Fuera de juegos

Sobre el autor

Walter Oppenheimer

Walter Oppenheimer es corresponsal de EL PAÍS en Londres y antes lo fue en Bruselas. Y antes de eso pasó bastantes años en la redacción de Barcelona, haciendo un poco de todo. Como tantos periodistas, no sabe de casi nada pero escribe de casi todo.
Este blog pretende dar una visión diferente de la capital británica y cómo vive la cita olímpica más allá del deporte

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Masas bajo control

Por: | 10 de agosto de 2012

Uno de los espectáculos más curiosos que se puede ver en Londres es la forma en que Scotland Yard controla a las masas de público en las grandes ocasiones. El ejemplo más ilustrativo se da cuando la Reina atraviesa en cabalgata el Mall, la gran arteria que transcurre en línea recta entre la plaza de Trafalgar y el palacio de Buckingham, y se sabe que al cabo de un rato aparecerá en el balcón principal de palacio para saludar a la gente. La gracia está en evitar que la gente que está a ambos lados del Mall no empiece una peligrosa carrera para conseguir las primeras filas frente a la verja de palacio.
Ese ritual ha ocurrido varias veces en los últimos años: cuando Isabel II festejó su 50 aniversario de acceso al trono, en 2002; este mismo año 2012 con motivo de las bodas de platino ciñéndose la corona; y también el año pasado, con motivo de la boda del príncipe Guillermo y Catalina Middleton.

Reina
La reina Isabel II se pasea entre la multitud el pasado 25 de julio, en la Isla de Man. / Chris Jackson (GETTY IMAGES)


En todas esas ocasiones, un rato después de que haya pasado la comitiva, los oficiales de Scotland Yard forman un cordón humano que avanza lentamente a lo largo del Mall seguido, sin prisas, sin carreras y con buen humor, por cientos de miles de personas.
La gestión del movimiento de las masas es una disciplina en la que la policía británica ha destacado desde siempre. Al menos en las manifestaciones pacíficas, porque su torpeza para gestionar las manifestaciones violentas es igual de legendaria, sean grandes o pequeñas.
El control de las masas olímpicas ha sido excelente, aunque ha podido sacar de quicio a los visitantes menos acostumbrados a la paciencia con que se hace cola en un país en el que intentar colarse es una falta de educación gravísima.
Esos controles han funcionado muy bien en los accesos al transporte público. “Creo que el trabajo que ha hecho Transport For London (TFL) desde el punto de vista de control de masas ha sido fantástico”, opina Chris Kemp, jefe de Estudios del Centro para el Estudio de Control de Masas y Seguridad de la Bucks New University.
“La clave ha sido la comunicación con el público, sobre todo en las estaciones más concurridas, lo que ha hecho que la gente se tranquilizara y no hubiera nervios ni empujones. Ha habido un gran espíritu de comunidad”, subraya. Y destaca: “El TFL sabía en cada momento dónde estaban los puntos más conflictivos”. El balance no es tan elogioso desde el punto de vista de los usuarios. Al menos el de los periodistas que han cubierto los Juegos desde el Parque Olímpico y que se han topado con embudos fenomenales para acceder a la estación de Stratford al final de las sesiones, sobre todo en los días más señalados de las pruebas atléticas.
Aunque el parque tiene numerosas estaciones a su alrededor, los organizadores han centrado el acceso y la salida del parque y el transporte en la estación de Stratford. “El hecho de concentrar las operaciones en Stratford tiene dos sentidos”, explica Chris Kemp. “Por un lado, Stratford es una gran estación, preparada para recibir a grandes cantidades de viajeros. Por otra parte, el concentrar la entrada al parque en un punto ha permitido a Transport for London controlar las entradas y salidas y saber cuánta gente había en el parque”.

El País

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