el hocico, te amaría aún sangrando, te miraría complaciente mientras lo matas, con sus ojos en modo interrogativo, y te parecería que pregunta: ¿por qué me haces esto, amor mío, por qué me matas si nunca hice más que desear que aparecieras, cada tarde, por esa puerta?

No, no les creas a los perros. Ni tampoco a tu madre, ni a los que te cuidan; no le creas a nadie que profese por ti un amor automático. No le creas a tu madre, que aparece martes y jueves y te besa y se va; ni al doctorcito que te palmea la espalda y dice que estás mejor porque para eso le pagan; ni a las enfermeras que te dan los buenos días sin desear que los días sean buenos para ti.

Somos perros. Vivimos en una farsa doméstica. A veces quisiera alzar la cabeza a la luna y aullar, y desgarrar con los dientes la piel de un conejo, y volver al principio de la historia, cuando éramos salvajes y todo, todo, absolutamente todo alrededor era bosque y era noche. Y el amor, el odio y los besos eran menos, pero eran de verdad.

Hay 19 Comentarios

Comentario # 1
[por jon]

Bravissimo. Escribes como un cabronazo.
Un saludo.

Comentario # 2
[por bis]

bis

Comentario # 3
[por Pipo]

Muy bueno Xavi!Este post es de los mejores que has escrito!

Comentario # 4
[por desasosegada]

Que levante la mano el que no ha deseado ser amado así, sin condiciones.
Todo seria fácil, nos querrían tal y como somos, haciendo exactamente lo que hacemos, que maravilla!!! pero nunca es así, la gente espera de nosotros lo que sea y se sienten decepcionados cuando no respondemos a las expectativas.
Algunas veces el de enfrente nos sueña, o soñamos al de enfrente, construimos un modelo y esperamos que el ínclito se ajuste a él, es imposible, cada uno somos lo que somos y antes o después termina aflorando nuestra verdad (dice un amigo mío a modo de resumen: “la cabra tira al monte”) entonces es cuando vienen los reproches, cagüen..

Comentario # 5
[por jose de PR]

excelente articulo, el de hoy. felicidades.

Comentario # 6
[por emilio]

Yo prefiero los gatos por la misma razón. Por cierto, no decias que nadie te besaba...

Comentario # 7
[por Nymph@]

Los gatos tambien saben amar asi, pero son menos brasas.

Parece que los humanos se dividen en los que prefieren el amor de perro o los que se inclinan por el amor de gato.
Y eso quiza dice mucho de la persona en si, de lo que busca por la vida y en los otros.

Vaya por dios me dio por filosofar y es viernes, que raro, me suele dar los lunes.

Ah! yo prefiero el amor apasionado pero independiente de los gatos

Comentario # 8
[por Jeem]

Buenos Dias Xavi:
Quien de nosotros no ha deseado un amor asi, natural, sin comparaciones. Discrepo que sea igual al de los padres, porque incluso ellos aunque nos amen tanto, siempre tienen expectativas sobre nosotros y en algun momento de nuestras vidas los hemos desilucionado. Ni que hablar del amor de nuestras parejas, jamas vamos a encontrar un amor al maximo que no se nuble por ninguna duda o desengaño.
Saludos,

Comentario # 9
[por Luz]

Precioso Xavi, precioso y horrible. Son raros sí los perros, los perros y la gente...esa relación doméstica me huele a esclavitud, que podrá ser tan conmovedora y linda como sea, pero huele a esclavitud. No parece algo sano aunque sí normal. Una vez ví un documental que hablaba de los gatos (que por cierto, me fascinan, y para convivir ni te cuento)que llamaba la atención sobre la diferencia, a través de la historia, en la relación gente-gatos y gente-perros. Claro, mostraban cómo al pobre perro desde los primeros contactos se lo había usado, esclavizado de alguna forma, ¿no?: cazador, segurata, mercenario, etc. Mientras que al gato no, en todo caso se lo había endiosado en alguna que otra cultura y que después había habido una relación más bien de intercambio; lo del intercambio venía por lo de los ratones. Pero bueno, eso es algo que el gato hace sin que se lo enseñen digamos. En fin, pobres perros y pobres nosotros y nosotras, ¿no?

Comentario # 10
[por adrianauve]

me uno a la caravana: excelente post el de hoy!

Comentario # 11
[por Jenn]

JON , si lees esto... solo para decirte q tu blog me gusta mas :) aunque este me entretiene...

Comentario # 12
[por diana]

yo descubrí a los gatos hace dos años. tuve uno en casa; y aparte de los destrozos que hizo en un sofá y en las cortinas, era una ricura, mimoso, tierno, suave, silencioso.
cuando me sentaba, él se sentaba encima de mis piernas y se dormía, pero el sitio que más le gustaba para dormir, era dentro del armario, entre la ropa.
podría contar muchas cosas divertidas, por ejemplo, cuando comiamos, su sitio era, debajo de la mesa, encima de mis pies, o por la noche cuando él veía que era la hora de dormir, se escondía, cuando por fin lo encontraba y lo llevaba para su sitio , al pasar por la puerta se agarraba al marco, tal cual como un niño.
está claro que después de lo del sofa, las cortinas, el armario y los pelos que dejaba por todos los sitios, tuvo que irse, pero cuando volvíamos a vernos, siempre se acercaba a saludarme.
cuando sea viejecita y ya no me importen el sofá ni las cortinas, volveré a tener un gato.

un libro divertido sobre gatos: "Alegatos de los gatos" de Antonio Burgos.

por cierto, no creo en el amor totalmente desinteresado, no existe.

un beso xavi

Comentario # 13
[por jngmt]

Diana yo tambien soy suave, tierno, mimoso y silencioso, y te prometo que iba a respetar tu mobiliario domestico. Me gustaría que me adoptaras antes de que te hicieras viejecita!
(haciendo la competencia a Xaby!)

Comentario # 14
[por laura]

Es buenísimo el artículo, me ha gustado muchísimo y estoy de acuerdo en muchas cosas que has dicho, que aunque son duras son muy acertadas

Comentario # 15
[por javy]

No nos engañemos
Son los perros los que han domesticado a los humanos

Comentario # 16
[por diana]

muy amable jngmt,me ha gustado leer tu comentario.

y pensándolo bien si hay relaciones totalmente desinteresadas. aquí, por ejemplo, entramos sin pedir ni dar nada, sólo por el placer de leer a xavi y ver que piensan otros.

Comentario # 17
[por la fea mas bella]

ARRIBA LOS ANIMALES COMO TÚ XAVI!!!!!

Comentario # 18
[por pepa]

Chapeau, Xavi!! Y nuestras relaciones son como son...esperamos realmente amores perros, incondicionales...cuando lo más hermoso (y doloroso) es que seamos tal cual somos...imperfectos.

Comentario # 19
[por Mae]

estoy tardia en conocerte javi... hoy estamos al 2009 y yo recien te descubro, cosa que me ha hecho feliz pero no tanto como el amor de mi perrita María Sol, que es como vos decís... pero ante tanto horror humano, que viva mi amorcito de perra.. te mando un gran abrazo hermano argentino.. desde el sur en febrero con un calor de la gran puta.

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